martes, 14 de junio de 2011

Edo Sushi Bar (Blogger nikkei)

Una de las grandes deudas de este blog era la ausencia de reseñas sobre comida nikkei. No por falta de ganas sino por mi desconocimiento absoluto del tema. La invitación de una comentarista al Matsuei Sushi Bar despertó en mí la curiosidad por este tipo de comida. Probar los ingredientes más frescos en una armonía de sabores y texturas no es algo que se pueda hacer todos los días. Sin embargo faltaba dar un paso adicional: aprender a comer los famosos makis. Felizmente el destino me permitió entrar a trabajar a una empresa en la cual no sólo encontré excelentes compañeros de trabajo sino también ávidos clientes del Edo Suhi Bar. Este restaurante tiene el monopolio absoluto de la comida nikkei en la zona financiera de San Isidro. No es raro encontrar el local repleto y es un mérito bien ganado porque no descuidan la calidad ni la preparación de sus platos. Menos raro sería que después de una visita ustedes se conviertan en su fan número uno.

Antes de seguir con el post me acojo a la definición de Wikipedia para explicar que es un maki. Es el "sushi en rollos" que se monta colocando el arroz sobre una lámina de algas nori secas, y rellenándola con verduras o pescado. Utilizando una esterilla de bambú se enrolla el conjunto y se cierra humedeciendo el borde de la lámina de algas para que se pegue. Finalmente, se corta el rollo en porciones. Vale la pena aclarar que en Japón son impensables las combinaciones que hemos creado los peruanos, pero esa es característica vital de nuestra gastronomía.

Es complicado escribir una reseña completa de Edo por la gran variedad de makis que ofrecen. Por eso me limitaré sólo a comentar mis favoritos. Comenzando por el seiji maki, rollo de tempura, relleno de salmón furai y palta, bañado con crema de trucha ahumada. Este maki es servido en forma horizontal y comerlo sin que se desarme es todo un reto. Su textura crocante y el sabor de la crema combinado con los otros ingredientes lo hacen mi favorito. Sólo tengan en cuenta, el maki viene bañado en crema, no es necesario remojarlo en salsa de anguila.

Luego está el pako maki, langostino empanizado, queso crema y fideos fritos de arroz envuelto en salmón y rodajas de limón, bañado en salsa dulce de anguila. Las delgadísimas rodajas de limón le dan un toque especial a este maki porque corta el sabor del pescado pero sin romper la armonía. Finalmente está el clásico acevichado, langostinos o conchas empanizadas y palta envuelto en finas lonjas de atún y cebollita china bañado en salsa de acevichado. Considero que es el maki más peruano que se puede encontrar y el más recomendable para introducirse en la gastronomía nikkei.

Si quieren disfrutar al máximo la experiencia de los makis les dejo algunas recomendaciones. Primero, no busquen la economía. Es mejor pagar un precio que garantice la calidad y frescura de los ingredientes. Segundo, hay que dominar el arte de comer con palillos, porque coger el maki, remojarlo en la salsa de anguila y llevarlo a la boca de una sola vez no es tarea sencilla. Tercero, es mejor comenzar por los que llevan ingredientes cocidos o empanizados, para que el paladar se vaya adaptando poco a poco a los nuevos sabores. La aventura de los makis recien empieza para mí.

Edo Sushi Bar queda en Av. Canaval y Moreyra 575, San Isidro.
Ticket promedio: S/.45.00 por persona.
Teléfono 221-6391.
Volvería: Sí. Cuando tengo antojo de makis armo un grupo en mi trabajo .

martes, 7 de junio de 2011

La Bistecca V (El paraíso en la otra esquina)

Hace algunas semanas me pasaron un dato al que no le presté la debida atención: ¡La Bistecca abriría un nuevo local en Chacarilla! Lo que en un momento me sonó a leyenda urbana se hizo verdad cuando pasé por la avenida Angamos y vi la gigantografía anunciando la pronta inauguración. Que mi restaurante favorito se encuentre ahora a diez minutos de mi casa no tiene precio. Que el administrador, Miguel Angel Paredes, me haya invitado para conocer el nuevo local era algo completamente inesperado. Y que haya podido tomar fotos para ilustrar este post es un sueño hecho realidad. A continuación intentaré hacerle justicia a una verdadera experiencia gastronómica sin límites. Desde ya le diré que las palabras no me alcanzaron.

En la primera estación encontraran una variedad muy selecta de embutidos y quesos. Pueden encontrar jamón serrano, pastrami, mortadela italiana y sobre todo un jamón glaseado que no tiene punto de comparación. Pruébenlo y sabrán por qué. Después están los quesos que van desde el gouda, pasando por el maasdam hasta el refinado queso azul. Yo creo que la primera estación haría las delicias de aquellos comensales que disfrutan el maridaje de quesos y embutidos con vino. En esos temas soy un mero aficionado así que lo dejo en manos de los conocedores.

Con el tiempo La Bistecca ha traído nuevas opciones para comenzar el buffet. Ahora también hay montaditos (rodajas de pan baguette generosamente acompañadas de algún ingrediente) y pasteles salados como quiches o una correcta tortilla española. Felizmente han puesto un microondas si prefieren comer calientes esas entradas. Ahora que estamos en invierno también pueden servirse tres variedades de sopas. Yo escogí la clásica sopa criolla que venía con un punto de ají sólo para valientes pero que me supo a gloria. Tranquilamente me hubiera conformado con seguir tomando un plato tras otro pero debia continuar evaluando las demás estaciones.

La segunda parada es la estación de ensaladas y entradas frías. Confieso que siempre la he pasado de largo porque soy un carnívoro nato y en consecuencia amigo lejano de los vegetales. Pero esta vez me dí el lujo de probar sus cebiches y tiraditos. Para no ser una cebichería se defendieron muy bien en este rubro. Probé también una papa a la huancaína con muy buena sazón y otras ensaladas que me dejaron buen sabor de boca. Para los que buscan una opción ligera pueden comenzar tranquilamente por acá.

La tercera estación que visité fue la del saltados. Pocas veces uno tiene la oportunidad de ordenar un saltado con los ingredientes al gusto pero La Bistecca va más allá. El comensal tiene literalmente la sartén por el mango. ¿Quieren un lomo saltado o un tallarín saltado o un saltado mar y tierra? Sus deseos son órdenes y el cocinero está dispuesto a prepararlos al momento y con una calidad garantizada. Eso sí, les recomiendo tengan mucha paciencia porque siempre hay gente esperando y no de muy buen humor. En todo caso, si ven la estación muy concurrida es mejor que sigan de largo para evitar caras largas.

La cuarta estación es la de pastas. Al igual que los saltados tienen a disposición una gran variedad de pastas y salsas para combinar y ordenar su favorita. Bolognesa, champiñones, maremonti, carbonara, incluso una peruanísima huancaína, ¿Se puede pedir más? Pues tiene, spaghetti, fettucinis, ravioles, tortellonis y otras variedades de pastas para cocinar al momento. Tantas veces que he ido a La Bistecca y creo que no he probado ni la décima parte de todas las combinaciones posibles. Pero sí me queda claro que la competencia (sí es que la hay) está muy relegada. La quinta estación es la de carnes a la parrilla. Atención, la generosidad de los dependientes es legendaria y por eso no les recomiendo pedir más de dos cortes, salvo que hayan ido en grupo. Mis favoritos son la picaña y la mondiola, sin ningún acompañamiento ni salsa adicional. Para los cortes más buscados como el lomo fino y el bife de chorizo es mejor pedirlos a la mesa. De ese modo se aseguran que estén en el punto exacto de cocción. Sólo tienen que dejar su orden y les darán una paleta para que el mozo pueda identificarlos.

El broche de oro para este buffet extraordinario es la fuente de cobertura de chocolate de La Ibérica. Creo que muy pocos logran llegar incólumes a la última estación. Es que luego de comer tanto es difícil creer todo lo que ofrecen. Por un lado variedad de frutas frescas, cortadas en tajadas. Por otro, brownies, blondies, mini-churros, barquillos, marshmellows. Todo listo para bañar en la deliciosa cobertura de chocolate. ¿Mencioné que además le pueden pedir al mozo helado adicional? No he visto en otros buffets una fuente de chocolate parecida y por eso le doy el título de la mejor de Lima.

Muy aparte de las otras opciones (que las dejo de tarea para que hagan sus propias aventuras gastronómicas) La Bistecca ofrece un ambiente exquisito y una atención excelente. Los mozos siempre estarán pendientes de todos los detalles y el ambiente es propicio para celebrar cualquier ocasión especial. Sencillamente La Bistecca es la apoteosis del buffet. Tal como dije la primera vez que escribí en este blog, un post no es suficiente para contar todo lo que se puede encontrar. Ya voy cinco y sigo creyendo que un blog entero sería más apropiado. Mi sincero agradecimiento a su administrador por la invitación.

La Bistecca de Chacarilla queda en Av. Primavera 543, San Borja.
Ticket promedio: S/.75.00 por persona.
Teléfono 372-2250
¿Volvería? : En cuestión de buffets La Bistecca no tiene competencia.

miércoles, 1 de junio de 2011

Todo por un chocolate

Hace algunos meses cuando mi hermano viajó al extranjero le encargué que comprara algunas barras de chocolate Lindt y una caja de bombones Petits Desserts. Lamentablemente ninguno de los dos tomó en cuenta un factor muy importante: el calor infernal que hacía en el destino del viaje. Al regreso descubrí con mucho pesar que el estado de las barras era lamentable y los bombones se habían convertido en una masa uniforme y nada comestible. Esto generó una situación algo tensa pero que no pasó de algunos gruñidos de mi parte.

Sin embargo yo seguía fastidiado porque ya le había anticipado a una amiga la llegada de los famosos bombones Petits Desserts y ahora me había quedado sin nada que ofrecerle. Esta amiga, que definitivamente es mucho más comprensiva que yo, decidió darme una lección. Fue donde sus alumnos de la escuela dominical y les planteó el problema tal cual había sucedido sin obviar ningún detalle. Los niños, sabios como ellos solos, llegaron a la misma conclusión: "Que ore a Dios para perdonar a su hermano porque seguro recibirá muchos más chocolates". No me pareció urgente orar a Dios por una situación tan simple (ya lo cargoseo diariamente con mis penas) pero tampoco era razonable que siguiera fastidiado por unos cuantos chocolates de marras.

Pasaron algunas semanas y, cuando ya me había olvidado del tema, una comentarista desde el otro lado del mundo me envió un cargamento de chocolates de todas las marcas y sabores. Poco tiempo después mi amiga R. haciendo algo de magia (porque hasta ahora no sé como lo logró) consiguió los famosos bombones Petits Desserts y algo que jamás hubiera esperado: galletas y bombones de la afamada marca francesa Fauchon. Los niños no se habían equivocado y no me costó nada trabajo enviarles a manera de agradecimiento una parte de mis chocolates. De verdad fue una lección muy valiosa para mí y que me demuestra que molestarse por cualquier cosa nunca valdrá la pena.

Hoy que es cumpleaños de mi hermano le dedico esta historia. Para que sepa lo terco que puedo ser pero también lo mucho que lo aprecio y como me alegro por sus éxitos profesionales y personales. Espero que siempre le vaya bien en todo lo que haga y no olvide la importancia que tiene en la vida el significado de la palabra perdón. Irónicamente le voy a comprar una torta de chocolate pero de la mejor pastelería que he encontrado. ¡Feliz cumpleaños para tí, Jaime! Ya nos veremos más tarde.

PS: El post también está dedicado a mi amiga, quien tiene un corazón más grande que el mío, y que asiduamente me recuerda nunca descuidar el lado espiritual de nuestra vida. Tal vez un tema muy profundo para el blog pero que intenté abordar de esta manera. Ya era tiempo.

martes, 24 de mayo de 2011

La Vista (It's 5 o'clock somewhere)

Me gusta celebrar. Me gusta comer. Pero más me gusta celebrar comiendo. Y cuando una amiga tiene la cortesía de invitarme al restaurante La Vista del J.W. Marriot la celebración es apoteósica. Continuando con las reseñas por los festejos de mi último éxito académico, cortesía de Ll. (amiga y comentarista), pude visitar nuevamente uno de mis buffet favoritos en la versión del tea-time. Teniendo en mi haber sendas visitas a los buffet de desayuno y almuerzo ahora puedo decir que la impecable trilogía del J.W. Marriot está completa.

Comencé en la estación de entradas frías. Tienen a disposición una variedad limitada de quesos, embutidos y fiambres para servirse con tostaditas y panecillos y prepararse unos mini sándwiches al gusto. No hay mucho que destacar salvo la frescura de los insumos. En cuanto a las ensaladas no les presté mucha atención porque soy un carnívoro declarado. Pero también habían otras opciones como las mini-causas y la salsa de ocopa servida con papitas cocktail, ambas para mi gusto estuvieron muy bien preparadas.

Luego pasé por la estación de frutas y sándwiches fríos. Ofrecen frutas trozadas y listas para servirse con yogur. Son ideales para los que desean comer algo ligero pero yo pasé de largo porque prefiero verlas en el desayuno, para las tardes busco siempre algo más consistente. Respecto a los sándwiches fríos tienen los clásicos triples, capreses, croissants y otros. Pero la estrella de la estación es el petipan con pollo deshilachado. El pollo tenía un delicioso gusto ahumado que nunca había probado en este tipo de sándwiches. Definitivamente conocen una receta secreta porque tenía la proporción perfecta de mayonesa y apio. Luego pueden continuar en la estación de entradas calientes. Prueben las hot wings con salsa sour cream, clásico piqueo americano pero con un picante muy peruano. También tienen unas croquetas de jamón que si están con ganas de divertirse pueden acompañar con salsa ocopa en lugar de la tártara que ofrecen. Había también mixtos y pizzas en versión miniatura. Punto a favor del J.W. Marriot porque estaban calientes.

Antes de pasar a la estación final de postres me dediqué a saquear una bandeja de galletas. Tal vez piensen que no hay nada especial pero les garantizo que esas galletas de avenas con pasas no tienen competencia en toda Lima. Pruébenlas con una taza de chocolate o café bien caliente y verán lo que es bueno. En cuanto a los postres me quedo con los encanelados y las tres leches en versión miniatura. Ojo, también hay helado a disposición para servirse con torta de chocolate, si es que todavía tienen espacio.

Como siempre encontré en el J.W. Marriot una atención impecable y un ambiente muy elegante y cómodo. Siempre lo voy a recomendar para las ocasiones especiales y esta vez nuevamente cumplió mis expectativas. El post está dedicado a Ll. quien siempre me recuerda que el alimento más importante es el que llena el alma. Ojalá algún día pueda escribir un post al respecto. Por el momento me conformo con este.


J.W. Marriot queda en Malecón de la Reserva 615, Miraflores
Teléfono 217-7000