viernes, 16 de agosto de 2019

Isolina (De entradas, guisos y otras aventuras)

Isolina, cuanto escuché hablar de este restaurante y cuanto tiempo dejé pasar antes de visitarlo. ¿Habrá valido la pena esperar tanto?

Hablar de comida criolla es un riesgo que no suelo correr. En las recetas de la abuela están los recuerdos que nos hacen buscar ciertos detalles cada vez que visitamos un restaurante. ¿Quieren un ejemplo? Mi madre solía preparar el ají de gallina con panca, ingrediente insólito que, para mí, estará presente cada vez que evalúo ese plato. He ahí la dificultad de dar opiniones definitivas o etiquetas cuando nos encontramos con este tipo de propuestas.

Papa rellena.
Isolina tiene varios años en el mercado, una presencia cada vez más llamativa en la lista "50 Best Restaurants" de Latinoamérica (Puesto 13 en el 2018) y un alcance desaforado en redes cada vez que se publica algunas fotos de sus fuentes para compartir. La cantidad siempre llamará la atención del comensal peruano, la calidad es lo que a mí me convence de visitar un restaurante. Tanto tiempo ha pasado y las colas no han bajado, hagamos de tripas paciencia y vamos de una vez a conocer este local.

Una mirada rápida a la carta basta para tomar una decisión. Entre platos clásicos. con los que estamos familiarizados desde que nacimos. hay uno que otro chispazo a la cocina de antaño como la tortilla de sesos, las patitas de cerdo en fiambre o el guiso de mollejitas. Yo me inclino por lo clásico y elijo la papa rellena (S/28.00) para iniciar la aventura. Tremenda a primera vista, impresiona el tamaño y no decepciona la generosidad del relleno. Carne molida, aderezo preciso y la inevitable presencia de la aceituna negra, invencible terror infantil, redondean la experiencia. La masa de la papa, un tanto suave, no termina de convencerme, pero esos detalles no necesariamente llaman la atención de cualquiera. El plato hace honor a su fama y eso es suficiente. 

Mondonguito a la italiana. Lomo saltado.
La prueba de fuego viene con los fondos, aunque en este caso vale la pena hacer una digresión. En todos los casos se pidieron los platos en tamaño personal, con el fin de poder evaluar varias opciones. Lo más recomendable, y que sale más a cuenta, es ordenar la porción completa en fuente. El cau cau y la sangrecita (S/30.00) forman una combinación ganadora. La suavidad del mondongo cocido lentamente juega en pared con una sangrecita de sazón bien criolla. Los sabores son intensos, aunque no llegan a ser agresivos, pero si son de paladar ligero el arroz blanco entra como preciso catalizador. El mondonguito a la italiana (S/27.00) me trae un bonito recuerdo de infancia: mi devoción por las papas fritas. En este caso el guiso tiene más presencia que el cau-cau y la preparación es prolija. Las papas fritas hacen buen papel, son crocantes y secas e invitar a remojar en el jugo del guiso.

La mesa en pleno.
El escabeche de bonito (S/.30.00) no necesita mayor presentación, se hace desde el día anterior y el pescado se sumerge en ese aderezo glorioso que invita más a comerlo cuando pase este frío infernal. Pero nada es perfecto en esta vida y el lomo saltado (S/40.00) resulta un paso en falso. No es un plato al cual le tenga mucha fe, lo considero el más traidor de la cocina peruana porque basta un descuido para arruinarlo. En esta ocasión al cocinero se le vació el frasco de vinagre porque este sabor es el que predominaba en el plato. Podría argüir algo más sobre la presentación de las papas, mezcladas con el guiso, pero iniciaría una discusión bizantina. Que para una siguiente visita la evaluación de los postres, aunque para ser sincero, luego de tamaño banquete, solo pienso en el café americano que tomaré en Colonia & Co.

Me retiro de Isolina con buen sabor de boca. No esperaba una epifanía de la comida peruana, tampoco se dio, pero encontré sazón, sabor y fidelidad a las recetas tradicionales. El ambiente es relajado y no esperen mantel blanco ni vajilla alemana pues han sacrificado algunas comodidades bajo el rótulo de ser una taberna peruana. Aún no me canso de las bandejas de fierro enlozado, pero encontrar algunos platos quiñados dudo que sea parte del concepto. El servicio fue correcto, tomando en cuenta que el local se llenó rápidamente, aunque se esperaría una mejor atención por las credenciales que tiene. Me queda claro que parte de su fama se debe a la presentación en fuentes para compartir a precios módicos y esto deriva en una recomendación obligatoria: si van a Isolina es mejor que sea en grupo. En mi caso fuimos cuatro personas y aunque ordenamos medias porciones terminamos más que satisfechos. Consejo final, obligatorio hacer reserva por su página web, así evitarán colas y mientras más temprano elijan su hora de llegada, mejor.

Isolina queda en San Martín 101, Barranco
Horario: Lunes a viernes de 12:00 a 22:00. Sábado de 9:00 a 23:00.
Domingo 09:00 a 17:00.
Precios: Entradas: S/15.00 - S/68.00 Fondos: S/35.00 - S/78.00
Teléfono: 247-5075
Estacionamiento: No, pero hay playas cerca.
Volvería: Puede que sí y puede que no.

jueves, 18 de julio de 2019

Seitán Urban Bistro (De por qué me volvería vegetariano)

Seitán Urban Bistro está de vuelta y yo estoy más que feliz. Como dicen en las películas americanas: "Bigger, better and greener than ever"

Fachada de Seitán. Detalle del salón.
Le guardo mucho respeto al chef Santiago Santolalla. Iniciar un proyecto de restaurante no es tarea sencilla, pero cuando esto implica además un cambio en el estilo de vida hay que hablar en palabras mayores. Seitán Urban Bistro se ganó rápidamente mis preferencias al ofrecer una propuesta gastronómica plant-based (léase alimentos derivados de plantas, incluidos vegetales, granos, semillas sin usar ningún producto animal. Gracias Wikipedia). Para un carnívoro nato como yo, encontrar platos sabrosos y bien preparados fueron motivo suficientepara que me haga adepto a su propuesta. Sin embargo, el éxito que obtuvo el restaurante exigió un cambio de espacio. Tras una larga espera por fin está de vuelta estrenando flamante local en el centro de Miraflores. 

Pop corn seitán. Alitas de coliflor.
Estoy caminando por una tranquila calle miraflorina. El ambiente es invariable: serenazgos con expresión adusta, turistas despistados, usuarios de scooters aún más despistados, hasta que justo al lado de una cafetería muy conocida llego a mi oasis favorito de la comida vegetariana.

La carta transcurre por senderos ya conocidos. Unas entradas veggie, las clásicas burgers y varios fondos con alguna que otra novedad. Empieza mi jornada con las insuperables alitas de coliflor BBQ (S/14.00). Las extrañé desde el fondo de mi alma, y sigo sin entender como logra esa textura con una verdura tan odiada. La BBQ de panela redondea la experiencia, aunque hubiese preferido que sean más generosos en la cantidad. Pero aún no he visto todo, el chef guarda un demoledor as bajo la manga: el pop corn seitán (S/15.00). Crujientes trozos de seitán (gluten de trigo) con un toque de "panela mustard" que luego del primer bocado se convierten en mi nueva adicción. La idea es conocida, la he visto en versiones con pollo y langostinos, pero en una receta vegetariana el reto es mayor y he ahí mi sorpresa. Consejo, no la compartan y solo espero que el chef se anime a lanzar una versión picante que tranquilamente entraría en mi lista de platos favoritos del año.

Cebiche. Tartar.
Vuelvo a la realidad veggie con la receta de tartar (S/19.00). La res ha sido reemplazada adecuadamente por tomates marinados y deshidratados. El aliño es intenso por la presencia del miso, el dijon y los pickles, aunque yo estoy acostumbrado a los sabores fuertes y no me siento abrumado. Siguen unas croquetas (S/17.00) muy prolijas. Cumple el exterior crujiente y el interior cremoso en forma de un correctísimo ají de setas. Con esto sería suficiente, pero el emplatado se completa con mousse de palta, emulsión de aceituna y tierra de ají amarillo. El cebiche (S/18.00), léase ensalada de champiñones, no me impresiona. El plato es refrescante, me satisface en términos de sabor, pero no es cebiche. Así ofrezcan tres versiones más en la carta: apaltado, andino (reemplazando los chamopiñones por tarwi y cushuro) y carretillero (topping de chicharrón de berenjenas) seguiré extrañando la intensidad que solo pueden aportar los mariscos frescos.

Chi jau kay de berenjena
El chef no perdona mi desdén por su ceviche y se cobra la revancha en gran estilo con el chijaukay (S/21.00). Me dice "pruébalo y luego te diré que es". Me siento intrigado por estas tiras de crujiente verdura en una salsa de sabores orientales hasta que me entero que estoy comiendo berenjenas. La verdura que más detesto en este mundo y he sido burlado impunemente. Un punto más para la cocina plant-basedTengo mis reservas con el apanado (S/23.00). La textura del seitán no ayuda en este caso y debo combinarlo con la salsa de hongos para terminar el plato. El puré siempre me deja buen sabor de boca, pues manejan adecuadamente la ausencia de lácteos para lograr la consistencia precisa.

Prescindo de los postres en favor de una infusión de Quinta Esencia para finalizar mi visita. Seitán está de vuelta y me siento feliz por todo el equipo responsable. El servicio a la mesa cumple, pues el personal está capacitado para guiar a sus clientes, incluso aquellos novatos como yo. Punto aparte para el local, más visto y amplio, sobre todo por los dos ambientes claramente diferenciados y con una decoración que invita a la tranquilidad. Me retiro de Seitán con muy buen sabor de boca aunque vuelve a aparecer esa vocecita que me dice: "¿Blogger y si te pasas al lado oscuro, perdón, verde de lo vegetariano?" Si solo fuera por esas alitas y ese pop corn...

Seitán queda en Grimaldo del Solar 168, Miraflores
Horario: Lunes a sábado de 12:00 a 16:00 y de 18:30 a 22:30. Domingos de 12:00 a 16:00
Precios: Piqueos: S/8 - S/15.00. Entradas S/16.00 - S/21.00. Fondos S/19.00 - S/23.00
Teléfono: 747-1827
Volvería: De todas maneras. En cuestiones de comida vegetariana Seitán es la voz.

lunes, 20 de mayo de 2019

Tomo cocina nikkei (De las barras, sus virtudes y defectos)

Detalle de la barra.
Si alguien me preguntara respecto a mi comida favorita no tendría la menor idea qué responderle. Sin embargo, cuando reviso el historial del blog es innegable que los restaurantes nikkei tiene una posición muy bien ganada entre mis preferencias.

¿Qué será de aquel blogger joven e impresionable que se negaba a comer cualquier otra cosa que no fuera maki acebichado con salsa de anguila extra? Muchos años han pasado desde entonces y en el camino aprendí que la gastronomía nikkei ofrecía todo un mundo de sabores que bien valía la pena investigar. Sashimis, nigiris y gunkan estaban esperando que yo les dé una oportunidad, y si hablamos de las propuestas "new-style" entonces las expectativas se elevan al infinito.

Tomo es una barra nikkei que ha abierto sus puertas hace pocos meses. Ubicado en plena avenida Benavides en medio de un cruce nada amigable con los automovilistas, el local es pequeño y bastante sencillo. No esperen mantel blanco ni atención melindrosa, mas sí una propuesta creativa donde se le da prioridad a la pesca del día y a los mejores insumos que traiga el mercado.

Nigiris de la casa.
Como toda barra que se respete la variedad de platos es limitada, pero no se desanimen.  La clave está en interrogar al personal respecto a las opciones fuera de carta, un resumen de creatividad e insumos que prometen una experiencia notable. Empieza mi jornada con los gunkan de pulpo y erizo (S/19.00). Hay corrección en el shari y en la textura del pulpo. Del erizo solo puedo agregar que bendito sea el momento en que los restaurantes se animaron por incluir este insumo en su carta. La combinación es ambiciosa, pero es el juego de texturas lo que me deja excelente sabor de boca. Sigo con los nigiris de salmón (S18.00) donde la simplicidad exige un toque de shoyu para redondear la experiencia y el carretillero (S/16.00), que los dejo de tarea a ustedes. Verán que vale la pena probarlo.

Makis: Jeremy, acevichado.
El tiradito de salmón (S/35.00) no se queda a la zaga. El aliño nikkei es bastante ligero y no abruma el sabor del pescado. Un topping de chalaquita y crema de ají amarillo acompañan los cortes de pescado. Sé que están esperando a que hable de sus bocadillos favoritos así que vamos por los makis. Empezamos con el maki Jeremy (S/25.00 por 10 unidades), una ecléctica combinación de sabores y salsas que no encontrarán en ningún otro sushi bar. Base clásica de langostino, palta y queso crema cubierto por panza de salmón sopleteado con chimichurri, bañado por toques de taré, salsa spicy, shizo, harusame y limón. ¿Se cansaron de leer? No, entonces si se inclinan por los sabores recargados puede convertirse en su maki ideal. El acebichado (S/25.00 por 10 unidades) no necesita mayor presentación, pero en este local se reinventa con la inclusión de salsa de ají ahumado y una chalaquita ligera. Muy recomendable.

Sánguche de pejerrey. Navajas batayaki.
Como no solo de fríos vive el blogger también probé una fresquísimas navajas batayaki (S/35.00) que me dejan buen sabor de boca. Eso sí, hay que ser realmente diestro con los ohashi para llevarse una porción completa a la boca sin que el aderezo se desparrame por la tabla. Fallan las Hot cocona wings (S/29.00), una alitas con un delicioso toque picante, aunque de ejecución descuidada pues el empanizado se desprende al primer mordisco. El sánguche de pejerrey (S/14.00) queda en buenas intenciones. La fritura es óptima, pero el exceso de humedad termina afectando la integridad del panecillo. Está claro que la parte caliente de la carta no trae la mejor cara de este local.

Me retiro de Tomo con la curiosidad satisfecha aunque no enteramente convencido. La ventaja de las barras está en una carta limitada que permite improvisar con los mejores insumos disponibles en favor del cliente. La desventaja estriba en personal reducido que deviene en un irregular manejo de tiempos y el casi indiferente servicio a la mesa. No quiero imaginarme como será cuando el local esté a su máxima capacidad. Si a eso lem agrego que los precios son relativamente módicos entonces podría arquear las cejas, Obviamente, queridos lectores, ustedes son más relajados que yo y sabrán obviar esos detalles para darle una oportunidad a este local. Tal vez se lleven una agradable sorpresa.

Tomo queda en Alfredo Benavides 4239, Surco.
Horario: Martes a domingo de 12:30 a 16:00 y 19:00 a 23:00
Teléfono: 7658457
Precios: Fondos entre S/25.00 y S/30.00
Estacionamiento: Si llegan temprano hay un par de sitios disponibles. De lo contrario mejor ir en taxi o scooter.
Volvería: Puede que sí, puede que no. Hay un plato que me faltó probar.

lunes, 13 de mayo de 2019

Wallqa (De los exámenes sustitutorios y otros beneficios)

Vista de la fachada
Aún recuerdo mi primera visita a Wallqa, el restaurante del Instituto Le Cordon Bleu. La seguidilla de errores que sucedieron durante mi permanencia hubieran sido razón suficiente para no volver más. Si bien todos tenemos derecho a equivocarnos durante nuestros años de formación profesional la respuesta ante mi queja formal fue lo que no me dejó buen sabor de boca. Una serie de pretextos y justificaciones no es la mejor manera de reconquistar a un cliente insatisfecho, pero bueno... ¿A quién le gusta recibir críticas?

Ha pasado casi un lustro desde aquella vez y ahora estoy parado frente a la fachada de Wallqa. Según tengo entendido, y por las noticias que transcurren en el medio gastronómico, varios chefs han pasado cada temporada tomado las riendas del restaurante y es momento de evaluar los resultados. 

Siu Mai. Tiradito amazónico
Entro al salpón y descubro que se mantiene esa decoración minimalista, con iluminación tenue y una amplia disposición de mesas. La carta es breve y transcurre por lugares comunes de la gastronomía peruana con algún guiño a la fusión. Una decena de entradas y una cantidad menor de fondos es suficiente para no complicar la existencia del equipo de cocina y para que yo tome decisiones rápidas.

Quizá exagero mi optimismo al iniciar la jornada con unos siu mai de bondiola y langostinos (S/26.00). El relleno es generoso y bien logrado, pero la masa aún necesita trabajo para que se mantenga firme al momento de cortar el bocadillo. El sabor del glacé de res resulta algo intenso, casi dejando en segundo plano al relleno del siu mai. El tiradito amazónico (S/29.00) me devuelve la fe en el restaurante. La leche de tigre con tumbo y cocona es ligera y acompaña adecudamente a los trozos de pesca del día.  Aros de plátano y palta son un toque divertido que aportan textura y, como suelen decir los expertos, untuosidad al plato. Se hace extrañar un toque de picante que le daría más seguridad al plato. Cuestión de ofrecerlo al cliente cuando se tome el pedido.

Lomo saltado. Chaufa regional.
Para ordenar los fondos prefiero moverme en terreno conocido. El lomo saltado (S/39.00) cumple mis expectativas. La carne llega al punto preciso, la sazón es precisa y solo me provoca coger una cucharada de arroz blanco para disfrutar esos jugos del saltado. Las papas fritas son crujientes, aunque la presencia de los patacones le otorga al plato una contundencia innecesaria. En el chaufa regional (S/38.00) el arroz tiene todo el sabor de la cecina, el chorizo regional y los condimentos. Provoca seguir cuchareando sin necesidad de ver más proteína en la mesa y es por eso que que los trozos de pollo en costra de plátano bellaco no terminan de convencerme.  Este plato pide un toque de frescura que el encurtido de nabo no logra aportar y se hace extrañar el simple, pero muy efectivo, ají fresco de cocona y charapita. Simplicidad antes que nada.

Volcán de chocolate. Derrumbado de chirimoya.
Almuerzo sin postre no es almuerzo es la invariable máxima del blog y mejor si viene por partida doble. No hay mucha ciencia con el volcán de chocolate (S/32.00) aunque sí alegría al momento de partirlo y disfrutar ese interior líquido con el helado artesanal. Eso sí, hay que tener cuidado para que la presentación sea óptima y el bizcocho llegue íntegro a la mesa, sin ningún tipo de abertura. Sigue el derrumbado de chirimoya (S/29.00) que presenta los trozos de fruta fresca con manjar de olla, chantilly y merengue. Lo justo y preciso para cambiar el sabor de boca sin sobresaltos. Eso sí, debo reclamar la ausencia de su famosa torta de chocolate que formó parte de mi lista de favoritas el año pasado.

Me retiro de Wallqa satisfecho al ver cumplidas mis expectativas. La propuesta es simple y exceptuando algunos errores, completamente entendibles, de forma diría que me dejó con la curiosidad de seguir investigando la carta. El servicio a la mesa es muy correcto, aunque a veces se nota cierta rigidez originadas por la falta de experiencia y por un blogger cargoso que siempre pregunta por los ingredientes del plato. Siento que en esta ocasión estuvieron listos para el examen sorpresa, así que.. ¿Por qué no volver a tomarlo?

Wallqa queda en Vasco Núñez de Balboa 530, Miraflores.
Horario: Almuerzo 12:30 a 15:30. Cena 19:30 a 22:30, excepto domingo.
Precios:  Entradas S/25.00 - S/31.00. Fondos S/35.00 - S/39.00
Teléfono: 242-9619
Estacionamiento: Amplio, sin vigilancia.
Volvería: Es muy probable.

miércoles, 1 de mayo de 2019

KG (De los lugares que te hacen sonreír)

Lamento esta inopinada ausencia durante varias semanas en el blog, pero temas personales bastante serios no me permitieron disponer de tiempo para escribir. Si bien he estado activo en redes, no se compara en nada al placer de escribir una reseña completa. 

Encurtidos de la casa
KG, acogedor restaurante de Miraflores, se hizo conocido hace algún tiempo en redes por ofrecer una hamburguesa que despertó la fruición de los cibernautas. Es harto conocido el afán virtual por armar listas de favoritos que solo devienen en discusiones bizantinas. Yo probé al hamburguesa de marras y si bien no puedo dejar de reconocer sus virtudes, siempre me quedó la duda que este restaurante ofrecía en su carta otros platos que valía la pena descubrir. Heme entonces aquí de vuelta.

La propuesta de KG es concisa pero variada. Entre entradas, piqueos, sándwiches y fondos hay un recorrido por diversos estilos de cocina que se adaptan al público extranjero que suele frecuentar el local.  Mientras decido que ordenar, el mozo trae un encurtido con tostadas (S/0.00). La simpleza de un abreboca esconde un delicioso encurtido de pimiento, ajo y rocoto que le va perfecto con las tostadas al ajo. El tamaño invita a seguir repitiendo y cuando menos se den cuenta la provisión de tostaditas se habrá terminado. Provoca ordenar una porción adicional, pero se quedarán sin espacio para enfrentar los fondos y... alerta de spoiler, ni que decir de los postres.

Tequeños KG. Causa tradición.
Empieza la aventura con los tequeños KG S(/28.00), un piqueo harto conocido, pero que pocos restaurantes saben trabajar. KG se merece un pulgar arriba por la ejecución precisa que resulta en una corteza crujiente que invita a dipear el bocadillo en esos dips de rocoto y olivo y un inesperado chutney de mango. Me alegra ver que además han reinventado la receta usando masa phyllo y un cremoso relleno de ají de gallina con el punto preciso para no empalagar. La causa tradición versión extendida (S/25.00) no trae mayor sorpresa, mas si una sazón correcta y una presentación divertida. La idea es que uno vaya armando el bocado con todos los ingredientes (Pollo, palta, cebolla, huevo y tomate) a disposición. Como para poner en el centro de la mesa y compartir.

El cebichón que todos quieren.
El cebichón que todos quieren (S/45.00), así se llama, merece un párrafo aparte. Yo prefiero los cebiches clásicos de un solo ingrediente y ordenar esta ambiciosa mixtura de pesca del día, conchas, langostinos y pulpo es todo un reto para mi gusto. La frescura de los insumos marinos son razón suficiente para conseguir mi aprobación, pero el plato esconde otras sorpresas. El tempura de yuyo y huevera aporta un juego de texturas al plato por la técnica precisa en la fritura. Extrañaba tanto el camote glaseado, aunque uno de mis chef favoritos seguro arqueará la ceja cuando lea esta reseña. Vamos, de vez en cuando hay que pensar fuera de la caja. Consejo, disfruten este cebiche con cuchara para no desperdiciar una sola gota de esa sabrosa leche de tigre.

KG di mare
Toca evaluar la sección de los fondos y empezamos con un KG di mare (S/50.00) que me devuelve la fe en el mundo. Los tagliatelle al dente vienen salteados prolijamente con mariscos, tomate y ajo en aceite de oliva. Me alegra encontrar el punto de cocción preciso en todos los ingredientes y solo suspiro por no tener una copa de chardonnay en la mesa que potenciaría esos sabores. Es un plato que no necesita mayor aderezo para que los mariscos queden en primer plano. Los bits de tocino podrían aportar un toque lúdico, aunque para mí son completamente prescindibles. Ojo con el tamaño de la porción, tranquilamente puede compartirse.

Sigue un auspicioso meloso de langostinos (S/42.00) que desde cogí la carta ya me jalaba la vista. Es un arroz cremoso que felizmente no llega a ser un risotto porque el protagonismo no se lo lleva el parmesano, sino esos langostinos al punto y ese el delicioso fondo marino donde fue cocinado el arroz. Nunca me cansaré de repetir a los restauradores que lo más simple es lo más difícil de lograr y este plato es el mejor ejemplo.

Meloso de langostinos. Lomo saltado KG
El lomo saltado KG (S/46.00) cumple mis expectativas al presentar tremendos trozos de lomo fino al punto medio y salteados con tomate, cebolla, culantro y ají. La sazón es precisa, pero se hace extrañar el característico ahumado, obligatorio en este plato. Cuestión de forma más que de fondo, pero igual debe tomarse en cuenta en aras de alcanzar la perfección. No tuve suerte con la panceta de cerdo en miel de chancaca y puré de camote (S/45.00). Esperaba más de un corte tan sabroso, pero falla en la ejecución y termina convirtiéndose en un plato de dieta. Sí, tan desalentador como suena. 

Cocatin de frambuesa. Melcochocolatoso ICE
Atención. Les recomiendo mesura para que puedan llegar a la sección más dulce de la carta. En todos los platos hay una preocupación por el emplatado y la calidad de los insumos y los postres no podían ser la excepción. El melcochocolatoso ICE (S/20.00) es el tradicional brownie con una bola de helado artesanal. No hay ciencia, pero si muchas razones para sonreír: textura amelcochada, pecanas y helado de vainilla de Madagascar. ¿Necesito agregar algo más? Sigue un cocatin de frambuesa (S/24.00), un disco de merengue con mousse de chocolate, frambuesa y sorbete de frambuesa. Bayas y chocolate amargo son un matrimonio para toda la vida y aquí lo tienen bien claro. Diviértanse descubriendo las texturas que tiene cada elemento de este postre. 

Me voy de KG más que satisfecho. La propuesta no es perfecta, encontré algunos errores de ejecución, pero más fueron los aciertos y las ganas de hacer algo diferente. Punto aparte para la atención a la mesa, con el personal muy cortés y atento para hacer recomendaciones de acuerdo al gusto del cliente. El ambiente es tranquilo e invita a una cena romántica de largo aliento o a una reunión de amigos después de la jornada laboral. No esperaba encontrar en Miraflores este acogedor local y no se extrañen de encontrar en el resumen del 2019 algunos de estos platos como mis favoritos.

KG queda en Bolognesi 351, Miraflores.
Horario: Lunes a domingo de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 22:00.
Precios: Entradas (S/21.00 -S/40.00) Sándwiches (S/16.00 - S/33.00)
Fondos (S/32.00 - S/50.00) Postres: (S/18.00 - S/24.00)
Teléfono: 242 - 9172
Estacionamiento: Amplio. Cuenta con valet parking.
Volvería: Sí. Esa carta merece seguir investigándose.

jueves, 21 de febrero de 2019

Madam Tusan (De chaufas, salteados y otros recuerdos)

Seis años han pasado desde mi última visita a Madam Tusan. ¿En serio he dejado pasar tanto tiempo? Aunque pensándolo bien, si tengo un chifa favorito, ¿por qué debería visitar otros restaurantes? Muy sencillo, porque como buen blogger gastronómico tengo deberes sagrados que cumplir.

Domingo en la tarde. Hay un grupo bastante grande de gente frente al nuevo local de Madam Tusan. No hay que ser experto en restauración para deducir que en una zona donde los buenos chifas brillan por su ausencia, esta marca tiene todas las de ganar. La apuesta no es alta y solo espero que no se confíen de esa posición privilegiada bajando la guardia. Visto que trabajo a poco menos de cinco minutos, no me costó mucho esfuerzo separar un día en mi agenda para visitarlos.

La carta de Madam Tusan es bastante amplia. Entre chaufas, asados y platos especiales destaca una gran variedad de bocaditos fritos y al vapor, que se inclinan más por la fusión usando ingredientes y aderezos peruanos, antes que a la comida china tradicional. Quizá eso explique por qué siguen manteniendo el tono jocoso en los nombres.

Mi jornada empieza con la degustación de dim-sum (S/36.00). Sé que en redes los wantanes pelean el rótulo como los mejores de Lima. El relleno generoso alimenta mis esperanzas, pero la fritura no es óptima y la textura sufre. Siguen unos cumplidores encamotaos: bombones de pollo y langostinos cubiertos con hilos de camote frito que me dejan buen sabor de boca. Las empanadas Curry Cok de pollo al curry redondean la experiencia y los rollitos primavera no destacan. Adicionalmente pruebo un cumplidor empatao (S/16.00), variedad de raviol chino relleno de pato con verduras y salsa de ostión. Solo de puro curioso pido unas bolas sorpresa (S/14.00) que resultan lo más parecido al relleno de siu-mai sin masa. No hubo sorpresa, más bien la certeza de que ese tipo de bocaditos, una especie de albóndiga, no serán nunca de mis favoritos.

Chaufa Félix. Chaufa charapa.
Cualquier visita a un chifa no estará completa sin ordenar un chaufa. Hace mucho que abandoné los arroces especiales "con todas las carnes"  en beneficio de la versión vegetariana.  El chaufa Félix (S/29.00) lleva pollo, chancho asado, langostinos, frejolito chino y lechuga para la conciencia. Tiene presencia y sabor, mas se hace extrañar el toque ahumado del wok. El chaufa vegetariano (S/19.00) funciona para mi gusto aunque la presencia del brócoli me agobia y revive terrores infantiles. Paso completamente del chaufa charapa (S/29.00), un plato que promete en su contenido, pero que falla en la ejecución. Exceptuando la presencia del plátano no existe otro motivo para definirlo como "charapa" y la falta de sabor me obliga a hacer uso de los pocillos conteniendo tres tipos de ají. Ya saben el dicho: "con ají todo pasa"

Pollo enrollado. May Fan Félix.
Louming Pio Lin,.
Termina la jornada con el pollo enrollado a la naranja (S/49.00). La salsa de naranja es demasiado dulce y termina dejando en segundo plano al resto de ingredientes. Si a eso le sumo que el pollo está pasado de cocción, no es un plato que volvería a ordenar. Siguen unos May Fan Félix (S/39.00) que me devuelven la fe en el mundo por el toque preciso de curry. Se ven ligeros, pero la presencia del chancho y pato asado lo hacen contundentes. Los Louming Pio Lin de pollo con berenjenas (S/34.00) hacen acto de presencia en la mesa y nada más. Es un plato que solo queda en buenas intenciones.

Me retiro de Madam Tusan satisfecho, pero no impresionado. En cuestiones de comida china una carta variada puede convertirse en el punto débil de un restaurante. Si el equipo de cocina no tiene claro que la ejecución debe ser prolija en todos los platos la experiencia del cliente presentará altibajos. El servicio a la mesa fue correcto, el personal es cordial y está atento a hacer recomendaciones de acuerdo al gusto de los comensales. Punto aparte para la decoración del local, con el famoso dragón dominando la entrada y con una disposición muy amplia de mesas que invita a venir en familia o junto a los compañeros de trabajo. Para mí con tres visitas fue más que suficiente y si bien no dejaré pasar otros seis años tampoco es que me desespere por regresar. A menos que mi familia lo pida. ¿O no?

Madam Tusan queda en Av. Primavera 693, Surco.
Horario: Lunes a domingo de 12:00 p.m a 12:00 a.m.
Ticket promedio: S/.70 por persona.
Teléfono: 505-5090
¿Volvería?: Puede que sí y puede que no.

sábado, 16 de febrero de 2019

Trattoria Don Vito (Del romanticismo y otras hierbas)

Ya pues blogger, más de diez años escribiendo ¿Y aún no visitas Trattoria Don Vito? No tengo una respuesta adecuada para ese reclamo. 

Fachada del local
Según la lista Summum 2018, Trattoria Don Vito es uno de los cinco mejores restaurantes de comida italiana del Perú. Según los diversos comentarios es el restaurante romántico por excelencia. A ver: comida italiana, ambiente con iluminación tenue y música clásica de fondo. ¿Qué más se puede pedir? 

Trattoria Don Vito lleva ya varios años de existencia en el mercado. Sobrevivir a las crisis económicas, al ya olvidado boom gastronómico, y a las idas y venidas de la competencia es ya un mérito. Cuando entro al local, me queda clarísimo por qué siempre lo definen como un clásico. Mesas con mantel blanco, la decoración es antigua y los mozos han visto pasar ya varios calendarios. ¡Vamos a lo importante!

Verduras encurtidas. Langostinos a la sorrentina.
Champiñones rellenos. Pizza de chorizo parrillero.
Empieza la jornada con pan al ajo y encurtidos (S/8.00 por persona). El pan al ajo es una entrada ubica en los restaurantes italianos de Lima, quizá por la afición tan limeña al queso derretido, aunque para mí es completamente prescindible. La sorpresa viene con las verduras encurtidas. Si mi madre hubiera visto, no le habría tomado un segundo soltar la carcajada. ¿Así que mi hijo no come brocoli, pimiento ni aceitunas? Algo tienen estos encurtidos que tranquilamente pediría una porción para llevar.

De entrada pido unos langostinos a la sorretina en salsa de berros (S/49.00), un plato bien logrado por donde se lo mire. La presencia de dos salsa no agobia, al contrario dejan en segundo plano a los langostinos y yo trato de ubicar al mozo para que traiga una porción adicional de tostaditas y no desperdiciar  una sola sola cucharada de esa deliciosa crema de berros. Es un ingrediente que no suele verse mucho en Lima y me quedo pensando como funcionaría este plato en una versión vegetariana. Siguen unos champiñones rellenos de pulpa de cangrejo gratinados con parmesano (S/36.00), entrada sencilla que no trae mucha y funciona como una opción adecuada para compatir.

Ordeno una pizza personal solo para confirmar como trabajan las masas y evaluar la calidad de ingredientes que usan. La pizza de chorizo parrillero (S35.00) no es una opcíón para estómagos ligeros. A la clásica combinación de mozarella, pomodoro se le agrega  espinacas, peperoncino, chorizo parrillero y un huevo a la inglesa. La combinación es ambiciosa y mejor si la comparten pues así no se llenarán. La masa es crujiente sin llegar al extremo de ser una lámina como suele pasar en otros restaurantes.

La sección de fondos trae algunas sorpresas. Entre las infaltables opciones de comida italiana tradicional hay algunos resquicios para la fusión. No se sorprendan de encontrar incluso un lomo saltado. Yo me voy a la segura con unos paghetti con pato affumicato del Venetto (S/56.00). Es un plato sabroso y bien logrado por el dominio que ejerce el ahumado de pato. Tengan uidado con el tamaño de la porción, que está bastante lejos de ser personal. Sigue una soberbia canilla de cordero al syrah (S/62.00). La ejecución del plato es óptima, la carne es suave y se desprende del hueso sin necesidad de usar cuchillo. Un pastel de papas bastante ligero es el acompañamiento preciso de estos sabores. Termina la revisión de los fondos con un medallón de lomo relleno de mozzarella y champiñones (S/62.00), opción ideal para los que desean comer en exceso. Ver el empanizado desprendiéndose no es buena señal aunque el plato me dejó buen sabor de boca. Eso sí yo recomendaría cambiar la pasta a la crema por algo más sencillo que no aturda el paladar. ¿Aglio-olio quizá?

Ya me habían comentado en varias ocasiones sobre el famoso carrito de crepes. El mozo se toma el trabajo de hacer las crepes delante de cada cliente y, si la receta lo lleva, usando licor para el flambeado. Exceptuando al Valentino no tengo referencia de otro local que brinde este servicio y le aporta valor agregado a la experiencia gastronómica. Los crepes de mango y maracuyá (S/32.00) me convencieron aunque la presencia de helado industrial me dejó un ligerísimo sinsabor de boca. La creme brulee (S/25.00) sigue el mismo tratamiento de ser trabajada con el soplete al momento y no trae mayo novedad, es un postre muy sencillo como para fallar en la ejecución.  El tiramisú (S25.00) solo hace acto de presencia en la mesa, sin mucho esfuerzo pueden encontrar mejores versiones a un precio más realista.


Me voy de Trattoria Don Vito con la satisfacción de haber saciado mi curiosidad luego de tantos años.Es un restaurante clásico en toda su extensión y que ha sabido aprovechar muy bien este rótulo para crear una clientela cautiva. La carta me dejó con buen sabor de boca, pero la atención a la mesa podría mejorar, teniendo en cuenta que su clientela exige algo especial de acuerdo a la ocasión. tenga cuidado con el tamaño de las porciones que en algunos casos se me antojan exageradas. En todo caso prescindan del pan y las entradas para poder llegar a la estación de crepes, espectáculo que vale la pena presenciar. Los precios de carta no son nada módicos y hay que elegir con cuidado para que la cuenta no se eleve al menor descuido y no se les ocurra llevar un vino porque el descorche (S/50.00) se me antojó bastante elevado. En fin, para el amor no hay presupuesto que valga.


Trattoria Don Vito queda en Martín Dulanto 111. Miraflores
Horario: Lunes a domingo de 12:00 a 23:00
Precios: Entrada (S/32.00 - S/42.00) Fondos (S/42.00- S/72.00) Pizzas (S/58.00 - S/64.00) 
Postres (S/25.00 - S/34.00)
Teléfono: 445-8186
Volvería: Solo en ocasiones especiales.

lunes, 4 de febrero de 2019

¡Feliz día mamá!

Hoy es cumpleaños de mi madre y considero que este post es el mayor homenaje que le haya dedicado nunca.

Querida mamá:

Hoy cumples un año más y yo sólo puedo agradecer a Dios que aún estás a mi lado. ¿Que palabras voy a dedicarte si tú fuiste la que me enseñó a hablar? ¿Qué platos te voy a preparar si todas las recetas del cuaderno casero son tuyas? Podría llevarte a mi restaurante favorito, que no es el tuyo, pero sabes que allí te harán sentir como una reina, que es lo mínimo que te mereces. Sí, yo sé que la cocina contemporánea es un terreno ignoto para ti, pero quién mejor que yo para guiarte y quien mejor que el chef para improvisar delante de sus fogones y prepararte algo especial.

Pero tú mereces ser festejada todo el día así que la pregunta de fondo es dónde iniciar nuestra jornada de celebración. Podemos comenzar el día con un buen desayuno, pero sabes que tu estricta dieta te ha alejado del café y mirarás con recelo mientras bebo una taza del invariable americano. Te invitaré a que pruebes un sorbo pero me lo devolverás con desagrado reclamando airadamente por qué no lleva azúcar. Vamos mamá, sabes que así debe tomarse el café, pero tú insistirás en que esas naderías quedan para los bloggers gastronómicos. Para comer me veré obligado a ordenar el tamal criollo que tanto disfrutas, pero que yo hubiera preferido omitir calculando las calorías que contiene. No importa, fingiré que me encanta, y también separaré la sarsa criolla para dejarte birlar un pedazo como quien no se da cuenta.

¿Qué le vamos a hacer mamá? Tu salud ya no es la de antes y no es fácil hacer concesiones. ¿Te acuerdas cuando de niño me prohibías tomar gaseosa y comer chocolate? Ahora, al mejor estilo de la familia Buendía, el mundo ha dado una vuelta completa y soy yo quien debe vigilar concienzudamente tu dieta. Si el plato tiene grasa, si lleva aderezo o si algún lácteo despistado ha logrado colarse en el plato. ¿No sería más fácil ir a un restaurante vegano? Quizá, pero ya sé que huyes del tofu como el diablo del agua bendita. Además, es tu cumpleaños y podemos tomarnos algunas licencias. Aunque no muchas.

¿Sabes que es lo más divertido mamá? Como a veces reniegas por dedicarle tanto tiempo  a este blog y, sin embargo, has olvidado que existe gracias a ti. ¿O ya olvidaste quién hace más de diez años me regaló una cámara digital? ¡Y el toque cáustico que a veces le imprimo a las reseñas es tuyo! Lo sé porque está comprobado que viene de familia materna. Así que, además de agradecerte por haberme traído a este mundo, también debo hacerlo por inconscientemente haber iniciado esta aventura.

Querida mamá, el tiempo está en contra nuestra y ambos lo sabemos.  Pero mientras sigas en este mundo yo estaré pendiente de ti ¿Acaso tú no vigilaste mis pasos cuando yo era niño? ¿Por qué yo no haría lo mismo ahora? No te diste cuenta, pero mientras decidías qué infusión acompañaría tu blindado clásico, yo estuve armando este post mentalmente. 

¿Podría regalarte algo mejor en tu día que unas palabras salidas de mi corazón? Lo dudo.

sábado, 2 de febrero de 2019

Lo que dejó el 2018 (III)

Roma no se hizo en un día y por algo en este blog llevamos 11 años contando todas nuestras experiencias buenas, malas y también las peores.

De los bluff y otras artimañas (I)
Que divertido se ha puesto el ambiente de las redes. La ansiedad por ganar "likes" lleva a algunas personas a ejercer todo tipo de ardides siendo el más divertido tomarse fotos con figuras públicas para que estos las reboten en sus redes. Los restaurantes no son ajenos a estos recursos, aunque invitar a gente de la farándula se me antoja una exageración. Estimados restauradores, ¿conocen el término "público objetivo"?

Algo así pensé cuando fui a un conocídisimo restaurante vegano, local de marras, que aparecía constantemente en las redes de una influencer extranjera, novia de un conocido futbolista. Recurso efectivo pues eso le garantizo una oleada de clientes novatos que se dejaron conquistar por su saludable propuesta. En un exceso de optimismo me dejé convencer por una amiga para que le diera una oportunidad a su torta de chocolate. Pienso que no hay mucho que pueda comentar sobre la torta de la foto, la masa se deshace cuando hundes la cuchara, el fudge no es agradable y si mencionara el precio entendería que mi indignación está completamente justificada.

Recomendación: Aprendan a dudar de esas fotos tomadas con Iphone.

A cocachos no aprendí
Aún recuerdo cuando visité por primera vez el restaurante de una de las mejores escuelas de cocina del país. El salón no estaba ocupado ni a la décima parte, pero el servicio fue muy descuidado, el sabor de los platos dejaron mucho que desear y la cereza del pastel fue cuando un olor a pescado invadió el salón sin que nadie saliera a disculparse. Cuando presenté mi reclamo al responsable, solo recibí una serie de justificaciones sin el menor atisbo de disculpa. Juré no volver a comer en ninguna escuela de cocina, pero... las promesas están hechas para romperse.

¿Qué estaría pensando el alumno que sirvió esta pasta con lomo? Puedo ser indulgente con los términos de cocción, imperfectos debido a la inexperiencia o la ansiedad que rondará al equipo de cocina en horas punta. Pero ¿qué diantres estuvo pensando cuando puso esas tiras de tomate y cebolla? No aportan nada al plato y se me antojan el resultado de "Oye Pipo, termina el emplatado!", "¿El qué?", "El curso que jalaste pues"

Vamos, querido estudiante no te enojes. Recuerda que a veces menos es más y no es necesario coronar un plato con flores, verduras en juliana o, a la sazón, cushuro.

Recomendación: Sean más tolerantes que yo. Todos fuimos estudiantes en la vida.

De los bluffs y otras artimañas (II)
No es difícil hallar la razón de por qué está de moda el postre de la foto. A los peruanos siempre nos has gustado al exageración en la comida. ¿Para que comer tallarines verdes solos, que para mí funcionan a la perfección, si puedes agregarle una sábana de lomo? Tacu-tacu de mariscos a los cuatro (¡Cuatro!) quesos, chaufa con todas las carnes, salchipapas XXL con diez cremas son ejemplos de los mismos.

Quizá eso explique por qué el postre de la foto se convirtió en la estrella de una página de imprecisos datos gastronómicos donde se le otorgó expresiones tan certeras como: "1.000 puntos", "lo mejor del mundo mundial" o "ricazo". La democracia no funciona en gastronomía. Solo miren todo lo que causó la última lista Summum cuando se les ocurrió premiar al mejor pollo a la brasa. 

El famoso milkshake montado es al final de cuentas un producto "instagrameable", léase para ser publicado en redes como un logro personal. Para mí es un postre recomendable para aquellos que gustan de postres muy empalagosos, aunque la presencia del chantilly industrial y esa torta de chocolate reseca no contribuyeron a mejorar la experiencia.

Recomendación: Si la palabra calorías no existe en su diccionario, vayan a probarlo y sean felices. Después cuando vayan a su chequeo anual de la EPS se acordarán de mí

¿Quién se ha llevado mi queso?
No es raro que algunos restaurantes sean mezquinos con algunos ingredientes, pero tampoco exageren pues.

El año pasado se me ocurrió hacer una ruta del café americano. La ambiciosa meta fue visitar más de 20 cafeterías. Al final fueron treinta aunque no en todas quedé satisfecho con el producto final. No negaré que fue muy divertido hacer este recorrido, aunque no me salvé de algunas patinadas.


No hay mucho que agregar respecto al sándwich de la foto. Solo agregaré que fui a la cafetería antes de ir a trabajar por lo que estaba con bastante hambre. Cuando me lo trajeron solté una sonora carcajada y deduje que inevitablemente debería pasar por la máquina expendedora cuando llegara a mi oficina. en teoría es un sándwich mixto, pero o estaban escasos de materia prima o ese dia estaban con ganas de abaratar costos. Lo que sea, no les perdonaré que me hayan dejado con hambre. Aunque sea un poco de mantequilla me hubiera puesto al lado para terminar la tajada de pan solo.

Recomendación: Si van a esta cafetería, obligatorio traer lonchera.

Déjà vu
Una publicación en redes auspiciando un producto de elaboración artesanal y que yo, pensando en ayudar al restaurador, decido adquirir para recomendarlo. El resultado lo pueden ver en la foto. Exactamente lo mismo que sucedió en el 2017.

No me extenderé mucho sobre el panetón que aparece en la foto. Utilizar el rótulo "elaboración artesanal" es válido siempre y cuando uno haya realizado pruebas durante el largo y laborioso proceso para asegurarse de un resultado óptimo. Pero si no cumple con estándares básicos como la memoria o la hebra larga entonces definitivamente algo no funcionó en la receta. El problema fue cuando se lo hice notar a la pastelera  porque no lo tomó de buen grado y seguro ya me habrá incluido en su lista de personas non gratas. 

Recomendación: Estimados restauradores, si quieren publicidad gratuita no me llamen. Yo solo aportaré una opinión sincera basada en mi experiencia. Les guste o no.

viernes, 25 de enero de 2019

Lo que dejó el 2018 (II)

Continúa la selección de favoritos del año.

El restaurante de oficina: Aïoli
Catorce años bregando en un mercado tan competitivo como la zona financiera de Barranco no los tiene cualquiera.

Va casi un lustro que dejé San Isidro para laborar en el amistoso distrito de San Borja. El desarrollo profesional está por encima de cualquier antojo. Por mucho que extrañe a uno de mis restaurantes favoritos, sé que nada puedo hacer ante el tráfico infernal que hay en la zona.

Aïoli ha sabido reinventarse con los años. Ahora ofrece opciones para que los clientes armen su menú del día, combos marinos y, novedad de novedades, los buscados pokebowls. Incluso tienen uno acevichado que promete convertirse en el favorito de la zona. Ojo con los postres que tiene una de las mejores tortas de chocolate, pura receta casera. Si no les alcanza la hora de almuerzo siempre pueden ordenarla para llevar.

Aïoli queda en Arias Schreiber 253, San Isidro.

El restaurante saludable: Seitán Urban Bistro
¿No les ha pasado que visitan un restaurante vegano y las personas que atienden tienen el carisma de una berenjena? Felizmente en Seitán Urban Bistro se han esforzado en presentar una carta amistosa donde no van a perder tiempo tratando de entender qué dice la carta. Aquí pueden encontrar platos sencillos como unas papas huamantanga en tres cocciones, unas sliders de seitán o una milanesa con puré, todos cumpliendo con los principios básicos de la gastronomía plant-based. Pero como no todo se limita a frituras también hay ensaladas con vegetales orgánicos, salteados orientales y pasta integral. Además también han pensado en los oficinistas pues ofrecen menú entre semana. 

Actualmente Seitán Urban Bistro solo está atendiendo por Rappi, preparando literalmente el terreno para una nueva aventura. El chef me ha pedido un poquito de paciencia, pero confieso que ya se me está agotando.

La pizzería: La Bella
Para los que siempre me dicen que no salgo del triángulo: San Isidro-San Borja-Miraflores.

Cuantas veces habré leído esas bizantinas discusiones en redes tratando de hallar la mejor pizza. Hay locales clásicos que viven de su fama, propuestas sencillas que se enfocan en el precio y aquellos que se han especializado en la receta napolitana. Sin embargo, pocas veces he escuchado nombrar a La Bella, una pizzería en Pachacamac con una amplia selección de platos italianos y, lo mejor de todo, pizzas. Masa de fermentación natural, horno a leña y los mejores insumos, incluso mozzarella fior di latte, son razones suficientes para tomar la Panamericana y conocer una de las mejores pizzería de Lima.

La Bella queda en  Manuel Valle Mz g Lt. 7, Pachacamac.

El restaurante criollo: Panchita
No me cuesta trabajo mencionar a Panchita cuando preguntan por mi restaurante favorito de comida criolla. Sí, la propuesta actual dista mucho de aquel local que esgrimía los anticuchos como punta de lanza. 

Muchos años han pasado y ahora en Panchita pueden encontrar la comida peruana más tradicional en porciones que difícilmente una sola persona puede acabar. Como si esto no fuera suficiente también ofrecen tremendas sartenes para compartir y cortes enteros para compartir. Orden la jarana criolla con siete tipos de guisos criollos, la sartén de arroz con pato a la leña o esa increíble degustación con dos tipos de chicharrón, relleno, tamal y no paro de contar.

Sorpresa, ahora también ofrecen los especiales de la quincena, platos caseros en los cuales la chef Martha Palacios resume toda su experiencia y el cariño por sus clientes. Panchita es comida criolla en su máxima expresión.

Panchita queda en Primavera 557, Surco.

La tienda: El Cacaotal
Blogger, ¿qué es para ti la felicidad? Muy sencillo, ir de compras a El Cacaotal.

Bendita sea la hora en la que Amanda decidió abrir una tienda de chocolates peruanos. Sí, aquí no encontrarán marcas extranjeras, sino puras barras hechas con nuestro mejor cacao nativo.¿Tienen dudas? Pregunten y los guiarán a través de sus estantes, donde pueden encontrarse más de 40 marcas peruanas. Para mí es como estar en el paraíso, pero lo mejor es encontrar barras de zonas no muy conocidas como Tumbes, Pasco o Ucayali

Si ustedes piensan que este local es solo para expertos pues nada más lejos de la realidad. El Cacaotal es una tienda para todo el que busque un buen chocolate. ¿Quieren chocolate de leche? Pues tienen el Nina Fine Chocolate 55% origen Chazuta. ¿Les gustan los chocolates con otros ingredientes? ¡Pues tienen el Elizza Peruvian Chocolate con hierbaluisa o el Cocama con café! ¿Son fans del bitter? Pues acá disfrutarán probando los diversos orígenes para hallar el perfil que más les gusta. Incluso si solo consumen chocolate blanco tiene el Elemento con puro cacao del Amazonas. Es más ¿Qué hacen leyendo este post? ¡Vayan de una vez a El Cacaotal!

El Cacaotal queda en Colina 128, Barranco.
Recomendación: Pónganse en las manos de Amanda, ella sabrá guiarlos.

La Sorpresa: Shizen Barra Nikkei
No creo que existan restaurantes buenos o malos, sino aquellos que se atreven a hacer algo diferente para sorprenderme

"A los lugares buenos hay que extrañarlos" dijo uno de los chefs más queridos del Perú. ¿Será por eso que he dejado pasar tanto tiempo desde que visité Shizen? Puede que sí, puede que no, pero ya es tiempo de volver.

Shizen fue la sorpresa del año 2018. En un pequeño local ubicado en Miraflores tres chefs han volcado toda su experiencia y creatividad en una carta sencilla de entender: platos fríos con insumos de temporada, nigiris new style, los invariables makis y una correcta selección de platos calientes. Solo para comenzar les traen una leche de tigre caliente con toques norteños, excelente abreboca para lo que vendrá luego.

Shizen es técnica precisa, insumos de calidad, alegría en cada plato y todo se resume en una experiencia memorable para sus clientes. Todavía queda mucho por ver de este restaurante y espero que stén preparados cuando me anime a regresar.

Shizen Barra Nikkei queda en General Borgoño 286, Miraflores.