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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Buenos Aires (Pizza por partida triple)

El Cuartito (Super clásico)

Fachada del local
Aún recuerdo como llegué a El Cuartito.Luego de un insufrible almuerzo, sazonado por una pésima atención, decidí caminar por los alrededores a ver si se me pasaba el mal humor. Mientras andaba noté gran afluencia de gente delante de un local. Tomé las señas y en la noche regresé de puro curioso. Sólo la Providencia pudo haberme concedido este regalo tan generoso.

El Cuartito calificaría en Perú como un huarique. Un lugar tradicional con un ambiente relajado donde ofrecen un producto sencillo pero muy bien preparado. Parte de sus historia se ve reflejada las paredes: artículos de periódico, afiches deportivos, anderolas de equipos de fútbol y no podían faltar valioso recuerdos como la camisetas autografiadas de Maradona y Juan Martín del Potro.

Pero como yo no soy fan de las anécdotas sino de la comida mi jornada empieza con una empanada horneada de carne picante. La masa lo es todo, esperable de un sitio donde la pizza es una estrella, y el relleno generoso.  Obvio el picante de Argentina es muy distinto al del Perú, no esperen fuego en el paladar. Una fugazzeta es la simpleza un plato, excelente acompañamiento de una cerveza.

Detalle del salón.
Las pizzas de El Cuartito
De sus pizza siempre me he llevado la mejor de las impresiones. Y es que acá hay dos factores básicos: la masa crocante, gruesa pero que no embota, y el tremendo topping de queso mozarella, de muy buena calidad por cierto. Lo que ustedes coloquen encima ya depende únicamente del gusto de cada uno. Mi eterna favorita es la napolitana con jamón (S/.53.00 la grande): Salsa de tomate condimentada, mozarella, jamón, tomate fresco en rodajas, provenzal y queso parmesano. El tomate fresco es el contrapunto adecuado a la mozarella y el ajo de la provenzal le da un toque de sabor adicional. Si desean puede incluso echarle orégano y ají en hojuelas pero ya es cuestión de cada uno. Hay que quitarnos esa peruana manía de agregar más sabor y "cremas" a todo.

Es relevante indicar que como todo buen huarique la afluencia de gente es interminable, peor en horas puntas. Es necesario aguardar pacientemente porque la pizza se toma su tiempo en salir. Vayan además con reservas de tolerancia porque los mozos tampoco hacen mucho esfuerzos en lucirse por el servicio. Sin embargo, nada se compara a visitar un clásico de toda la vida. Y es que comer una porción de pizza en El Cuartito equivale a tomarse una foto con El Obelisco de Buenos Aires.

El Cuartito queda en Talcahuano 937, Barrio Norte, Buenos Aires.

Piola (Desde Italia con amor)

Pizza Piola y Diavola
Cuando le escribí a mi amiga Katia pidiendo recomendaciones de restaurantes en la zona de Recoleta me que no podía dejar de visitar Piola. Durante una caminata para conocer una sucursal del Ateneo me di cuenta que estaba en la ruta para conocer esta pizzería.

Según leí en una revista del medio la idea original de Piola nace en Italia hace más de veinte años. Quería ofrecer un producto tradicional y saludable en un ambiente relajado. Eso se nota apenas entra porque se topa con una barra tipo discoteca y más adelante una zona para el DJ. esta visto que no es el restaurante típico.

Pero vamos a lo importante. La carta es amplia con más de 40 variedades de pizza y otro tanto de pastas. El denominador común es que en las pizzas ninguna pasa de tres ingredientes. Los dos básicos: salsa de tomate y mozarella y otro que puede ser vegetal o proteína. No se les ocurra pedir una "suprema" o "full meat" porque los verán con cara de pocos amigos. Calida antes que cantidad será pues.Empiezo con una pizza Piola (S/.47.00) con tomates secos y albahaca. La masa es delgada y crujiente sin llegar a ese odioso punto de "galleta de soda". Sigo con una que lleva cantimpalo (S/.43.00), embutido español con denominación de origen hecho con carne de cerdo y pimentón. El sabor intenso del embutido es protagonista de la pizza pero con una buena cerveza al costado cae perfecto.


El ambiente es más relajado aunque es relevante comentar que cené muy temprano. La atención de los mozo es cortés y el tiempo de espera fue tolerable. De todos modos me gustaría ver cuán bien manejan la presión en hora punto, por ejemplo en viernes de after-office, pero eso será en otra ocasión.

Pizza Piola queda Libertad 1078, Barrio Norte, Buenos Aires.

Los Inmortales (¿Me están cargando?)
Hace un par de años cuando estuve en un viaje por capacitación profesional me nombraron esta pizzería pero la agenda tan apretada no me permitió conocerla. Sin embargo esta vez durante una de mis largas caminatas descubrí que tenía una sucursal muy cerca y ¡malhaya sea la hora! aproveché para visitarla.

Detalle del local. Pizza a la piedra.
Ravioles a la bolognesa. Milanesa Napolitana.
El local es todo lo que se espera de un clásico. Un ambiente sencillo, menos concurrido que El Cuartito, pero con una mejor disposición de espacio que me permitió acomodarme al gusto. Los mozos con uniforme aunque con una actitud indiferente, algo bastante común en Buenos Aires.

Si bien el producto estrella de los Inmortales es su pizza a la piedra ya me sentía algo hastiado de volver a comer ese plato por tercer día consecutivo y lo ordené en tamaño personal. Valió la pena, masa delgada y crocante, suave por dentro, con una generosa capa de mozarella y una salsa de tomate donde la acidez del tomate ha sido adecuadamente trabajada. La calidad del jamón deja que desear y pienso que mejor hubiera sido pedir una vegetariana sin más florituras.

El error que no me perdonaré nunca fue ordenar platos de fondo. No había mucha ciencia en unos ravioles de verdura en salsa bolognesa pero que me cuelguen si esta pasta no ha estado guardada en una congeladora una semana. Peor aún,esa salsa no funcionó en sabor ni en  textura. Las vanas esperanzas que tenía en la milanesa napolitana se esfumaron al primer bocado. Bastó retirar la grosera capa de queso y dar un corte para descubrir la textura de la milanesa toda deshecha y un empanizado que se desprendió sin pena ni gloria. 

Está claro que si vienen por Los inmortales no se atevana pedri otra cvosa que no seq pizza. Después no digasn que mno els advertí

Los Inmortales queda en Paraná 1209, Recoleta.

domingo, 27 de abril de 2014

Buenos Aires XIII: Katia lo sabe todo

Katia Documet, blogger de Cocineros Impunes, radica en Buenos Aires hace ya varios años. Quien mejor que ella para hacer las mejores recomendaciones para saber donde comer o, lo que es más importante, donde no comer.

Torcuato y Regina (Love is in the air)
No entiendo la razón pero este restaurante ya cerró sus puertas. Que gran pérdida.

Vista del salón
En su página web Torcuato y Regina se presenta como "una esquina emblemática de Buenos Aires con la mejor vista de la Plaza San Martín que revive la romántica historia de amor entre el ex-presidente Marcelo Torcuato de Alvear y la soprano Regina Pacini" y yo no lo pondría en duda. Es uno de esos restaurantes que tienen una atmósfera cargada de romanticismo donde provoca quedarse todo el día a disfrutar de la vista y el ambiente En cuanto a su propuesta uno puede elegirlo para tomar un café, para probar comida italiana o tal cual me dijo Katia, para ordenar una cerveza con una picada. Pero yo quise sacarme el clavo y evaluar otras opciones de su carta para el almuerzo.

Sorrentinos en salsa carbonara
Comencé con los sorrentinos de jamón y mozarella en salsa carbonara. A diferencia del estilo peruano aquí se utiliza panceta que contiene menos grasa y no resulta tan pesado al combinarlo con la crema de leche y la yema de huevo. El resultado es una carbonara cremosa más no grasosa y que no cae pesada a nadie. No suelo pedir sorrentinos pero me convenció el punto de cocción y el relleno. Pedí también el risotto de hongos señalado en la carta como una de las especialidades de la casa pero ni el punto de cocción del arroz arbóreo ni la textura del plato fueron correctas. En su defensa puedo argüir que el local estaba lleno de ejecutivos listos para almorzar y probablemente lo cocinaron a la guerra. Al menos ya saben que es mejor no platos tan elaborados en ese horario.

Cheesecake de chocolate blanco
El desquite vino con el cheesecake de chocolate blanco con frutos rojos. La base está hecha con masa, no galleta. La presencia del chocolate blanco siempre genera una sensación de incertidumbre por su gusto tan empalagoso pero la cobertura de frutos rojos contribuye a atenuar adecuadamente el dulce. ¿Ya ven la gran diferencia con las pastelerías peruanas que dicen frutos rojos y se limitan a poner fresas y nada más? Un esfuerzo no está demás sobre todo con los precios que cobran ahí. Ojo que también tienen una carta de cafés y pastitas pero eso ya se los dejo de tarea a ustedes. Mejor ir muy de mañana o muy de noche, la impresionante vista no cambia.


Green Eat (Verde, que te quiero verde...)

Vista de la fachada
Cada vez que voy a un food court en Lima (mentira, hace 3 años que no piso uno) me deprime ver como la oferta no va más allá de las franquicias de siempre vendiendo la misma comida. Sándwiches grasientos recargados de salsas, papas fritas precocidas y ultracongeladas, refrescos hechos con azúcar y colorantes. ¿Es que a nadie le importa vender una propuesta saludable? (No digan La Gran Fruta porque fuera de sus múltiples combinaciones de jugos no tiene nada más que ofrecer) Por eso cuando Katia me habló de un  local en el Mall Galerías Pacífico y donde todo lo hacen en el día y con insumos naturales me dije: "este es el sitio". Al mejor estilo de cualquier autoservicio uno entra con su canastilla de metal y puede escoger aquellas opciones que vayan de acuerdo al antojo del día.

Tortilla de trigo integral
Tal cual esperaba, a la hora de almuerzo Yo me decidí por una tortilla de trigo integral rellena de pechuga de pollo condimentada con finas hierbas y grillada con vegetales horneados. Nada de grasa, nada de condimentos para un wrap impecable. ¿Ya ven que no todo es sándwich de pollo deshilachado con mayonesa? Para beber me subí al coche de la onda orgánica y llevé un jugo de arándanos, lima y manzana roja. Me hizo recordar a la marca Huanchuy que hacía sus jugos con pura fruta si ningún tipo de aditivo ni conservante. Suficientemente bueno, pero un reto para los peruanos que estamos muy mal acostumbrados a tomar todo con azúcar. A ver, ¿alguna vez se han animado a tomar una infusión tal cual llega a la mesa? Hagan la prueba, no es tan grave.

Torta de chocolate
Pero  como en este local piensan en todo también ofrecen postres. Nada que ver con el recurso facilistra de poner ensaladas de frutas con yogur aquí tenían torta de chocolate. Está claro que no esperaba la torta de dos capas rellena de fudge pero igual me dejó satisfecho ver una masa parecida a un brownie, amelcochada, espolvoreada con chocolate en polvo y rellena de dulce de leche artesanal. El otro postre fue una espuma de mango y maracuyá, esponjoso, mucho mejor que los mousses atiborrados de colapez que encontramos por doquier en Lima. La propuesta de Green Eat deja satisfecho al más precupado por la comida sana. Tengan en cuenta que es visitado a la hora de almuerzo por una horda de ejecutivos que trabaja en los alrededores y corren el riesgo que acaben con las vitrinas o generen algo de congestión en caja. De todos modos comer sano es algo que no tien precio.
 
Para saber más de este local visiten su web www.greeneat.com.ar

Cocineros Impunes (Los ravioles de ayer)

Cuando era niño no había momento más feliz cuando luego de las compras dominicales mis padres se detenían en Pastitalia para comprar ravioles de espinaca. Yo los acompañaba al mostrador e insistía en llevar el paquete de cartón con medio kilo de ravioles. Luego en casa me dedicaba ceremoniosamente a la tarea de cortarlos. Ahora que recuerdo, no me queda claro porque nunca se animaron a llevar el tuco preparado. (Seguro que mi madre hubiera dicho: "Es pura cebolla, hijo") Quien diría que muchos años después volvería a probar los mismos ravioles...

Panecillo chipá
Estando en Buenos Aires tenía que visitar a mi amiga Katia Documet, bloguera gastronómica a quien conozco hace varios años pero que ha dejado en stand-by su blog por razones que entenderán al final del post. Mientras esperábamos a su esposo Guillermo, me invitó unos panecillos llamados chipá que provienen del nordeste de Argentina (gracias Wikipedia) Valga la comparación me recordó a los pao de queijo que comí cuando visité a mis amigos de Sao Paulo. Crocantes por fuera, esponjosos por dentro y rellenos de queso, imposible comer sólo uno. ¿Por qué será que estos panecillos siempre están presentes en los momentos más felices de mi vida?

Ravioles de casa
Como todo blogger gastronómico que se respete, Katia me llevó a su cocina donde en una olla hervía una salsa bolognesa, receta de la familia de su esposo. Esa salsa fue servida con unos ravioles caseros de pollo y verdura. Bastó un bocado para sentir que retrocedía en el tiempo y me convertía en ese niño que jugaba todos los días con su estación de bomberos de LEGO y que creía que los ravioles eran la mejor comida del mundo. Cocidos al punto exacto y con ese sabor que sólo puede darle la espinaca fresca. Interesante, la salsa bolognesa resultado de las incontables versiones que cada quien trae de casa contenía también chorizo parrillero. Punto aparte para el maridaje escogido por el esposo de Katia, dos inolvidables Malbec Norton 2010 y Melipal 2009.

Con ustedes: ¡Hipólito!
Les dejo una foto del nuevo integrante de la familia: Hipólito Bouchard Majudog. No sólo es un perrito muy alegre sino toda una estrella del Facebook que posa alegremente para las fotos y videos que toman de él. Reconozco que también me rendí ante su expresión inocente y al final me animé a grabar un saludo para sus fans de Perú. (Creánme, los tiene. Si vieran su página de Facebook...) Aunque a veces aflora su lado destructor. Sino que lo diga mi libreta de apuntes, la que por descuido dejé sobre el sofá y que inmediatamente despertó su canina curiosidad. Pero todo se le perdona cuando uno ve esa expresión tan tierna . ¿No es adorable?

La casa de Katia queda en (Ja ja ja... es broma)

lunes, 14 de abril de 2014

Días de blogger X (Días tranquilos)

Se viene un fin de semana muy tranquilo y no quiero irme a descansar sin antes dejarles con algunos datos muy importantes.  

Lasagnart (Artesanal 100%)

Andrea Dávila y Christopher Vennard son dos egresados de la carrera de gastronomía que luego de trabajar en conocidos restaurantes decidieron iniciar un proyecto propio. Evaluando las posibilidades que ofrecía el mercado  optaron por producir lasañas artesanales. La clave de su propuesta: todo es hecho en casa desde la pasta hasta la salsa. Aspectos como el blanqueo de la pasta, el punto de congelación para asegurar la conservación, el uso de insumos de calidad se han tomado en cuenta en la preparación de estas lasañas.

Lasaña arequipeña
Lasagnart ofrece cuatro sabores: Tradicional, Champiñones, Espárragos y Arequipeña. Esta última es la que me invitaron. Es la receta clásica donde a la bechamel se le echa un toque de rocoto y para hornearla se agrega queso andino. La idea funciona, el sabor del rocoto está presente pero no su picante. Tal vez hubiera esperado mayor presencia del queso andino pero eso no quita méritos a la idea. Cabe indicar que el nivel de picante puede variar a gusto del cliente. También me invitaron su lasaña bolognesa, no hay muchas sorpresas pero se nota el sabor casero y la preparación tradicional. Ahora que vienen los feriados considero que es la opción ideal para no preocuparse del eterno "¿Qué almorzaremos hoy?" Andrea y Christopher les deseo muchos éxitos con sus lasañas.

Las lasañas se venden al precio de S/.30.00 Bolognesa caja de 1 kilo.Otros sabores a S/.35.00.
Pedidos al correo: pedidos.lasagnasartesanales@gmail.com

Dreams of Eva  (De los chocolates y otros placeres)

Deyanira Yrivarren, estudiante de gastronomía y Victor Padilla, último año de Derecho, son una pareja de jóvenes que decidieron incursionar en el mundo de los chocolates. Buscando salir de lo clásico y ofrecer algo más elaborado se inclinaron por los bombones pintados a mano. Al ser un tema no muy conocido en el mercado tuvieron que empezar de cero, adquiriendo literatura especializada fuera del país y aprendiendo sobre la marcha con el método de ensayo-error. Felizmente en el camino también encontraron personas que los asesoraron para desarrollar su producto.

Los bombones de Dreams of Eva
Estos bombones están hechos con chocolate Amazona al 70%. Este cacao orgánico es producido por cooperativas de la zona Selva y comercializado bajo las normas del fair trade. Los rellenos van desde los ganaches con frutas, pasando por los pralinés hasta llegar a sabores clásicos como lúcuma y pisco. Con quince variedades a escoger tienen para todos los gustos. Cabe agregar que en los bombones rellenos de fruta además del ganache tienen una capa de pate de fruits, una preparación muy parecida a las gomitas. El detalle de las pinturas es terreno de Víctor, quién se inspira con el aerógrafo para decorar a mano la producción del día con pinturas hechas .  En su web dicen "Nuestra meta es superar tus expectativas" Luego de haber probado cada uno de sus sabores puedo afirmar que lo lograron y con creces. 

Dreams of Eva ofrece caja de 15 bombones por S/.53.00 y de 4 bombones a S/.16.00
Lunes a sábado de 12:00 p.m.a 8:00 p.m.
Teléfono: 728-8474 
Mail: contacto@dreamsofeva.com


Tramezzinos (Las malas intenciones)

Viendo la foto ustedes pensarán, "Que casualidad, otra blog de gastronomía que utilizar LEGO para promocionarse". Lamento informarles que no es así. Tramezzinos es una página que sin permiso cogió una de mis fotos y la editó a su antojo para hacer publicidad a su taller de cocina. Les escribí exigiendo disculpas por el uso no autorizado pero en una muestra de clásica viveza criolla sólo atinaron a escribir justificaciones baratas y como gran conclusión me echaron en cara que "el peor enemigo de un peruano es otro peruano" Esa frase de marras es el típico argumento del que no tiene nada más que decir. Peor aún, ahora resulta que soy el malo de la película por exigir que respeten mi trabajo.

Vista la situación no me queda otro camino más que, a partir de la fecha, publicar las fotos  con el nombre del blog en sello de agua. Es imposible confiar en la buena voluntad de las personas. Cada foto que publico en este blog exige un trabajo minucioso, tengo que hacer varias tomas, escoger la mejor, editarla y no voy a permitir que cualquier pasmarote se aproveche de mi trabajo sin pedir permiso. En cuanto a esa página es el clásico ejemplo de la ley del menor esfuerzo. Para qué hablar más de ellos.

jueves, 27 de marzo de 2014

Fanny Conroy (Sean bienvenidos)

Lamentablemente este restaurante ya cerró sus puertas

Pulpo braseado en salsa de anticucho
Visité por primera vez el restaurante de Fanny Conroy en una cena organizada para degustar los vinos de la bodega Eguren Ugarte. Cuando se trata de cenas maridaje el menú se desarrolla en varios tiempos y está diseñado para que los platos armonicen con los vinos presentados. Para alguien como yo, que estái nvolucrándose poco a poco en elmundo de los vinos es un lujo compartir mesa con los expertos y atender sus explicaciones sobre cómo evaluar el color, la nariz y la boca del vino. Basta un ejemplo, determinar si el aroma floral de un vino corresponde a una flor blanca o flor morada no es algo que se hace todos los días. Lo bueno es que también aprovecho para dar un vistazo a la carta del restaurante y planear una futura visita por mi cuenta.

Vinos de la bodega Eguren Ugarte
La bodega Eguren Ugarte se ubica en la Rioja Alavesa, la parte vasca de España en la zona cantábrica. Cuenta con 150 hectáreas propias bajo un clima entre 10° y 14° y como en todas las empresas europeas el respeto al medio ambiente es uno de sus mayores preocupaciones. Esta bodega elabora vinos con Denominación de Origen Calificada Rioja. Ahora se ha instalado en Lima como una oficina comercial permitiendo que el producto llegue al mejor precio al cliente directo.  Estos vinos ya pueden encontrarse en supermercados, incluso con marcas exclusivas para cada tienda. Los vinos catados fueron Martín Cendoya Malvasia, Martín Cendoya Reserva 2008 y Cédula Real Gran Reserva 2009. Para quien desee variar del Malbec y del Sauvignon Blanc pueden ser toda una experiencia.

Regresé por Fanny Conroy un domingo de verano, cuando todo el mundo está en la playa y no tenía que preocuparme por hacer reserva. Aparte que es más fácil encontrar estacionamiento cuando hay menos clientes también puedo ser más exigente con el nivel de atención. ¿O no?

Langostinos crujientes con chutney de mango
La carta de Fanny Conroy transita por clásicos de la comida peruana, se da un salto hasta Europa y termina con algunos vistazos a la comida china. Para comenzar ordené unos langostinos crujientes con chutney de mango. Es una entrada muy conocida en los restaurantes peruanos pero, imagino por cuestiones de costos, la mayoría prefiere usar langostinos congelados y camuflar el sabor con salsas recargadas de condimentos. Ahora entenderán porque les brindan tan amablemente tremendos pocillos de mayonesa tártara. Estos langostinos se merecen una mención especial porque salta a la vista la gran diferencia cuando el insumo es fresco. El chutney de mango es una preparación de origen hindú que consiste en aplastar la fruta como un puré y combinarla con especias. El resultado una matrimonio perfecto entre mar y tierra.

Canutos a la mostaza antigua con medallón de lomo
De plato de fondo ordené los canutos a la mostaza antigua con medallón de lomo. Es un plato de la abuelita, servido con cariño en una porción muy generosa. La consistencia de la salsa era correcta, el sabor con el toque exacto de mostaza. He comido este plato en otro restaurante y cuando uno ve la crema tan amarilla y ácida es fácil dudar respecto a la calidad de mostaza que usaron. El medallón de lomo estaba en su punto de cocción adecuado, sellado, manteniendo todo su sabor. No puedo dejar de mencionar la pasta cocida al dente, cualidad que demuestra preocupación por mantener el nivel técnico también un alivio porque se descarta el uso de pasta precocida. Impecable, lo volvería a pedir una y otra vez.

Cabrito con tacu-tacu de pallares
Luego ordené un plato que en el menú maridaje ya me había dejado buen sabor de boca: el cabrito con tacu tacu de pallares. El punto de cocción del cabrito era perfecto, tanto que se deshacía como una mantequilla cuando uno lo tocaba con el tenedor. La salsa correcta, la chicha de jora está presente pero su acidez está adecuadamente equilibrada. Yo no como pallares pero sería mezquino negar que el tacu-tacu fue un éxito, con la sazón correcta, crocante por fuera, cremoso por dentro. El platanito sigue siendo un tema candente de discusión entre los críticos gastronómicos pero la clave está en comerlo de trocito en trocito para que su dulzor no afecte la degustación del plato. Eso sí, a quien armó el plato le diría que prescinda de las hojas. Parece que las puso por cumplir.

Volcán de chocolate con helado de chirimoya
Antes de pasar al postre me soprendieron con un sorbete de mango y maracuyá para limpiar el paladar. Es un detalle que no suele verse muy seguido en los restaurantes de Lima, incluso en algunos que están en la lista Summum (aprendan pues, chicos, no me van a decir que cuesta mucho) El volcán de chocolate con helado de chirimoya ya entra como candidato a mi lista de los mejores postres del año. Como todo fondant que se respete hay que esperar 20 minutos porque se prepara al momento. La calidad del chocolate que usaron es soberbia. Partir una porción con la cucharita y dejar que salga el chocolate derretido es un placer culposo. Me gustaría probar este postre acompañados de frutos rojos (fresas o frambuesas) para evaluar el contraste con el amargo del chocolate y el dulce de la chirimoya. Mención especial para esa vajilla tan elegante. Valga la comparación, se veía como un postre listo para salir en un programa de televisión.

La experiencia en Fanny Conroy me dejo excelente sabor de boca. Pero considero que fallaron algunos detalles en el servicio. La bien estudiada cortesía que muestra un mozo se va abajo cuando no puede describir todos los ingredientes que lleva un plato. Escuchar la nefasta respuesta tipo "un ratito, voy a preguntar a la cocina" es una de mis mayores pesadillas. Servir un vino y dar incorrectamente la información del mismo también fue un error serio. Si bien no arruinan la experiencia no es algo que se espera encontrar en un restaurante de ese nivel. La decoración es acogedora y elegante como si la dueña hubiera abierto las puertas de su casa, los detalles están por todos lados, incluso hay fotos originales de la familia Conroy cuando llegaron al Perú. Podría dedicarle un párrafo entero pero ya saben que no soy un experto en el tema. Respecto a la barra ya se la dejo de tarea a ustedes pero les garantizo que saldrán sorprendidos. Y es que no todos los días nos invitan a una casa tan bonita.



¡Post 400!
Para celebrar: ¡Cupcakes Marconi!
Hoy se supera otro hito en la historia del blog. ¡Este el post número 400! ¿Pueden imaginar cuántos restaurantes he reseñado, cuántos platos he probado, cuántas ciudades he visitado para llegar a este punto? Y es que antes que comer me encanta escribir, escoger la palabra exacta y dejar mi vida en cada reseña. No exagero, pues he llegado a reescribir posts completos porque su calidad no me dejaba satisfecho. Siempre diré que la responsabilidad de tener un blog gastronómico no puede sustentarse en el facilismo del "Uy que rico vayan" o en escribir reseñas en tono informal sin aportar nada más útil que la dirección del restaurante. Tal como me dijo una seguidora, "cuando te leo siento como si estuviera comiendo en el restaurante". Y esa es la mejor señal que estoy cumpliendo mi objetivo. Ahora sí, ¡a celebrar!

martes, 11 de marzo de 2014

Fettuccini (Punto italiano)

A la fecha este restaurante ya cerró sus puertas. Espero volver a encontrar al chef en otro proyecto.

Vista del salón
Dario De Biasi es un chef italiano que tiene varios años de experiencia trabajando en Perú y el extranjero. El me invitó a conocer Fettucini, estaurante que diariamente a la hora de almuerzo ofrece una opción de menú económico para las oficinistas y residentes de la zona. Pequeño detalle, y motivo de la visita, en las noches del fin de semana tiene una propuesta de platos a la carta. El ambiente de local es sencillo pero con pequeños toques en la decoración que lo hacen acogedor. En la parte posterior tienen un área más formal, ideal para las parejas que desean compartir una cena romántica o grupos de amigos  en busca de un after-office.

Tataki de bonito con tabuleh y gazpacho
El almuerzo empezó con un tataki de bonito. El tataki es una preparación japonesa donde el atún es sellado a fuego alto pero en el centro queda crudo. Jugando con el concepto de fusión el chef decidió acompañarlo de un tabuleh de quinua (Marruecos) y gazpacho (España) Es un plato donde se combinan adecuadamente los sabores y las texturas, aunque siendo la primera vez que pruebo gazpacho me falta un punto de referencia para dar una opinión final. Luego me sirvieron una burrata con tomate, albahaca y aceite de oliva, casi una ensalada caprese. La diferencia está en el uso de la burrata, una variedad de mozarella más suave, típica de la cocina del sur de Italia. La idea es cortar una tajada del molde y servirlo sobre una tostadita al mejor estilo de una tapa española. Recomendable si quieren algo ligero para empezar.

Fettuccini con calamari e pomodirini
Para los platos de fondo empezamos con unos fettucini con calamari e pomodirini, plato sencillo pero que funciona sólo cuando se presta atención a ciertos detalles. Son fideos salteados en aceite de oliva con ajo, vino y mariscos y (sorpresa) un ligero toque de ají limo cuyo picante está como un sabor secundario que no afecta el resultado final. Punto a favor para el uso de la pasta artesanal cocida al dente (algo que no se ve muy seguido) así como de los mariscos frescos. Vale la pena anotar que por un costo adicional pueden elegir pasta importada Barilla. Yo le recomendaría al equipo de Embarcadero 41 que se dé una vuelta por este local para que aprendan como saltear y presentar una pasta. Que gran diferencia. ¿No?

Filet Mignon con puré rústico e funghi
Fettucini también tiene una sección de la carta con platos con carne y pescado. Me sirvieron un filet mignon con puré rústico e funghi. Cuando se trata de platos con carne si logran el punto de cocción adecuado, el resto es mero trámite. Quizá a la salsa le faltó reducir un punto pero nada que malogre el resultado final. El puré rústico de papa amarilla y los champiñones salteados en aceite de oliva cumplieron como acompañamiento. Probé también una corvina a las finas hierbas, un filete cocido con romero y tomillo acompañado de tomates cherry y espárragos en el mismo estilo del plato anterior pero recomendable para los que deseen comer algo más ligero.

Burrata con tomate y albahaca
La invitación a Fettuccini me dejó buen sabor de boca. Algo que tengo que destacara es la familiaridad entre los clientes, quienes no dudaban en acercarse para saludar al chef y hacer comentarios sobre los platos. Es algo básico pero que muchos restaurantes olvidan cuando alcanzan el éxito: la clave siempre estará en la satisfacción absoluta del cliente y nada más. Los rótulos y premios de marras no significan nada si no pueden mantener la calidad que los hizo conocidos. En cuanto al servicio les hice notar unas pequeñas oportunidades de mejora pero nada que interfiera con la experiencia en sí. Darío y Fabiola, les deseo muchos éxitos. Con dos años de presencia se notan que se han puesto muchas ganas en este proyecto. Prometo volver.

sábado, 2 de noviembre de 2013

La Romántica (Esto es guerra)

Actualización 03.11.13
Lamentablemente tengo debo anunciar que el dueño de La Romántica ha fallecido en un accidente. Pésima noticia para el blogger y todos los que conocían este famoso restaurante. Dicen que las coincidencias no existen, pues este post llegó en el momento preciso y queda como homenaje a una gran persona. Descansa en paz, Roberto.
 
¿Así que sólo en el Swissôtel se come fondue de queso, no? Pues el blogger encuentra un restaurante donde los clientes muestran una lealtad a prueba de balas.

Canasta de panes
Estrenando nuevo local llega La Romántica, restaurante con una atractiva propuesta de comida italiana pero que también guarda en su carta algunas platos tradicionales de la gastronomía suiza. ¿Alguien dijo fondue de queso? No sólo eso, también platos con ternera así como la clásica fondue de Tobleronne. ¿Se puede pedir algo más? Claro, el dueño, Roberto Gschliesser, peruano de origen suizo tiene vasta experiencia en restaurantes y hoteles de Europa antes que regresara al Perú para abrir La Romántica hace ya más de quince años (Gracias a María Elena Cornejo por esta información que recopilé de su blog para completar la reseña)

Emince a la Zürich
Entre las especialidades de la casa están los platos con ternera. Me decidí por un emince a la Zürich, plato tradicional del cantón de Züruich en Suiza. Es un guiso de ternera preparado con crema, champiñones y vino blanco, cualquier diría un strogonoff. De sabor me convenció, el problema fue la textura de la carne que un poco dura, como recocinada. El acompañamiento era un rosti hecho con papa rallada y frita, casi una tortilla. Aproveché también para dar un vistazo al capítulo de pastas, para variar un poco de la bolognesa pedí unos spaghetti a la arrabiata. Punto a favor utilizan fideos importados y lo traen cocidos al dente. En cuanto a la salsa el uso de los peperoncinos le da un agradable, aunque no exagerado, toque picante ¿Creían que sólo los peruanos sabían de picante?

Fondue de queso
No pierdan de vista la fondue suiza, está preparada con queso rallado al momento con los ingredientes tradicionales y trocitos de pan ciabatta como acompañamiento. Además de La Fondue del Swissôtel este el único restaurante por el cual yo pondría las manos al fuego respecto a la calidad de los insumos utilizados. Atención, que también tiene fondue de Tobleronne para los fanáticos del chocolate. Está viene servida con variedad de frutas y trocitos de brownie. Es relevante mencionar que la porción es persona, para dos personas se queda en la punta del diente. Igual no pierdan de vista los otros postres de la carta. Me sorprendieron con una naranja gratinada un postre que destaca por su frescura así con un tiramisú que haría llorar a ciertos restaurantes que se hacen llamar "italianos"

Vista del salón principal
La Romántica es uno de esos restaurantes que da gusto visitar y reseñar en este blog. El espacio es bastante amplio con ambientes distintos para grupos así como para parejas. Además tiene un pequeño hall donde uno puede esperar tranquilamente si es que el local está lleno (o si se olvidaron de hacer reserva). El servicio es correcto, los mozos hacen recomendaciones de acuerdo al gusto de cada cliente y tienen claro el modo de preparación y los ingredientes. Vale la pena destacar el esfuerzo que pusieron en corregir un plato que no fue de entera satisfacción de uno de los comensales. La mayor garantía es la presencia constante del dueño. Como para que ciertos restaurantes de marca tomen en cuenta que no hay nada más cierto en ese refrán que dice: Al ojo del amo engorda el caballo.

La Romántica queda en General Córdova 1155, Miraflores.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a a 3:00p.m. y de 7:00 p.m. a 11:00 p.m. Domingos de 12:30 a a 4:30pm
Teléfono: 421-8549
Ticket promedio: S/.80.00 por persona
Volvería: Sí. Es de esos restaurantes donde se preocupan por sus clientes.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El menú de la semana

Elegir un sitio para almorzar en la zona de Camino Real no es tarea sencilla. Probablemente alguien diga "Anda al Tanta pues blogger". Perfecto, pero una visita semanal al Tanta, más temprano que tarde costaría "tanto" que el blog cerraría por falta de presupuesto. Felizmente siempre hay otras opciones. Eso sí, "Como agua como para chocolate" ¡Jamás!

Canvas Food & Colors (Las buenas intenciones que sí valen)
Un oasis en la zona empresarial de San Isidro.

Pan al ajo de cortesía
Canvas es un restaurante con un ambiente sofisticado y acogedor que trae una propuesta de comida peruana fusión. En su página web definen su misión como "sobrepasar las expectativas de nuestros comensales, implementando mejoras continuas de calidad, servicio, limpieza, valor y sabor". Después de dos visitas puedo afirmar que no están muy lejos de ese ambicioso objetivo aunque es relevante mencionar que mi reseña sólo alcanza a su "plato del día", opción que a un precio módico incluye sopa, plato de fondo y refresco. De todos modos, una rápida mirada a la carta me dejó con la impresión que todavía queda mucho por investigar.

Sopa criolla
Me sorprendieron con una caserísima sopa criolla que llegó hirviendo a la mesa. Fiel a la receta clásica con su aderezo de cebolla y ají panca, los fideos cabellos de ángel, el toque preciso de hierbas y su infaltable pan frito. Creánme que es la opción ideal para combatir este frío que aún no desea abandonarnos. Pero no me fue tan bien con la sopa de dieta. Deberían cambiarle de nombre a "sopa de penitencia" porque no tenía nada de sabor. ¡Vamos! Un poco de kión, una papa amarilla para que le dé textura, hay infinidad de trucos para mejorar una sopa de pollo y dudo que el cocinero los conozca. Un vistazo al recetario Nicolini no estaría demás.

Pescado a la florentina
Para los platos de fondo elegí los ravioles de ossobuco en salsa de hongos. Tengo manía por los champiñones y para mi gusto se quedaron bastante cortos en la cantidad. Parecía una pasta con salsa blanca nada más. Al menos el relleno de los ravioles estaba fresco, lo que ya es mucho decir del restaurante. He probado también su pescado a la fiorentina, filete de pescado (ojo de uva según afirmó el mozo, reyneta o perico según el ojo de un chef amigo) a la plancha cubierto con salsa de espinaca y puré de papas. Por la presentación no se quedan atrás y en cuanto al sabor es un plato ligerísimo, como para regresar satisfecho al trabajo sin esa horrible sensación de modorra. Por la misma razón servirlo con arroz hubiera sido un exceso.

El mayor punto a favor de Canvas: el servicio. Los mozos son muy educados y están prestos para hacer recomendaciones. Puedo afirmar también que destacan por tener una excelente actitud de servicio. La mayor prueba en una zona "ejecutiva" como San Isidro es que nunca faltan clientes con pedidos especiales tipo "quiero un lomo saltado pero sin sillao ni vinagre, la carne más cocida y el arroz aparte" (Créanme, lo escuché tal cual). En ambas visitas he visto a los mozos reaccionar proactivamente y manejar adecuadamente la situación. Si creen que el blogger sólo presta atención a su plato están muy equivocados. Igual tienen mi nota aprobatoria y los visitaré muy seguido.

Canvas queda en Calle Santa Luisa 156, San Isidro.
Ticket promedio: El menú del día cuesta S/.25.00
Volvería: Me convencieron. Canvas es el "Aïoli" que estaba buscando por la zona.

Botica Francesa (El beneficio de la duda)
Dicen que los helados de este local son los mejores. Claro, los helados y nada más.

Hace tiempo, mejor dicho, hace mucho tiempo leí un artículo sobre este restaurante en el que mencionaban como objetivo principal que “la gente se sienta (como) en casa, venga a comer y salga contenta." Optimismo aparte, considero que no es muy difícil lograrlo pero con lo que me sirvieron no me sentiría en casa sino en un concesionario de marras. (Creánme, he sufrido con esos concesionarios como si fuera el séptimo círculo del infierno de Dante) Al mismo estilo de Canvas, Botica Francesa tiene una oferta de plato del día que incluye plato de fondo, postre y refresco. ¿Quién ganará?

Tacu-tacu con pollo saltado
Para comenzar me decidí por un saltado de pollo con tacu-tacu. Es de esos platos que destacan más por la cantidad que por la calidad. El pollo tenía más sabor a sillao que a otra cosa, error común de los restaurantes de diario. Si no hay gusto ahumado es sólo una fritura de pollo común y corriente. El otro plato que pedí fue unos fussili al pesto con bisteck. Ya sabía que no se puede esperar mucho de la carne pero al menos pongan un cuchillo de sierra, caramba. En cuanto a la salsa al pesto completamente prescindible en términos de sabor y aspecto. Sólo por sacarme la duda pedí una milanesa a la carta que llegó rostizada a la mesa. Ya pues, un poco de criterio al cocinero o cree que porque uso anteojos no me voy a dar cuenta de sus barbaridades. También que esas papas fritas precocidas de pollería y la ensalada de acompañamiento no le hicieron ningún favor al plato. No la pidan.

Helado de la casa
En cuanto a los postres invariablemente les servirán una bola de helado en copa o con algún acompañamiento. No me quejo, al contrario considero que es una idea estupenda para hacer rotar su producto estrella. Aunque la verdad no les sentí nada espectacular como para decir que los preparan de acuerdo a una receta tradicional. En todo caso yo les recomendaría antes de ir a almorzar, darse una vuelta por Quispe y Mamani para comprar un brownie (o unas galletas de doble chocolate o unos cubitos bañados en chocolate) de La Bodeguita Belga. Con ese pequeño detalle verán como regresan felices a su oficina para completar la otra mitad de su jornada laboral

El servicio no fue nada memorable. Hacen lo justo y necesario como para justificar su presencia pero no me impresionó en absoluto. El ambiente es cómodo, iluminado y con una adecuada disposición de las mesas. Incluso tienen una "terraza" que en verano debe convertirse en la zona más disputada por los clientes. Me imagino que a la hora del café deben tener mejores opciones aunque para esos momentos ya tengo al Gourmet Deli. Ni modo.

Botica Francesa queda en Av. Jorge Basadre 485, San Isidro.
Ticket promedio: El menú del día cuesta S/.25.00
Volvería: De vez en cuando a ver si mejoran su oferta.

Bagattel (Los hados contra el blogger)
Debut y despedida para todos los que me pedían reseñar un restaurante de menú.

Sopa de casa
Hace tiempo que me pedían escribir una reseña sobre un restaurante que ofreciera menú a precios económicos. Confieso que he ido dilatando este encargo por mi habitual desconfianza respecto al tema de servicio e higiene, detalles que a veces no toman en cuenta en este tipo de locales. Sin embargo la recomendación de mi hermano hizo que cayera por Bagattel, un pequeño local que a la hora de almuerzo es invadido por oficinistas hambrientos que buscan desconectarse de la jornada diaria en un ambiente acogedor. Claro, como todo local de menú que se respete no faltó el televisor con un programa de farándula para alegrar (o amargar) la hora de almuerzo.

"Tallarines rojos"
Mi almuerzo empezó con una sencilla sopa de pollo y verduras. Sencillísima, tal cual me la servían cuando era niño. La gran diferencia es que ahora no digo "mamá no me gustan la verduras" Espléndida opción para abrir el apetito. El segundo plato: fettucini a la bolognesa con asado. Dejémonos de eufemismos, esos son los clásicos tallarines rojos de casa, un plato que le alegraría la vida hasta al más aburrido del trabajo. En porción más que generosa, con una sazón un poquito recargada (probablemente el ají panca del asado casero) y con dos reverendas tajadas de asado. ¿Se puede pedir más aún? ¡Sí hasta le pusieron un toque de parmesano!

Pero (tarde o temprano siempre llega uno) el destino a veces se convierte en enemigo del blogger y cuando regresé la siguiente semana por mi menú ejecutivo el local estaba completamente cerrado. ¡Hasta el letrero se habían llevado! No podía creer tamaña desgracia. Me parece raro porque el aforo del local era bastante grande y siempre lo ví copado. De nada vale hablar de las virtudes que encontré en este humilde restaurante. ¿Culpa de los costos fijos? ¿Culpa del dueño del local? ¿Qué habrá sido? Sea la razón que sea, tengan por seguro que los recordaré con bastante cariño. Es que para el blogger no hay mejor momento del día que la hora de almuerzo.

¡Hasta siempre Bagattel!