domingo, 31 de julio de 2016

Sao Paulo VIII (Nos volvemos a encontrar)

¡Sao Paulo, nos volvemos a encontrar! De vuelta en una de las ciudades más importantes del mundo pero otra vez con mi extensa agenda laboral a cuestas. Hacer planes de turismo es poco menos que una ilusión cuando se viaja por trabajo. ¿Qué le vamos a hacer? Las responsabilidades laborales son primero. 

Lindas, lindas mañanas
Nada mejor para comenzar el día que un desayuno buffet de hotel. 

El mayor reto cuando uno sale de viaje es la diferencia horaria. Tomen en cuenta, Sao Paulo tiene tres horas menos que Lima. Levantarse a las 7 a.m, en plena madrugada de Lima, es un reto inmenso para alguien que duerme a pierna suelta, como yo. Pero como ya tengo experiencia con el jet-lag uso dos métodos infalibles: el despertador del hotel y un buen duchazo (Como que aquí no me cuesta el agua caliente). 

El hotel es típico para ejecutivos, ubicado en una zona tranquila, con habitaciones amplias y una cama extremadamente cómoda. Eso sí, ni se les ocurra coger una galleta del mini-bar o verán el resultado en la cuenta final. 

Comienza el día y bajo al lobby para ir al restaurante principal. El salón es amplio y con iluminación natural. Pero se nota que no es un hotel de turistas, la mayor parte de comensales está atenta a lo que sucede en el smartphone o su laptop. Yo no creo en eso, la hora de la comida es sagrada y la respuesta a un e-mail puede esperar media hora. ¿O no?

Tengo que estudiar el terreno. A ver, cuatro estaciones de platillos fríos y calientes, adicionalmente una en vivo para solicitar huevos revueltos u omelettes. ¿Cómo diantres se dirá huevos benedictinos en portugués? No importa, a ver que encontramos. La clásica estación light para los deportistas. Uy sí, uy sí, leche descremada, salvado y yogur natural. Aunque confieso que estuve corriendo durante media hora en el gimnasio y no me caería mal algo de proteína. A ver blogger, sírvase yogur natural con cereal integral y unas fresas. 

Pero no he llegado tan lejos sólo para comer frutas, es momento de atacar los platillos calientes. Trabajando en una empresa americana lo mínimo es servirme un plato de huevos revueltos jugosos con tocino crocante. Justo hay pan francés, aunque es más parecido al roseta peruano. ¿Pan au chocolat? Parece que estoy de suerte. Y que tal si pido mi fiel café americano sin azúcar. 

Me siento más que satisfecho pero falta visitar la estación de desayuno "tradicional" ¡No puede ser! Una bandeja de pao de queijo. Toditita para mí. Partirlo y ver el interior ligoso es un placer que me recuerda a los mixtos que comía de niño. Ok, es momento de partir a la oficina. 

Gran Estanplaza Berrini queda en Rua Arizona 1517 - Cidade Moncoes, Sao Paulo.

Corporate blogger
Reunir a ejecutivos de varios países de Latinoamérica, cada uno con sus gustos y requerimientos especiales propios, debió ser un reto para la oficina de Sao Paulo. 


Es divertido pero cuando llega la hora de almuerzo siempre se cumple el mismo esquema en estas reuniones regionales.: dos bandejas de ensalada, un plato con carne, uno para vegetarianos y la infaltable pasta que funge de acompañamiento. Obvio aquí no hay crítica que valga, sólo puedo decir que disfruté cada almuerzo como si estuviera en Lima.

Pero donde si puesto tomarme la libertad de opinar es cuando del postre. Invariablemente teníamos ensalada de frutas lo cual era un alivio. Más un día se les ocurrió premiaron con un unesperado py de limópn. Sí, nuestro querido postre nacional en una versión más ligera. La crema resultó menos empalagosa y con una acidez sútil que le iba muy bien al merengue de la cubierta. Apenas lo vi, tenía claro que iba a repetir, pero tendría que esperar que los demás asistentes se sirvieran una porción pecaría de maleducado. Claro, al día siguiente cuando trajeron la torta de chocolate y fresa sólo valió la ley de la Selva. Pero eso corresponde a otra historia. 

Antes de partir.
¿Quién diría que antes de subir al avión podría darme el último gusto?


Cuando estaba sentado en la sala de embarque me llega un mensaje de una amigo pastelero. "Renzo, no te puedes ir de Sao Paulo sin probar los helados que venden en el aeropuerto". ¿Quien lo diría? Mientras revisaba el smartphone estaba comiendo cucharadita trás cucharadita de helado.

Bacio di Latte es una marca con más de 20 locales en todo Sao Paulo, tanto en avenidas principales como en centros comerciales Su credo es producir el mejor "gelato puro" mediante un proceso artesanal y utilizando los mejores insumos. Algo así como lo que ya están haciendo Crem dela Crem y Blu en Lima.

Yo tuve que caminar medio terminal para ubicar su tienda. Sin embargo, cuando vi todos los sabores que ofrecían entendí que tranquilamente hubiese recorrido todo el aeropuerto.El problema es que, al estar delante de la vitrina, no tenía la menor idea cuál sabor elegir. ¿Helado de chocolate? ¡Pero si tienen sabores elaborados con cacao de origen! ¿Qué hago? Mi vuelo ya sale y entre tanto sabores a frutas, lácteos y con chocolate tengo que elegir. Vamos a lo seguro, repliquemos la experiencia de Eataly Chicago y probemos chocolate de Costa de Marfil y vainilla artesanal. Basta una probada para saber que elegí el camino correcto. El amargo intenso se contrapone con la sutileza de la vaina de vainilla, la textura es espectacular y yo no puedo dejar de lamentar no poder llevar un litro en la maleta. El resto es para ustedes, apenas lleguen a Sao Paulo, en cualquiera de los tres terminales busquen esta heladería y emprendan el camino a la felicidad.

Para ubicar un local de Bacio di Latte visiten su web: www.baciodilatte.com.br

martes, 26 de julio de 2016

Maido (Y nuevamente estamos aquí)

Cuarta visita a Maido en menos de dos años. ¿Cómo nos irá esta vez?

Salió la nueva lista de los 50 mejores restaurantes del mundo y nuevamente el Perú estuvo representado por la trilogía invencible: Central (4), Astrid & Gastón (30) y Maido (13), que recibió el premio Lavazza al restaurante que más puestos subió en relación al año pasado. Al igual que con la lista Summum, uno de los objetivos del blog es visitar todos los restaurantes premiados durante el año. Pequeño detalle, con todo el alboroto generado por la lista de marras, el reto ya no es disponer de presupuesto sino encontrar fecha para hacer una reserva. Confieso que esto lo dejé en manos de una de mis colaboradoras, quien haciendo gala de su admirable destreza consiguió un cupo libre para dentro de 15 días. Dato para ustedes, a la hora de almuerzo es más sencillo encontrar reserva, y no insistan al número telefónico, todo es por correo electrónico. Y sí, el tema resulta bastante burocrático. 

Abreboca
Llego al restaurante con impecable puntualidad alemana (diez minutos antes de la hora indicada) para no tener inconvenientes con la reserva y, sobre todo, para encontrar estacionamiento. Vale la pena hacer una breve digresión. Las calles de Miraflores se han convertido en trampas para automovilistas con tanto peatón indiferente, ciclistas patanes y agentes de chaleco amarillo poniendo papeletas. Como si todo el mundo llegar al restaurante en bicicleta. En fin, es lo que hay.

La anfitriona me ubica sin problemas en la mesa y empiezo a revisar la carta. Nigiris, makis, entradas, fondos y... A ver. ¿Esta no es lo misma carta del año pasado? No quiero repetir los mismos platos pero y si pido ¿Asado de tira nitsuke? No, otra vez no por favor. ¿Arroz con pato nikkei? Estuvo realmente bueno pero quiero algo diferente. ¿Lomo saltado? Ya pues blogger, es tiempo de salir de tu zona de comodidad y arriesgar un poco. El mozo reaparece insistiendo en que ordene un aperitivo, pero no le hago mayor caso. No sólo debo manejar al regreso, el consumo de alcohol sólo tiene como objetivo elevar el monto de la cuenta desmedidamente. Me llama la atención ver vasos de metal en la mesa. ¿Ahí sirven el agua importada?

Nigiri de molleja. Crujiente de foie.
Para comenzar me traen el otoshi (abreboca) del día, un simple guiso de curry con panceta de cerdo que no amerita mayor comentario. Como que no hay mucha ciencia y si lo comparo con los me sirven en Tzuru o Sushicage, mis restaurantes nikkei favoritos, estaría al debe. 

Empieza la aventura gastronómica con los nigiris. Primero, el de molleja de res (S/.22.00). Acá no hay puntos medios, o trabajan bien la molleja o no funciona el nigiri. Punto a favor de Maido porque mantienen esa textura cremosa que tan bien se combina con la emulsión de ajos y la frescura del tomate cherry al mirin. El crujiente de foie (S/.32.00) no termina de convencerme. La combinación de sabores no me es extraña. Antes ya he probado foie con frutas y preparaciones dulces, pero en este nigiri siento que el arroz acaramelado le quita protagonismo al insumo principal. Cuestión de gustos, probablemente.

Me hubiera gustado darle un vistazo a la sección de makis pero en Maido sólo ofrecen tablas completas y no medias porciones. Entiendo su enfoque, más es imposible que yo pueda comer diez makis en una sola tirada y seguir evaluando el resto de la carta. Vamos entonces a lo seguro: el Planchado, pulpo a la brasa con batayaki picante (S/.59.00). Sigue la tendencia de las mollejas, dar el punto de cocción adecuado al pulpo para que no sufra la textura y la sazón justa para que no se pierda el gusto a brasa. Setas, holantao y tomatitos de Huachipa completan un plato redondo por donde se lo mire. Se hace extrañar el picante que promete la carta, aunque siendo un restaurante donde la clientela habitual es foránea deduzco que prefieren medirse en ese aspecto. La próxima vengo con mi frasquito de La-Yu en el bolsillo.

Planchado
De fondo pido el Hiroshima Okonomiyaki (S/.59.00). Es una tortilla que se cocina a la plancha, se unta con una salsa especial y se corona con capas de verduras, fideos y mariscos. Cuando pido que omitan la mayonesa de wasabi que lleva el plato el mozo se muestra renuente a ofrecer una alternativa. El wasabi es un condimento fuerte y dudo que sea la primera persona que no desa verlo en su comida. Al final accede con desgano pero basta un bocado para notar que han usado mayonesa industrial. En fin, el plato vienen en porción generosa y cumple con lo ofrecido. Mi segunda opción sorprenda probablemente a más de uno: el Tonkotsu Ramen. “Blogger has esperado más de dos semanas para ordenar ramen. ¿Es en serio?” No es para tanto, he leído innumerables publicaciones de gente del medio con alabanzas y etiquetas nombrándolo “el mejor del mercado”. Los fideos tienen la textura jabonosa que hubiera esperado encontrar en la primera versión del plato (leer entre líneas: fue devuelto a la cocina). Pruebo el caldo, correcto y sabroso, pero no es un ramen memorable. Entenderán ahora porque hace mucho que he prescindido del uso de superlativos en el blog.

Hiroshima Okonomiyaki. Tonkotsu ramen.

Termina la jornada con una revisión a la parte más dulce de la carta.  No me iría de Maido sin probar el Ceviche (S/.35.00), postre recomendado por una amiga y cuya descripción promete: Helado de limón, camote crujiente, tierra de maíz chulpi, macarrones de ají, chirimoya y mandarinas. Sí, es una ecléctica mezcla de sabores, texturas y temperaturas que lo convierten en uno de los mejores postres que voy probando en lo que va del año. Y todo mejora cuando el mozo vierte el contenido de una jarrita: la "leche de tigre" en forma de una suave crema de pye de limón. Sigo con el Cacao 100% (S/.45.00), postre ya reseñado en el blog y por eso, no es necesario volver a hablar de las cinco diferentes preparaciones de cacao de alto porcentaje que lleva, un KO rotundo para los fanáticos del chocolate amargo. Probablemente alguien proteste contra el alto costo de carta pero yo le retaría a encontrar algo siquiera medianamente parecido en Lima.

Cebiche. Cacao 100%

Me retiro de Maido satisfecho por haber encontrado reserva más no impresionado por la experiencia. El servicio es plano como siempre, no hay ánimo de hacer recomendaciones ni de presentar los platos. Sin embargo es relevante preguntarme cómo llegar a una conclusión sin haber probado el menú degustación de 15 pasos. Ordenar sólo platos de carta es como ir al cine y salir a mitad de la película. Así que nuevamente le doy a Maido el beneficio de la duda. Y antes que me olvide, me alegró ver a Mitsuharu Tsumura supervisando el restaurante. Lamentablemente sólo se acercó a la mesa de los clientes habituales y luego volvió a la cocina. Tal vez en la siguiente visita tenga suerte y pueda tomarme un selfie con él. 

Maido queda calle San Martín 399, Miraflores.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a 16:00 y de 19:30 a 23:00. Domingos de 12:30 a 16:00
Teléfono:446-2512
Ticket promedio: S/.175.00 por persona.
Estacionamiento: Reducido y vigilado.
Volvería: Sólo por el menú degustación.

lunes, 18 de julio de 2016

Días de blogger XXXIII: Versus de desayunos

A blogger que madruga, la Providencia lo ayuda. Es una norma que vengo cumpliendo desde los inicios del blog y nunca me ha fallado.

Hecho en casa by Sandra Kovacs (Desayuno chévere)

La mesa está servida
Llega a mi inbox un mensaje invitándome a conocer una alternativa hecha en casa de postres y platos salados. Soy fan número uno de las propuestas artesanales siempre y cuando brinden algo diferenciado. Tratar de convencerme que hacen "el mejor brownie de Lima" es tiempo perdido la mitad de pastelerías en la ciudad presumen de lo mismo. Sin embargo, me prometieron que no sólo disfrutaría de un desayuno con bocadillos típicos de Venezuela, sino también de recetas inéditas. Para ser sincero, no recuerdo la última vez que alguien me invitó a probar un flognarde de peras. 

Es sábado en la mañana y el día es propicio para disfrutar de un desayuno como Dios manda. Sandra Kovacs, la responsable de Hecho en Casa, me recibe con mucha cordialidad y me cuenta su historia. Luego de trabajar en el sector corporativo se dedicó con éxito a un negocio de perfumería. Sin embargo se vio obligada a cambiar de rubro por temas de salud. Mientras evaluaba diversas propuestas le vino a la mente un recuerdo infantil, cuando se dedicó a coleccionar revistas de cocina y ese fue el inicio del proyecto Hecho en Casa. Las ganas estaban, sólo era cuestión de practicar y afinar las recetas. 

Arepas y perico. Pan de jamón. Pastelón.
Comienza la jornada con las arepas venezolanas, pan hecho con harina de maíz que se consume caliente y tiene un nombre distinto de acuerdo al relleno que se le ponga. En Venezuela se consume durante todo el día sea, desayuno, almuerzo o comida. Sandra me sirve las arepas con perico tradicional, un revuelto de huevos con tomate y cebolla, y una versión “gourmet” con champiñones. Cojo la arepa con emoción, la relleno con el perico y pruebo un bocado. Me recuerda vagamente al pastel de choclo y por dentro siento la satisfacción de haberme sacado por fin la duda de como son las verdaderas arepas. Sandra me explica que en Lima ya se consigue la harina PAN y no es muy difícil replicar la receta del país original. Me queda la duda con qué plato de la comida peruana irían bien estos bocadillos.

Seguimos con un pan venezolano de jamón, bocadillo que junto a la hallaca (tamal relleno) y la ensalada rusa con pollo son el típico menú navideño de cualquier restaurante venezolano. La masa es tipo brioche, muy suave y viene relleno de lomo ahumado, aceitunas verdes y pasas.  Viene el plato fuerte: el pastelón portorriqueño, una lasaña de plátanos maduros con salsa bolognesa casera y queso andino de Cajamarca. No es un plato ligero pero tampoco estoy dispuesto a claudicar. Si quiero atacar luego los postres es me conformo con una porción más pequeña. Nunca hubiera pensado en una combinación de maduro con bolognesa pero confieso que me agradó. Me pongo a pensar como en Lima nos conformamos diariamente con arroz o pasta cuando hay tantos ingredientes a nuestra disposición.

Kuchen de piña. Flaugnarde de peras.

Sandra tenía mis gustos muy bien estudiados porque me ofrece sendos postres. Un Kuchen de piña, receta alemana que se prepara en varias etapas. La corteza es suave y la frescura de la piña se complementa con la suavidad de la crema. De acuerdo a la estación también puede prepararse con otras frutas como pera o manzana. Seguimos con el flaugnarde de peras, un postre francés de textura muy esponjosa, punto medio entre queque y budín, y es tan ligero que tranquilamente hubiera podido terminarme solo todo el molde. Queda como tarea probar su versión con plátano y chocolate.

La propuesta de Hecho en Casa me deja con buen sabor de boca. La preparación artesanal es su mayor activo pero me alegra encontrar opciones distintas a lo que normalmente hay en el mercado. Según me cuentan, incluso ya sacó una receta de menestrón que fue un éxito entre sus clientes. Me queda de tarea hacer seguimiento constante a su catálogo para ver como desarrolla su propuesta. Y esta vez si le pediré brownies. 

Para mayor información visiten su FB: HechoencasabySandraKovacs
Pedidos con 48 horas de anticipación al 999412570 


Panchita (Todo queda en familia)

La última vez que estuve en el nuevo local de  Panchita me retiré muy satisfecho. No sólo por la gran variedad de platos criollos que había probado sino porque tuve la oportunidad de conversar con Martha Palacios y escucharla hablar con tanta pasión de las recetas que había desarrollado. Me sentía muy tranquilo pero una amiga envió por WhatssApp varias fotos de su desayuno criollo que me dejaron sin habla. Convocando a los pesos pesados de mi familia agendamos la visita sin pérdida de tiempo.

Llego temprano, tal cual es mi eterna costumbre. Para sondear el ambiente me decido por el combinado Panchita. Desde que era niño siempre esperaba con ansias el domingo para comer tamal con chicharrón o relleno con camote frito, más nunca pude satisfacer mi hambre de tener todo al mismo tiempo. Claroo, hasta que vi el combinado Panchita: Chicharrón de bondiola y panceta, tamal limeño, relleno Panchita, camote frito y salsa criolla. Y como el diablo está en los detalles no podían faltar pancitos franceses crocantes. ¿Cómo atacar tremendo plato? Al gusto de cada uno. Yo suspiro por el relleno crocante, más un toque de salsa criolla y ají de la casa resulta una explosión de sabor en boca. Estoy con la creatividad desatada y comienzo a jugar a creando mini-tapas para todos los comensales. Para compartir entre varios es una excelente opción.

Combinado Panchita. Chicharrón de bondiola
Mi familia no se anda por las ramas y exige probar algo más. De casta le viene al galgo, ¿Qué le vamos a hacer? Pedimos una fuente adicional de chicharrón de bondiola, un corte de cerdo muy sabroso cuya textura suave y jugosa no requiere salsa de cebolla para armar el sándwich. A sugerencia del mozo nos traen un codillo entero con todo su cuerito crocante. Sí, para los que aman la textura crocantísima del chancho al palo esta es la opción ideal. Cualquier diría que la tarea está cumplida pero... ¿Y si les encanta la carne pegada al hueso? Muy fácil, pidan una porción de costillas de cerdo. Llegó el momento de claudicar. 

Codillo de cerdo. Costillas.
El desayuno dominical de Panchita es la propuesta que había estado buscando hace mucho tiempo sin éxito. Un desayuno contundente y una carta con variedad de platos donde la relación calidad-precio está completamente justificada. Es inevitable pensar en otros locales que presumen de ser "clásicos" pero sacrifican la comodidad el ambiente y el servicio a la mesa en aras de ofrecer un precio mínimo de carta. Me voy con deseos de revancha porque en su carta hay otras opciones para armar un buen desayuno. Platos de fondo como caldo de gallina, lomo al jugo y un intrigante "portatropa", sin dejar de lado los sándwiches en dos tamaños y platos ligeros para los que deseen mantener la línea. En este caso, no hay mejor juez que la familia y si ellos se van contentos pues yo lo estaré más. Nos vamos jurando un pronto regreso. Siempre en domingo, siempre en familia.

Panchita queda en Av. Primavera 557, Surco
Horario: Todos los domingos desde las 8.00
Ticket promedio: S/.40.00 por persona
Teléfono: 255-4288
Volvería: Siempre, pero con toda la familia.

martes, 12 de julio de 2016

Días de blogger XXXIII: Viciovers attack!

Disfrutar una cena junto a sus seguidores debiera ser el sueño de todo blogger. Y nada mejor que hacer ese sueño realidad en mis restaurantes favoritos.

Experiencia EVDC IV en La Locanda

Viciolovers en pleno
En el post anterior ya hice una breve reseña sobre La Locanda por lo que no es necesario mencionar nuevamente sus cualidades. Igual, por la fama que tiene en este blog, entenderán por qué fue elegido para la última reunión con los autodenominados #Viciolovers, seguidores del blog que hace ya varios meses me acompañan en una aventura continua por mis restaurantes favoritos. Con la ayuda del chef Augusto Salazar organizamos una cena de cinco tiempos dónde estarían presentes las especialidades de la casa así como los nuevos platos de carta.

Tal cual es mi costumbre llego temprano para asegurarme que todo esté listo para recibir a mis seguidores. Poco a poco van apareciendo, toman su lugar y se emocionan al ver la carta con el logo del blog (Gracias Oscar, no esperaba menos de ustedes) Casi estamos completos, aún falta una seguidora que, según me cuenta al WhatssApp, se encuentra atrapada en el infernal tráfico de San isidro. Aprovecho para contar a los presentes de mis experiencias a lo largo de estos años como cliente habitual, así como de los eventos especiales que alguna vez han organizado. Mi celular timbra. ¡Ya estamos completos!

Los platos de la cena
Empezamos con la canastilla de panes, una de las armas secretas de La Locanda, porque nunca dejan de trabajar en las variedades que presentan. Si bien la focaccia tradicional mantiene su presencia, el resto de panes son nuevos para mí. Fueron un éxito porque no faltó quien exigió otra ronda. 

El primer tiempo llega en forma de un raviol relleno de habas verdes con dados de langosta a la mantequilla y salsa de espinaca. La presentación, estilo Pollock según me explica uno de los asistentes, ya genera expresiones de sorpresa pero apenas lo pruebo entiendo los murmullos de satisfacción. Sin embargo, yo tengo mis esperanzas puestas en la especialidad del chef, las mollejas de ternera con salsa de morillas y chanterelle salteados. No hay duda, todos asienten que nunca han probado algo parecido. Es que trabajar con un insumo tan difícil exige técnica y un manejo cuidadoso.

De fondo sirven un lenguado en mantequilla de camarones, puré de espinaca con alcachofa y laminas de portobello. El pescado está bien cocido pero una mayor cantidad de salsa hubiera sido deseable. Seguimos con un mallard de pato relleno de farsa de tallos de nabo y puré de higos. Es en este momento que hace presencia un Syrah Corralillo, el maridaje recomendado, que redondea la experiencia.

Augusto Salazar, el chef
El tiempo más dulce de la cena viene en forma de una crema de limón con palitos de merengue de mejorana y orégano (!). La combinación es novedosa, nunca imaginé un poste con orégano pero veo que nadie dejar su plato vacío. ¡Otro acierto más para el equipo!

Pero como estamos en La Locanda, un restaurante donde los detalles son lo que cuentan, todavía guardan un as bajo la manga. Nos ofrecen los petit fours (bombones, trufas y galletas) presentados en la vajilla especial de piedra, cortesía de Food Passion Lab. Nadie se lo esperaba y obvio, todos quieren tomar una foto de tremenda presentación. Al final aparece el chef Augusto Salazar para agradecer la presencia de los comensales, absolver sus dudas y tomarse fotos con cada uno de ellos. Un café americano es el toque de gracia para cerrar la noche. ¡Será hasta la siguiente cena!

La Locanda queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
Ticket promedio: S/.150.00 por persona
Teléfono: 421-4400


Lima Restaurant Week en La Fondue
Cortesía de Atrápalo.pe tres seguidores pudieron acompañarme a cenar en La Fondue y darle un vistazo a la gastronomía suiza.

Rösti Guillermo Tell
Que en menos de una semana haya podido disfrutar de sendas cenas con los seguidores del blog es algo que puedo agradecer a la Providencia. Aunque esta vez fue cortesía del evento Lima Restaurant Week que me permitió sortear tres invitaciones en el Facebook. Además me dieron la opción de escoger en qué restaurante organizarla.

Esta vez no hubo inconvenientes y con una inesperada puntualidad alemana (diez minutos antes del hora) aparecen los comensales. Empezamos la cena charlando sobre el blog y absolviendo todas las preguntas que siempre quisieron hacerme. Se acerca la encargada del restaurante y nos ofrece la carta especial de Lima Restaurante Week. Me toca orientar a mis seguidores sobre qué platos ordenar de acuerdo al gusto de cada uno. ¡Vamos ya! ¡Es tiempo de comenzar!

La cena en pleno
Para la entrada todos coincidimos con el Cabanossi Gratin, una tostada de brioche con cabanossi, champiñones y queso gratinado coronada con chimichurri de aceituna. A la mezcla tan heterogénea de sabores se le agrega pepinos y cebollas encurtidas que contribuyen a darle un toque más fresco, aunque hubiera deseado que sean más prolijos con la temperatura del plato. 

De fondo es casi obligatorio ordenar una fondue de queso nacional con Kirsch, toda una novedad para mis seguidores quienes se divierten remojando el pan en queso derretido aunque les advierto que no lo lleven de inmediato a la boca, bajo riesgo de rostizarse la lengua. Yo me inclino por un Rösti Guillermo Tell. papa rösti con tocino, cebolla espárragos, salchicha blanca a las finas hierbas, coronado con un huevo a la inglesa. Como que no es un plato para los de estómago ligero y tuve que hacer esfuerzos denodados para finalizarlo.

Termina la cena con la clásica fondue de chocolate. ¿Alguien puede resistirse a un caquelon lleno de chocolate derretido con frutas y bocaditos dulce para acompañar? Bueno, yo nuevamente soy la excepción y pido un Heisse Liebe, una tremenda copa de helado artesanal bañado con salsa caliente de frutos del bosque. Está visto que las porciones del menú son las habituales y no se ha producido ningún cambio por el evento. Todos estamos más que satisfechos y es momento de emprender la retirada. En la entrada aún queda tiempo para tomar algunas fotos de recuerdo y de mi parte, agradecerles por seguir el blog desde hace tanto tiempo. Será hasta el siguiente concurso. 

La Fondue queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
El Lima Restaurant Week dura hasta el 17 de julio de 2016
Pueden reservar en el link
https://www.atrapalo.pe/restaurantes/lima-restaurant-week_m296.html

domingo, 3 de julio de 2016

Tour Gastronómico en el Swissôtel

Hace más de 8 años que soy cliente del Swissôtel. Antes que existiera el blog ya rondaba su pastelería, el Gourmet Deli, en busca de mi porción semanal de torta rubia. Tiempos aquellos en los que no me animaba a visitar sus otros restaurantes pensando que su oferta "gourmet" estaba muy alejada de mis gustos personales. Hasta que un día, tímidamente, hice una reserva en La Locanda y luego de un inolvidable almuerzo, incluida la presentación de chef, descubrí que significaba realmente la atención personalizada. Desde aquella vez nada volvió a ser igual en el blog.

El boleto de viaje
Muchos años han pasado desde mi primera incursión en el Swissôtel. Ahora que soy cliente habitual de todos sus restaurantes, es imposible ir de incógnito porque todo el personal me conoce. En Lima no hay otro hotel cinco estrellas que tenga una oferta gastronómica tan variada, y además en el Swissôtel nunca dejan de innovar. Sean los festivales gastronómicos temáticos en Le Café, las cenas maridaje organizadas para cada restaurante o los eventos especiales como el Luxury Brunch y el Kitchen Party, donde la interacción entre chefs y clientes llegó a niveles nunca antes vistos.  

Entenderán porque no me sorprendí cuando llegó a mi correo la información sobre el Tour Gastronómico. La mecánica de esta propuesta es sencilla, por un solo pago se puede cenar en los tres restaurantes principales del Swissôtel (Sushicage, la Locanda, La Fondue) eligiendo un tiempo (Entrada, segundo o postre)  en cada uno. En cada estación el jefe de salón los atenderá presentando las especialidades de la casa y el maridaje recomendado. Vale la pena mencionar que uno puede escoger cualquier plato de la carta y no hay un menú establecido de antemano. 

Primera parada: Sushicage
Comienza mi tour en El Lobby Bar tomando una copa de prosecco y degustando unos snacks. Vale la pena tomar un tiempo para armar la cena al gusto, aunque en mi caso, siendo un cliente habitual, tengo claro como será la estructura de la cena. Mi tour empieza por el Sushicage, uno de los pocos restaurantes nikkei donde cada visita me deja la sensación de haber aprendido algo nuevo gracias al chef Norio Takeda, quien no sólo hace gala de creatividad en cada uno de sus platos sino que tiene un carisma como pocos. De entrada elijo el tiradito del chef: cortes de atún, salmón, lenguado y pulpo en un aderezo de limón, shoyu, y especias japonesas (shishimi togarashi y shizo, entre otras) La frescura de los insumos lo es todo, más la mano del chef está en usar la cantidad exacta de ingredientes para lograr una fusión nikkei sin que el sabor de los mariscos pierda protagonismo. El maridaje propuesto un Vistamar Brisa chardonnay 2015, vino cuyo paso por barrica se acopla adecuadamente a la intensidad de las especias japonesas. 

Segunda parada: La Locanda
Cuando llego a La Locanda ya estamos hablando en palabras mayores. Es el restaurante que hace varios años escojo para celebrar ocasiones especiales, sea cumpleaños o aniversarios del blog. Me alegra encontrar una nueva canastilla de panes, donde destacan el pan de choclo y queso parmesano, los crocantes de mostaza dijon y tomillo y la tradicional focaccia con sal de Maras. No es común ver que muchos restaurantes le den importancia a los panes de la casa pero en el Swissôtel ya es una marca distintiva.

Oscar Huajardo, el maitre, sabe que vengo con ganas de probar algo nuevo y me ofrece un plato fuera de la carta y que ya había mencionado en mi última visita. Los spaghetti del chef con dados de langosta, mozzarella de búfala y punta de espárragos son toda una revelación. Pasta al dente, ingredientes en el punto de cocción correcto y el salteado de la pasta en vino blanco y aceite de trufa, me dejan un excelente sabor de boca. Buena elección Oscar, y eso que no estoy hablando del refrescante Aperol Spritz que me sirvieron como aperitivo.

Tercera parada: La Fondue
Mi última parada es en La Fondue, un restaurante cuyo ambiente es único en Lima porque replica a la perfección un típico chalet suizo. Las paredes enchapadas en madera, las banderas con los escudos de los cantones, ¡hasta la vajilla es importada de Suiza! 

Empezamos con un Glühwein, vino caliente con especias, el mejor remedio para el frío y también para alegrar el paladar. No hay mejor cierre para una cena que el postre y la decisión de cuál ordenar cae por lógica: fondue de chocolate. Sin embargo hay un pequeño detalle, la fondue no viene en porción individual y es mejor pedirla si uno viene en grupo. Me inclino entonces por un postre menos ambicioso: el volcán de Toblerone. El helado artesanal con puntos de vainilla es ya un acierto, los frutos rojos acompañando un postre de chocolate es otro más, pero cuando hundo la cucharita en ese volcán y dejo que la "lava" de chocolate vaya extendiéndose, es el momento de claudicar. El maridaje: un vino dulce Cruz Conde D.O. Montilla Moriles, que se los dejo de tarea para que ustedes lo evalúen.

Swissôtel vuelve a sorprenderme en gran estilo con esta nueva propuesta. Es una gran oportunidad para aquellos comensales que, en una sola noche, desean conocer loss tres restaurantes principales a un costo asequible. Lo mejor, la carta de cada restaurante está a su completa disposición para que cada uno arme el menú de acuerdo a sus preferencias, aunque también se puede recurrir a los consejos del personal de salón. En resumen, tres estilos de cocina, tres chefs y el mejor servicio a la mesa que sólo puede brindar un hotel cuyo lema es "Pasión por la perfección".  Nos vemos en el siguiente viaje.

Swissôtel queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
El Tour Gastronómico cuesta S/.225.00 por persona. Incluye cocktail de bienvenida, un tiempo en cada restaurante con aperitivo y maridaje sugerido por el sommelier.
Horario: Sólo cena, lunes a sábado de 19.00 a 22.00
Reservas al 4214400 anexo 2204
Condiciones: El vale debe consumirse en los tres restaurantes el mismo día. La vigencia es hasta el 18 de diciembre de 2016