jueves, 7 de abril de 2011

Bravo Restobar (El nombre lo dice todo)

Confieso que no tenía la menor intención de visitar este restaurante "exclusivo". Confieso que no tenía ganas de ver la cara larga de una anfitriona diciéndome que todas las mesas estaban reservadas. Confieso que cuando escuché el precio de su buffet (S/. 59 por persona) me dije: "Seguro que hay algún truco". Pero a veces es bueno equivocarse rotundamente y esta vez lo hice en gran estilo. Bravo Restobar me recibió con un buffet de cuatro estaciones: entradas frías, entradas calientes, guisos y postres. Pareciera que no es muy variado pero guardaban una contundente carta bajo la manga.


De las entradas frías me quedo con la causa de pollo con palta y salsa de pimientos del piquillo. La masa de papa estaba bien sazonada y venía con una textura muy suave. La salsa de pimientos no picaba nada sólo daba sabor. También puedo mencionar el tiradito oriental, muy parecido al que probé en El Rocoto pero que lo supera rotundamente por el sabor y por la presentación en porciones individuales. No opino de las ensaladas porque nunca me he considerado muy amigo de los vegetales.
La estación de entradas calientes me recibió con una tortilla española tibia (atención con esa lámpara que no calienta nada, o la cambian o mejor no sirvan la tortilla). También probé sus yuquitas crocantes con huancaína, que no tenían nada extraordinario. Lo que si me dejó sin palabras fueron sus chicken thai rolls (rollitos rellenos de pollo salteado, lemongrass y shitake en salsa Masala). Me recordó vagamente al clásico enrollado primavera que venden en los chifas, pero con sabores más equilibrados y con una textura más crocante.
Luego fui por la estación de platos calientes. Se van a reír pero lo que más me gusto fue el arroz chaufa. Desconozco que secretos tendrán en este restaurant pero que bravos son para conseguir el gusto ahumado en sus platos. Tres datos más para que disfruten: el cordon bleu, los mini tacu-tacus y la bondiola en salsa de champiñones. Suficiente para que terminen satisfechos. Gran punto a favor de este buffet es que las bandejas no están muy llenas, lo que garantiza que la comida no es recalentada eternamente. Débil punto en contra, las mejores opciones se acaban rápido.
Para terminar visité la estación de postres donde por fin pude comer la tantas veces recomendada tres leches de Bailey's. Es un postre muy bueno porque el toque de licor le da un gusto menos infantil pero considero que debe ser mejor comerlo en su versión a la carta. No se olviden de probar el mini cheesecake de saúco y la crema volteada que también destacan. Los mini brownies, alfajorcitos y tartaletas estuvieron cumplidoras, nada que no pueda encontrar en cualquier pastelería.

La carta bajo la manga de este buffet es la opción de ordenar platos a la carta preparados al momento pero en versión reducida. Hubiera repetido hasta la hora de cierre el lomo saltado que me sirvieron. La carne cocida en el punto exacto, ese gusto ahumadito clásico que sólo consiguen los expertos. No quiero imaginarme como será este plato a la carta. También probé los fetuccini a la huancaína con ossobuco que a mi parecer llevan este plato a otro nivel por la combinación de sabores. No pierdan de vista el cebiche, de sazón moderada y con un sabor muy fresco del pescado resultó un plato muy cumplidor. Y les dejo como tarea: también hay postres a la carta en versión mini. Impresionante.

Me voy de Bravo Restobar con un buen sabor de boca. Considero que es una opción atractiva para disfrutar un buffet de calidad (no de cantidad) Personalmente lo he tomado como una introducción para evaluar a futuro los platos de su extensa carta. Probablemente sea un nuevo restaurante para mi top 5. Que bravo.
Bravo Restobar queda en Av. Conquistadores 1005, San Isidro.

domingo, 3 de abril de 2011

Puesto 33 (Bien puesto el nombre)

Actualización 23.10.13
Puesto 33 ya no existe como tal. Ha sido traspasado y tampoco está el famoso chef ganador del concurso. Ahora podría darle a su propuesta el beneficio de la duda. ¿O no?

Las papas rellenas de marras
Estos han sido días de locos. Esta semana quería publicar dos nuevas reseñas pero el tiempo se fue volando en el trabajo y no pude actualizar el blog. Peor aún, creo que se vienen semanas más ocupadas. Y no quiero agravar la situación pero ¿ya se dieron cuenta que se fue un trimestre del 2011? Como no quiero dejar pasar otro día sin escribir les contaré de una vez mi última aventura en un promocionado restaurante pero que no estuvo a la altura de las expectativas creadas. Puesto 33, un pequeño local ubicado en Surco con un ambiente moderno y que intenta homenajear a la cocina casera fusionándola con lo gourmet. Parecía una idea afortunada pero...

Con esas credenciales quise darme un gusto comenzando con unas papas rellenas de carne y pollo. Una de las entradas más simples y más sabrosas que existen. Bastó probar un bocado para que las descartara de inmediato. ¿Las razones? La masa de la papa estaba avinagrada y no la frieron bien porque el relleno estaba congelado. Reclamé de inmediato, ofrecieron disculpas y cambiaron el plato. La verdad se me quitaron las ganas de reseñar el plato, por mi parte no les recomiendo que ser arriesguen a pedirlo. Y me queda la duda inmensa, ¿no será que habrán querido servirme algo que se les quedó del día anterior?

Aeropuerto 33
Luego pedí el aeropuerto 33, el clásico chaufa con toques de salchicha huachana, lomo fino y shasiu reventado servido con wantan frito y tamarindo. El problema de este plato: demasiado culantro y demasiada cocción al sillao le dieron un gusto muy amargo. Como el mozo notó que mi paciencia se estaba agotando llamó al chef, el mismo Jayro Félix, quien defendió su creación afirmando que mi error fue no pedir vino como maridaje del plato y por eso no sabía apreciar el sabor. A nadie le gusta reconocer sus errores pero no me vengan con cuentos, ¿desde cuando se marida el sabor quemado de un plato con vino?

Pollo pachamanquero
Según he leído luego Jairo Félix participó en el concurso Cocinero Joven de Perú Mucho Gusto y ganó una pasantía en los cinco mejores restaurantes de España. Por lo visto las clases de atención al cliente no le sirvieron mucho. Tratar de contradecir a un comensal de esa manera me pareció un error garrafal que no he visto en ningún otro restaurante. Para tratar de paliar la situación pedí el pollo pachamanquero que venía con locro de la abuela con quesos reventados al momento, huacatay y papas nativas. Si ven en la foto es un locro comun y corriente servido con un guiso de pollo. El locro estuvo cumplidor pero no iba más de allá de lo que yo mismo podía preparar en mi casa. En cuanto al pollo todo el sabor se queda en la salsa de acompañamiento, por dentro el pollo no tenía nada de sazón. Más agradable hubiera sido comer el locro solo.

Iceberg de chirimoya
El último manotazo de ahogado para salvar el almuerzo fue pedir algo de la carta de postres. Comencé por el iceberg de chirimoya: espuma de chirimoya, sobre sopa de mandarina y caviar de granadilla. Lo más impresionante del plato es la preparación. El chef coge una cucharada de espuma de chirimoya para congerlarla al instante en un recipiente que contiene nitrógeno líquido y colocarla en una copa de martini sobre jugo de mandarina. Lo que más disfruté fue el delicioso sabor natural y fresco de las frutas. La combinación del dulce de la chirimoya con el ácido de la mandarina me supieron a gloria. Lamentablemente lo que me supo a limbo fue el arroz con leche. Auspiciosamente reseñado en la carta como crema de arroz con leche en aromas de vainilla y leche fresca con crujiente de caramelo resultó un postre con un sabor picante porque le habían echado demasiada canela.
Me retiré bastante fastidiado de Puesto 33. Esperaba encontrar un nuevo lugar para disfrutar de la comida casera pero encontré más errores que aciertos. ¿Es suficiente una visita para decir que es un mal restaurante? No lo creo. ¿Es suficiente con decir que tuvo un mal día? Tampoco lo creo. ¿Es suficiente para no volver más? Por mi parte sí. Que me hayan servido comida malograda es el peor error que puede cometer un restaurante. Ya no es una cuestión de mal gusto sino de salud. Y con la salud no se juega, Puesto 33. Adiós.

viernes, 25 de marzo de 2011

¡Vamos de compras! (Otra vez)

Cuando uno va de compras al supermercado siempre hay dos aspectos a tomar en cuenta: el presupuesto y la necesidad. Digamos que uno desea llevar lomo fino para cocinar pero si compráramos carne argentina todos los días nuestra economía se iría a la quiebra en un abrir y cerrar de ojos. De la misma manera por más tentador que se vea el estante de chocolates sabemos que no es algo necesario para la comida de la semana. Pero, ¿qué sucede si disponemos de un dinero extra? ¿Por qué no darnos un (buen) gusto de vez en cuando? Este post reseña tres productos con precios nada módicos pero de una calidad que no tiene competencia. Ahora sí ¡Vamos de compras otra vez!

Nutella
Aquellos que fuimos niños durantes los ochentas recordaremos una crema de chocolate llamada Muss de Cremino. ¿Cuantas paquetitos habré devorado de esta golosina? Al menos hasta que el pediatra me lo prohibió por motivos que ya olvidé. Pero si se dan una vuelta por la sección desayunos de cualquier supermercado encontrarán la Nutella, una crema de avellanas y chocolate, importada directamente de Italia, y que los regresará a aquellas épocas felices. Sola, con pan dulce, con pan francés, con galletas de soda, la Nutella es extraordinaria. Dos detalles a tomar en cuenta: no compren la imitación alemana pues no le llega ni a los talones. Y vigilen las calorías porque la Nutella es altamente adictiva y no pararán hasta comer la última cucharadita del tarro.

¿Dónde comprarla?: E.Wong, Plaza Vea y Vivanda.
Precio aproximado: S/.16.00 

St. Dalfour
Me acuerdo que de niño era toda una tradición ayudar a mi madre a preparar mermelada de fresas. "Mira el punto hijo", era su advertencia constante. Por eso me siento triste cuando veo en los anaqueles esas marcas nacionales industriales hechas con fruta triturada, olvídense de las empalagosas mermeladas a granel que venden los supermercados. Pero como la esperanza es lo último que se pierde está St. Dalfour, mermeladas hechas en Francia con pura fruta endulzada con fructosa, sin colorantes ni preservantes. Basta probar una cucharadita para que sientan los trozos de fruta de una mermelada llena de sabor y nada empalagosa. ¿Quieren celebrar un desayuno especial? Pongan en la mesa uno de estos frascos, compren un buen pan campesino y tendrán un desayuno y tendrán una experiencia como pocas.

¿Dónde comprarla?: E.Wong y Vivanda.
Precio aproximado: S/.18.00


Actualización 21.02.14
A la fecha ya no se pueden encontrar los chocolates Godiva en Lima. No es es ningún secreto que su elevado precio pudo jugarle en contra. Que pena. Pero, siempre nos queda Lindt, Callier, Riitersport y (¿Por qué no?) La Orquídea

Godiva Chocolatier
Ya hace algún tiempo que podemos encontrar famosas marcas de chocolates como Lindt y Guylian en Lima aunque en sus presentaciones más sencillas. Sin embargo ahora podemos hablar en palabras mayores porque Godiva Chocolatier apareció en los supermercados peruanos. Directamente de Bélgica llegan cuatro variedades: leche 31% con caramelo salado, leche 40% con avellanas, blanco con puntos de vaina de vainilla y dark 50% con frambuesas. Hablar de las virtudes de Godiva Chocolatier es una redundancia, suficiente con saber que viene de Bélgica. Su precio es bastante elevado pero vale la pena darse el gusto con un producto tan bueno. Con las variedades que han traído hasta el más exigente puede quedar satisfecho.

martes, 22 de marzo de 2011

Mangos (Toma fama y...)

Antes del boom gastronómico Mangos era uno de los pocos lugares que se había ganado un nombre y era de visita obligatoria si uno quería disfrutar de una buena comida frente al mar. Hace mucho que tenía ganas de visitarlo y disfrutar de sus buffet de desayuno o almuerzo. Llamé para hacer mi reserva y indicaron en un tono muiy agresivo que llegara a la hora indicada o sino la perdía. Con tales condiciones imaginé que encontraría un buffet cinco estrellas. Al final del post verán que no todo lo que brilla es oro.

El buffet consta de cinco estaciones: cereales y frutas, sándwiches fríos, sándwiches calientes, bocadillos fritos y bocaditos dulces. Comencé saludablemente con la estación de frutas. Una recomendación que le dejo al Mangos, los jugos siempre tienden a espesarse por lo que debe haber una cuchara larga para removerlos o se servirán puro bagazo. En cuanto a las frutas me quedo con el sabor fresco del mango y los membrillos en almíbar. Luego pasé a la estación de bocadillos fríos donde encontré una selección muy limitada de embutidos y quesos y algunos sándwiches que no me parecieron nada extraordinario.

Mejor me fue en la estación de bocadillos calientes. Punto a favor para sus huevos revueltos porque tenían esa deliciosa textura jugosa tan difícil de lograr. Si los acompañan de champiñones salteados y salchichas traquilamente tendrán un desayuno de vikingo. Me sorprendieron con la tortilla a la española porque le habían puesto un toque de chorizo y como estaba recien hecha la disfruté en todo su esplendor. Punto en contra para el chicharrón y los tamales porque estaban fríos. Esos errores son de novato.

Terminé en la estación de bocadillos dulces. Los waffles y las tostadas francesas bañados con un generoso chorro de miel con sabor a maple me supieron a gloria. Probé también su queque de naranja y sus muffins, con esa textura porosa perfecta para acompañar el café o infusión. A propósito de eso tienen a disposición unos termos inmensos con chocolate, café y leche calientes. Pueden divertirse un poco jugando a ser baristas y crear sus propias combinaciones de café con leche o chocolate.

Estaba satisfecho con el desayuno pero (siempre hay uno) debo mencionar algunos detalles muy lamentables. Según su página web, y lo confirmó el administrador, el buffet comienza 7.30 a.m. Sin embargo llegué a las 7.45 a.m. y noté que recién estaban armando las estaciones. No sólo eso, también tuve que aguantar un desfile de empleados, vestidos con ropa de trabajo, que entraban cargando cajas de frutas y otros productos. ¿Qué les cuesta ser honestos e indicar la verdadera hora de inicio a sus clientes para no ser testigos de escenas desagradables? Pero lograron empeorar la situación. Cuando fui a servirme un café no pude encontrar una sola taza con aspecto decente. Todas estaban quiñadas o rayadas e incluso uno de los platos tenía una despostilladura tremenda. No esperaba ver vajilla de Villeroy y Boch pero al menos revisen el estado de su menaje. Esto ni siquiera puedo considerarlo como un error sino una falta de respeto.

Tengo la impresión de que Mangos se ha confiado de su fama y su ventajosa ubicación frente al mar y han entrado en una zona de comodidad tal, que no les importa mucho lo que hacen o dejan de hacer. Si lo comparo con los desayunos de La Vista, The Observatory o Le Café pues ni siquiera pensaría volver en el corto plazo. Uno más a la lista.

El desayuno buffet está disponible los sábados y domingos de 7.30 a.m a 11.30 a.m. El costo es de S/.38.50 por persona. Obvio que no los vale.

Mangos queda en el C.C. Larcomar. Malecón de la Reserva 610, Miraflores.
Volvería: ¿Para qué?