miércoles, 26 de abril de 2017

Catalina 555 (Nuevos rumbos)

Si alguien mencionara la expresión "zona de comodidad" yo no diría esta boca es mía. Debo aceptar que mi radio de acción se ha limitado al "cerco perverso San Isidro, Miraflores y Barranco" (la frase no es mía) y quizá me esté perdiendo de algunas propuestas interesantes. Sea por desidia o falta de tiempo aún hay zonas ignotas para mí que espero descubrir en el corto plazo.

Eso fue lo que me motivo a visitar Catalina 555. En su web se presentan como una propuesta informal, de fiesta y para compartir. El local es sencillo, el garaje de una casa adaptado para restaurante con un salón interior. El mozo me informa que no hay carta impresa sino una pizarra donde uno puede escoger los platos del día. La ventaja es que trabajan con productos de estación y en todo caso siempre está el factor sorpresa de encontrar nuevas opciones en cada visita.

Mollejitas. Catalina Wings.
La aventura empieza con las mollejitas fritas. La ejecución es óptima tanto en textura como en una sazón criolla que explota en boca. No importa, para eso están las yuquitas fritas, crocantes por fuera y suaves por dentro, que funcionan como catalizador. Quizá desentona ese dulzor que le da el hoisin pero eso depende de cada uno. Las Catalina Wings (S/.30.00) siguen la misma tendencia, no puedo dejar de alegrarme por un piqueo que el mercado ha popularizado aunque con resultados disimiles. Consejo, prescindan del tenedor y el cuchillo que Frieda Holler no es la anfitriona, así pueden disfrutar hasta la última brizna de carne. Las verduras solo hacen acto de presencia salvo que uno de los comensales sea vegetariano.

Asado de tira. Chuletas de cerdo ahumada

Vamos por los fondos con la advertencia del mozo que las porciones están pensadas para compartir. El asado de tira (S/.65.00) me cae de perillas. Sólo de una cocción larga y cuidadosa puede resultar un corte donde la carne se desprende sin necesidad de usar cuchillo. El acompañamiento de puré de papa no amerita mayor comentario más que ser una referencia adecuada a la comida casera. Sigue una chuleta de cerdo (S/.56.00) con frejoles cajún. El toque ahumado del cerdo sería suficiente para darle mi aprobación más cuando intento cortar una porción descubro que es obligatorio pedir (a gritos) un cuchillo de sierra. Está claro que alguien se pasó de vueltas con el punto de cocción. Mejor hubiera sido si incluían un toque de frescura en vez de más proteína (jamón serrano) y fritura (huevo). Recomendable sólo para quien desee un plato contundente.

Sopa seca de mariscos
Finalmente llega la sopa seca (S/.53.00), un plato que auspiciosamente anuncian en su web como el "favorito de sus visitantes". Pedir una versión del fideuá español involucra un alto nivel de riesgo pues en la historia del blog los resultados siempre han sido desastrosos. Honrosa excepción, el fideuau de Palmiro Ocampo.

Catalina 555 no es la excepción a la regla porque esta sopa seca no pasa de buenas intenciones. No hay sabor a mariscos, los fideos están recocidos y pienso en que sólo un poco de ají molido me ayudaría a terminarlo. ¿Error de ejecución o de concepto? Vaya usted a saber.

La última palabra se la dedico al servicio, un aspecto que definitivamente tienen que mejorar. Al menos cuando le pregunto al mozo como son los frejoles cajún y me responde "son frijoles pues" intuyo que no tiene la menor idea de lo que está sirviendo. Si llevan un vino tampoco se les ocurra dejarlo en sus manos, hay nociones de etiqueta básica que por lo visto son casi una leyenda urbana. Considero que hace falta una tercera visita para dar una opinión final aunque la duda me aconseja, por el momento, volver lentamente hacia mi zona de comodidad. 

Catalina 555 queda en Santa Catalina 555, La Victoria.
Horario: Martes a domingo de 12.00 a 16.00
Teléfono: 637-2659
Ticket promedio: S/.50.00 por persona
Estacionamiento: Sólo hay dos sitios. Mejor vayan en taxi.
Volvería: Puede que sí, puede que no. 

domingo, 16 de abril de 2017

Osso San Isidro (Cara y sello)

Hace años cuando trabajé en la zona de Camino Real, corría el rumor que Gastón Acurio abriría un restaurante de parrillas. Cuando cambié de trabajo (y de oficina) me fui con el sinsabor de no haber conocido dicha propuesta. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y en la zona ahora pueden encontrarse propuestas para todos los gustos y bolsillos: Symposium, Astrid y Gastón, Comma, Quinua y... Osso que, estrenando un flamante local de 750 metros cuadrados, está en camino a convertirse en una potencia de la zona. Sé que también está Felix Braserie, es cuestión de tiempo y presupuesto para escribir pronto de ellos.

Panes de la casa. Chorizo artesanales.
Sliders. Huevo escocés.
Estoy de vuelta en Osso, la propuesta de Renzo Garibaldi, el "bravo" de la gastronomía. Las tres visitas que le hice en su local de La Molina nunca me dejaron plenamente convencido. Sin embargo algo me dijo que esta vez sería diferente.

Comienza mi aventura con los panes de la casa (Tres unidades por S/.9.00). De elaboración artesanal ofrecen dos variedades: pan de semillas y pan de queso paria.  Hagan un ejercicio, partan el pan por la mitad y disfruten ese olor a levadura. Cojan un trozo y úntenlo generosamente con cualquiera de los acompañamientos: rillettes, carne de cerdo desmenuzada cocida en su propia grasa y mantequilla mezclada con salsa madre que potencia su sabor.

Cuando se habla de entradas en Osso tengo una debilidad por los chorizos de la casa (Dos por S/.29.00). La elaboración es artesanal sin ningún tipo de aditivo ni preservante, además que contiene mayor porcentaje de carne vs. grasa (80/20) pero la clave está en la cocción, siempre con el exterior caramelizado y jugosos por dentro. Nunca les ofrecerán la misma variedad, cambian frecuentemente así que no se aburrirán de pedirlos. Otro abreboca ideal para compartir son las sliders (S/.32.00), tres hamburguesas de carne madurada, el bocado justo y suficiente para animarse a ordenar la hamburguesa completa en una siguiente visita. El huevo escocés (S/.26.00) me deja gratamente sorprendido. Al partirlo cuidadosamente descubro una yema líquida que en la que remojo esa corteza de chorizo crujiente, lo que me devuelve a las mejores épocas de mi infancia. Una chalaquita muy ligera aporta el toque preciso de frescura.

Bife ancho nacional
Mientras decido que ordenar como plato principal, el maitre se toma el trabajo de explicarme el proceso de maduración y su efecto sobre la carne. Como la parrilla está a la vista del público me enseña además la manera en que cocinan la carne, primero atemperar y luego directo a la brasa. Tal cual me decido por el bife ancho nacional (S/.118) proveniente de reses de Lurín. Vale la pena el reto de probar carne nacional pero me falta un punto de referencia para evaluar adecuadamente el proceso de maduración. Suficiente con decir que la carne adopta un sabor más intenso al que se encuentra en los restaurantes promedio. He probado también este corte en versión Angus (S/.135.00), una etiqueta que emociona demasiado al comensal promedio, pero es imposible negar la diferencia, la carne es más suave y jugosa. Punto para los americanos.

Entraña fina con Mac & Cheese
Probar un corte nunca es suficiente para evaluar adecuadamente una propuesta de parrillas así que decido correr riesgos. La entraña fina es un corte que me ha traído serios problemas en el pasado por falta de información. La experiencia me ha enseñado que al sr un corte muy delgado debe pedirse en término medio o a la inglesa, de lo contrario lo arruinarán.

Felizmente en Osso no se andan por las ramas y la entraña fina Angus (S/.89.00) llega en término medio, lo que me permite disfrutar un corte muy sabroso y tierno, aunque el tamaño puede desilusionar a algunos. Líneas aparte se merecen los Mac & Cheese, los clásicos canutos gratinados en una mezcla de tres tipos de queso y gratinados. Confieso que nunca me habían llamado la atención, pero cuando probé un bocado no paré hasta dejar el plato vacío.

Chuleta deconstruida
La chuleta deconstruida (S/.124.00) es el plato ideal para demoler el eterno mito de precio versus cantidad. Si piensan "jamás iría a Osso porque es caro" entonces los reto a pedir esta chuleta de 900 gramos dividida en tres partes. El hueso con la carne más sabrosa va a la parrilla al punto que no se puede dejar ni una sola brizna de carne. El lomo aderezado con chicha de jora y ají amarillo es cocido al vacío dando como resultado una carne suave como mantequilla. No hay mucho que agregar sobre la panceta, de por sí el corte más jugoso del cerdo además que no omitieron la piel crocante. Pero como no sólo de res vive el blogger también les recomiendo el pollo ahumado (S/.35.00), una pierna macerada en cerveza negra y luego ahumada en leño de manzano. Recomendable pedir un acompañamiento adicional porque la ensaladita de palta viene en una porción diminuta y se les va a quedar en el diente.

Creamlova. Osso Mess
Arroz con leche. Petit Fours
Con cuatro visitas ya tengo una opinión muy bien formada de la carta de postres. El brownie con helado (S/.22.00) se lleva las palmas porque me hace evocar a uno de mis chocolates favoritos: el Vosges Mo's Dark. Vamos, ¿cuándo fue la última vez que probaron un brownie amelcochado con chips de tocino? Hagan la prueba y verán que se han estado perdiendo de algo muy bueno. El Creamlova (S/25.00) es una reinvención del clásico sándwich de chocolate con helado de vanilla al que le han agregado (¡otra vez!) toffee de tocino a manera de topping. Se deja compartir y le va perfecto a mi imprescindible café americano. En el arroz con leche (S/.25.00) han dado un paso gigante utilizando arroz Acquerello, una variedad italiana que a través de un proceso de maduración adquiere consistencia y una textura que le permite absorber más sabor. Con un insumo de tal calidad el postre se defiende solo y no termina de cuadrarme la presencia del sorbete de manzana, mejor si lo piden aparte. El carrot cake (S/.25.00) me deja buen sabor de boca por la textura suave del queque y el relleno ligero de queso crema y naranja. No puedo omitir el Osso Mess (S/.22.00) una pantagruélica combinación de helado de vainilla, fresas verdes, chantilly, toffee de tocino ahumado y tocino crocante. La clave está en servir una cucharada con todos los ingredientes y llevarla a la boca sin dudar. Los remordimientos déjenlos para después. 

#Viciolovers en pleno banquete
Osso me deja gratamente satisfecho con su nuevo local. Han creado un ambiente ideal para el público corporativo de la zona, tanto para los que quieren impresionar a sus visitas con un almuerzo elegante como para los que buscan relajarse con un after-office en la barra. La tienda del costado (donde sí despachan el peso que uno ordena, valga la aclaración) dispone de una terraza con mesas altas para quien desee probar un choripán de la casa con una cerveza artesanal. ¿No les digo que han pensado en todo?

La última palabra se la dedico al servicio. La impronta de Alfonso Candiotti, maitre con experiencia en hoteles cinco estrellas y restaurantes premiados, se nota en cada miembro del equipo de salón. No sólo se lucen describiendo los ingredientes y la preparación de cada plato, también saben hacer recomendaciones a los clientes que no están familiarizados con la propuesta.  Así como los buenos platos se maridan con los vinos más elegantes, un restaurante como Osso eleva su nivel con tal calidad de servicio. Me retiro con buen sabor de boca, con ganas de volver cuanto antes. Tal vez no sea necesario esperar una ocasión especial.

Osso queda en Av. Central 172, San Isidro. Frente al Swissôtel.
Horario: Lunes a sábado de 12.30 a 16.00. Cena de 19.00 a 23.00
Teléfono: 469-7438
Ticket promedio: S/.120.00 por persona.
Estacionamiento: Valet parking
Volvería: Sólo para ocasiones especiales.

domingo, 2 de abril de 2017

Días de blogger XXXVII (Resiliencia)

La situación en el país dista mucho de haber mejorado y aún es necesaria nuestra participación como una sola fuerza. Hay muchas formas de hacerlo: voluntariado, donación de víveres, ahorro de agua en casa y, si lo piensan bien, consumiendo en restaurantes también generamos impuestos que serán usados por el Estado en la reconstrucción. Por mi parte considero que es tiempo de volver a mi labor de blogger gastronómico.

Avenida Brasil Gourmet (Modo brasileiro ON)
Bowl de acai
Tengo excelentes recuerdos de mi primer viaje a Sao Paulo. Fue una gran oportunidad para mi carrera profesional, conocí a mis pares de la región Latinoamérica y también pude recopilar material para el blog. De más está decir que una gran sensación de nostalgia me invadió cuando subí al avión.

Con los años me resigné a nunca más probar pao de queijo y brigadeiro pero como la Providencia siempre es generosa con el blog me llegó un inbox contándome sobre Avenida Brasil Gourmet, un local donde se han puesto como tarea crear un rinconcito brasileño en plena zona comercial de San Isidro. Con las expectativas a su máximo nivel decidí visitarlos a la hora de la cena.

Comienza la cena con un inesperado Acai Bowl Fit (S/.20.00), una de las especialidades de la casa. Para mí un cereal tiene más cabida a la hora de desayunar pero la curiosidad de probar esta baya es más grande. Es muy refrescante, nada empalagosa y el gusto es adictivo, una cucharada no basta y uno quiere seguir consumiendo el bowl hasta terminar. Yo hubiera prescindido de la granola, para mí basta y sobra con las frutas, pero eso ya depende del gusto de cada uno.

Coxinha. Sfiha
Kibe. Tapioca
Hecha la introducción saludable es momento de evaluar otras opciones de carta. Me sirven una lata de Guaraná Antártica y, por fin, una porción de mi añorado Pao de Queijo (S/.10.00) Acá no hay puntos medios, es imposible contener la emoción de reencontrarme con este panecillo de exterior crujiente y textura ligosa. Pero como no sólo de pan vive el blogger también pruebo la coxinha (S/.10.00), técnicamente una croqueta hecha con pechuga de gallina deshilachada. La ejecución es correcta pero mi lado peruano exige ver crema de ají para darle un toque más alegre. El kibe (S/.10.00) es igual de sabroso, un piqueo ligero para acompañar una cerveza artesanal.

A continuación viene un empadao (S/.16.00), una versión de pastel de pollo, que obligatoriamente debe acompañarse de una ensalada para aportar frescura. ¿Y si pusieran limón? La cena llega a su final con una agradable sorpresa: la tapioca crocante (S/.10.00) Confieso que yo estaba pensando en el postre chino pero en Brasil se trata de un crepe hecho con tapioca en polvo. El gusto en boca puede resultar astringente pero la clave está en el tomate confitado que aporta la frescura suficiente para dejarme con las ganas de probar otras variedades. 

Me retiro de Avenida Brasil Gourmet con los recuerdos a flor de piel y con el antojo satisfecho. El ambiente es pequeño y me gustaría decir también acogedor pero cuando hay grupos el ruido de la conversación más la música de fondo pueden resultar ensordecedor. Me han dicho que los fines de semana, previa reserva, organizan feiojada así que es seguro volver a visitarlos en el corto plazo.

Avenida Brasil Gourmet queda en Av. Conquistadores 944, San Isidro.
Ticket promedio: S/.25.00
Estacionamiento: En plena avenida si tienen suerte.
Volvería: Sí, para un after-office queda perfecto.


Carnal Steakhouse (Segundo round)
Si leen el primer post que le dediqué a Carnal tienen derecho a pifiarme. Aquella vez, por motivos que ya olvidé, no pedí cortes de carne sino platos de fondo con resultados bastante regulares. Tenía que regresar obligatoriamente para evaluar su oferta principal. ¡Hábrase visto!

Entro a Carnal con todas las de la ley. Soy fan de los panes de la casa (S/.8.00 por persona) porque los rviren con uans mantqueillas. Para comenzar ordeno unas sliders (S/.39.00) la mejor forma de ver cómo tratan la carne sin llenarse gratuitamente, El tamaño es suficiente para dar un buen bocado y el mozo me informa que usan una mezcla de ribeye, filet mignon y new york steak. Es un tiro de largo alcance, al final la hamburguesa es sólo carne y grasa pero debo confesar que sentir la molienda gruesa y jugosa justifica la visita. El Surf and turf (S/.52.00) sólo hace acto de presencia. Esos langostinos pudieron trabajarse mejor, aunque el lomo llega en el punto adecuado y me devuelve la fe en las entradas.

Surf & Turf. Sliders
Ordeno un Bone-in Ribeye/Bife ancho con hueso de 750 gramos (S/.135.00). Vale la pena recordar la diferencia que existe con  la parrilla argentina, aquí la carne se sella en "broiler", un parrilla a gas que sella la carne rápidamente por la alta temperatura que alcanza. Tal cual, el protagonismo queda en la calidad y el sabor del corte, prescindiendo del ahumado de la brasa. El corte viene en el punto exacto, cualidad difícil de encontrar últimamente en los restaurantes de parrillas. Para acompañar suficiente con una ensalada Carnal (S/.35.00) lo justo para aportar frescura y refrescar el paladar. Se cuánta fruición despiertan sus papas fritas trufadas más en esta ocasión me inclino por algo más ligero. 

Ensalada Carnal. Bone in Ribeye
Para experiencia va y pase con Carnal. Cumple con las expectativas pero el mercado ha evolucionado lo suficiente para encontrarle competencia sin mucho esfuerzo. ¿Alguien dijo la Cuadra de Salvador? La disposición de la mesas puede resultar algo incómoda cuando el salón está lleno y uno quiere desplazarse, por ejemplo, hacia los servicios. La atención a la mesa es correcta aunque uno esperaría mayor participación teniendo en cuenta que es una propuesta diferenciada. Recomendable para variar de la clásica parrilla argentina.

Carnal queda en Elías Aguirre 698, Miraflores.
Ticket promedio: S/.120.00 por persona
Estacionamiento: En los alrededores. Cuenta con valet parking
Volvería: Sí y sólo sí por los cortes enteros. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Chung Tong (Cazador de mitos)

En los ránkings para elegir el mejor chifa de Lima siempre hay un denominador común entre los primeros lugares, aquellos restaurantes que ofrezcan porciones más grandes tienen mayor posibilidad de ser mejor calificados. Según parece, el comensal promedio considera que un almuerzo es una experiencia memorable sí y sólo sí puede comer hasta el hartazgo. Como alguna vez dijo un crítico: "Hay una sutil y estimulante diferencia entre comer y tragar que deberíamos explorar más a menudo"

Siu mai. Siu cao.
Pa chi kay. Chaufa de cerdo.
Luego de un interminable periplo por el óvalo Higuereta (calor y tráfico son una combinación insoportable) llego al famoso chifa Chung Tong. He leído comentarios por doquier hablando no sólo de sus bondades sino del legado que llevan a cuestas y las recetas clásicas que desean mantener. ¿Demasiado bueno para ser verdad? Tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para reducir mis expectativas a su mínima expresión y evaluar objetivamente la propuesta de este chifa. 

Doy un vistazo a la carta y tomo decisiones rápidas. Obviamente no he venido a comer chaufa con tallarín, es necesario salir de la zona de comodidad y evaluar opciones diferentes. Empiezo entonces con unos siu mai de cerdo. Por presentación no ganarán un premio, por sabor tampoco, y si lo acompañan de una salsa hoisin aguada peor aún. La versión con langostinos (S/.18.50) es igual de floja. Insisto, no se trata de sabor, cuando uno lo corta y la pasta se abre es señal que algo han hecho mal en la cocina. El siu cao frito (S/.18.50) cumple un mejor papel y el relleno de langostinos me deja buena impresión. La gallina pachikay no amerita mayor comentario, es un plato demasiado simple como para fallar en su preparación.

Sa ho fan de res. Taipá especial.
Costillas en salsa tau sí. Calamares rellenos.
Sigo con una de las especialidades de la casa: calamar relleno en salsa tau sí (Media porción S/.35.00), quizá lo mejor de todo el almuerzo. Cada porción llega crujiente a la mesa y se integra adecuadamente con la salsa. La versión de sahofan con carne de res (S/25.00) llega con los fideos jugosos, al punto que prefiero comer la pasta sola. Aunque en este caso lo hago por obligación, la carne está dura y reseca. Esto no es un tema de exceso de cocción, la calidad tiene que haber influido también. Nota mental, siempre ordenar sahofan de cerdo, blogger terco. El plato más flojo de la jornada son las costillas en salsa tau si (S/28.50). No sólo resulta un plato soso, sino que las costillas resultan con esa textura sancochada que no les hace ningún favor. Hago un mea culpa por haber ordenado el taipá especial. En un plato que lleva "todas las carnes" es obvio que los sabores se pierden y al final lo único que sobresale es el gusto a sillao. Para terminar ordeno arroz chaufa de cerdo. Apenas veo el tamaño de la porción intuyo lo que va a suceder a continuación. Basta un bocado para asumir que el exceso de arroz ha logrado que el sabor de la proteína se pierda inexorablemente convirtiendo este conocido plato en un mero arroz con sillao. El de salchicha china (S/S/18.50) sigue la misma tendencia. Algunas rodajas de salchicha china perdidas, nuevamente, en un mar de arroz.

No encuentro en el chifa Chung Tong algo que justifique tanta alharaca que se le dedica en redes. Es fácil deducir que los epítetos referidos a que es "el verdadero chifa o un clásico" están motivados por el tamaño de las porciones y los precios tan módicos que ofrecen antes que por el sabor o, más importante, la técnica en la preparación. Y he ahí el detalle, entre calidad y cantidad siempre elegiré la primera. Por más que el resto del país opine lo contrario.

Chung Tong queda en Av. Benavides 3590, Surco.
Horario: Lunes a domingo de 12.30 a 23.00
Teléfono: 497-4326
Ticket promedio: S/.50.00 por persona
Estacionamiento: Sólo hay tres sitios disponibles. Mejor ir en movilidad pública.
Volvería: No, ya me saqué el clavo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Tres por tres: ¡9 años!

¿De verdad han pasado más de 3,000 días desde mi primer post? ¿De verdad?

Que rápido hemos llegado al noveno aniversario del blog. Si hago un esfuerzo puedo recordar los inicios del blog, aquellos tiempos cuando era joven e impresionable y paraba visitando restaurantes de buffet y cuando el vino, los makis y el chocolate amargo eran terrenos ignotos para mí. Quisiera afirmar que siento nostalgia por esas épocas pero no es así, escribir este blog ha sido una larga y gratificante jornada de aprendizaje que cambió mi estilo de comer. Lo que se inició como un diario de opiniones veraces sobre restaurantes al final terminó convirtiéndose en una envidiable mina de información gastronómica. Créanme, no son pocas las solicitudes que he recibido para que transfiera su propiedad pero no tengo la menor intención de hacerlo.

¿Qué ha cambiado en el blog? Quizá el estilo de las reseñas, con el tiempo he aprendido a ser más tolerante con los restaurantes. A veces pienso que es una causa perdida porque habiendo narrado tantos casos nunca dejan de sorprenderme con sus tarugadas. Basta recordar el caso de aquella tienda cuya balanza sólo pesaba múltiplos de 100 gramos. Felizmente ahora tengo contacto directo con algunos restauradores y puedo contarles lo que sucede en sus locales cuando ellos no están presentes. Y ese sigue siendo el mayor activo del blog, el tenor que nunca abandonaré: las visitas se hacen de incógnito y sin ningún tipo de canje o beneficio para que la experiencia sea lo más veraz posible, tal cual la viviría un comensal común y corriente.

Estoy feliz de haber llegado a los nueve años de presencia en la blogósfera. No hay sentimiento que pueda igualar la satisfacción de haber escrito más de 500 reseñas sobre restaurantes de Lima, provincias y el extranjero. El camino siempre ha sido ascendente, pues también he logrado publicar mis reseñas en revistas especializadas. ¡Y como no olvidar la que apareció en la revista de Latam Airlines para Latinoamérica!

No negaré lo complejo que es equilibrar vida personal y profesional con el blog, pero mantener la calidad a lo largo del tiempo es un reto que exige sacrificios. Y antes que alguien lo pregunte no he tenido problemas con la balanza aún, el ejercicio y una alimentación equilibrada (aunque no lo parezca) han sido mis mejores aliados.

Nueve años después aquí estoy, tan serio como desde el primer día que decidí abrir esta página y firme en el propósito que me planteé desde el inicio: ser el mejor referente para que cada quien elabore sus propias aventuras gastronómicas. Y hace rato que cumplí ese objetivo.

¡A celebrar se ha dicho!

viernes, 17 de febrero de 2017

The Garden (En modo corporativo)

Vista del salón
Tiempos dorados cuando llegaba la hora de almuerzo y acudía feliz a la cafetería con nombre de santo para ordenar mi ensalada tamaño XL. Tiempos que no volverán porque hace mucho que perdí toda esperanza en su propuesta industrializada. Pero como la Providencia siempre es generosa con el blogger y felizmente me llegó un inbox donde informaban de una nueva presencia en la zona. 

The Garden es el restaurante principal del Hilton Garden Inn, nuevo hotel que tiene recien tres meses funcionando en la zona. El restaurante se ubica en el cuarto piso y ofrece un ambiente sofisticado y moderno con iluminación natural proporcionada por los amplios ventanales que dan una bonita vista hacia la avenida del Pinar.  La carta transcurre por lugares comunes con una preponderancia de comida criolla sin dejar de lado algunas opciones ligeras, claves en la dieta normal del público ejecutivo. 

Panes de la casa. Estiradito de pescado.
Degustación de lomo al funghi y arroz con pato.
Empieza la jornada con un inesperado estiradito de pescado (S/.56.00). Cuando veo tantos elementos en un plato es difícil no sentirme abrumado. El reto para el chef es lograr un equilibrio en semejante conjunto de texturas y sabores y lo cumple de sobra. El pescado cede terreno ante un perfecto pulpo a la parrilla con toques de sal de Maldon mientras que la presencia de las bolitas de causa y trozos de palta son el catalizador adecuado para una sútil leche de tigre. El "twist" lo da la quinua crocante que aporta textura a la entrada.

Sigo con un par de fondos en porción para degustar no más. El arroz con pato a la chiclayana. (S/.62.00) cumple por varios motivos: la suavidad del pato, el aderezo en el punto justo y la presencia de unos encurtidos para aportar frescura. Sin embargo, la clave está en la zarza criolla, tiene un detalle que no revelaré, pero que hará las delicias de los que buscan los sabores intensos. El lomo al funghi (S/.68.00) funciona porque llega a la mesa en término medio, los sabores de la salsa se equilibran con la presencia de la polenta crocante. La pechuga de pollo y hongos Porcón (S/.48.00) es un plato sin muchas ambiciones, saludable y ligero para quien no desee apartarse de la dieta. Valoro que el corte haya sido procesado adecuadamente (horneado, no frito) para mantenerse jugoso aunque la salsa, al igual que el emplatado, ameriten una revisión. El arroz chaufa de mariscos al estilo "Capón" (S/.58.00) es un plato muy conocido y no trae mayor novedad. Cumplen con no saltear exceso los mariscos y en agregar un toque sútil de aceite de ajonjolí.

Chaufa de mariscos. Pechuga de pollo y hongos porcón.
Texturas de Amador. El último suspiro de la lúcuma.
Para cerrar la velada nada mejor que un postre. Cuando me traen las texturas de Amador(S/.28.00) veo que la descripción de la carta no le hace justicia. ¡Es el sueño dorado de un aficionado al chocolate amargo! Cinco preparaciones elaboradas con chocolate Amador al 70%, acompañadas de helado artesanal. Mi debilidad son los macarrones más esta vez debo ceder ante la tentación de ese mousse tan sedoso, que deseo disfrutar, como nunca, sin la presencia de mi clásico café americano. También he probado el Último suspiro de la lúcuma (S/.18.00), literalmente la fruta hecha postre. El emplatado está a la altura de lo que se espera en un restaurante de hotel pero la combinación de ingredientes me dejan excelente sabor de boca. Lúcuma y chocolate son un matrimonio para toda la vida, lo sé desde que empecé a llevar este blog. Ambos postres son fuertes candidatos para ocupar una lista entre los mejores del 2017.

The Garden me deja con ganas de seguir investigando el resto de la carta. El ambiente es ideal. Sin embargo considero que aún deben ajustar el tiempo de atención a la mesa, más que nada porque como todo ejecutivo de la zona hay un horario de oficina que cumplir. Atención que el equipo de salón puede verse abrumado cuando tienen una mesa grupal que atender. Estos detalle no afectan la experiencia en sí, y yo me retiro feliz por haber descubierto una nueva opción cuando tenga que motivar a mi equipo de trabajo.

The Garden queda en Monterosa 287 4to. piso, Surco.
Horario: Almuerzo de 12.00 a 16.00. Cena de 19.00 a 24.00
Ticket promedio: Entradas (S/.38.00-S/.54.00) Fondos (S/.32.00-S/.98.00) 
Postres(S/.18.00-S/.28.00)
También ofrecen un menú degustación de tres tiempos a S/.48.00
Volvería: En horario de cena. Intuyo que debe ser más tranquilo

domingo, 12 de febrero de 2017

La Locanda (Steakhouse a la orden)

Canastilla de panes
¿Cuánto tiempo ha pasado desde mi última visita a La Locanda? Estuve en mi cumpleaños, luego para un intercambio de regalos y ya me enteré que hay una nueva presencia liderando el equipo de cocina. Lo más lógico sería estar de vuelta para conocer las novedades de la carta. Sin embargo, me informaron que aún debo esperar unas semanas para ver los cambios.

Pero como es mi restaurante favorito y siempre hacen lo imposible para sorprenderme me informaron que estaban en pleno festival de carnes Certified Angus Beef. Por fin llegó la ocasión de poner a prueba la habilidad del equipo de cocina en el manejo de las carnes, sin descontar el mejor servicio que puede brindar un hotel cinco estrellas. 

Colas de langosta
Tal como llevan haciendo desde mi primera visita, la aventura gastronómica empieza con la canastilla de panes. Hay nuevas variedades aunque siempre está la clásica focaccia. Confieso que es fácil dejarse llevar por la gula y pedir repetición (siempre acceden sin problema), sobre todo cuando se acompañan de mantequilla trufada y aceite de oliva Zuccardi. Les recomiendo mesura, hay que guardar espacio para el plato fuerte.

Empieza mi jornada con una cola de langosta a la parrilla. Acá no hay ciencia, la cocción del crustáceo no admite puntos medios, tiene que ser perfecta. Un toque de mantequilla y limón redondea la experiencia. Es un manjar que debe reservarse para ocasiones especiales y la acompañan de una ensalada fresca con aceite de oliva madurado y vinagreta de la casa. Un lujo. 

Asado de tira. Papas trufadas
Bife ancho. Variedad de sales.
Siguen los cortes de carne y aunque me interrogan respecto al punto de cocción yo le doy carta libre al chef para que el los saque de acuerdo a su criterio. Vamos con los años he abandonado el punto tres cuarto en favor de un corte más jugoso. Entraña, asado de tira y bife ancho son los cortes llegan jugosos a la mesa para disfrutar la carne en toda su extensión. La clave está en que ofrecen diversas sales para que uno juegue combinándolas con cada corte. Sal de Maras, provenzal con hierbas y la sal Montreal, con un toque de peperoncino, son las opciones que de acuerdo al gusto personal, pueden ordenar a la mesa.

Los acompañamientos merecen un párrafo aparte. Las papas fritas son un clásico de las parrillas pero las Swissôtel no sólo resultan increíblemente crocantes, además llevan un toque de parmesano y aceite de trufa. Mi niño interior me exige ver kétchup en la mesa pero lo callo de un grito. Como se nota que ya pasaron esos tiempo porque mis preferencias se inclinan ahora hacia los vegetales encurtidos cuyo sabor agrio le va muy bien a la carne. No se confíen porque tienen un sútil pero endiablado toque picante. Termina la jornada un correcto risotto de trufa negra. El arroz al punto y el sabor neutro, lo justo para integrarse con los jugos de la carne.

¿Hay espacio para el postre? Estaba más que satisfecho, pero en La Locanda no me dejarían ir tan fácilmente. El maitre trae una copita de helado de vainilla artesanal y ante mi sorpresa la rocía con vinagre balsámico madurado. Pruebo lleno de dudas una cucharadita y se produce una revolución en mi paladar, El helado de vainilla, catalizador nato, armoniza perfectamente con el aceto. Un café americano y  petit-fours son suficientes para que me retire feliz de la vida. Team Locanda, lo volvieron a hacer.

La Locanda del Swissôtel queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
Ticket promedio: Cortes de 450 gramos S/.95.00-S/.145.00 
T-Bone de 800 gramos S/.230.00
Teléfono: 421-4400
Estacionamiento: En el sótano del hotel.
Mi recomendación: De todas manera el asado de tira y la langosta. 

lunes, 30 de enero de 2017

Días de blogger XXXVI (Tiempo fuera)

Nada como un día libre para ir en busca de nuevos sabores.

Blogger en modo Thai
Página de gastronomía que se respete debe tener mínimo una reseña sobre comida thai. La verdad yo no me dejo llevar por la algazara alrededor del pad thai o la som tam, sin embargo algún día tenía que hacer mis pininos.

Llego a Bangkok, restaurante tailándes por los buenos comentarios leídos en páginas especializadas. El ambiente no me impresiona, se ve como cualquier chifa del medio. La diferencia es que el mozo me recibe cortésmente y se ofrece sin remilgos a guiarme por la carta. Yo me inclino por la opción de menú para degustar varios platos,  no requiere mucha inversión y como las porciones son pequeñas difícil que me llene rápidamente.

Som tam. Pad Thai.
Chicken cashew. Pad king sod.
Empiezo con la famosa ensalada de papaya verde, es increíble encontrar tantos matices: la frescura de la papaya, la acidez del limón, el crocante del maní y un picante que se siente al final de la garganta. La versión original lleva langostinos pero a mí no me hicieron falta. La sopa tom yam queda para el olvido, un caldo desabrido (¿dónde quedaron las hierbas?) con algunos trozos de pollo recocidos. Para los platos de fondo empiezo con unos Pad Thai, un plato harto conocido. La textura de la pasta lo es todo aunque el punto de sazón me provoca esa sensación de "no-pararé-hasta-dejar-el-plato-vacío" Prescindo de los acompañamientos (azúcar, maní, limón, etc.) aunque mi yo interior exige probarlo con un toque de ají. Listo, he creado un pad thai infernal. El segundo plato es el Chicken cashew, pollo saltado con chile tostado, verduras y pasta de chile dulce. No hay mucha ciencia, si bien nuevamente me encuentro con una deliciosa mezcla de sabores, una mayor consistencia del salteado hubiera dejado mejor impresión El punto más bajo fue el Pad king sod. No me molesta la excesiva presencia del kión, más si encontrarme nuevamente con esos odiosos trozos de pollo reseco. Una versión vegetariana me hubiera caído de perillas.

Sería mezquino dar una impresión de este restaurante habiendo probado nada más la opción de menú económico. Está claro que para ofrecer ese precio escatiman algunos ingredientes o disminuyen el tamaño de la porción, así que sólo me queda volver cuanto antes y seguir adentrándome en los terrenos de la comida tailandesa. Eso sí, prescindiré de cualquier plato que lleve pollo.

Bangkok, restaurante tailándes queda en Bernardo Alcedo 460, Lince
Ticket promedio: Ensaladas y entradas: S/.30.00 - S/.35.00. Fondos S/.30.00 - S/.40.00
Estacionamiento: Ni pensarlo. Es una lotería encontrar un sitio libre.
Volvería: Por el menú no lo creo. Merece investigarse a la carta.

Carnívoros al ataque
Tiempos dorados para los aficionados a las hamburguesas. Luego de años soportando el monopolio de las franquicias norteamericanas ahora tenemos infinidad de opciones donde no escatiman esfuerzos en brindar el mejor producto.

Número 1. Papas fritas.
Número 2. Camotes fritos.
Tres Cuartos aparece en el mercado con una nueva propuesta de hamburguesas artesanales. El local, ubicado en una tranquila calle de Miraflores, es pequeño y acogedor. Mesas grupales con sillas altas y una pequeña barra para los que prefieren almorzar con su smartphone, conforman todo el mobiliario. No hay carta sino una pizarra con las diferentes combinaciones de hamburguesas, cada cual más recargada que la anterior. 

Pido la Número 1 (S/.35.00): carne, queso cajamarquino, tomate, pickles y aros de cebolla, lo más cercano a una clásica. Cojo ilusionado la hamburguesa, pero un detalle me hace pisar tierra, el pan está hecho una sopa y no ha resistido los jugos de la carne. Segundo detalle, y esto no estaba en la pizarra, le habían puesto tanta mayonesa, que no permitió apreciar el sabor de los otros ingredientes. Pruebo suerte con la Número 2 (S/.38.00): carne queso de Huaraz, compota de tocino, costilla rostizada y salsa BBQ. La situación mejora aunque confieso que yo hubiera prescindido de la costilla rostizada. El tocino le cae bien pero agregar más proteína es recargar la hamburguesa innecesariamente. Punto aparte para los acompañamientos: papas y camotes fritos, crujientes hasta decir basta, y salsas hechas en casa, incluso el kétchup. Ojo, tal vez les cueste trabajo olvidar el sabor dulcete aprendido durante décadas.

Es cierto que una visita no basta para una reseña completa pero sí para afirmar que no me sentí impresionado. Sí son de las personas que disfrutan las hamburguesas recargadas fácil que se convierte en su local favorito. Yo tengo en la mira su sándwich de crispy chicken y la número . Eso sí, ambas sin mayonesa.

3/4 Burger Bar queda en Enrique Palacios 1072, Miraflores.
Ticket promedio: Hamburguesas: S/.35.00-S/.38.00
Estacionamiento: En la calle, sin vigilancia.
Volvería: Sí, justifica una segunda visita. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Dondoh (El costo de la vida)

Black Burger
Dondoh, nueva presencia en el ambiente gastronómico, promete en su web una experiencia de parrillas inolvidable. Siguiendo el concepto de "Robata Grill" los insumos se cocinan lentamente sobre carbón ardiendo lo que le da un ahumado especial y un sellado en el exterior manteniendo todos los sabores. Hasta allí la idea suena interesante pero, siempre hay uno, cuando me enteré que detrás estaba el grupo Osaka y Renzo Garibaldi (Osso) mi sexto sentido se activó inmediatamente. Al final del post entenderán por qué.

Llego temprano al local ubicado en Conquistadores, avenida de marras que nunca será la mejor amiga de los automovilistas cuando de encontrar estacionamiento se trata. Felizmente no hay problema con mi reserva y apenas me ubico solicito una carta para revisar de qué se trata la propuesta. Nada del otro jueves y muy sencilla de entender: entradas, variedad de cortes de res, ave y mariscos y, para los comensales más verdes, vegetales a la parrilla. 

Crispy Wings. Panes de cortesía. Gyoza Layu.
Empieza la jornada con las Crispy Wings (S/.28), las alitas más crujientes y jugosas que he probado en mucho tiempo. Sazonadas con toques de sriracha y canela china se dejan comer tal cual llegan a la mesa, aunque tienen la opción de remojarlas en la salsa tonkatsu de acompañamiento.  Sigo con unas Gyoza Layu (S/.36) de cerdo, correctamente ejecutadas, aunque no hay mucha diferencia a lo que podría encontrar en cualquier otro restaurante nikkei, por ejemplo Tzuru. La black burger (S/36.00) fue devuelta a la cocina porque doblaron el punto de sal. Eso sí, atentos que la sirven a la inglesa y aunque podría ser la manera indicada para disfrutar el sabor de carne en toda su extensión está claro que no es del gusto de todos y tal vez sea mejor indicarlo al mozo antes que la traiga. Es relevante indicar que ante mi reclamo no fue incluida en la cuenta final. 

Solomillo. Panceta.
Yakimeshi. Coliflor steak.
Llega el momento más esperado: los cortes a la parrilla. Como prólogo el mozo me dice: Señor prepárese porque acá todo es para compartir. Genial, pero cuando veo que llega mi orden es inevitable odiarlo un poco. 140 gramos de solomillo (S/.44.00) se pierden en el plato inmenso y cuando lo pruebo veo que toda esa fanfarria de salsa hoisin, chipotle y chimichurri oriental queda en nada. Mea culpa, el peso está claramente indicado en la carta aunque igual pediría una balanza para cerciorarme. 

La situación no mejora con el hombro de cerdo (S/.44.00) Si alguien sazonó este corte lo debe haber hecho pensando en una dieta de hospital. La panceta (S/.43.00) sí cumple con las expectativas pero siendo un corte tan sabroso hubiera sido difícil que lo malogren. La situación mejora con las guarniciones que el mozo trae en una sartén grande para ir repartiendo entre los comensales. Primero un yakimeshi amazónico con toques de panceta y cecina, meloso y recargado de sazón, tan bueno que hubiera preferido verlo como plato principal. Siguen dos ensaladas: una fresca de lechuga y piña, otra más contundente de papa. Según le entendí al mozo, los acompañamientos van saliendo según el chef los cocina y no se pueden ordenar individualmente (?) Que tal frescura, ¿Y si no me gusta uno?

Matzuri Desato
Al final se aparece el jefe de salón quien para resarcirse de la patinada con la hamburguesa nos invita dos postres para compartir. El inesperado Sriracha Sundae (S/.22.00) con toffee de maní y aire de mandarina. Acepto que el helado picante no es (ni será nunca) uno de mis favoritos pero igual la combinación de sabores es novedosa y divertida. El Matzuri Dezato (S/.22.00) es un bizcochuelo de camote con espuma de queso mascarpone, un postre refrescante, ligero y cumplidor. Suficiente para cambiar el sabor de boca.

Viniendo del grupo Osaka no me extraña lo que encontré en Dondoh. Un ambiente con una decoración sofisticada, servicio de mesa muy correcto y una carta bien trabajada pero... con precios muy altos. Luego de haber probado varios platos no encontré algo que justifique la cuenta final o al menos que me deje un recuerdo intenso que deba repetir en el corto plazo. Según dicen es un concepto único y novedoso pero considero que sin mucho esfuerzo podría encontrar un buen sucedáneo.

Dondoh queda en Av. Conquistadores 999, San Isidro.
Ticket promedio: Entradas S/.24.00-S/42.00. Fondos: S/.79-S/.160.00  (Res), S/.24.00-28.00 (Vegetales), S/.44.00-S/.78.00 (Mariscos). Postres S/.24.00-S/.29.00
Teléfono: 421-29296
Estacionamiento: Sólo si tienen suerte.
Volvería: No. Fui para sacarme el clavo y nada más.

lunes, 23 de enero de 2017

Lo que dejó el 2016 (II)

Continuamos con los favoritos del año.

El restaurante nikkei: Sushicage
Lo voy a poner más claro que el agua: mis restaurantes favoritos son aquellos donde siempre me sorprenden. Y eso nunca ha sido un problema en el Sushicage.

La propuesta de Norio Takeda está centrada en la comida japonesa con algunos guiños de fusión. Obvio el fan del sashimi y los nigiris estaría feliz de encontrar cortes impecablemente trabajados e insumos de alta calidad. Más yo recomendaría no perder de vista los makis "new style" y los tiraditos donde el itamae se maneja con gran estilo. Para mí lo mejor es que siempre tienen un ingrediente nuevo para que yo siga aprendiendo un poquito de comida japonesa. A ver ¿cuándo fue la última vez que probaron un plato con yamaimo?

A ustedes les recomiendo la experiencia omakase, donde el itamae irá enviando los platos a la mesa de acuerdo a su inspiración y con los mejores ingredientes que tenga a la mano. Podrá ser costosa pero cuando Norio se inspira nadie lo detiene.

Sushicage del Swissôtel queda en Av. Santo Toribio 173, San Isidro.
Teléfono: 421-4400
Mi recomendación: La experiencia omakase.


El restaurante saludable: Seitan Urban Bistro
En un local pequeño pero acogedor Seitán abre sus puertas para sorprendernos con su propuesta de comida saludable. Aunque ellos se definan como "plant-based" yo prefiero dejar los rótulos a un lado. Total, se trata de alimentarse bien y nada más. 

En su carta pueden encontrar unos rigatoni en salsa de hongos y setas salteadas donde la proteína no se hace extrañar en absoluto. El pepián se reinventa procesando el choclo hasta obtener una textura cremosa que se acompaña de maravillas con los begetales saltados. Y el salteado oriental de arroz integral con tofú crocante me plantea la duda de convertirme en vegetariano en el corto plazo. Es increíble que en un restaurante vegano pueda encontrar un yakimeshi perfecto, con esa textura grumosa que el comensal peruano aún no termina de entender. El sahofan tranquilamente estaría entre mis favoritos del año pero extraño demasiado el gusto a wok. Detalles de forma más que de fondo. 

Hay razones de sobra para volverme habitual de Seitan Urban Bistro. Alguna vez  tenía que encontrar una propuesta que no se limite a cumplir normas de cocina vegana sino que me deje satisfecho y con una sonrisa en la boca. 
Seitán Urban Bistro queda en Alfonso Ugarte 150, Miraflores.
Teléfono: 340-507
Mi recomendación: Los platos con productos de temporada. 

La pizzería: Spizza
Que lejos están aquellos tiempos cuando pensaba que la pizza era topping, extra queso y harto ají panca en polvo. 

Para mi la pizza en Lima tiene un sólo nombre: Spizza. Es mi favorita incondicional porque cumple las condiciones de la pizza napolitana tradicional: masa fresca (harina, agua, levadura y sal), estirada a mano y cocción a 400° C en horno a leña. Nada más que fidelidad a la receta tradicional y el uso de insumos frescos y de buena calidad. 

Sólo aquí me he deleitado con Margherita, la tradicional por excelencia hecha nada más con queso, tomate y albahaca. Pero como no sólo de vegetales vive el blogger también tengo entre mis favoritas a la spagnola (chorizo español, cebolla, romero y papa), la vorace (chorizo, jamón, tocino y salame italiano) y la funghi (champiñones, portobello y grana padano). Con 24 variedades de pizzas hay para todos los gustos pero también ofrece una correcta selección de platos de comida italiana.

Spizza queda en Av. Dos de Mayo 455, San Isidro y en Arias Schreiber 147, Miraflores.
Recomendación: Cualquier pizza es buena pero lo mejor viene al final: comer los bordes con aceite de oliva picante. 


Casual food: Naruto Japanese Food
Hay días en los que no quiero complicarme mi existencia con la servilleta de tela, el servicio de vino o la procedencia de la carne. Cuando amanezco en ese modo Naruto Japanese Food siempre es mi primera opción.

Está claro que el ramen tradicional es su producto estrella más no entraré en discusiones bizantinas para definir si es mejor que otros. Aparte que yo, como buen peruano, caigo en la tentación de hacer uso y abuso del togarashi cuando lo mejor es disfrutar el caldo tal cual llega a la mesa. Pero como no sólo de ramen se vive también he investigado la carta encontrando otras opciones sencilla de entender como sus gyozas de cerdo, el contundente Naruto Chicken y un yakimeshi que si están en sus días buenos puede alegrarles la existencia. Ojo que ya han expandido su carta con más platos tradicionales.

Naruto Japanese Food queda en Av. Aviación 2982, San Borja.
Recomendación: Tonkotsu ramen, Naruto chicken, Yakimeshi.


Comida peruana: Panchita
Confieso que huyo de los restaurantes de peruana (peor sin son turísticos) como el diablo del agua bendita. No tiene que ver mucho con la calidad de la propuesta sino que muchas veces transcurren senderos confusos (¿makis es comida peruana?) por satisfacer a grupos de turistas ingenuos. Y si hablamos de los precios... 

Por eso le he cogido tanto cariño a la última versión de Panchita. Recuperan la esencia de la comida peruana, generosa en cantidad pero sin descuidar el sabor tradicional ni entrar en fusiones inexplicables.

Ya una vez quedé rendido ante su anticuchada bailable, una invencible selección de anticuchos para degustar en familia. Punto para la selección de tamales hechos en casa con cinco variedades donde no podía faltar el criollo. Me alegra encontrar un escabeche de bonito preparado a la receta antigua. Los trozos de bonito son inmensos y están completamente embebidos en el jugo del escabeche, a leguas se nota que es una preparación del día anterior. Pero la última palabra se la dejo a las sartenes, en especial a la que viene "con todo lo del chanchito", un arroz con cerdo que los transportará a aquellos domingos de infancia cuando la única preocupación era saber si valía repetir.

Panchita queda Dos de mayo 298, Miraflores y Primavera 557, San Borja.
Recomendaciones: Las fuentes para compartir.

El otro chifa: Pun Kay
Cuando entren a este chifa verán que no es muy concurrido, la decoración es austera y en la carta no hay mención alguna a banquetes familiares o menú con sopa. Como el salón tiene vista a la cocina notarán un pequeño detalle. Sólo hay un cocinero: Fausto Li, dueño de este chifa tradicional que se entiende de maravilla con los fogones más no con sus clientes. ¿Qué le vamos a hacer? No hay nada perfecto en este mundo.

La clave para visitar el Pun Kay y salir incólume es muy sencilla: olvídense de todo lo que tiene que ver con chifa tradicional. Estos son los dominios de Fausto Li, el dueño y cocinero, quien sólo con un ayudante al lado se encarga de preparar todos los platos de la carta. En su propuesta de comida cantonesa pueden encontrar algunas sorpresas como la pesca del día al vapor, el lomo de cerdo a la sal y el pollo saltado con cashew. Y no puedo olvidar la sopa siu kao con ese caldillo limpio pero concentrado de sabor. Los platos de este chifa son sencillos de entender, no hay exceso de condimentos ni salsas y la porción es suficiente para quedar satisfecho.

Pun Kay no un chifa donde uno pide aeropuerto y gordita de Inca Kola. Tampoco es de aquellos donde "van los chinos que sí saben" pues en todas mis visitas sólo había comensales peruanos. Es el último reducto de un cocinero que no está dispuesto a hacer concesiones ante el mercado, cueste lo que cueste. Para los que deseen conocer otros matices de la comida china sin "aperuanamientos" es el sitio ideal. Quizás se lleven una sorpresa y descubran que han vivido engañados todos estos años. Eso sí, vayan con harta paciencia. 

Pun Kay queda en Av. Benavides 1949, Miraflores.
Teléfono: 448-7298
Recomendación: La sopa siu kao personal, la pesca del día al vapor y el cerdo al ajo.


La última: Experiencia EVDC

No podía cerrar este post sin hablar de las cenas con los seguidores del blog. Una ambiciosa idea que hace tiempo me perseguía pues no hay nada mejor que compartir las experiencias que vivo en mis restaurantes favoritos junto a personas que también disfrutan del buen comer.

Pero más fácil es pensarlo que hacerlo y lo aprendí sobre la marcha. Escoger el restaurante, hablar con el administrador para definir el menú y, lo más difícil, elegir un día y una hora satisfactoria para todo el grupo fueron tareas complicadas. Pero lo bueno cuesta trabajo y logré organizar diez versiones de estos encuentros donde compartimos buenos momentos y datos. Lo mejor de todo, ya tenemos un grupo fijo con el cual ir a visitar restaurantes mensualmente. Veremos que nos depara el 2017.

¡Gracias a todos los que participaron!