domingo, 12 de mayo de 2013

¡Feliz día Mamá!

Para mi madre sólo lo mejor. Acabamos de desayunar y le encantaron los detalles que pude conseguir pero siento que todavía puedo hacer algo más. Con algunas ligeras actualizaciones vuelvo a publicar lo que considero mi obra maestra, un post dedicado a ella.

Mi madre en Arequipa
¿Quién fue la primera persona que nos enseñó a comer? La que nos daba una cucharadita de esas intragables papillas de verduras. La que cortaba la carne en trocitos porque estaba muy dura. La que enfriaba con dos tazas la leche caliente porque “quemaba”. La que nos repitió innumerables veces: “No botes la comida porque Dios te va a castigar”. Y la que hasta ahora sigue comiendo la parte del tamal que tiene aceituna porque no soportamos el sabor. 

Cuando era niño mi salud era bastante endeble, motivo suficiente para que los helados, el chocolate y la Coca-Cola estuvieran tan lejos de mí como el planeta Saturno. Me costó mucho trabajo soportarlo (Imaginen un niño que no coma chocolate) pero siempre hubo una persona que estaba allí para recordarme que era por mi bienestar y que alguna vez se lo agradecería. Esa persona es mi madre. Desde que tengo uso de razón recuerdo que cada plato que cocinaba tenía sabor exquisito, aunque según ella desde que se casó siempre detestó estar en la cocina. Para mí  nunca habrá un plato más delicioso que el asado de res que cocina en las ocasiones especiales y cuya receta guarda celosamente.

Siempre me negué a probar el ají verde licuado que ella preparaba hasta que un día con el peso de los años decidí que había llegado el momento de comer como “adulto”. Fue suficiente una cucharadita para volverme fanático de ese condimento y exigir que siempre hubiera un pocillo a la hora de almorzar. Un día demandé algo más picante porque se me ocurrió que el ají verde era muy infantil. Consentidora como nadie mi madre compró ese pequeño ají limo, ingrediente básico del cebiche, y preparó despreocupadamente una infernal crema de color amarillo que me dejó con la boca ardiendo. Santo remedio, nunca más volví a pedirle algo más picante. 

Mi madre en Tacna
Ahora los papeles se han invertido y soy yo el que debe recordarle que en su dieta están prohibidos el ají, el café y la Coca-Cola. Pero en días especiales como este suelo hacer una excepción y probablemente la lleve a desayunar en el San Antonio. Como siempre, se tomará su tiempo para decidir que se le antoja de la inmensa carta (“¡Madre, no se olvide de pedir pan espiga blando!”) Preguntará al mozo por enésima vez si el pastel de alcachofa tiene cebolla porque no la soporta (“¡Madre, eso fue en el Delicass!”) Finalmente discurrirá durante varios minutos cuál es la diferencia entre un café latté y un cappuccino. (“¡Madre, el cappuccino es más rico! ¡Házle caso a tu hijo blogger!”)

A la hora de almuerzo y a pesar de mi insistencia para que escoja un buen restaurante me dirá como todos los años: “Donde tú quieras, hijo”. No le gusta ir La Bistecca porque no puede comer más de tres rondas de comida y piensa que es derrochar dinero. Aunque ya tiene su chifa preferido (y que no lo cambiaría por nada) se tomará el trabajo de separar toda la cebollita china del arroz chaufa. Tampoco se sentirá cómoda en un restaurante caro (donde la harán sentir como una reina) porque no le gusta que sus hijos gasten mucho en ella. Al final se conformará con pedir platos saludables como un inimaginable lomo saltado sin cebolla de La Preferida. ¿Dónde iremos este año, mamá? 

Mi madre en Chiclayo
Querida madre, ahora que tienes una reducida lista de postres en la que sólo puedes escoger entre una trufa bitter de Melate, un eclair de caramelo del San Antonio o un pye de manzana del Gourmet Deli, te dedico este post. Nunca lograste que me coma todas las alverjitas del plato pero a cambio me enseñaste a cocinar un estofado excelente. Nunca me enseñaste a utilizar el tenedor de pescado pero me diste el secreto para hacer una extraordinaria salsa boloñesa. Nunca permitiste que de niño entre a la cocina pero luego me enseñaste todos tus secretos (excepto el del asado) Gracias a ti soy el típico cargoso que se niega a cocinar si falta algún ingrediente.

Así es mi madre, con todas sus virtudes y poquísimos defectos. La que es feliz durante los viajes practicando su inglés con los turistas. La que siempre apostará en contra de la selección peruana de fútbol. La que se emociona cuando termina de resolver los crucigramas de Perú21 que le traigo por decenas. La que conversa con sus plantas para que crezcan mejor. La que alimenta feliz a los chirigües que vienen a visitarla en su jardín. La que siempre me pide que no gaste mucho en sus regalos. Y por sobre todo la que me trajo a este mundo y me dio la oportunidad de escribir sobre el vicio de comer. ¡Feliz día Mamá! (con mayúsculas porque para mí ese es un título que te ganaste a pulso)

viernes, 10 de mayo de 2013

El blogger celebra III: La Locanda

Con el menú degustación de Astrid y Gastón ya había tocado el cielo de los bloggers gastronómicos. Después vino Central y fue toda una revelación de lo que hace un chef cuando vive la pasión de cocinar. Pero cuando me enteré de la nueva propuesta que ofrecía mi restaurante favorito algo me quedó muy claro: Sólo La Locanda puede superar a La Locanda.

Estación de caviar.
Evaluando como terminar la trilogía de celebración había hecho una lista de restaurantes consagrados y premiados pendientes de visitar. Sin embargo cuando Alfonso Candiotti, maitre de La Locanda, me habló acerca de su luxury brunch donde cada bocado resultaría literalmente un lujo no lo pensé dos veces. ¿En cuántos buffets tienen ustedes la posibilidad de probar platos tan exquisitos como el jamón español Joselito, el caviar francés Ossetra y el lomo Wagyu? Y si a eso le agregamos una copa de champagne Veuve Clicquot está claro que estamos hablando en palabras mayores. Con ustedes, la obra maestra de Augusto Salazar y Reto Steinemann.

Estación de quesos.
Clásico en La Locanda, como introducción siempre ponen una canastilla con los panes de la casa: pan de pesto, de semillas, de papa con ají amarillo, ciabatta especial. (¡Extraño la focaccia!) Novedad, ahora también ponen una ensalada de la casa con hortalizas frescas y aliños especiales. El brunch comienza con una presentación de quesos gorgonzola, provolone, danish blue, taleggio y camembert. Son quesos importados muy finos que, para mi sorpresa, se sirven con frutos rojos: frambuesas, arándanos y fresas. Es todo un descubrimiento combinar los sabores fuertes de estos quesos maduros con el ácido y la frescura de las bayas.

Estación de terrinas. Centolla en dos presentaciones.
Continuamos con la estación de terrinas: foie gras con higos, campagne y de finas hierbas. Las terrinas son preparaciones muy parecida al paté pero que siguen un proceso de cocción más elaborado y con otros ingredientes. Imposible decidir por una sola, es a cada cual mejor. También tienen centolla (king crab) para servirse con crema agria o con mantequilla derretida y naranja en rodajas. Sí a ustedes les gusta el cangrejo pues la centolla puede cambiarles la vida. No quiero ser injusto pero yo me quedaría con la ópera de foie gras y membrillo. Tranquilamente pudo significar el final del brunch porque me provocaba repetir ese delicioso contraste de sabores entre el amargo del foie gras con el dulce del membrillo. Epico.
 
Caviar Ossetra.
Luego llegó el turno del caviar francés Ossetra, mi primera experiencia con este manjar tan preciado. Por consejo del chef probé una perlita de caviar para hacerme una idea del sabor. ¿Qué les puedo decir? Es como si estuviera comiendo una bolita con sabor a mar. De acuerdo a la presentación lo mezclé con alcaparras, cebolla y huevo rallado sobre una tostadita y si bien no me desagradó tampoco creo que alguna vez sea mi manjar favorito. (Si ya sé, blogger simplón) Además también tienen caviar uruguayo de esturión, de salmón y de pez volador. Siguiendo con la experiencia de lujo el chef me retó a probar scargots a la bourguignonne. Yo se los voy a dejar de tarea para cuando visiten el brunch.

Estación de fiambres.
En la estación de fiambres ofrecen salame napolitano, prosciutto di Parma, coppa stagionata y el jamón español Joselito, el mejor del mundo. La coppa es un fiambre italiano que se prepara con la carne del cuello del cerdo, a diferencia del prosciutto que se hace exclusivamente con la pierna. Dudo mucho que vuelva a encontrar una combinación tan fastuosa en mi vida. También tienen a disposición bocconcini de mozarella de búfala con aceite de oliva en tres presentaciones: con semillas de enebro, a las tres pimientas y con piñones. Déjense guiar por el sommelier Miguel Andrade para escoger el vino adecuado como maridaje y potenciar los sabores de estas exquisiteces.

Estación de pastas.
Pasando a la estaciones de los platos de fondo pueden comenzar con las pastas preparadas al momento de la marca Tartuflanghe, la primera pasta artesanal con trufa que fue producida en el mundo. ¿Se dan cuenta como para este brunch han traído lo mejor y lo más exclusivo? Pastas de consistencia óptima por la elaboración artesanal y sabor intenso por el alto contenido de la trufa. Me gustó mucho la disposición de los ingredientes en la mesa que recordaban a una cocina de casa. Pueden escoger también de la estación de horneados costillas de cordero con arroz salvaje (¿Se acuerdan? El mismo de Panamá) y puré de papa.

Langosta Termidor. Asado de tira Angus Beef.
Pero todavía hay más. El Luxury Brunch incluye una carta con doce platos preparados al momento y servidos en porciones pequeñas, adecuadas para degustar. Comencé por la razón principal de mi visita: la langosta Termidor, cocida a la parrilla en salsa de mantequilla con limón al Sauvignon acompañada ambiciosamente de asado de tira Angus Beef. Que lujo poder crear un plato "mar y tierra" a mi gusto. Cocción perfecta de ingredientes de alta calidad, nada más que decir. Después vino el turno de la comida marina con un sudado de pez diablo con ají y chicha de jora y una brocheta de mariscos jumbo en salsa de curry verde. Impecable. Mi recomendacion es que cada persona pida una combinación diferente para aprovechar al máximo esta parte de la carta.

Degustación de postres.
La estación más dulce del brunch es obra de Alexandre Tornay, el nuevo chef pastelero recien llegado de Suiza. El ha creado una mesa de postres con macarrones de frambuesa en salsa de pernod, bavarois de vanilla, bombones de naranja y de frambuesa, trufas de té ahumado y de Bailey's. Confieso que desde que llegué no le quité los ojos de encima a los macarrones. Siempre han sido mi debilidad y nunca los había tenido a mi libre disposición. Que no les sorprenda que el mozo estuviera yendo y viniendo para que me traiga sendos platitos de macarrones antes que llegara la hora de cierre. El bavarois está preparado con vaina de vainilla (miren los puntitos en la foto) Utilizar esencias artificiales en La Locanda es poco menos que una herejía. El aroma y el sabor pronunciado harían claudicar hasta al menos entusiasta con los postres. No pierdan de vista las trufas y bombones hechos con chocolate belga. Amantes del chocolate, están ustedes servidos.

He tratado de hacerle justicia a este recorrido de tres horas y media en un solo post pero es imposible contarlo todo. Tengan en claro que es un brunch de lujo, no como aquellos buffet donde estamos mal acostumbrados a comer todo lo que se pueda. Les recomiendo que se pongan en manos del mozo y dejen que él vaya trayendo los platos a la mesa.  Después de mi visita sólo puedo felicitar a todo con el equipo con esta nueva propuesta que no tiene punto de comparación en Lima y que lleva a este restaurante más allá de la perfección. Lo dicho, para La Locanda el cielo ya no es el límite.

El Luxury Brunch va todos los domingos de 12.30 a 4:00 p.m
La Locanda queda en Vïa Central 150, San Isidro
Ticket promedio: S/.200.00 por persona
Teléfono: 421-4400
Volvería: Siempre. Por algo es mi restaurante favorito.

martes, 7 de mayo de 2013

El blogger celebra II: Central

Que es carísimo. Que sirven poco. Que no se puede conseguir reserva. ¿Por qué a la gente le gusta inventar mitos? Felizmente el blogger siempre está listo para contarles lo que vió y comió. Cueste lo que cueste.

Camotes caramelizados, sachapapa carbonizada.
Central, uno de los 50 mejores restaurantes del mundo, era una deuda que tenía con todos ustedes, mis estimados lectores. Creo que sólo estaba esperando el momento preciso, quizá no relacionado con una ocasión especial sino con acumular conocimientos y experiencia para evaluar adecuadamente su propuesta. Llamando con anticipación y llegando a la hora acordada no hubo ningún problema para disponer de una mesa. Para comenzar traen una cacerolita con camotes caramelizados, sachapapa carbonizada y emulsión de palta. Cualquiera diría "sólo un piqueo" pues yo les digo que es la introducción adecuada para todo lo que vendría a continuación.

Canastillas de panes. Acompañamientos.
Restaurante gourmet que se precie de serlo debe tener una canastilla de panes de lujo. Central ofrece pan tradicional, pan de aceite de oliva, pan de queso parmesano y aji amarillo y crocante de hoja de coca. A cada cual mejor, un pan suave con todo el sabor de los ingredientes usados. Para acompañar sirven mantequilla tradicional con sal de maras, mantequilla quemada y uchucuta (ají amarillo confitado y queso de cabra). Yo prescindiría de la mantequilla quemada, su nombre lo dice, está recocida a fuego lento y el sabor resulta muy fuerte. Ojo, para los más exigentes también hay aceite de oliva extra virgen Chamaca de Ica. No pude evitar acordarme de ese restaurante de hotel que ofrecía un par de tajadas de pan campesino con mantequilla Laive.

Salmón Tierra.
Consejo de un chef amigo: "No te compliques con ingredientes desconocidos. Anda a lo básico Renzo". Por eso comencé con el Salmón Tierra. El salmón muy correcto, un filete cocido en el punto ideal que venía sobre una "camita" de castaña silvestre y seta de Marayhuaca que le daban un toque muy especial al plato. Vale la pena destacar el uso de esos ingredientes nuevos, característica básica de la cocina de autor. El risotto no le quitó protagonismo, textura y sabor adecuados. Punto a favor para esa ollita "vintage" en la que vino.

Bife ancho Arrayán.
Luego probé el bifé ancho Arrayán. Esta carne es cocida en horno al vacío durante horas para conservar todos sus jugos y sabores naturales para luego sellarla al término que uno solicite. (Para el blogger, tres cuartos. De ustedes depende) Es una técnica que ya he visto en otro restaurante de cocina molecular ¿Se acuerdan del post de Maras? El resultado es una carne suave y jugosa que no necesita de cuchillo para cortarla. Los acompañamientos son puré de coliflor y hortalizas bebé, nada que le quite protagonismo a la carne.

Chirimoya Chía.
El blogger no considera una cena finalizada hasta que ve el postre y esta vez tampoco sería la excepción. Confieso que me tomó bastante tiempo elegir uno porque cada nombre era más desconcertante que el anterior. Guiado por los consejos del mozo comencé con la Chirimoya Chia: fruta fresca (¡fresquísima!) en tajadas, mousse de betarraga, mousse de manjar y chía. Antes que me lo pregunten la chía es una planta originaria de México cuyas semillas son comestibles y que podría recordarles por su aspecto y sabor a la granadilla. Interesante contraste de sabores y texturas. Punto aparte para el mousse de betarraga porque primera vez que la como en un postre. Además los van a sorprender acompañándolo con un cuenco que trae hielo seco y aromas de manzanilla.

Arbol de graviola
Pero el postre que se lleva las palmas, y un lugar fijo entre los mejores del 2013, es el árbol de graviola (guanábana). Son dos esferas de cacao peruano al 65% relleno de mousse de guanábana acompañado de helado de guanábana y tierra de mandarina. El dulce de la guanábana y el amargo del chocolate son un matrimonio perfecto y eterno pero le dan un toque especial con el aroma y sabor cítricos de la tierra de mandarina (fruta deshidratada) Que gusto da ver que usen insumos nacionales en la preparación de un postre tan fastuoso. Según me comentó el mozo Virgilio Martínez es un fanático de las sales y los cacaos. No lo dudo.

La colección de sales del chef.
Al terminar la cena les ofrecerán una cortesía adicional que, se las dejo de tarea para cuando vayan porque les va a dejar un buen sabor de boca. Y esto es una muestra de lo mucho que se preocupan por los clientes en Central. La atención fue óptima, los mozos son muy corteses, están listos para hacer recomendaciones y describir hasta el último ingrediente de cada plato. No dejen pasar la oportunidad y pidan que les haga el tour por el restaurante. Se van a sorprender de todo lo que van a encontrar pero entenderán que en este restaurante se vive la pasión de crear, de usar nuevos ingredientes, de brindar una experiencia para todos los sentidos. Palabra de blogger.

Central queda en calle Santa Isabel 376, Miraflores
Horario: Lunes a viernes 1:00 pm a 3:30 p.m. (Almuerzos)
Lunes a miércoles 8:00pm a 11:30pm, jueves a sábados 8:00pm a 00:00 a.m. (Cenas)
Ticket promedio: S/.120.00 por persona
Teléfono: 242-8515
Volvería: De todos modos.

jueves, 2 de mayo de 2013

El blogger celebra I: Astrid y Gastón

El quinto aniversario del blog fue una ocasión tan especial que era mi obligación escoger restaurantes que no hubieran aparecido antes en esta página. Tarea difícil económicamente hablando pero la Providencia se mostró muy generosa con el blogger (más de lo que había esperado) Comienza la tan esperada trilogía de la celebración.

Carátula de la carta.
Astrid y Gastón, ubicado en el puesto 14 de los mejores restaurantes del mundo, es uno de esos lugares que yo consideraba una leyenda urbana (El otro es Chez Wong) Quizá la errada percepción de "restaurante para turistas" o la idea equivocada de "imposible conseguir reserva" hacían que siempre lo dejara en último lugar para planear una visita. Pero como caído del cielo Gastón Acurio me invitó a probar el menú de degustación en 17 tiempos con maridaje. De antemano les digo que un solo post no es suficiente para describir adecuadamente la experiencia y por lo tanto sólo me concentraré en aquellos platos que me dejaron una impresión memorable. 

En cuanto al maridaje sólo incluiré el nombres de los vinos. El blogger es un neófito en el tema y prefiero dejar cualquier comentario a los expertos.

La Naturaleza
La Naturaleza.
El comienzo del menú merece el calificativo de espectacular. Es difícil no quedarse sin palabras cuando en la mesa aparece un nido conteniendo diversos bocadillos como la achira rellena con mayonesa de ajo confitado, la hoja de arroz con kiwicha y nori, la masa Phyllo envuelta con marañón y una flor de begonia sobre merengue de manzana. En algunos casos eran ingredientes y sabores totalmente nuevos para mí, de ahí la dificultad de poder evaluarlos adecuadamente pero me quedaría con la achira rellena. Mención especial para el "huevito" que se come al final y es una cáscara de pasta azucarada con la clara de granadilla sour y yema de maracuyá. Vale la pena aclarar que el nido no es comestible.

El Hombre
Tomate silvestre.
Después viene uno de los platos que por su simpleza es candidato a uno de los mejores del año. El tomate silvestre está hecho con agua de tomate, quinua crocante y verdolaga. Como me ha pasado antes con otras "sopas gourmet" el sabor es tan bueno que apenas pruebo una cucharada no paro hasta acabar el plato. Tal como lo dice la descripción es como si se estuvieran tomando un tomate con el aroma de la verdolaga. La vajilla es obra de Carlos Runcie Tanaka, un verdadero lujo que demuestra que este menú no está enfocado sólo en lo gastronómico. Completan esta sección la deliciosamente arenosa papa huamantanga  espolvoreada con hongos de Porcón, espuma de rocoto y salvia crocante, los pallares con virutas de castañas y calamar (si mi madre hubiera cocinado así los pallares cuando era niño) y el choclo con conchas de bahía, aceite de coral y semillas de culantro, una cremita de choclo extraordinariamente suave que combinaba perfecto con el profundo sabor de las semillas de culantro.
Maridaje
Champagne Renard Brut Rose hecho con tres tipos de uvas:  Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier.

El Encuentro
Ceviche de carretilla.
A partir del tercer plato comenzaron a llegar los platos marinos. Primero un ceviche de carretilla hecho con cabrilla, almeja, caracol de mar y erizo. El cebiche es el plato más popular de la comida peruana y ya saben que no me gusta poner etiquetas. Pero si tuviera que hacer un ranking de los mejores este definitivamente ocuparía una posición de vanguardia. Era el equilibrio perfecto entre el sabor fresco del pescado, el ácido del limón y un ligerísimo picante. Luego vino el Crudo, cabrilla en láminas, salsa de queso parmesano, aceitunas ceruladas y alcachofa crocante que vendría a ser una versión gourmet de un tiradito clásico.

Maridaje
Cerveza artesanal de Huaraz Pale Ale de producción limitada.

Revolcón Azul.
El Revolcón azul, choros, lechuga de mar y chauchilla acompañados de una salsa concentrada al estilo de una leche de tigre caliente me recordó a un sudado. Después me sirvieron el Mar andino, langostinos, queso, habas y salsa de langostinos que vendría a ser la versión reducida de un tradicional chupe. Como anécdota les contaré que este plato fue el único que se quedó sin foto porque me ganó la emoción  de comerlo cuanto antes. Errores que a veces comete el blogger por impaciente.

Maridaje
Cerveza artesanal Barvaria negra de doble malteado.

El Refugio
Dashi.
Cada plato del menú degustación era una sorpresa tras otra pero cuando llegué al Dashi, entendí que no había visto nada aún. En un aparato transparente vierten un fondo de pescado que será aromatizado al momento mediante una especie de mechero con hierbaluisa, shiitake, kión, ajo, ají limo y limón. Nunca había visto algo parecido y por eso entendí las miradas de sorpresa de los otros comensales. Este caldo se vierte luego sobre pulpo, miso, shizo rojo y ajonjolí negro garrapiñado al mejor estilo de una sopa japonesa. Quédense tranquilos si no tienen cuchara porque no van a romper ninguna regla de urbanidad si cogen el cazo y beben directamente el caldo.

Maridaje
Vino Lagar de Cervera Albariño.

Cuy Pekín.
Siempre escuché buenos comentarios sobre el Cuy Pekín que servían en Astrid y Gastón pero hasta que lo tuve delante recien pude entender el por qué de tanta admiración. Al mejor estilo del pato pekinés les sirven una tortilla de maíz morado sobre la que han puesto una porción de cuy con encurtidos y salsa agridulce. La idea es hacer un "mini taco" y comerlo en un par de bocados. El pellejo del cuy es tan crocante que se escucha el eco hasta el último rincón del local, el sabor es realmente extraordinario y queda perfecto con los acompañamientos. Luego vino una soprendente Carbonara hecha con fideos de arracacha, yema de huevo de corral cocida a 60° y guanciale, todo acompañado de un pan orgánico de trigo y ricotta con hierbas aromáticas. Por si acaso el guanciale es una panceta italiana que, a diferencia del tocino usado en la receta tradicional, tiene un sabor más pronunciado pero no el exceso de grasa.

Secretos del cerdo.
A estas alturas debo confesar que ya me sentía algo cansado por el esfuerzo que requería evaluar tremendo recorrido de sabores y texturas. Pero todavía guardaban una carta (secreta) bajo la manga. Los secretos del cerdo representan una versión de carapulcra con cerdo, praliné de maní y láminas de chocolate. Este plato refleja pulcramente lo que yo defino como "fusión que funciona". Han reinventando la carapulcra con una presentación moderna, sin exceso de condimentos (dejémonos de patriotismos, nuestra comida puede ser muy pesada) y manteniendo los ingredientes básicos pero en otras texturas. Un lujo.

Maridaje
Vino Altair Sideral Cabernet Shiraz.

El Hoy
Paleta de lúcuma.
De los postres el más impresionante (e inesperadamente divertido) fue la paleta de lúcuma. El maitre viene con una heladera de metal, al mejor estilo de los vendedores ambulantes, y luego la abre para que ustedes cojan una paleta helada de lúcuma. En la mesa hay una bandejita con chocolate 60% cacao nativo y cereales andinos (quinua, kiwicha, cañihua) para que, a manera de "topping", uno prepare la paleta al gusto. Yo diría que este postre haría llorar a los belgas de envidia porque el matrimonio entre la lúcuma y el chocolate es perfecto. Pero lo mejor viene al final porque les van a alcanzar una cucharita para comer los cereales sobrantes con el chocolate derretido. Un sueño hecho realidad.

Postrecitos diversos.
Completan la parte dulce del menú la espuma de chirimoya con naranja y helado de manjar. Es un postre helado donde destaca el sabor fresco de la fruta que se deja combinar con la naranja o con el manjar. El beso de moza, merengue con chocolate y compota de camu-camu con una base "gourmet" hecha con nibs de cacao es toda una reinvención de esta conocida golosina (ojo que su origen es alemán). El cierre llega con un platito donde están presentados una teja de lúcuma, un queque de calabaza garrapiñado con semillas de girasol, una gomita de mango, camu-camu y albahaca, trufa de chocolate con algarrobina y bombón de pisco. ¿Mango y albahaca? Claro que sí. Pruébenlo y verán. En cuantos a los chocolates, si son de Astrid, ¿qué más puedo decir?

Maridaje
Vino tinto dulce Tannat de Uruguay.

Considero que el menú degustación es una de esas experiencias que se debe vivir una vez en la vida. Es impresionante la manera como han cuidado hasta el último detalle para replicar 5,000 años de historia. La variedad de platos, la presentación, la vajilla (me atrevería a decir que no repitieron ninguna) y terminando con las diferentes técnicas y estilos de cocina. Sí a eso le sumamos el maridaje queda clarísimo porque fue considerado como uno de los 15 mejores restaurantes del mundo en el año 2012. Para cerrar el post me parece conveniente citar las palabras de Gastón Acurio:

"Astrid y Gastón es una experiencia teatral en donde la alta cocina convive y se nutre de otras artes para darle al comensal la experiencia de una suerte de viaje a traves de la cocina en tres horas de duracion. Por ello es esencial que vivas el menu degustación para poder penetrar en ese mundo, comprenderlo y disfrutarlo."

Te creo Gastón, te creo.

Astrid y Gastón queda en calle Cantuarias 175, Miraflores
Horario: Lunes a Sábado de 12:30 p.m. a 3:30 p.m. y 7:30 p.m. a 12:00 a.m.
Ticket promedio: El menú degustación cuesta S/335.00
Teléfono: 242-5387
Volvería: En el futuro para evaluar los platos a la carta.