Actualización 15.04.14
Kaypí es uno de los mejores ejemplos de como tomar deportivamente las reseñas de este blog. Daniel Arenas el chef consultor hizo las mejoras del caso, me invitó a comprobar los cambios y ahora somos buenos amigos.
Me faltaba un lugar para completar la trilogía de posts que marcara el regreso de la ruta de San Isidro. Por ese motivo decidí cruzar la avenida Canaval y Moreyra para almorzar en Kaypí, un restaurante que visité hace mucho tiempo y cuya regular propuesta en ese momento no me convenció. Tal como dije aquella vez, no basta escribir tu carta con tizas de colores en una pizarra para dar imagen de restaurante para ejecutivos.
Comencé pidiendo sus ravioles de lomo en salsa de rocoto al estilo arequipeño. Son unos raviolones rellenos de carne y cebolla, bañados en una salsa anaranjada que debería hacer evocar al rocoto. Debería, porque su sabor me recordó más al pimiento. Las hojuelas fritas de papa estaban sobrando; por su textura grasienta se notaba que habían sido recalentadas. Mejor ni las pongan. Para mí es un plato que no pasa de buenas intenciones y no justifica el precio de carta.. Además me queda la duda ¿A qué se refieren con estilo arequipeño?

El siguiente plato fue un filete de ave en salsa de prosciutto con causas crocantes y ensalada. Consejo para ustedes: nunca pidan un plato que lleve prosciutto y cuyo precio sea inferior a lo razonable. El mini filete de pollo destacó porque hace tiempo no me servían uno tan desabrido y con la textura tan reseca de la carne. La salsa que lo bañaba era un poco de salsa blanca con algunos trozos de, según la carta, prosciutto. Y bueno, decir ensalada a cortar unas hojas de lechuga y echar un poco de mayonesa encima es una exageración. Por favor,ni que estuviéramos en un concesionario.
Hasta allí no pasaba de un almuerzo perfectamente olvidable, pero como siempre algunos lugares hacen méritos para empeorar la situación. El mozo que me atendió tenía un aspecto desaliñado, bostezando y rascándose la cabeza a cada rato, como si recien hubiera salido de la cama. Luego apareció otro mozo más despierto pero que no llevaba uniforme. Y al final quien me trajo la cuenta fue una chica en shorts y alpargatas. No está demás mencionar que en todo momento los ví comiendo de la mano los piqueos para los clientes. No entiendo, es que acaso estaba en un capítulo de
Kaypí queda en Los Halcones 124, San Isidro.