viernes, 25 de julio de 2008

Tacna (San Antonio clonado)

¿Se imaginan estar en provincias y encontrar un sitio donde los sándwiches tienen los mismos nombres y descripciones que una de las cafeterías más conocidas de Lima? Yo no quise pensar en la acostumbrada viveza criolla que pulula por doquier. Al contrario me pensé que una idea genial y salvadora de no ser porque sólo quedó en el nombre. Con ustedes: Café DaVinci.

Este lugar me llamó la atención pues en Tacna la oferta de comidas se limita a las clásicas pizzerías, pollerías y chifas. Esta vez no estaba dispuesto a repetir el menú de chuletas con papas fritas que me ví obligado a consumir por razones políticas (traducción: un inoportuno paro regional) En mi agonizante búsqueda descubrí este sitio que por su fachada prometía algo aceptable. Lo primero que me llamó la atención fue que la carta incluye sándwiches cuyos nombres son idénticos a los del San Antonio. Así que motivado por esta feliz circunstancia decidí darles una oportunidad. Sabía que la calidad no sería la misma pero ¿qué perdía intentándolo?


Pedí un croissant mixto, el sándwich más simple que se puede encontrar en cualquier parte. Lo máximo que se puede esperar es que el pan este caliente y el queso en la temperatura ideal para estar ligeramente derretido. Por lo visto exigí demasiado y considero que la foto es suficientemente habla por sí sola. De tomar pedí un chocolate que me hizo recordar al producto instantáneo más barato que se pueda encontrar en el mercado y para empeorar las cosas, aguado. Pienso que deberían ser más honestos y poner en su carta “chocolate en polvo sin marca”. Como cierre de fiesta queda la pésima atención del mozo, pues se demoró demasiado para traer el pedido y después la cuenta. No esperaba un café Illy pero esto fue más allá de mi tolerancia. Quedan advertidos pues de este lugar no puedo recomendar nada rescatable. Sus precios elevados no guardan ninguna relación con lo que sirven. 

Café DaVinci queda en Calle Arias Aragüez N°122, Tacna.
Volvería: Ni pensarlo.

viernes, 18 de julio de 2008

Pasquale Hnos.II (¿Delivery? Ni lo piensen)

Este restaurante ya cerró sus puertas. Hay tantas nuevas propuestas de sánguches y hamburguesas artesanales que la competencia debe haberle pasado factura.

Pedir comida por delivery es uno de los mayores riesgos que uno puede correr. Múltiples factores como la demora en la entrega, la mala atención o los inevitables faltantes en el pedido pueden ocasionar que una opípara cena se transforme en un calvario. Para los contadores acostumbrados a consumir comida por delivery en tiempos de cierre no es raro pasar por estas situaciones. Así que además de estar armados de grandes dosis de paciencia también podemos anticipar de que pie cojea cada restaurante. Lamentablemente uno siempre se puede topar con algo peor y fueron dos pésimas experiencias que me motivaron a escribir sobre el delivery de Pasquale Hnos. de Comandante Espinar.

La primera vez el motorizado llegó a mi trabajo preguntando por otra persona e indicando un número de anexo errado. Es un error infantil pues uno siempre confirma por lo menos dos veces los datos. Al parecer a la dependiente le pareció suficiente consignar el número que figuraba en su sistema (¿dónde quedó el criterio que te obliga a pensar que si te llaman de una empresa hay distintos clientes?) A los 45 minutos tuve que llamar preguntando por el pedido, conversar con el administrador y darle los datos correctos. El motorizado obvio no se enteró de nada, volvió y se apareció con un pedido frío. Tuvo que regresar y traer uno nuevo que a manera de disculpas el supervisor ofreció de cortesía. 

La segunda vez fue peor porque había ordenado un pedido para siete personas. Luego de una larga espera llamo y me responden que como el sistema estaba colgado se habían perdido todos mis datos. Obvio que el pedido nunca pasó del papel a la realidad. La administradora me dijo que ella misma iba a supervisar la preparación del pedido y que estaría en mi trabajo máximo en veinte minutos. Luego de esperar otros 45 minutos llegó el motorizado. Con seis personas esperando hambrientas y con ganas de lincharme por hacer el pedido a este sitio no me iba a quedar tranquilo. Así que llamé a presentar el reclamo y nuevamente el pedido fue de cortesía.

Los sandwiches de Pasquale Hnos. son muy buenos pero sinceramente olvídense del delivery. O no han capacitado bien al personal o su capacidad para atender la gran cantidad de pedidos no es suficiente para brindar un servicio aceptable. No pienso darles una tercera oportunidad.

martes, 15 de julio de 2008

Pasquale Hnos. (Y sigue cambiando)

Este restaurante ya cerró sus puertas. Hay tantas nuevas propuestas de sánguches y hamburguesas artesanales que la competencia debe haberle pasado factura.

Escribir un post sobre Pasquale Hnos. es un riesgo pues desde que esta sanguchería apareció su carta ha sufrido múltiples cambios. Aparecieron nuevos sándwiches, variedades al plato y empalagosos postres. Pero hace un par de semanas que volví me di con la sorpresa que nuevamente la carta no era la misma. Es por eso que sólo me limitaré hacer una breve reseña de aquellas opciones que vale la pena probar.
Sándwich de lechón
El sándwich de lechón (Lechón al jugo, lechuga, mayonesa y salsa criolla) es suficientemente jugoso para disfrutar el sabor de la carne sin ningún aderezo. Nunca pido salsa criolla porque siento que le da un sabor muy fuerte. La porción es suficiente aunque no llega al nivel de aquellos que se podrían comer por ejemplo en el parque Kennedy. El de lomo saltado (Lomo saltado, cebolla, tomate, ají amarillo, pimiento y queso fundido) en tamaño grande es la apoteosis del “sanguche” peruano. Harta carne con el sabor ahumado del saltado. Suficiente para satisfacer al paladar más exigente. Por mí le quitaría el pimiento pero es cuestión de gustos.

Sándwich de lomo saltado
Ya no busquen más en la carta el pavo Pasquale. Sólo queda hacer un requiem por el mejor sándwich de pavo con queso, champiñones y cebolla. Era muy bueno y cumplidor sobre todo porque utilizaban cebolla blanca que daba buen sabor combinando muy bien con los demás ingredientes. De sus acompañamientos también tengo que lamentar la desaparición de las papas Miraflores que venían cubiertas con queso derretido y champiñones. Paso completamente con las boliyucas que son una masa desabrida sin ninguna cualidad rescatable.

La variedad de salsas es el punto fuerte del Pasquale. Algunas clásicas e infaltables (ketchup –aunque ahora lo dan en esos irrompibles sachets de Alacena-, tártara, golf), otras aparente creación de Acurio (anticuchera -mi favorita-, pachamanquera, carretillera). Son un buen acompañamiento y reflejan la ansiedad desmedida de los peruanos por combinar la mayor cantidad de salsas en un solo sándwich. Sólo tengo una crítica que hacer. Su salsa de ají y de rocoto no pican, son muy suaves. Un cambio radical ha sido poner las salsas en esos dispensadores al estilo del Bembos. Lo considero un acierto teniendo en cuenta que las cubetas con los cucharones brindaban un aspecto muy desaseado.

martes, 8 de julio de 2008

Arequipa IV (Postre: Un clásico)

Vista de la vitrina
¿Qué más se puede decir acerca de una empresa que tiene casi 100 años haciendo chocolates? Si a eso le agregamos que se ubica en uno de los departamentos más prósperos del Perú entonces tenemos una combinación ganadora. No hay mucho que pueda agregar acerca de La Ibérica, una marca conocida por todos los peruanos a los que les gusta el verdadero chocolate. Claro, sin tomar en cuenta esas golosinas "sabor a chocolate" que dominan nuestro mercado. 

Según un folleto informativo que me entregaron la empresa funciona desde 1909 produciendo chocolates combinando recetas españolas caseras con ingredientes naturales. Según leí en un artículo de El Comercio en La Ibérica no tienen recetas secretas. Sólo se limitan a usar los mejores insumos que si bien implica un alto costo de producción que no cualquier empresa puede asumir garantiza esa calidad insuperable que mantiene año trás año. 

Recuerdo que cuando era niño y me decía que un familiar había viajado a Arequipa siempre esperaba ansioso el regreso porque estaba seguro que me traerían una bolsita de toffees o de bombones de chocolate. Ahora yo soy el que viajo y siempre hago una parada en la tienda del aeropuerto para abastecerme de chocolates para la familia y los amigos.

Estar en sus tiendas es para mí lo mejor de Arequipa. Sonará exagerado pero por más que haga una lista de lo que debo comprar siempre termino regresando para comprar algo adicional. Alguién podrá argüir que en Lima pueden comprarse estos chocolates en los stands que tiene y en los supermercados, pero eso no se iguala a la sensación de estar en una tienda de La ibérica y ver chocolates en las cuatro esquinas. Mi último viaje a Arequipa incluyó una visita obligada a La Ibérica. En la foto pueden ver el botín obtenido: chocolate blanco, bombones de coco, pastillas de leche, turrones y bombones tres estrellas. Existen otras marcas de chocolate muy buenas en el Perú, pero si hablamos en términos de variedad de productos, La Ibérica lleva varios años de ventaja.


Para mayor información de sus tiendas en Lima visiten su web: www.laiberica.com.pe

martes, 1 de julio de 2008

Arequipa III (Cena: Embutidos a discreción)

Vitrina de productos
Guiado por la recomendación de una arequipeña de pura cepa caí por la Salchichería Alemana. Este restaurante es el paraíso de los que disfrutan de comidas recargadas de calorías. Una rápida ojeada a la carta les dará la seguridad de encontrarse en un emporio de los embutidos. Salchipapas, hamburguesas y sándwiches de embutidos acompañados de papas fritas y también de salsas a discreción. Aunque debo mencionar que su ají es un punto débil. Además de no picar nada, no tiene la clásica textura de “crema” imprescindible en cualquier sanguchería que se respete. Se los perdono por la buena calidad de los insumos que utilizan.
Sándwich de lomito ahumado
Para comenzar pedí el sándwich de lomito ahumado. Está hecho con carne de cerdo ahumada al mejor estilo de los embutidos alemanes. Su calidad no tiene nada que envidiar a los que podrían conseguir en cualquier supermercado limeño. Lo que si falló fue el pan de yema, mejor lo hubieran servido con un francés. De sabor estuvo muy bueno aunque ligeramente salado por lo que recomendaría que no le echen ningún aderezo. Luego probé las salchipapas completas. Lo más resaltante fue el sabor fresco de las salchichas. Además venían en cantidad suficiente para guardar equilibrio con las papas fritas. Encima de todo eso venía un huevo frito cuya yema medio cocida pude combinar a mi gusto con el kétchup y el ají. Las papas cumplieron porque estaban crocantes y nada grasosas.

Además de su gran variedad de sándwiches y demás bocadillos en esta tienda pueden comprar productos directamente de fábrica. Variedad de embutidos, salchichas, carne de cerdo y pastas. Recomiendo su lomito ahumado y el filete ahumado. Combinados con un molde de queso paria comprado en el mercado de San Camilo pueden preparar un pastel de papa en el microondas que los hará sentirse chefs por un día.

La Salchichería Alemana queda en Calle San Francisco N°137, Arequipa.