sábado, 28 de abril de 2012

L' Eau Vive (Vivir para servir)

"Jesús le dijo: Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría"
(Juan 4:10)

L'Eau Vive (El agua viva) es un restaurante único. Está ubicado en pleno Centro de Lima y es administrado por monjas que ofrecen lo mejor de la gastronomía francesa para hacer obras de bien social con las ganancias obtenidas. ¿Cuántos restaurantes así existen en Lima? Este post es muy especial, diferente a las reseñas que suelo escribir. Jamás podrías criticar la obra desinteresada que hace un grupo de personas para servir a los demás. Al contrario, este post es una muestra de admiración por el trabajo que hacen.

El almuerzo empezó con unos ravioles rellenos de champiñones, salsa blanca y queso. Está servido como una entrada en una porción pequeña, ideal para compartir. Los ravioles estaban cocidos adecuadamente y el relleno lo sentí muy fresco. La sazón de la salsa blanca es muy ligera, ideal para quien desee degustar una comida libre de aderezos o condimentos. Tengan cuidado porque el plato llega a la mesa muy caliente, recien salido de la gratinadora.

Para los platos de fondo comencé con el Tournedos Rochefort, lomo fino, queso roquefort gratinado y papas souffle. Después de mucho tiempo puedo decir hay un restaurant donde cocinan el lomo al punto exacto que uno lo pide. Es cuestión de gustos así que no mencionaré mi término de cocción favorito. El toque especial del plato está en el gratinado. Tengan en cuenta que el rochefort es un queso de leche oveja con un sabor y olor particular muy fuerte. En cuanto a las papas souffle, la preparación es un misterio para mí. Tenían textura esponjosa de souffle por dentro pero por fuera estaban crocantes. En fin, es un acompañamiento ideal para el lomo fino.

Luego pedí el filete de salmón en salsa de champiñones. A la mesa llegó un filete frito a la perfección, crocante por encima, jugoso por dentro. Estaba bañado en una salsa de champiñones bastante ligera que seguía el mismo tenor de los otros platos. Es por eso que se me ocurrió hacer una prueba y pedí algo de ají. Con una sonrisa digna de la Monalisa me alcanzaron un pocillo de rocoto molido tan picante que se me antojó una penitencia. Buenísimo para darle un toque peruano al plato pero sírvanselo con mucho cuidado.

Para terminar la velada, y como ya es costumbre en el blog, le dí una mirada a la carta de postres. Me decidí por los profiteroles acompañados de helado de vainilla y salsa de chocolate. En este caso creo que las palabras sobran y la imagen habla por sí sola pues este postre fue una bendición al paladar. Me quedo, sin desmerecer las otras virtudes del postre, con la salsa de chocolate amargo. Un broche de oro perfecto para el almuerzo.

L'Eau Vive, como dije antes, es una experiencia única que va más allá de lo gastronómico. Tener la oportunidad de ayudar al prójimo es lo mejor que nos puede pasar en la vida. Al salir recibí el cariño, el agradecimiento y las bendiciones de la monja que administra el local. Podré encontrar lugares elegantes, que ofrezcan una propuesta lujosa y de alto nivel pero un restaurante que nos da la oportunidad de ser parte de una obra desinteresada y de bien social no se encuentra todos los días.

L'Eau Vive queda en Jirón Ucayali 370, Lima.
Horario: Lunes a sábado de 12.30 a 3.00 p.m. y de 7.30 a 9.30 p.m
Ticket promedio: S/.50.00 por persona. También ofrecen menú a precios módicos.
Volvería: Siempre. Más que un restaurante, es una filosofía de vida.


Post data: ¡300!
Este post es el número 300 en la historia del blog. Quizá algunos seguidores esperaban que publique la reseña de un restaurante de lujo o el relato de mi encuentro con algún reconocido chef. Sin embargo preferí compartir una experiencia que me dejó muy satisfecho en lo gastronómico pero mucho más en lo espiritual. En este blog nunca se hablará de religión, deportes o política pero si considero necesario recordar que acumular bienes materiales o lograr éxito profesional no vale nada sin un desarrollo espiritual constante. Tarde o temprano llega un momento en la vida cuando nos damos cuenta y es el punto de partida para vivir experiencias que nos harán mejores personas.

Me siento orgulloso de haber alcanzado este nuevo hito en la historia del blog. En esta aventura gastronómica siento que no es suficiente llegar a una cantidad de años sino mantener la calidad a lo largo del tiempo. Considero que he cumplido este objetivo con creces y mirando al costado veo que no hay muchos blogs gastronómicos peruanos que lo hayan logrado. Es más, a diferencia de otros, acá no hay un solo post que sirva para rebotar noticias o escribir publirreportajes. Todos han sido escrito con mucha dedicación tratando de brindarles lo mejor y siempre dando una revisión posterior para corregir errores o mejorar el contenido.

Ahora sólo me queda decir nuevamente: ¡Muchas gracias a todos por acompañarme! Mi regalo para ustedes serán varios posts especiales que serán publicados en los siguientes días. Espero que sean de su agrado.

martes, 24 de abril de 2012

La Preferida (Cerca de tí)

Hace algunas semanas me sentía fastidiado porque no encontraba un restaurante adecuado para comer pescado o mariscos. No estoy hablando de lugares de marca como La Mar o Pescados Capitales. Tampoco de franquicias como Segundo Muelle o Embarcadero. Y menos de huariques como El Verídico de Fidel. Sólo quería un lugar casero, con ambiente tranquilo y precios módicos. Felizmente la Providencia me guió hasta la Preferida, un restaurante mencionado varias veces en Aventura Culinaria, y ahora presente en su nuevo local de La Encalada.

El almuerzo empezó con un escabeche de pescado, uno de los platos más caseros que existe. Una sazón correcta, un pescado muy remojado en el aderezo y un delicioso camote glaseado lo convierten en una excelente opción para comenzar el almuerzo. Punto a favor, y esto es una cuestión de gusto personal, me dieron la opción de comerlo frío o caliente. También he probé su tiradito tres colores (ají amarillo, rocoto y parmesano) preparado con fortuno, la pesca del día. Las tres cremas tenían una sazón muy ligera, suficiente para acompañar pero no opacar el sabor fresco del pescado. Recomendable para compartir.

De los platos de fondo comencé con el pescado saltado. De acuerdo a mis preferencias un saltado debe cumplir tres características básicas: gusto ahumado, correcto punto de cocción de la carne y verduras y una generosa porción de papas crocantes. Pues déjenme decirle que La Preferida superó la prueba y cumplió con creces estas virtudes. Este plato fue un acierto absoluto en todo sentido porque tampoco cayeron en el clásico de error de bañarlo en sillao. No quiero pecar de exagerado así que sólo dire que si el cocinero mantiene esa buena mano es una obligación probarlo.

El segundo plato fue el arroz a La Preferida, un clásico arroz con mariscos bañado con salsa picante a lo macho. Punto a favor del plato, la generosa porción de mariscos cocidos en el punto exacto y el toquecito de queso parmesano. Punto en contra, no tuvo nada de picante porque la salsa " a lo macho" resultó una mezcla muy simple de ají especial, vino y crema de leche. Ya antes he mencionado que cuando un restaurante decide ponerle su nombre a un plato espero que sea algo fuera de lo común por eso aquí me quedé con las ganas. Pruébenlo si no van con expectativas muy altas.

Sólo de puro curioso también he probado el fideuá de langostinos y conchas. Es un plato hecho con cabellos de ángel dorados, mariscos frescos y un toque de alioli. Según me comentó el mozo puede servirse aguado como una sopa o con menos cantidad de líquido al gusto del cliente. Antes había probado este plato en Cala y me dejó con muy buen sabor de boca. Sin embargo este fideuá estuvo para llorar y no fue por el punto de cocción sino por la falta absoluta de sazón. Tuve que pedir sal, pimienta, ají y cualquier otro condimento que pudiera darle algo de sabor. Error mío por hacerme el novedoso y pedir un plato que no conocía o error del cocinero que ese día habrá estado pensando en las musarañas. Hasta una sopa ramen me hubiera caído mejor.

De sus postres sólo he probé el tres leches que para el precio (S/.10.00) resultó demasiado simple. Al menos yo no le encontré alguna virtud que pudiera destacar. Igual me retiro de La Preferida con buen sabor de boca. La atención es correcta, la anfitriona y los mozos son muy corteses pero se les puede escapar errores de principiante, por ejemplo no recoger a tiempo los platos sucios de la mesa. El administrador se merece una mención honrosa porque supo manejar adecuadamente un inconveniente con uno de los platos y me mostró su preocupación porque saliera completamente satisfecho. Si afinan algunos detalles pueden convertirse en una importante presencia en una zona tan competitiva como es la avenida La Encalada.

La Preferida queda en Av. La Encalada 908, Surco.
Horario:Lunes a sábado de 8:00 a.m a 11:00 p.m
Ticket promedio: S/.40.00
Teléfono: 358-9049
Volvería: Sí, para darme un gusto de vez en cuando.

jueves, 19 de abril de 2012

Hanzo (Tarjeta roja)

Hace ya buen tiempo que le he cogido el gusto a la comida nikkei aunque no necesariamente limitada a los archifamosos rolls. Sé que hay otros platos poco conocidos que podrían deparar buenas sopresas. Por eso decidí almorzar en Hanzo, dos veces elegido por la guía Summum como mejor restaurante japonés del Perú y una marca consagrada con más 6 años de presencia en Lima. De acuerdo a su página web ya tienen incluso un local en Santiago de Chile.

Para comenzar la jornada elegí la Gyoza Soup, una sopa de pollo y verduras servido con champiñones, frijolito chino y empanaditas gyoza de cerdo y langostinos. Es un caldillo con una sazón muy ligera (Imperceptible diría yo) pero que se compensa con el sabor concentrado de las gyoza, un bocadillo muy parecido a los siu-kao chinos. Recomendable como entrada para abrir el apetito pero debo mencionar que su elevado precio (S/.22.00) lo convierte en un plato que no pediría muy seguido.

En cuanto a los rolls tienen una amplia variedad con todo tipo de sabores, texturas e ingredientes. Creo que a los peruanos hace rato ya se nos fue la mano creando makis. Yo elegí el Kani Crunchi, por encima tonkatsu, por dentro langostino empanizado, pulpa de cangrejo y palta. Para mí, cualidad esencial de los rolls es sentir el sabor muy fresco de los ingredientes. Segundo, ningún sabor debe sobreponerse al otro (Aunque esto se complica en los rolls bañados en salsas) Este Kani Crunchi satisfizo mis expectativas y me dejó con ganas de pedir otras variedades. Recomendable.

El Batayaki Hanzo, un saltado de camarones, calamar y langostinos en salsa de mantequilla y ajo picante, debió ser la estrella del almuerzo. Sin embargo fallaron de una manera estrepitosa porque los mariscos estaban cocidos desigualmente. Algunos estaban a término medio, otros completamente rostizados con un insoportable gusto amargo. Según la descripción se acompañan con una salsa de mantequilla pero qué marca estarán utilizando porque tenía más sabor a grasa que otra cosa. Si a eso le agrego que me vinieron con el pretexto de "el plato incluye camarones pero justo hoy día no tenemos" no lo recomendaría para nada.

De acompañamiento pedí el Oriental Rice, un arroz salteado con algas, shiitake, salchicha china y champiñones. A la mesa llegó un arroz meloso con una generosa porción de mariscos (¿Más mariscos? ¡Pero si no estaban en la descripción del plato!) Igual agradezco haber pedido este acompañamiento porque sirvió para que no me vaya de  Hanzo con el estómago vacío. Eso sí, considero que no supera a los arroces fritos del Edo y Kintaro. Atención, si lo piden recuerden que la salchicha china tiene un sabor fuerte muy particular que tal vez no sea del agrado de todos. 

Para terminar elegí las perlitas de tapioca, bolitas de tapioca cocida en una infusión de frambuesa y servidos con una bola de helado de vainilla D'onofrio. La tapioca es el almidón de yuca presentado en forma de bolitas y que sancochado se puede utilizar en variedad de recetas. Es uno de mis postres favoritos y cada vez que voy al Barrio Chino, aprovecho y compro un paquete para cocinarlo al estilo de arroz con leche (receta de mi casa). El que me sirvieron era tan empalagoso como un suspiro limeño. De la frambuesa sólo tenía el color y se perdió ese toque ácido que hubiera hecho un buen contraste. Ademés es lamentable que en un restaurante premiado utilicen helado D'onofrio porque esa mezcla de manteca y azúcar sólo contribuyó a hacer más empalagoso el postre. Prescindible.

Punto a favor de Hanzo, el servicio. El mozo que atendió mi mesa tenía muy buena actitud, hacía recomendaciones, estaba pendiente de mis necesidades y demostró un buen conocimiento de los ingredientes que contenían los platos y de su manera de cocción. Gran punto en contra de Hanzo, los servicios higiénicos. No voy a entrar en detalles de mal gusto pero se nota que nadie supervisó el correcto funcionamiento de los baños antes de abrir el el local. Los tachos llenos y otros indicios me dan a entender que no llevan un control de la limpieza cada cierto período de tiempo. Muy mal.

No pienso justificar a este restaurante con el pretexto del mal día pero tampoco voy a incluirlos en la lista negra. Es muy simple, antes ya había visitado el local de San Isidro y tuve una muy buena experiencia gastronómica con visita incluida del itamae a la mesa para consultar mi opinión. ¿Empate técnico, entonces? Para nada. El local de Encalada queda descartado. Al local de San Isidro le daré el beneficio de la duda.

Hanzo queda en Av. Primavera 1494, Surco.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a 4:00 p.m.  y de 7:00 p.m. a 11:30 p.m. Domingos de 12:30 a 4:00 p.m
Ticket promedio: S/.65.00 por persona
Teléfono:344-4801
Volvería: Sólo al local de San Isidro.

Post Data: Gastón escribe
Los lectores que me siguen desde hace tiempo sabrán que siempre me he mostrado en desacuerdo con las recomendaciones de Gastón Acurio y su programa Aventura Culinaria. Me cansaría de contar los innumerables chascos que me he llevado con restaurantes que se aprovechan de la publicidad gratuita. Si a eso le agrego la famosa argolla de chefs "consagrados" que saben aprovechar muy bien estar al lado del ícono máximo de nuestra gastronomía no me incluiría en su lista de fans.

Sin embargo a raíz de la crítica que le hice a Panchita (el infame episodio del arroz con choclo y el problema con el rocoto picante, entre otros) el mismo Gastón Acurio escribió a mi correo personal lamentando mi insatisfacción y transmitiendo su preocupación al personal responsable del restaurante. Pero no todo quedó allí, también se refirió a mi malestar por la ausencia de críticas en su programa y que a veces me ha llevado a tomar decisiones erróneas. Sus comentarios fueron escritos en un tono muy asertivo y se entabló un diálogo fresco y productivo en el cual resaltaba la importancia de las críticas pero también la gran responsabilidad que existe detrás de ellas.

A Gastón le agradezco que se haya tomado el tiempo para escribirme y reconozco que en algún momento puedo haber escrito una opinión sesgada sobre él. Total él podría actuar de buena fe pero no podemos esperar que todo el mundo tenga esa actitud y menos ciertos restaurantes "exclusivos" que sólo piensan en sus bolsillos más que en la satisfacción del cliente o el bienestar de su personal. Además también me regaló una frase para reflexionar "Todos tenemos un mundo propio y subjetivo de sonidos y sabores" Pero como le dije al final en el correo, lo único que no le perdono es que haya lanzado un recetario junto al plomo de Gianmarco. He dicho.

sábado, 14 de abril de 2012

San Isidro XIII: Delicass

¿Vuelve la ruta de San Isidro? Pues no. Lamento decepcionarlos pero ya no quedan muchos restaurantes en la zona financiera de San Isidro que puedan hacerle competencia a mis favoritos (Aïoli y La Miga) y si caí por este local fue mera curiosidad. A Delicass siempre la he visto como una cafetería ideal para calmar el antojo de postre (su encanelado es muy cumplidor) pero nunca me animé a darle una oportunidad a sus pastas artesanales. Al menos hasta hoy.

El almuerzo empezó con unos ravioles de espinaca en salsa de alcachofas y champiñones, un plato ideal para vegetarianos pero que no llegó a convencerme. El sabor de la salsa esta opacado por el exceso de pimienta que habían utilizado. Teniendo en cuenta que es un plato vegetariano también hubiera esperado ver mayor cantidad de alcachofas y champiñones. (Que amarretes pueden ser algunos cocineros) Pude percibir que el relleno de verduras tenía una textura seca. Es difícil encontrar un restaurante que sirva pastas rellenas frescas.

Después le llegó el turno a la especialidad de la casa: la milanesa napolitana, una milanesa de pechuga de pollo cubierta con salsa pomodoro, jamón inglés y  mozarella servida con ensalada o spaghetti. Para ser especialidad de la casa no me impresionó para nada. Será cuestióon de gustos pero el sabor muy dulzón de la salsa pomodoro no le hizo ningún favor al plato. Aparte esta milanesa destaca más por el tamaño que por la calidad. La Miga sigue manteniendo el primer lugar en mi ranking personal como la mejor milanesa napolitana de la zona financiera.

Felizmente Delicass tiene una carta guardada bajo la manga que puede salvar la jornada. Desde aquella ocasión en la que tuve un problema en La Folie con el helado D'onofrio cada vez le presto más atencion a aquellos sitios que ofrezcan una marca propia. No me refiero sólo a marcas consolidadas como 4d o L'aritza sino a aquellos restaurantes que ofrecen helados artesanales en su carta o como acompañamiento del postre. Delicass no es la excepción y tiene una carta adicional con varios sabores entre las que destacan cuatro variedades de chocolate. Yo me fui a la segura y pedí una combinación ganadora: Chocolate suizo (chocolate marmoleado con dulce de leche y con trozos de chocolate blanco) y frutos del bosque (mezcla de fresa, frambuesa, arándano y mora). Muy recomendable.

Delicass no terminó de convencerme a la hora de almorzar. Muy aparte de la calidad de su propuesta el servicio no fue lo que se esperaba de un restaurante de la zona. En esta ocasión tuve que coger la carta yo mismo porque nadie se acercó a traerla. Vale la pena aclarar que siempre voy antes de la hora punta así que no se justifica un nivel tan bajo de atención. Para la hora de almorzar será mi tabla de salvación pero no creo que alguna vez se convierta en mi favorito.

Delicass queda en Las Begonias 510, San Isidro.
Horario: Lunes a domingo de 7:00 a.m a 12:00 p.m
Ticket promedio: S/.35.00 por persona
Teléfono: 221-3309
Volvería: No. Hay mejores restaurantes cerca de mi trabajo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Panchita (¿Va o no va?)

Actualización 10.04.12
Una nueva visita a Panchita sigue dejándome con más dudas que certezas. Dos platos típicos muy conocidos no pasaron la prueba de fuego. ¿Estarán llegando al nivel en el cual importa más la cantidad que la calidad? ¿O  estará pesando mucho la marca Gastón Acurio?
  
Esta vez para comenzar mi almuerzo elegí un rocoto relleno horneado a la leña con carne guisada y un cremoso pastel de papa. Primer problema, el rocoto no fue preparado adecuadamente porque estaba muy picante. Yo lo soporto porque me gustan los sabores fuertes pero un turista saldría pitando. Segundo, el pastel de papa estaba todo desarmado y si lo comparo con los que comí en Arequipa me pondría a llorar. Tercero, si lo hornearon a la leña no me dí cuenta porque su sabor y textura no tenían nada que indique una cocción especial. Prescindible.

Para el segundo plato elegí el agachadito, tallarines saltados con pollo, con sabor a sopa seca de chifa (¿?), acompañado de un tazón  de crema de carapulcra. No se equivoquen como yo, este plato no guarda absolutamente ninguna relación con el popular manchapecho. Es un tallarín saltado correctamente preparado, con gusto ahumado, sazón moderada y con los fideos cocidos al dente. No pude identificar otro ingrediente que explique la definición de la carta. La carapulcra estuvo buena, de textura cremosa y con un agradable sabor casero. Los platos funcionaron individualmente pero la combinación se me antoja una fusión fallida.

Panchita sigue mostrando altibajos en la calidad de sus platos pero donde se mantiene constante es en los precios elevados de su carta. Como dije antes, vayan en grupo y prescindan del pan y las bebidas alcohólicas porque sólo contribuirán a elevar el monto final de la cuenta.

Panchita estaba en la lista de restaurantes que hace tiempo quería conocer. Sin embargo la diversidad de comentarios que había escuchado ("Imposible conseguir mesa", "¡Te cobran el pan!", "Como siempre para lleno cocinan mal") me servía de pretexto para seguir dilatando la visita. Hasta que un día armado de toda la paciencia del mundo decidí hacer una reserva (previa advertencia telefónica que sólo daban tolerancia de 10 minutos) para visitarlos y saber de una buena vez que se ocultaba tras esas paredes grises en la calle Dos de Mayo.

Para comenzar el almuerzo quise despejar una de las más grandes intrigas que había escuchado de Panchita: el pan. De acuerdo a la carta "un delicioso pan de papa amarilla salido del horno de leña" acompañado de una mantequilla de hierbas y una crema de ají. Sinceramente no le encontré nada espectacular que justifique el precio de carta o los comentarios que había escuchado. Y acá viene el quid del asunto. Si Panchita ofrece porciones muy generosas de sus platos, ¿vale la pena llenarse con pan? Y si les parece caro pagar 7.50 por persona por cada dos panes, entonces ¿por qué no pedir que sólo traiga una porción? Tengan en cuenta que los mozos jamás lo dirán pero no es obligatorio aceptar el pan en la mesa.

De entrada escogí los portobellos al ajo perejil, según la carta "super portobellos asados a la parrilla con ajo, perejil y aceite de oliva". Para mi disgusto la sazón era muy ligera y tampoco le sentí el sabor ahumado que esperaba de una cocción a la parrilla. Quizá el tiempo de cocción fue muy breve o mis expectativas con los portobellos fueron demasiado altas. No sé porque le tengo tanta fe a estos hongos, igual siempre terminan decepcionándome. Seguiré insistiendo en busca de los portobellos perfectos porque en Panchita no los encontré.

El Gran a lo pobre (Milanesa de chuleta de cerdo con tacu-tacu de frejol negro a la chorrillana, plátano de la isla y huevo frito a la rabona sobre pan frito) no es un plato sino un homenaje a la comida casera, contundente y preparada al mejor estilo. Un extraordinario tacu-tacu de frijoles negros, crocante y de muy buena sazón, una soberbia milanesa de cerdo empanizada hasta decir basta, y un huevo frito con salsa criolla servido sobre pan frito. ¿Se puede pedir algo más a la vida?. El conjunto de sabores, texturas y aromas resultaron en un plato que considero uno de los más sabrosos que he probado en mucho tiempo. Eso sí, tengan en cuenta que puede resultar muy pesado. Recomendable tomar una infusión o un bajativo.

No me iba a quedar con las ganas de probar sus anticuchos así que ordené uno de corazón. Y si bien dicen que es su especialidad siento que no pudo competir en tamaño ni sazón con el plato anterior. Los anticuchos tenían un buen punto de cocción y una sazón correcta pero no encontré una cualidad que los haga destacar. Para mí lo mejor fueron los acompañamientos: papas doraditas y crujientes hasta decir basta y una porción generosa de choclito dulce. Las salsas de acompañamiento no estuvieron al nivel del plato, con decirles que preferí combinarlos con la crema de ají que vino junto al pan.

Para terminar ordené la degustación de cheesecakes peruanos: saúco y lúcuma acompañados de crema inglesa. Y este fue uno de los puntos más débiles de todo el almuerzo. Decir "cheesecake de" implica que el postre este bañado en una jalea de la fruta indicada. Poner cinco bolitas de saúco no significa que tu torta de queso se convirtió en un flamante cheesecake de saúco. Lo mismo con la crema inglesa, esas cuatro gotas sólo me acompañaron en la primera cucharada del postre. Por favor díganle a la repostera que no sea tan amarrete o mejor cambien el nombre del postre en la carta para que los clientes extranjeros no piensen que los peruanos servimos postres tan mezquinos.

Hasta allí todo transcurrió normal. La atención del mozo estuvo de muy buena a excelente y la visita me había dejado un buen sabor de boca. Sin embargo una semana después volví y me encontré con una situación radicalmente diferente. ¿Habrá tenido que ver con el cambio de mesa?

Comencé con el piqueo Panchita, papas rellenas, chicharrones, camote frito, salsa criolla, yuquitas con ocopa y choclo a la huancaína. Leyéndolo en la carta me saboreaba un piqueo extraordinario pero cuando llegó a la mesa pensé que era una porción personal. ¿Qué tan caro puede ser que pongan más de cuatro boliyucas o una porción más grande de choclo a la huancaína? Los sabores estuvieron muy cumplidores, buena sazón de las salsas, textura muy suave de las papas rellenas y un chicharrón jugoso y de buen sabor (punto aparte para el delicioso pellejo crocante). Sin embargo me parece que el tamaño del plato no justifica el precio para nada.

Luego pedí el ossobuco entero para dos, según la carta "asado horas en su jugo" y acompañado de puré batido de papas. La verdad, para ser un plato bandera y después de todo lo que me hicieron esperar, no me pareció nada extraordinario. Alguien definitivamente se olvidó del frasco de sal y pimienta porque no le sentí ese sabor concentrado que debe tener el verdadero ossobuco. La salsa parecía hecha a último momento y en cuanto al puré tampoco ayudó a mejorar la situación. Un plato cumplidor pero no lo que se esperaba.

El punto bajo de esta visita fue cuando pedí una porción de arroz con choclo como acompañamiento. Cuando el mozo la trajo, de inmediato le hice notar que no había un solo grano de choclo a la vista. Su indolente respuesta "Es que están adentro" no me iba a dejar tranquilo así que partí el molde y me encontré con una porción de arroz solo. Volví a reclamar y trajo la misma porción pero esta vez con cinco granos de choclo. Lamento la foto pero quiero graficar como me sentí cuando no pudieron cumplir algo tan simple. Un curso de honestidad para sus mozos no estaría de más.

Panchita me dejó con un gran signo de interrogación. Todo lo bueno que hicieron en la primera visita lo borraron de un plumazo en la segunda. Lo peor es cuando un mozo intenta verme la cara como si yo fuera un novato. Mis recomendaciones, vayan en grupo porque los platos son grandes, no se emocionen con el pan y tampoco tomen licor porque la cuenta se va a inflar tremendamente. Eso sí, les aconsejo ir temprano porque después se llena y ahí sí que les van a servir cualquier cosa.

Panchita queda en Av. Dos de Mayo 298, Miraflores.
Horario: L-S de 12:00 a 12:00 a.m. D de 12:00 a 5:00 p.m.
Ticket promedio: S/.80 por persona.
Teléfono 242-5957. No aceptan reservas domingos ni feriados.
¿Volvería?: Sólo en el mediano plazo porque tiene sus altibajos y los precios son altos.

domingo, 8 de abril de 2012

Nanka (Restaurante verde)

Nanka, nueva presencia en el ambiente gastronómico de Lima, se presenta en su página web como una "cocina joven y evolutiva que promueve insumos locales y sostenibles en un ambiente relax y con eco glamour(¿?) que invita despertar a los sentidos" (sic) Yo preferí dejar que pasen algunos meses desde la inaguración para animarme a visitarlos y escribir la reseña del caso.

Rollitos estilo vietnamita
El almuerzo empezó con unos rollitos estilo vietnamita rellenos de langostinos de Tumbes, hojas orgánicas y servidos sobre una hoja de lechuga fresca. Mi referencia más próxima a estos bocadillos es un plato chino que comí en casa de una amiga. Era un saltado de carne y choclito de lata servido sobre hojas de lechuga y que se comía envolviéndolo al estilo de un taco. En Nanka esta entrada consiste en un rollo frito muy crocante que se acompaña con una salsita muy ligera con sabores de ají limo. El toque especial se lo da la mezcla de hierbas: hierbabuena, albahaca morada y culantro. Resultó un buen punto de inicio para el almuerzo, una entrada fresca cuyos sabores armonizaban a la perfección.

Trucha al panko con tabouleh de quinua
De los platos principales escogí la trucha al panko acompañada de tabouleh de quinua de temporada y cremita de huacatay. La trucha me pareció muy aceptable, muy crocante por fuera y con buen punto de cocción por dentro. En cuanto al tabouleh era una especie de mini-ensalada de quinua mezclada con tomate, cebolla y otros ingredientes, entre los cuales percibí un sabor fuerte que desentonaba y que no le hizo ningún favor al plato. Mi primera sospecha recaería en el rabanito porque el resto de ingredientes se veían bastante frescos. La salsa de huacatay hizo acto de presencia pero no destacó. Cumplidor.

Arroz con pato acebichado
Luego probé la media porción de arroz con pato acebichado Nanka, un plato que en la inaguración me hizo llorar de lo bueno que estuvo. Este plato es una audaz mezcla de sabores: arroz con pato norteño y cebiche de pato de Casma. Sin embargo lo que me sirvieron era un pálido reflejo del plato original porque no sentí el mismo sabor en el arroz. Quizá jugó en contra que no soy muy aficionado de los arroces mojados o quizá fueron las expectativas muy altas que tenía de volver a probarlo. De todos modos el pato no tiene la culpa de nada y tengo que destacar su excelente punto de cocción: textura suave de la carne y un delicioso toque de grasa.

Papas huamantanga en tres cocciones
Las palmas del almuerzo van para las papas Huamantanga en tres cocciones acompañadas de tres tipos de salsa. En un país como el nuestro donde nos orgullecemos de tener tantas variedades Nanka ha creado un plato símbolo . Estas papas crocantes por fuera y arenosas por dentro tranquilamente podrían fungir de plato de fondo. De las salsitas yo me quedo con la de ají limo porque la sentí más concentrada y mejor preparada. Por favor, nunca quiten este acompañamiento de la carta.

Lasaña de mango y fresas
Para el postre pedí la lasaña de mango y fresas con azúcar de cedrón y cremita pastelera. Eststá preparado con tajadas muy delgadas de fruta fresca bañadas en una crema pastelera que resultó muy ligera para mí gusto. Combinar el sabor fresco de las frutas con una crema puede resultar una epifanía de los postres (como La Dolce Locanda o los postres del San Antonio) pero el de Nanka no me pareció algo memorable y menos que justifique el elevado precio de carta. Me imagino que las frutas deben venir de algún huerto muy lejano, orgánico y eco-glamour pero no es algo que volvería a pedir.

Vista del salón
Hasta allí fue una experiencia satisfactoria pero sé que Jason y Lorena esperan que diga algo más. Primero, no les perdono que me hayan entregado una carta de postres sucia. Dicen que la carta está impresa en papel ecológico pero si no se preocupan por mantenerla limpia es lo mismo a que me la entreguen dentro de una mica de plástico. Segundo, no me gustó que me interrumpieran varias veces durante el almuerzo. Inicialmente fue un chico que trató de convencerme de las bondades de la anchoveta. No estamos en un supermercado sino en un restaurante y a nadie le gusta que vengan a hacer propaganda a la mesa. Luego vino otra persona para contarme lo maravillosa que era la carta de vinos y que regresó a mitad del almuerzo para insistir con lo mismo. Tercero, considero que los precios son muy elevados y en algunos casos no justifica la porción que sirven. Entiendo que es una propuesta nueva y diferenciada pero luego de una rápida mirada a la carta considero que sólo resultará atractiva para aquellos dispuestos a pagar el costo.

Puedo recomendarles que visiten Nanka porque dudo que haya un restaurante parecido en Lima. (La decoración se merece un párrafo aparte pero no soy la persona adecuada para hablar de eso) Si gustan de consumir bebidas alcohólicas tal vez se sientan como en casa porque hay una amplia variedad de cervezas, macerados, chilcanos, piscos y un largo etcétera. Yo me voy de este restaurante pensando en que soy un amigo de la ecología pero no un fanático.

Nanka queda en Jr. Bambúes 198, La Molina.
Horario: Lunes a Sábado de 12:30 pm a 00:00. Domingos 12:30 a 5:00pm
Ticket promedio: S/.100 por persona
Teléfono 369-7297
Volvería: En el mediano plazo para ver como evoluciona su carta.