domingo, 15 de diciembre de 2013

Café Pendiente (El vicio de servir)

Una amiga siempre me dice: "Renzo, al terminar el día pregúntate ¿He hecho hoy algún bien?" A veces me sorprendo de no tener una buena respuesta. Sin embargo el trabajo y el stress laboral, los problemas familiares o alguna que otra preocupación siempre están presentes. Pero luego de haber conocido a Vanessa Vásquez me doy cuenta que sólo son meras excusas.

¿Cómo nace la idea de Café Pendiente?
Durante un viaje a Tailandia tuve un problema de salud bastante serio. Para no entrar en detalles, sólo te diré que estuve muy grave y probablemente me hubiera ido de este mundo sin ver a mis seres queridos. Fue sólo gracias a una cadena de favores que, literalmente, cruzó varios continentes que pude regresar al Perú. 

Esa experiencia fue tan dura que durante mi periodo de recuperación me dediqué a investigar en la web y encontré esta iniciativa que en Latinoamérica se había desarrollado primero en Colombia. Me parecía interesante encontrar algo que permita ayudar a gente desconocida al igual que lo habían hecho conmigo.  Los contacté, me preguntaron por qué deseaba participar y, sobre todo, si tenía el tiempo para hacerlo. Ser parte de Café Pendiente era un compromiso y yo estaba dispuesta a asumirlo.

¿De  qué se trata Café Pendiente?
Se trata de comprar un vale en los restaurantes asociados y entregarlos a una persona necesitada para que luego se acerque al local y recoja ese beneficio. El consumidor aprende a ser solidario y así como deja una propina también puede regalar un Café Pendiente. Intento concientizar a las personas y uno puede donar lo que quiera: un menú, un combo, etc., no necesariamente un café. Para que te hagas una idea en San Isidro hay un restaurante afiliado que da kebabs. 

Yo misma dí el ejemplo y entregué el primer Café Pendiente. El beneficiado fue un señor de 80 años que con el tiempo se ha convertido en la imagen de la campaña. Fue algo muy especial, siento que él me cambió la vida, ¡yo le cambié de la vida! Ahora me acompaña a dictar conferencias porque él vive la realidad de la calle, la necesidad diaria de llevarse un pan a la boca. Es una gran persona, la gente lo quiere, incluso ha sido entrevistado por Univisión. Así como yo lo hice espero que toda la gente aprenda la importancia de compartir con su prójimo.

Estoy seguro que esta campaña habrá tenido aceptación inmediata.
No, algunos restaurantes y cadenas muy importantes nunca respondieron los correos. Tuve que dirigir entonces mi atención hacia las cafeterías independientes, aquellas que tienen una propuesta orgánica y obvio, preocupadas por el impacto que puedan generar en la sociedad. La primera que me abrió la puerta fue "Las Vecinas Eco-Bar" de Barranco, luego "La Matilda" y así fuimos creamos una red de contactos. Ahora tenemos 60 locales en Lima y provincias (Juliaca, Cusco, Arequipa, Chiclayo, Piura)


¿Cómo funciona el sistema?
Tengo una base de datos de cafeterías a las cuales me dirijo por correo electrónico. Les ofrezco ser parte de una iniciativa mundial y poder desarrollar su sentido de responsabilidad social. Además está el beneficio que pueden vender un plato extra. El local no paga nada por afiliarse, nosotros les brindamos el material impreso: los vales para el canje, los afiches para identificarse.

¿Cómo te ha ido en estos meses?
Nos hemos expandido, ya no se trata de que la gente "busque el café pendiente", nosotros se lo llevamos. Por ejemplo Cecovasa, la asociación de productores del Tunki, nos da el café. Otra cafetería, las Vecinas dona los queques y de esa manera podemos brindar un desayuno completo para un asilo de ancianos. Se ha formado una movida solidaria que está llegando a todas partes. Incluso ya hemos desarrollado otra iniciativa llamada Juguete Pendiente dirigida exclusivamente a los niños.

Uno de los más grandes problemas de la caridad es saber dirigirla correctamente.
Es que nosotros buscamos primero crear conciencia, que el Café Pendiente sea parte del hábito de consumo. También es una lucha de romper estereotipos porque uno debería invitar a la persona a compartir el café. Uno de las características de la campaña es que los restaurantes participantes estén abiertos para todos.

Hay que tener claro quién es realmente una persona necesitada. Hay gente que no tiene para comer y necesita alimentarse y hay otros que no le da la gana de trabajar, así de simple. Además uno escoge a quién dárselo, uno siente la impresión de quién lo debe recibir. Si yo viera alguien peligroso tampoco me acercaría. La idea es que uno lo explique al beneficiario y así se produce un lazo pequeño pero que va un paso más allá de la caridad. El impacto que genera no tiene precio.

¿Tuviste algún problema durante la creación de esta campaña?
Hubo algunos detractores en la página web. Hubo gente que me confundió con un grupo político, pensaban que yo era la cara amable detrás de una bonita campaña y que luego se anunciaría el lanzamiento de un partido. Tampoco voy a olvidar al serenazgo de cierto distrito que comenzó a perseguirme porque según ellos estaba vendiendo en la calle. Imagínate, yo sólo quería dar a conocer la campaña a más personas repartiendo unos globos y regalando cupcakes.


¿Hasta donde quieres llegar con esto?
Antes yo pensaba más en mí, sólo estaba abocada en un mundo perfecto con el trabajo perfecto, los amigos divertidos, la vida bonita. Sin embargo después de lo que sucedió en el viaje entendí que puedes tener todo en la vida y al día siguiente quedarte sin nada. Ahora trato de ayudar a todos. Es una deuda que tengo y lo hago feliz. Mi objetivo en la vida es hacer de este mundo algo mejor. Y lo estoy logrando.

Nos quedamos conversando hasta el cierre del local y tranquilamente hubiéramos continuado con la charla de no ser por las responsabilidades laborales. No todos los días uno tiene la oportunidad de conocer a alguien que quiere cambiar el mundo. Crear una empresa para generar utilidades lo hace cualquiera pero crear una iniciativa que no sólo lleve esperanza a la gente necesitada sino que logre cambiar el corazón de las personas es algo para lo cual yo solo puedo expresar palabras de admiración. Y ahora me pregunto ¿Para quién será mi próximo café?

Si desean participar de esta iniciativa entren a la dirección: 
https://www.facebook.com/CafePendientePeru

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Es una lástima que algunas personas no se hayan dignado a contestar ni menos a participar en una iniciativa tan solidaria.

Renzo dijo...

Estimada Gabriela

No soy abogado del diablo pero si te diré que algunas cadenas se rigen por lineamientos corporativos y seguramente tienen sus programas internos de apoyo social. Digo.

Saludos