domingo, 30 de enero de 2011

Guayaquil II (Fat-food)

Los combos KFC
Cuando llevé el curso de Marketing en la universidad hubo una lectura que llamó mi atención. Según decía en este artículo, las cadenas de comida rápida adaptan sus productos al país en el que operan. Sólo para dar un ejemplo, en Mc Donalds India tienen personal y utensilios exclusivos para cocinar los productos para vegetarianos. Paseando por el food court del Mall del Sol no me sorprendí entonces cuando vi que en el stand de Kentucky Fried Chicken ofrecían las crocantes presas de pollo acompañadas de lentejas y arroz. Obvio que no iba a dejar pasar la oportunidad de probarlas pero siendo un consumidor muy esporádico de comida rápida tampoco soy la mejor referencia.

KFC al estilo de Ecuador
Primer punto en contra, aunque no lo crean, las presas de pollo eran aún más grasosas que las del Perú. Sólo cogiéndolas uno podía notar la cantidad de aceite en que habían sido fritas. Creo que eso ya es un defecto de la receta original y lo que contribuye a darle ese crocante. Segundo, igual a lo que me pasó en el Cocolón, el aderezo de las lentejas era muy plano. No espero ají panca pero aunque sea sazonador en cubitos, pues. Tercero el ketchup que me dieron era una salsa roja aguada. No voy a criticar el arroz, acompañamiento obligado de todos nuestros platos, pero como que no mejoró la situación. Ok, ya se que es comida rápida y no un restaurante cinco tenedores, pero no exageren pues.

No me sentía satisfecho luego de mi pobre experiencia con el KFC así que recorriendo el food court me fijé en otro local que no pude visitar en mi viaje anterior: Churrín Churrón, una franquicia de churros. Más motivado por el hecho de consumir algo en un local de nombre extravagante que por el producto en sí me acerqué al counter de esta franquicia. Con la variedad que tienen de hecho que encontraría algo a mi gusto. Además también quería ver cuán buenos eran frente a los archiconocidos churros del Manolo. (Nota del blogger: ahora existe Churrísimo en Lima y tranquilamente podría hacerle la competencia a esta franquicia)

Churrón relleno de nutella
Pequeño detalle, luego de haber comido una porción de comida rápida lo más lógico era tomar un mate digestivo, no engullir un churro tamaño XL. Sin embargo mi estómago dominaba a mi cerebro en ese momento y ordenó un churrón relleno de nutella bañado en chocolate blanco. Estuvo buenísimo pues tenía esa textura crocante igual que los del Manolo's y venía generosamente relleno de Nutella. El baño de chocolate blanco completaba lo que sería la apoteosis de los postres empalagosos. Por favor háganme caso y compártanlo. De ser posible entre toda la familia.

El Mall del Sol queda en Avenida Constitución y Juan Tanca Marengo, Guayaquil.

jueves, 27 de enero de 2011

Guayaquil I (Menestra y más menestra)

Conocer la gastronomía de un país en cinco días es una tarea complicada si el objetivo del viaje es desconectarse del resto del mundo. Y se complica aún más cuando uno descubre que tiene a disposición toda la tecnología de última generación en video y consolas de entretenimiento para, literalmente, matar el tiempo.

El primer restaurante que visité en Guayaquil fue Cocolón. Comida típica en un ambiente moderno decorados con algunos toques tradicionalesl. Vale la pena anticipar que no se hagan ilusiones con la atención. Según mi amigo aquí la actitud de los mozos es como si les estuvieran haciendo el favor de atenderlos. Para picar ofrecen chifles acompañados de ají, crema de maní, salsa de queso y cocolón. No dejen pasar la oportunidad de probar la salsa de queso, es como una salsa tipo huancaína sin ají y cae bien con todo. Sean prudentes al comer el cocolón porque es un arroz crocante muy duro, casi un rompedientes. El ají estuvo para el olvido porque no tenía nada de picante. Y en cuanto a los chifles podrán leer mi opinión en el cuarto capítulo de esta ruta.

Cuando era niño y me servían lentejas siempre caía en la tentación de mezclarlas con el arroz para crear una especie de tacu tacu. Mi madre, paciente como ella sola, me decía hijo eso es arroz moro, así lo comen en Ecuador. Era obvio que estando en la ciudad no iba a dejar pasar la oportunidad de pedir un lomo fino de res con moros de lenteja. Antes de probarlo les recomiendo que desconecten el chip del aderezo peruano porque la sazón de los moros es bastante plana. El maduro (platano frito) si estuvo buenísimo con un sabor más dulce de los que probé en Tarapoto. En cuanto a la carne, como que no tienen una noción de cuál es el punto ideal de cocción. Fue un plato cumplidor pero deben existir mejores opciones.

Al día siguiente fui a otro restaurante típico: Pique y pase. Un ambiente más relajado, caso al estilo de un huarique pero con todas las comodidades del caso. Sólo de puro curioso pedí un tamal de entrada. Me regresó de inmediato al Perú porque tenía esa textura deliciosa del maiz molido y un relleno bastante generoso. Felizmente no lo acompañaban con la salsa de cebolla.

El segundo plato fue una chuleta de cerdo con menestra. Siendo mi carne favorita era muy difícil que no disfrute esta chuleta jugosa y cocida en el punto perfecto. La menestra era un guiso de frijoles bastante simple pero que no desentonó para nada. Aunque suene a herejía en el Perú me han servido frijoles más desabridos. El plato venía también con patacones que son rodajas de plátano verde fritas y aplastadas. Ya antes los había probado en casa de una amiga y siempre he preferido comerlos acompañados de alguna salsa porque son muy secos.

Fueron dos experiencias muy satisfactorias con las menestras ecuatorianas aunque me quedé con las ganas de probar su comida marina (el tiempo no tiene piedad en los viajes). Lamento también no haber escrito acerca del bolón, parecidísimo al tacacho, y el maduro que acá sirven relleno de queso. Estos los probé en mi viaje anterior pero no podía dejar de mencionarlos porque son platos muy buenos y que es un deber probar si viajan a esta ciudad. Lo que es yo el próximo lunes me haré un plato de moros a mi estilo. Y con harto picante.

Cocolón queda en Av. Principal vía a Sanborondón, Guayaquil.
http://www.cocolon.com.ec/
Pique y pase queda en calle Alejo Lascano 1617 y Carchi, Guayaquil.
http://www.piqueypase.com/inicio.html

domingo, 23 de enero de 2011

Guayaquil (Intro)


El faro de Guayaquil
Hace diez años si alguien me hubiera dicho que escribiría en internet una página de gastronomía habría soltado una carcajada (creo que ni siquiera existía la palabra "blog"). Hace diez años nadie pensaba en el boom gastronómico y el impacto que tendría en nuestro país. (me acuerdo que sólo me dedicaba a visitar restaruantes de parrillas) Hace diez años estuve en Guayaquil de vacaciones y regresé a Lima cargado de chifles ecuatorianos pero sin haber comprado un solo chocolate (¿Comer yo chocolate dark? ¡Huiflas!) Pero el destino siempre nos depara sorpresas y gracias a la hospitalidad de un compañero de colegio tuve la suerte de poder regresar a esta calurosa ciudad y desquitarme de mi deslucida experiencia anterior. Más que una ruta gastronómica fue un viaje para desconectarme del resto del mundo y disfrutar de la paz que produce el gusto de no hacer absolutamente nada. Bueno, también que con un Wii, un LED de última generación, una colección de Blue Rays de las mejores películas y todas las comodidades del caso diría que es lo mejor que se podía hacer. La dolce vita, ¿no?

Este capítulo del blog, que se extenderá a lo largo de cuatro posts está dedicado a mi amigo Richard a quién conozco desde el colegio. Siempre me acordaré de él por su frase típica: "Me van a jalar, maldición" Y luego salía con tremendas notazas en los promedios finales. Igual siempre mantuvo una bronca personal con las difíciles vocales del idioma alemán y con los volantines en la clase de Educación Física. (Yo mejor ni digo como me llevaba con los deportes) Richard, gracias por alojarme en tu casa pero más por dejarme disponer libremente de tu refrigeradora. Eso sin contar la botella de Blue Label que tomamos escuchando el mejor heavy metal de los 80. Cuando regreses a Lima espero equilibrar la cuenta.

jueves, 20 de enero de 2011

San Isidro XII (Next!)

Actualización 15.04.14
Kaypí es uno de los mejores ejemplos de como tomar deportivamente las reseñas de este blog. Daniel Arenas el chef consultor hizo las mejoras del caso, me invitó a comprobar los cambios y ahora somos buenos amigos.

Me faltaba un lugar para completar la trilogía de posts que marcara el regreso de la ruta de San Isidro. Por ese motivo decidí cruzar la avenida Canaval y Moreyra para almorzar en Kaypí, un restaurante que visité hace mucho tiempo y cuya regular propuesta en ese momento no me convenció. Tal como dije aquella vez, no basta escribir tu carta con tizas de colores en una pizarra para dar imagen de restaurante para ejecutivos.

Comencé pidiendo sus ravioles de lomo en salsa de rocoto al estilo arequipeño. Son unos raviolones rellenos de carne y cebolla, bañados en una salsa anaranjada que debería hacer evocar al rocoto. Debería, porque su sabor me recordó más al pimiento. Las hojuelas fritas de papa estaban sobrando; por su textura grasienta se notaba que habían sido recalentadas. Mejor ni las pongan. Para mí es un plato que no pasa de buenas intenciones y no justifica el precio de carta.. Además me queda la duda ¿A qué se refieren con estilo arequipeño?

El siguiente plato fue un filete de ave en salsa de prosciutto con causas crocantes y ensalada. Consejo para ustedes: nunca pidan un plato que lleve prosciutto y cuyo precio sea inferior a lo razonable. El mini filete de pollo destacó porque hace tiempo no me servían uno tan desabrido y con la textura tan reseca de la carne. La salsa que lo bañaba era un poco de salsa blanca con algunos trozos de, según la carta, prosciutto. Y bueno, decir ensalada a cortar unas hojas de lechuga y echar un poco de mayonesa encima es una exageración. Por favor,ni que estuviéramos en un concesionario.

Hasta allí no pasaba de un almuerzo perfectamente olvidable, pero como siempre algunos lugares hacen méritos para empeorar la situación. El mozo que me atendió tenía un aspecto desaliñado, bostezando y rascándose la cabeza a cada rato, como si recien hubiera salido de la cama. Luego apareció otro mozo más despierto pero que no llevaba uniforme. Y al final quien me trajo la cuenta fue una chica en shorts y alpargatas. No está demás mencionar que en todo momento los ví comiendo de la mano los piqueos para los clientes. No entiendo, es que acaso estaba en un capítulo de

Kaypí queda en Los Halcones 124, San Isidro.