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martes, 6 de diciembre de 2016

Buenos Aires (Guerra de clásicos)

Los clásicos nunca fallan. ¿O sí?

Café Tortoni (Clásico de clásicos) 
Caminando por la avenida de Mayo me detuve al ver una larga fila de personas delante de un local. ¿Y esto? ¿Qué de bueno habría para justificar tamaña multitud? 

Confieso que visité el café Tortoni de puro novelero. En mi lista de cosas que detesto en la vida, hacer colas siempre ocupará el primer lugar. Sin embargo, en este caso la fila se movía con rapidez y no fue necesario usar a mis magras reservas de paciencia. Cuando me dejan pasar sentí como si hubiera viajado en el tiempo. Mozos con uniforme, una barra con infinidad de licores, mesas de mármol y esculturas de personajes argentinos. Queda claro porque lo han incluido en la lista de "bares notables" de Buenos Aires.

Esta visita se dio luego del olvidable almuerzo en La Cabaña así que no había espacio para postre aunque si muchas ganas de cambiar el sabor de boca. Para alegrar la tarde nada mejor que mi eterno café americano. Sorpresa, me traen además un vaso de agua frisada helada para equilibrar la robustez de ese café. Pero el postre es lo que me hace abrir los ojos, la selva negra tiene una capa de bizcocho, chantilly y una capa de mousse de chocolate, muy lejana de esas versiones limeñas remojadas de almíbar. Es el acompañamiento perfecto para mi café y la disfruto muy lentamente, tanto para saborearla como para alargar mi estancia en este local tan famoso.

Si pasan por el Café Tortoni no dejen pasar la oportunidad de hacerle una visita. Quizá el motivo principal es tomarse una foto de recuerdo junto a las esculturas de personalidades argentinas pero la estancia, con grupos de turistas y todo, resultó muy agradable. Nadie puede con los clásicos, con espera y todo.

Café Tortoni queda en Av. de Mayo 825, Buenos Aires.
Volvería: Sí. Disfruté mucho la visita.

El Vesubio (Clásica recomendación) 
Fue en este café donde conocí a Katia Documet, blogger gastronómica radicada en Buenos Aires hace ya mucho tiempo y que fue mi mejor guía en la ciudad.

La primera vez que visité en El Vesubio inmediatamente lo relacioné con el Manolo de Lima. Fíjense en los paralelos: es una cafetería que tiene muchos años de existencia, en su carta ofrecen churros con chocolate de taza y entre los mozos no había jóvenes. Aquella vez una copa de helado fue suficiente para alegrar la jornada pero esta vez ameritaba probar algo más.

Vista del salón. Chocolate espeso.
Sándwich académico. Churros con submarino.
Como era media tarde sólo deseba consumir algo ligero antes de ir a descansar al hotel. Pedí un sándwich académico, intrigado más que nada por el nombre. No hay ciencia en un sándwich de jamón, tomate y queso gratinado, más siempre les digo que lo más simple es lo más difícil de lograr. Me sorprende no poder evocar algo parecido en Lima, tan simple pero tan sabroso.  Para acompañar ordené un "chocolate espeso" y terminé arrepintiéndome al primer sorbo. ¡Su mismo nombre lo dice, es un chocolate extraordinariamente denso, aún si piden agua y leche adicional no podrán rebajarlo. Mejor ordenen un clásico submarino, una taza de leche hirviendo con una barra de chocolate Aguila para remover e ir disolviendo lentamente. Queda perfecto con los churros de la casa.

La experiencia en el Vesubio no tiene picos altos más pero a veces cumplir las expectativas basta para retirarse con buen sabor de boca y, sobre todo, la sensación de haber conocido un pedacito de historia.

El Vesubio queda en Av. Corrientes 1181, Buenos Aires.
Volvería: Sí, esos churros con chocolate son de antología.


La Biela (Errar es clásico)

Cuando vi que en un programa peruano mencionaban a La Biela como un clásico lamenté haber dejado pasar la oportunidad de conocerlo en mis anteriores viajes. Ahora, de vuelta en la ciudad, y pese a las advertencias de mi amiga Katia, decidí hacerles una visita.

Fachada del local. Capuccino.
Mixto. Pollo y palmitos.
Entro a La Biela y percibo un ambiente similar al de las cafeterías ya nombradas en este post. El origen de su nombre se da en 1950, cuando la afición por el automovilismo se puso de moda y la cafetería se convirtió en un lugar de encuentro para los aficionados (Gracias Wikipedia) No hay mucha variedad en la carta aunque noto que incluye un sobrecosto en caso uno decida disfrutar la comida en la terraza. Bueno, estando en Recoleta, zona eminentemente turística, no me sorprende.

Para variar decido empezar mi desayuno con un capuccino. Tanto tiempo que no pedía este café que lo disfruto desde el primer sorbo, aunque ahora prescindo del azúcar sin remilgos. De comer pido lo más simple, un mixto de miga, que llega quemado a la mesa. Vaya, ¿cómo pueden fallar en algo tan simple? Pero es el sándwich de pollo el que me hace levantar la ceja al notar que el relleno está helado, como si lo hubieran sacado al momento de la refrigeradora. El uso de salsa golf industrial tampoco mejora la situación. 

Me retiro decepcionado de La Biela. No tanto por lo que me ofrecieron sino por la comparación con las otras cafeterías. En fin, tal como siempre hago en este blog desde sus inicios, cuento la historia me vaya bien o mal. Le daré el beneficio de la duda.

La Biela queda en Manuel Quintana 596, Buenos Aires.
Volvería: A media tarde. Quizá a esa hora funciona bien.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Buenos Aires (Me sabe a chocolate)

Vasalissa
Bienvenidos al paraíso de los amantes del chocolate.

Una amiga que vive en Buenos Aires me dijo: "Si vas a Vasalissa prepárate para dejar la vida". Con esa frase imaginé que la chocolatería era tan buena que me quedaría a vivir ahí pero luego me di cuenta que se refería a los precios. No negaré que en la primera visita mi magro presupuesto me aconsejó retirarme con las manos vacías pero hubiera sido ingenuo llegar tan lejos y no comprar nada. Para algo existen las tarjetas de crédito, ¿no?

Basta una mirada a la vitrina para deducir que este local brinda una propuesta diferenciada. El ambiente me hace recordar a una joyería y si hablara de la atención del personal, pues denota una cortesía muy bien aprendida, más no impostada. Además están preparados para hacer recomendaciones y responder cualquier consulta que uno tenga. Y si habláramos de los productos es difícil resumirlo en un párrafo: bombones con cacao de origen, barritas de chocolate, esculturas de chocolate, macarrones y no paro de contar. El cacao que viene de diversas partes del mundo (Ecuador, Venezuela, Papúa Nueva Guinea, Perú) es el insumo principal para sus creaciones.



Fue durante mi último viaje cuando descubrí que habían desarrollado una línea de paletas heladas. La de crema americana es reducción de leche y crema con un toque de vainilla, un lujo que me recuerda a lo que alguna vez fue el "Jet" antes de convertirse en un producto industrial lleno de saborizantes y colorantes.  Pero la que más disfruté fue la de frambuesa cubierta de chocolate amargo. Ya conocen la letanía de siempre: Chocolate amargo y frutos del bosque son un matrimonio para toda la vida. 

Si visitan Vasalissa es recomendable separar un presupuesto aparte. Los precios van de acuerdo a una propuesta de elaboración artesanal con insumos de alta calidad y una presentación exquisita. Para mí, lo mejor de Buenos Aires.

Visiten su web www.vasalissa.com para mayor información sobre sus locales.
Recomendación: Las cajas con bombones con cacao de origen y las esculturas de chocolate. Si el presupuesto es limitado, las barritas de chocolate son una excelente alternativa.

Rapa Nui 
Si les dijera que estuve alojado a dos cuadras de esta chocolatería.

"Rapa Nui nace en la tienda de chocolates que abrió la familia Fenoglio en Turín, Italia en el año 1939. La posterior inmigración a Bariloche y la venta de la marca con su nombre a una trasnacional los motivó a iniciar un nuevo emprendimiento. Desde 1996 Diego Fenoglio lanza Rapa Nui". Así cuenta la historia de esta conocida marca de chocolates artesanales a la que llegué por recomendación de mi amiga Katia Document. Nunca le agradecí tanto un dato.

Curiosidades de la vida, cuando entro a Rapa Nui lo primero que veo es la vitrina de helados artesanales, donde cada uno se ve mejor que el otro. Es difícil recomendar un sabor aunque yo diría que cualquiera que lleve frutos del bosque le va perfecto al chocolate amargo. Ojo que aquí no los sirven al estilo peruano de una o dos bolas, sólo se elige el tamaño de la porción y uno puede combinar los sabores al gusto. 

En la siguiente vitrina exhiben su colección de bombones. No tendrán la elegancia de Vasalissa pero no se quedan atrás en cuestión de variedad. El bombón de mousse de frambuesa donde el ácido y el amargo del chocolate son una combinación ideal, la naranjita bañada en chocolate amargo (lleven una caja de estas), y el de tiramisú son los que más me gustaron. Ojo que su fuerte son los bombones con cobertura de leche, para los fans del chocolate bitter (me incluyo) no había mucho que escoger.

Para terminar está la exhibición de barras con cacao de origen y paquetes de chocolates, incluso la clásica tapita de chocolate para preparar un submarino. No pierdan de vista los ositos rellenos de dulce de leche, el regalo más tierno para la persona que quieren. Y antes que me olvide, tienen que comprar un paquete de Franui, frambuesas frescas de Bariloche bañadas en chocolate blanco y de leche. Cuando las prueben me lo agradecerán toda la vida. 

Rapa Nui queda en Arenales 2302, Recoleta, Buenos Aires.
Recomendación: La caja de bombones al peso y no dejen de probar los helados.

Abuela Goye
La mejor respuesta a ¿Qué me trajiste de tu viaje?

Hace algunos años viajé a Buenos Aires para tomar una capacitación profesional en la empresa que donde laboraba. Cuando llegué al cuarto del hotel en el velador había un obsequio de bienvenida, una lata grande de chocolates de Abuela Goye. No tenía mayor referencia de la marca y recibí el obsequio con dudas, pero bastó probar un bombón para aceptar que esa lata no regresaría intacta a Lima.

Abuela Goye es una marca argentina con 30 años de historia. Según su web "nace de una familia de inmigrantes suizos que llegaron a la región hacia 1860 y fundaron lo que hoy se conoce como Colonia Suiza, ubicada a unos 25 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche en la Patagonia Argentina" Los conocimientos propios de pastelería y chocolatería se fusionaron con otras técnicas así como la disponibilidad de insumos frescos de la zona para crear esta marca. Su mayor cualidad es que las recetas originales se mantienen desde la elección de los insumos hasta el acabado final.

De todos sus productos yo me quedo con los mini-alfajores que vienen rellenos de gran variedad de ingredientes naturales, incluso tienen uno hecho con rosa mosqueta. La ventaja es que así uno puede calmar el antojo sin empalagarse rápido. No hay que ser muy exigente para darse cuenta que el sabor del dulce de leche es muy intenso y cansa rápido. Un dato final, busquen la caja con cacao en dos texturas para elaborar chocolate de taza. No tienen pierde. 

Para ubicar la tienda más cercana pueden visitar la web www.abuelagoye.com
Recomendación: Como souvenir es perfecto. Tienen cajas de mini alfajores y latitas pequeñas de bombones. Ideal como regalo para los compañeros de oficina.


Mamushka
Nuevamente la Providencia colabora conmigo.

Estaba caminando por el Recoleta Mall en busca del stand de alfajores Cachafaz (para mi gusto los mejores que se pueden encontrar en Buenos Aires) cuando mi amiga me dice: "Por acá hay una tienda de chocolates que me han recomendado". Sí, claro. ¿Una chocolatería en Buenos que no conozca? Cuando llegamos a la tienda y vio mi expresión de asombro su sonrisa lo dijo todo: ¿Ya ves que tenía razón, blogger sabelotodo?

Mamushka, originaria de Bariloche, es una empresa que existe desde el año 1989. Como todas las demás marcas del rubro hacen hincapié en la fabricación artesanal de sus productos, motivo principal para que no me retire con las manos vacías aunque  la verdad nunca se me hizo más difícil elegir qué llevar. ¿Animalitos? ¿Bombones? ¿La muñeca rusa rellena de chocolates? 

Mi intención era comprar algo diferente a lo que ofrecían las demás chocolaterías y al final me decidí por las barritas rellenas. Escogí la opción al peso y me divertí eligiendo un poco de todo: dulce de leche, frutos del bosque, crema de licor, sabayón. Si bien inicialmente pensé que alguna buena debía tocarme, al final me di cuenta que había pecado de escéptico. Cada una era mejor que la anterior y terminé devorando solo el contenido de la cajita de marras. ¿Qué les puedo decir? Si van a Mamushka escoger qué llevar será una historia sin fin.

Mamushka queda en Recoleta Mall, Vicente López 2050, Buenos Aires.
Recomendación: Las barritas rellenas son realmente adictivas pero tienen presentaciones de otros productos que son ideales para regalar.  

lunes, 14 de noviembre de 2016

Buenos Aires (Sólo para carnívoros)

La Cabaña
Me acuerdo que una amiga me recomendó este restaurante en primer viaje a Buenos Aires. Pequeño detalle, eso fue hace ya hace cuatro años.

Provoleta. Degustación de empanadas.
Ensalada de la casa. Ojo del Rey
Estoy de vuelta en La Cabaña. Aún tengo en mente cuando disfruté dos estupendos cortes de carne: colita de cuadril y picaña. Eso sí, tenía claro que en cuestiones de (papas) fritas nadie puede superar a los peruanos.

Mi jornada empieza con una degustación de empanadas fritas que llegan crujientes a la mesa y con un generoso relleno que no tiene  nada que ver con el sofrito de ajo y cebolla limeño. Ordeno la provoleta sólo para sacarme el clavo y comparar con la de Lima, aunque no hay ciencia en un molde de queso a la parrilla. Para los fondos decidí satisfacer un antojo y, malhaya sea, hacerle caso al mozo aceptando su recomendación de ordenar el ojo del rey de 800 gramos. Sucede lo impensable, trás 45 minutos de espera la carne llega pasada de cocción y no hay forma de arreglarla. Trato de ver el vaso medio lleno buscando aquellas partes rescatables pero ni con esas, el corte está lleno de nervio y es difícil encontrar algo comestible. 

Me retiro malhumorado del local y decido caminar por los alrededores para olvidar la experiencia. Cuando paso delante de La Cabaña veo que está reventando de gente. Ahora entiendo por qué.

La Cabaña queda en Alicia Moreau de Justo 380, Buenos Aires.


Cabaña Las Lilas
Cuando uno participa de almuerzos grupales es difícil evaluar un restaurante. Peor aún si los comensales son compañeros de trabajo porque es una situación incongruente con mi oficio de blogger. 

Panes de la casa. Entradas frías.
¡Carne al punto!. Degustación de postres.
Esta situación fue la que se dio en Cabaña Las Lilas. Participaba de una cena para clausurar un entrenamiento regional y el menú estaba definido con anticipación. Lo único que me dieron a escoger fue el plato de fondo que, obvio, debía ser un corte de la casa.

Empieza la aventura con una canastilla de panes que, tal como en otros restaurantes argentinos, llegan fríos a la mesa. Vamos, una pasadita por el horno sería suficiente para mejorar esa horrenda textura ligosa. Las entradas siguen el mismo tenor, aunque en este caso no incomoda tanto. Suficiente con los champiñones a la brasa como abreboca. Pero es cuando llega la carne que la situación cambia radicalmente. Carne sellada a la perfección, jugosa y al punto, con todos los sabores intactos, superando las expectativas que tenía. Las papas están demás, tampoco eran gran cosa, pero igual se hizo extrañar una buena ensalada parrillera. La jornada termina con una degustación de postrecitos donde el dulce de leche, para variar, juega un papel fundamental. Que manía con el ingrediente de marras.

Cabe indicar que el local es inmenso y no éramos el único grupo que había escogido el mismo sitio para una celebración. Al menos el personal de salón respondió oportunamenrte y no hubieron errores en la atención. Como para tomarlo en cuenta en mi siguiente viaje.

Cabaña Las Lilas queda en Alicia Moreau De Justo 516 Capital Federal


Cara Negra
La Providencia a veces se pone de mi parte y me guía hacia la felicidad. No hay otra explicación para haber encontrado este restaurante.

Logo del restaurante. Cortesía de la casa.
Milanesa de cordero. Pasta con ragú de cordero.
En el camino de regreso a mi alojamiento, luego de haber comido un helado en Rapa Nui, siempre pasaba por este restaurante pero no le hacía mucho caso. Hasta que una noche cuando la lluvia no me dejaba caminar más de dos cuadras a la redonda me animé a cruzar la puerta. Pequeño detallle, en horario de cena sólo ofrecen una carta reducida donde la estrella es el cordero.

Sorpresa, de cortesía me traen pan con salsa de tomate casera. Es inevitable evocar a mi madre terminando de cocinar el asado y yo aprovechando el menor descuido para sumergir un trozo de pan francés y averiguar a qué sabe el cielo.¿Quién necesita manteca con algo tan sabroso en mesa?

Comienza mi cena con una milanesa de cordero. Sufrí estoicamente durante toda la semana para encontrar una que valiera la pena y esta se merece todos mis elogios. La ejecución es óptima, crujiente por fuera, jugosa por dentro y la ensalada de acompañamiento es todo lo que necesita. Sin embargo las palmas de las lleva la pasta con ragú de cordero. El resultado de una larga cocción se traduce en un sabor intenso y una textura consistente. Yo hubiera comido esa pasta sola tal cual pero los trozos de cordero se deshacen apenas les hinco el tenedor. Un éxito.

Si ustedes están por la zona de Recoleta dénse una vuelta por este restaurante para disfrutar buenos platos. Obligatorio llevar un buen malbec y mejor sí es de Familia Zuccardi.

Cara Negra queda en Azcuénaga 1228, Recoleta.


La Rienda
Este post quedará para el recuerdo porque este restaurante ya cerró sus puertas.

Vista del local.  Mozzarella en carroza.
Carne a la parrilla. Choripan,
En la última etapa del viaje sólo quería escapar de los restaurantes turísticos. Caminando por la zona llegué a un local que me recordó a Las Canastas en sus mejores épocas, cuando aún no habían pensado en convertirse en franquicia. Vamos, todo no tiene que ser Angus Beef para disfrutar la vida.

Entro al restaurante y encuentro un ambiente sencillo pero acogedor. Cuando me traen la carta me saca de cuadro encontrar una mozzarella en carroza como entrada. Venga  a la mesa no más, el empanizado no se desprende y el interior está deliciosamente ligoso Continuo con un choripan argentino, nada que ver con esos chorizos recocidos que solían vender en los supermercados. En un pan crocante que no tiene nada que envidiarle a nuestro francés. El corte de carne que ordeno llega al punto. El acompañamiento no me devuelve la fe en el mundo pero qué le vamos a hacer, la estrella es la carne y no queda más que agregar. La experiencia no es óptima pero si satisfactoria, suficiente para que regrese al hotel feliz de la vida.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Buenos Aires (Pizza por partida triple)

El Cuartito (Super clásico)

Fachada del local
Aún recuerdo como llegué a El Cuartito.Luego de un insufrible almuerzo, sazonado por una pésima atención, decidí caminar por los alrededores a ver si se me pasaba el mal humor. Mientras andaba noté gran afluencia de gente delante de un local. Tomé las señas y en la noche regresé de puro curioso. Sólo la Providencia pudo haberme concedido este regalo tan generoso.

El Cuartito calificaría en Perú como un huarique. Un lugar tradicional con un ambiente relajado donde ofrecen un producto sencillo pero muy bien preparado. Parte de sus historia se ve reflejada las paredes: artículos de periódico, afiches deportivos, anderolas de equipos de fútbol y no podían faltar valioso recuerdos como la camisetas autografiadas de Maradona y Juan Martín del Potro.

Pero como yo no soy fan de las anécdotas sino de la comida mi jornada empieza con una empanada horneada de carne picante. La masa lo es todo, esperable de un sitio donde la pizza es una estrella, y el relleno generoso.  Obvio el picante de Argentina es muy distinto al del Perú, no esperen fuego en el paladar. Una fugazzeta es la simpleza un plato, excelente acompañamiento de una cerveza.

Detalle del salón.
Las pizzas de El Cuartito
De sus pizza siempre me he llevado la mejor de las impresiones. Y es que acá hay dos factores básicos: la masa crocante, gruesa pero que no embota, y el tremendo topping de queso mozarella, de muy buena calidad por cierto. Lo que ustedes coloquen encima ya depende únicamente del gusto de cada uno. Mi eterna favorita es la napolitana con jamón (S/.53.00 la grande): Salsa de tomate condimentada, mozarella, jamón, tomate fresco en rodajas, provenzal y queso parmesano. El tomate fresco es el contrapunto adecuado a la mozarella y el ajo de la provenzal le da un toque de sabor adicional. Si desean puede incluso echarle orégano y ají en hojuelas pero ya es cuestión de cada uno. Hay que quitarnos esa peruana manía de agregar más sabor y "cremas" a todo.

Es relevante indicar que como todo buen huarique la afluencia de gente es interminable, peor en horas puntas. Es necesario aguardar pacientemente porque la pizza se toma su tiempo en salir. Vayan además con reservas de tolerancia porque los mozos tampoco hacen mucho esfuerzos en lucirse por el servicio. Sin embargo, nada se compara a visitar un clásico de toda la vida. Y es que comer una porción de pizza en El Cuartito equivale a tomarse una foto con El Obelisco de Buenos Aires.

El Cuartito queda en Talcahuano 937, Barrio Norte, Buenos Aires.

Piola (Desde Italia con amor)

Pizza Piola y Diavola
Cuando le escribí a mi amiga Katia pidiendo recomendaciones de restaurantes en la zona de Recoleta me que no podía dejar de visitar Piola. Durante una caminata para conocer una sucursal del Ateneo me di cuenta que estaba en la ruta para conocer esta pizzería.

Según leí en una revista del medio la idea original de Piola nace en Italia hace más de veinte años. Quería ofrecer un producto tradicional y saludable en un ambiente relajado. Eso se nota apenas entra porque se topa con una barra tipo discoteca y más adelante una zona para el DJ. esta visto que no es el restaurante típico.

Pero vamos a lo importante. La carta es amplia con más de 40 variedades de pizza y otro tanto de pastas. El denominador común es que en las pizzas ninguna pasa de tres ingredientes. Los dos básicos: salsa de tomate y mozarella y otro que puede ser vegetal o proteína. No se les ocurra pedir una "suprema" o "full meat" porque los verán con cara de pocos amigos. Calida antes que cantidad será pues.Empiezo con una pizza Piola (S/.47.00) con tomates secos y albahaca. La masa es delgada y crujiente sin llegar a ese odioso punto de "galleta de soda". Sigo con una que lleva cantimpalo (S/.43.00), embutido español con denominación de origen hecho con carne de cerdo y pimentón. El sabor intenso del embutido es protagonista de la pizza pero con una buena cerveza al costado cae perfecto.


El ambiente es más relajado aunque es relevante comentar que cené muy temprano. La atención de los mozo es cortés y el tiempo de espera fue tolerable. De todos modos me gustaría ver cuán bien manejan la presión en hora punto, por ejemplo en viernes de after-office, pero eso será en otra ocasión.

Pizza Piola queda Libertad 1078, Barrio Norte, Buenos Aires.

Los Inmortales (¿Me están cargando?)
Hace un par de años cuando estuve en un viaje por capacitación profesional me nombraron esta pizzería pero la agenda tan apretada no me permitió conocerla. Sin embargo esta vez durante una de mis largas caminatas descubrí que tenía una sucursal muy cerca y ¡malhaya sea la hora! aproveché para visitarla.

Detalle del local. Pizza a la piedra.
Ravioles a la bolognesa. Milanesa Napolitana.
El local es todo lo que se espera de un clásico. Un ambiente sencillo, menos concurrido que El Cuartito, pero con una mejor disposición de espacio que me permitió acomodarme al gusto. Los mozos con uniforme aunque con una actitud indiferente, algo bastante común en Buenos Aires.

Si bien el producto estrella de los Inmortales es su pizza a la piedra ya me sentía algo hastiado de volver a comer ese plato por tercer día consecutivo y lo ordené en tamaño personal. Valió la pena, masa delgada y crocante, suave por dentro, con una generosa capa de mozarella y una salsa de tomate donde la acidez del tomate ha sido adecuadamente trabajada. La calidad del jamón deja que desear y pienso que mejor hubiera sido pedir una vegetariana sin más florituras.

El error que no me perdonaré nunca fue ordenar platos de fondo. No había mucha ciencia en unos ravioles de verdura en salsa bolognesa pero que me cuelguen si esta pasta no ha estado guardada en una congeladora una semana. Peor aún,esa salsa no funcionó en sabor ni en  textura. Las vanas esperanzas que tenía en la milanesa napolitana se esfumaron al primer bocado. Bastó retirar la grosera capa de queso y dar un corte para descubrir la textura de la milanesa toda deshecha y un empanizado que se desprendió sin pena ni gloria. 

Está claro que si vienen por Los inmortales no se atevana pedri otra cvosa que no seq pizza. Después no digasn que mno els advertí

Los Inmortales queda en Paraná 1209, Recoleta.

lunes, 24 de octubre de 2016

Buenos Aires (Nuevamente acá estamos)

En mí se cumple la letra del tango: "Mi Buenos Aires querido". Después de cinco estadías puedo afirmar que nunca me canso de visitar esta ciudad.

Av. 9 de Julio. Plaza San Martín.
Jardín Japonés. Floralis Genérica.
Escribir de Buenos Aires es una tarea complicada. La ciudad es demasiado grande como para resumir todos sus atractivos turísticos en un post. Recomendarles que visiten uno u otro asitio depende mucho del gusto de cada uno. Está claro que lo más recomendable es comprar un boleto de bus turístico que los llevará por diferentes atracciones de la ciudad de acuerdo a la zona que elijan. Además en los hoteles también hay propagandas de tours guiados para ir de un lado a otro de la ciudad con toda comodidad. 

Uno de mis lugares favoritos es Puerto Madero, la zona financiera de Buenos Aires. Aquí se encuentran los edificios de las trasnacionales más importantes y a lo largo de la avenida Alicia de Moreau se hay infinidad de restaurantes que sirven todo tipo de comida, aunque, como suele suceder con los lugares turísticos, la calidad no necesariamente va de acuerdo al precio. En todo caso pueden picar algo nada más y luego dar un paseo por el malecón viendo el río. Imperdible el Puente de la Mujer para una foto de recuerdo. Al regreso, si hacen un esfuerzo pueden llegar caminando hasta la Casa Rosada, la Catedral Metropolitana y el Cabildo. 

Caminito. Aeropuerto de Ezeiza. Teatro Colón.
Si les gusta caminar en áreas verdes hay dos lugares imperdibles. El Jardín Japonés no sólo ofrece excelentes paisajes para relajarse y quedarse sentado admirando la naturaleza, también hay exposiciones de cultura japonesa e incluso una casa del té. El Rosedal de Palermo es otra zona imperdible con más de 20 mil rosales en incontable variedades, esculturas e incluso un patio de estilo andaluz. Es impresionante la cantidad de gente de todas las edades que hace deporte por sus alrededores.

Otros lugares turísticos que no pueden dejar de visitar son la Floralis Genérica, escultura metálica de una flor que se cierra al ocaso, el Obelisco con infinidad de ángulos para tomar la mejor foto de recuerdo (selfie incluido) y el cementerio de Recoleta con infinidad de esculturas y sepulcros de personajes famosos de la historia argentina. Probablemente alguien me acuse de omitir Caminito, más yo les recomendaría tomarlo con paciencia. La abundancia de comercio (jaladores, ambulantes y bailarines de tango) pueden hacer difícil caminar por la zona. 

Casa Rosada. Bosque de Palermo.
Obelisco. Puente de la Mujer.
Les dejo un par de recomendaciones actualizadas. El tipo de cambio oficial no es tan desfavorable. Si tienen urgencia de pesos pueden cambiar en el Banco de la Nación del aeropuerto aunque la cola de turistas siempre es larga. La diferencia por dólae era de un peso. Igual pueden cambiar en La Florida o en la avenida Santa Fé. Incluso en Recoleta algunos negocios aceptan dólares. Por algún motivo los billetes pequeños son escasos y les van a agradecer con lágrimas en los ojos si pagan con el monto exacto. Es recomendable reservar algunos billetes para las propinas (10% sin excepción)  En cuanto al transfer siempre es bueno coordinarlo previamente con el hotel. De lo contrario pueden utilizar el del aeropuerto (Tienda León ofrece descuento si utilizan el mismo servicio al regreso) o de la calle. Una última indicación si van al número 1984 digan “Mil novecientos” y no “cuadra 19” porque no los van a entender. Incluyo los datos de un hotel economico y bien ubicado (está en plena avenida Corrientes), además los cuartos tienen kitchenette con todo el menaje necesario para cocinar. Muy necesario cuando se tratar de ahorrar en las comidas.

Para alojarse recomiendo Intersur Hoteles en Av. Corrientes 1984 Buenos Aires.
reservas@intersursuites.com

Para recorridos turísticos pueden usar Buenos Aires Bus.
Visiten su web www.buenosairesbus.com

domingo, 27 de abril de 2014

Buenos Aires XIII: Katia lo sabe todo

Katia Documet, blogger de Cocineros Impunes, radica en Buenos Aires hace ya varios años. Quien mejor que ella para hacer las mejores recomendaciones para saber donde comer o, lo que es más importante, donde no comer.

Torcuato y Regina (Love is in the air)
No entiendo la razón pero este restaurante ya cerró sus puertas. Que gran pérdida.

Vista del salón
En su página web Torcuato y Regina se presenta como "una esquina emblemática de Buenos Aires con la mejor vista de la Plaza San Martín que revive la romántica historia de amor entre el ex-presidente Marcelo Torcuato de Alvear y la soprano Regina Pacini" y yo no lo pondría en duda. Es uno de esos restaurantes que tienen una atmósfera cargada de romanticismo donde provoca quedarse todo el día a disfrutar de la vista y el ambiente En cuanto a su propuesta uno puede elegirlo para tomar un café, para probar comida italiana o tal cual me dijo Katia, para ordenar una cerveza con una picada. Pero yo quise sacarme el clavo y evaluar otras opciones de su carta para el almuerzo.

Sorrentinos en salsa carbonara
Comencé con los sorrentinos de jamón y mozarella en salsa carbonara. A diferencia del estilo peruano aquí se utiliza panceta que contiene menos grasa y no resulta tan pesado al combinarlo con la crema de leche y la yema de huevo. El resultado es una carbonara cremosa más no grasosa y que no cae pesada a nadie. No suelo pedir sorrentinos pero me convenció el punto de cocción y el relleno. Pedí también el risotto de hongos señalado en la carta como una de las especialidades de la casa pero ni el punto de cocción del arroz arbóreo ni la textura del plato fueron correctas. En su defensa puedo argüir que el local estaba lleno de ejecutivos listos para almorzar y probablemente lo cocinaron a la guerra. Al menos ya saben que es mejor no platos tan elaborados en ese horario.

Cheesecake de chocolate blanco
El desquite vino con el cheesecake de chocolate blanco con frutos rojos. La base está hecha con masa, no galleta. La presencia del chocolate blanco siempre genera una sensación de incertidumbre por su gusto tan empalagoso pero la cobertura de frutos rojos contribuye a atenuar adecuadamente el dulce. ¿Ya ven la gran diferencia con las pastelerías peruanas que dicen frutos rojos y se limitan a poner fresas y nada más? Un esfuerzo no está demás sobre todo con los precios que cobran ahí. Ojo que también tienen una carta de cafés y pastitas pero eso ya se los dejo de tarea a ustedes. Mejor ir muy de mañana o muy de noche, la impresionante vista no cambia.


Green Eat (Verde, que te quiero verde...)

Vista de la fachada
Cada vez que voy a un food court en Lima (mentira, hace 3 años que no piso uno) me deprime ver como la oferta no va más allá de las franquicias de siempre vendiendo la misma comida. Sándwiches grasientos recargados de salsas, papas fritas precocidas y ultracongeladas, refrescos hechos con azúcar y colorantes. ¿Es que a nadie le importa vender una propuesta saludable? (No digan La Gran Fruta porque fuera de sus múltiples combinaciones de jugos no tiene nada más que ofrecer) Por eso cuando Katia me habló de un  local en el Mall Galerías Pacífico y donde todo lo hacen en el día y con insumos naturales me dije: "este es el sitio". Al mejor estilo de cualquier autoservicio uno entra con su canastilla de metal y puede escoger aquellas opciones que vayan de acuerdo al antojo del día.

Tortilla de trigo integral
Tal cual esperaba, a la hora de almuerzo Yo me decidí por una tortilla de trigo integral rellena de pechuga de pollo condimentada con finas hierbas y grillada con vegetales horneados. Nada de grasa, nada de condimentos para un wrap impecable. ¿Ya ven que no todo es sándwich de pollo deshilachado con mayonesa? Para beber me subí al coche de la onda orgánica y llevé un jugo de arándanos, lima y manzana roja. Me hizo recordar a la marca Huanchuy que hacía sus jugos con pura fruta si ningún tipo de aditivo ni conservante. Suficientemente bueno, pero un reto para los peruanos que estamos muy mal acostumbrados a tomar todo con azúcar. A ver, ¿alguna vez se han animado a tomar una infusión tal cual llega a la mesa? Hagan la prueba, no es tan grave.

Torta de chocolate
Pero  como en este local piensan en todo también ofrecen postres. Nada que ver con el recurso facilistra de poner ensaladas de frutas con yogur aquí tenían torta de chocolate. Está claro que no esperaba la torta de dos capas rellena de fudge pero igual me dejó satisfecho ver una masa parecida a un brownie, amelcochada, espolvoreada con chocolate en polvo y rellena de dulce de leche artesanal. El otro postre fue una espuma de mango y maracuyá, esponjoso, mucho mejor que los mousses atiborrados de colapez que encontramos por doquier en Lima. La propuesta de Green Eat deja satisfecho al más precupado por la comida sana. Tengan en cuenta que es visitado a la hora de almuerzo por una horda de ejecutivos que trabaja en los alrededores y corren el riesgo que acaben con las vitrinas o generen algo de congestión en caja. De todos modos comer sano es algo que no tien precio.
 
Para saber más de este local visiten su web www.greeneat.com.ar

Cocineros Impunes (Los ravioles de ayer)

Cuando era niño no había momento más feliz cuando luego de las compras dominicales mis padres se detenían en Pastitalia para comprar ravioles de espinaca. Yo los acompañaba al mostrador e insistía en llevar el paquete de cartón con medio kilo de ravioles. Luego en casa me dedicaba ceremoniosamente a la tarea de cortarlos. Ahora que recuerdo, no me queda claro porque nunca se animaron a llevar el tuco preparado. (Seguro que mi madre hubiera dicho: "Es pura cebolla, hijo") Quien diría que muchos años después volvería a probar los mismos ravioles...

Panecillo chipá
Estando en Buenos Aires tenía que visitar a mi amiga Katia Documet, bloguera gastronómica a quien conozco hace varios años pero que ha dejado en stand-by su blog por razones que entenderán al final del post. Mientras esperábamos a su esposo Guillermo, me invitó unos panecillos llamados chipá que provienen del nordeste de Argentina (gracias Wikipedia) Valga la comparación me recordó a los pao de queijo que comí cuando visité a mis amigos de Sao Paulo. Crocantes por fuera, esponjosos por dentro y rellenos de queso, imposible comer sólo uno. ¿Por qué será que estos panecillos siempre están presentes en los momentos más felices de mi vida?

Ravioles de casa
Como todo blogger gastronómico que se respete, Katia me llevó a su cocina donde en una olla hervía una salsa bolognesa, receta de la familia de su esposo. Esa salsa fue servida con unos ravioles caseros de pollo y verdura. Bastó un bocado para sentir que retrocedía en el tiempo y me convertía en ese niño que jugaba todos los días con su estación de bomberos de LEGO y que creía que los ravioles eran la mejor comida del mundo. Cocidos al punto exacto y con ese sabor que sólo puede darle la espinaca fresca. Interesante, la salsa bolognesa resultado de las incontables versiones que cada quien trae de casa contenía también chorizo parrillero. Punto aparte para el maridaje escogido por el esposo de Katia, dos inolvidables Malbec Norton 2010 y Melipal 2009.

Con ustedes: ¡Hipólito!
Les dejo una foto del nuevo integrante de la familia: Hipólito Bouchard Majudog. No sólo es un perrito muy alegre sino toda una estrella del Facebook que posa alegremente para las fotos y videos que toman de él. Reconozco que también me rendí ante su expresión inocente y al final me animé a grabar un saludo para sus fans de Perú. (Creánme, los tiene. Si vieran su página de Facebook...) Aunque a veces aflora su lado destructor. Sino que lo diga mi libreta de apuntes, la que por descuido dejé sobre el sofá y que inmediatamente despertó su canina curiosidad. Pero todo se le perdona cuando uno ve esa expresión tan tierna . ¿No es adorable?

La casa de Katia queda en (Ja ja ja... es broma)

sábado, 2 de noviembre de 2013

La Romántica (Esto es guerra)

Actualización 03.11.13
Lamentablemente tengo debo anunciar que el dueño de La Romántica ha fallecido en un accidente. Pésima noticia para el blogger y todos los que conocían este famoso restaurante. Dicen que las coincidencias no existen, pues este post llegó en el momento preciso y queda como homenaje a una gran persona. Descansa en paz, Roberto.
 
¿Así que sólo en el Swissôtel se come fondue de queso, no? Pues el blogger encuentra un restaurante donde los clientes muestran una lealtad a prueba de balas.

Canasta de panes
Estrenando nuevo local llega La Romántica, restaurante con una atractiva propuesta de comida italiana pero que también guarda en su carta algunas platos tradicionales de la gastronomía suiza. ¿Alguien dijo fondue de queso? No sólo eso, también platos con ternera así como la clásica fondue de Tobleronne. ¿Se puede pedir algo más? Claro, el dueño, Roberto Gschliesser, peruano de origen suizo tiene vasta experiencia en restaurantes y hoteles de Europa antes que regresara al Perú para abrir La Romántica hace ya más de quince años (Gracias a María Elena Cornejo por esta información que recopilé de su blog para completar la reseña)

Emince a la Zürich
Entre las especialidades de la casa están los platos con ternera. Me decidí por un emince a la Zürich, plato tradicional del cantón de Züruich en Suiza. Es un guiso de ternera preparado con crema, champiñones y vino blanco, cualquier diría un strogonoff. De sabor me convenció, el problema fue la textura de la carne que un poco dura, como recocinada. El acompañamiento era un rosti hecho con papa rallada y frita, casi una tortilla. Aproveché también para dar un vistazo al capítulo de pastas, para variar un poco de la bolognesa pedí unos spaghetti a la arrabiata. Punto a favor utilizan fideos importados y lo traen cocidos al dente. En cuanto a la salsa el uso de los peperoncinos le da un agradable, aunque no exagerado, toque picante ¿Creían que sólo los peruanos sabían de picante?

Fondue de queso
No pierdan de vista la fondue suiza, está preparada con queso rallado al momento con los ingredientes tradicionales y trocitos de pan ciabatta como acompañamiento. Además de La Fondue del Swissôtel este el único restaurante por el cual yo pondría las manos al fuego respecto a la calidad de los insumos utilizados. Atención, que también tiene fondue de Tobleronne para los fanáticos del chocolate. Está viene servida con variedad de frutas y trocitos de brownie. Es relevante mencionar que la porción es persona, para dos personas se queda en la punta del diente. Igual no pierdan de vista los otros postres de la carta. Me sorprendieron con una naranja gratinada un postre que destaca por su frescura así con un tiramisú que haría llorar a ciertos restaurantes que se hacen llamar "italianos"

Vista del salón principal
La Romántica es uno de esos restaurantes que da gusto visitar y reseñar en este blog. El espacio es bastante amplio con ambientes distintos para grupos así como para parejas. Además tiene un pequeño hall donde uno puede esperar tranquilamente si es que el local está lleno (o si se olvidaron de hacer reserva). El servicio es correcto, los mozos hacen recomendaciones de acuerdo al gusto de cada cliente y tienen claro el modo de preparación y los ingredientes. Vale la pena destacar el esfuerzo que pusieron en corregir un plato que no fue de entera satisfacción de uno de los comensales. La mayor garantía es la presencia constante del dueño. Como para que ciertos restaurantes de marca tomen en cuenta que no hay nada más cierto en ese refrán que dice: Al ojo del amo engorda el caballo.

La Romántica queda en General Córdova 1155, Miraflores.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a a 3:00p.m. y de 7:00 p.m. a 11:00 p.m. Domingos de 12:30 a a 4:30pm
Teléfono: 421-8549
Ticket promedio: S/.80.00 por persona
Volvería: Sí. Es de esos restaurantes donde se preocupan por sus clientes.