sábado, 30 de junio de 2012

El Grifo V: El post final.

Increíble. No pensé que este post despertaría tantas pasiones entre los seguidores de El Grifo. Lo siento mucho pero este restaurante no es la fonda de la esquina. Con tanta experiencia acumulada de años su margen de error es mínimo y me parece un desastre que sirvan estos platos tan mal preparados o usando ingredientes de baja calidad.

Hace muchos años cuando trabajaba en un sitio muy lejano, cuyo nombre ya olvidé, la hora de almuerzo era una pesadilla para mí. El credo del concesionario estaba más enfocado en la cantidad que en la calidad y ya estaba harto de consumir extras todos los días. Hasta que un día alguien me habló de El Grifo. Haciendo un esfuerzo para estirar mis magros ingresos visité su local y descubrí que era un oasis en el desierto. Sin embargo los años pasaron, yo cambié de trabajo y El Grifo también cambió. Para bien, no lo creo. Al menos después de la última experiencia que tuve con una administradora malcriada en el local original ganas de volver no me quedaban. Sin embargo aprovechando que estaba en el Jockey Plaza, y por todo lo bueno que tuvo en sus inicios, les dí el beneficio de la duda visitando su nuevo local.

Langostinos al panko
El almuerzo empezó con unos langostinos crocantes al panko acompañados de salsa de maracuyá, rocoto y limón oriental. Una de las entradas más comunes y que está presente en la carta de cualquier restaurante. No se en qué habrá estado pensando el cocinero pero se olvidó de la sal, la pimienta, el ajinomoto o lo que sea. Son los langostinos más desabridos que he probado en el año y por la textura que tenían ovio que usaron el insumo congelado. La salsa de maracuyá estuvo incomible, muy ácída. Se lo mencioné al mozo (¿o habrá sido el corredor?) pero se hizo el desentendido. Hubiera preferido de acompañamiento esos sobrecitos de mayonesa Alacena. Prescindible.

Corvina a la mantequilla
El primer plato de fondo fue la corvina a la mantequilla, corvina a la plancha sobre dos rodajas de papa dorada, cubierta de mantequilla dorada, un toque de limón y alcaparras. Imagínense un filete de pescado sumergido en mantequilla, algo así como una corvina a la meniere. Diría que fue lo más rescatable del almuerzo por el adecuado punto de cocción del pescado, crocante por fuera jugoso por dentro. De acuerdo al gusto de cada uno, yo les sugeriría que pidan limón adicional para cortar el salado de la mantequilla. El acompañamiento era un pocillo de arroz en el que encontré algunos grumos. En pleno siglo XXI y con olla arrocera, ¿y no saben preparar arroz graneado?

Fettuchini al pesto con bistec apanado
El segundo plato fue fettuchini al pesto con bistec apanado. El pesto preparado con espinaca y queso venía con pecanas picadas no molidas. Hubiera sido un detalle especial pues la pecana tiene un sabor y grasa especiales en esa prssentación. Sin embargo la textura de la salsa era muy espesa, casi un cucharón engrudo. Además tengo la impresión que la pasta no fue cocida al momento, porque cuando quise extenderla un poco estaba como apelmazada. Resultado, no pasé de la mitad del plato. Del apanado no hay mucho que decir, hizo acto de presencia en el plato y nada más. Un plato de concesionario.

Brownie con helado
El postre llegó en forma de un brownie con helado. Primer defecto, la presencia del helado D'onofrio, esa insufrible mezcla de manteca, azúcar y colorantes que no deberían utilizar en un restaurante como El Grifo. Me imagino que los costos deben ser ahora su mayor preocupación y para qué utilizar helado artesanal. Total, ningún cliente se queja, ¿no? Segundo, el brownie no tenía la textura amelcochada de rigor, parecía un quequito de chocolate común y corriente. Si lo comparo a los legendarios panqueques de viernes que servían en el local de la avenida Colonial me pondría a llorar.

Creo que ya no queda mucho por contar de El Grifo. Para alguien como yo, que salia de vacaciones exclusivamente para ir a almorzar a este restaurante, existe un abismo de diferencia entre el original de la avenida Colonial y el que se ubica ahora en el Jockey Plaza. Como dijo una amiga "parece un restaurante al paso". Y es que debe haber una línea finísima entre dedicarse a la cocina por pasión y hacerlo por negocio.  Porque si realmente gastaron US$ 400,000 para abrir un local donde se sirven estos platos, yo diría que les sobra la plata.  A mí no, y por eso llega el momento de decir ¡Adiós Grifo!.

El Grifo queda en el nuevo boulevard del Jockey Plaza.
Ticket promedio: S/.50.00 por persona.
Volvería: No. Para quien conoció el original, el de ahora está para llorar.

lunes, 25 de junio de 2012

Tiradito Fish (La maldición del tacu-tacu)

El chef de Tiradito Fish escribió a mi correo personal en un tono muy agrio quejándose por algunas apreciaciones de los comentaristas que tal vez estaban fuera de lugar. Ahora me toca a mí quejarme por algunos comentarios que por su optimismo tranquilamente podrían venir de una portátil. No pienso escribir una sola palabra más acerca de este restaurante pero tampoco soy un ingenuo para pensar que de un día a otro se convirtieron en candidatos a una estrella Michelin.

Me cansaría contando las veces que he sufrido por culpa del tacu-tacu. Decir que siempre lo preparan mal sería muy diplomático. Una vez me intoxiqué comiendo un tacu-tacu relleno de mariscos. Otra vez me lo sirvieron con un insufrible sabor avinagrado. No lo entiendo pero por alguna razón desconocida mi búsqueda del tacu-tacu perfecto siempre acaba con pésimos resultados. El problema es cuando esta maldición se extiende a todos los platos de un restaurante.

A mi Facebook habían llegado un par de invitaciones para conocer Tiradito Fish, una nueva presencia en la avenida Caminos del Inca. Yo soy renuente a visitar restaurantes nuevos porque prefiero dar tiempo para que se asienten en el mercado y hagan algunos ajustes a su propuesta. Sin embargo cuando leí  una reseña (mejor dicho un publirreportaje) en un diario local  en el cual su propietario afirma que "cada plato tiene un sabor especial porque utiliza siete salsas base" pensé que sería bueno darles una oportunidad. Obvio que no lo pensé bien.

Tagliatellis en salsa huancaína con lomo
El primer plato fueron los tagliatellis en salsa huancaína con lomo al sillao. La combinación de huancaína con lomo hace mucho que dejó de ser una novedad. Salvo honrosas excepciones la preparación del plato no exige mucha ciencia. El lomo fue una decepción, la textura de la carne estaba seca como un corcho porque se les había pasado el punto de cocción. ¿Tan difícil es que cocinen un lomo al punto tres cuartos? Oportunidad perdida porque hubiera sido delicioso combinar el sabor bastante ligero de la salsa huancaína con los jugos de la carne. Al menos la carta es veraz porque el lomo tiene un fuerte sabor salado que le da el haber sido marinado en sillao.

Spaguetti Frutti di Mare
Luego vinieron unos spaguetti Frutti di Mare, pasta bañada en crema de frescos mariscos, champiñones y queso parmesano. Está bien, sé que no estoy en un restaurante premiado y no esperaba que me sirvieran langostinos jumbo pero tampoco que fueran tan amarretes con la cantidad de mariscos. Habré contado cinco trocitos de calamar, pulpo o langostino y aún  así creo que estoy siendo optimista. Total, seguro que utilizan esas mixturas de mariscos precocidas así que mucha inversión no hay.  El plato era pura pasta con salsa de ají amarillo. Tampoco sé donde habrán quedado los champiñones que menciona la descripción de la carta. La foto habla por sí sola: spaghetti con arvejas.

Tacu-tacu a lo macho
El "broche de oro" llegó con el tacu-tacu a lo macho, servido con salsa de mariscos a las finas hierbas y filete de pescado a la plancha. El tacu-tacu era un aburrido revuelto de frijoles con arroz al que no sólo le faltaba sabor sino también la obligada textura crocante. Absolutamente nada que ver con la receta que refiere el chef-propietario de Tiradito Fish en este link. En cuanto al filete de pescado tenía un sabor muy fuerte, casi incomible. Peor aún, el mozo tampoco supo decirme que pescado usaron. De la salsa de mariscos sólo había un calamr y un trozo de pulpo. Es uno de los peores platos que he comido en el año.

Lamentablemente para Tiradito Fish cuando el blogger escribe sus reseñas no se limita a contar sobre lo que come sino también sobre lo que sucede alrededor de él. Primero, me pareció una absoluta falta de respeto que en el baño en lugar de haber papel toalla hayan colocado servilletas. Señores, estamos es un restaurante no en una fonda de cuarta. Nada les costaba ir al supermercado del frente y comprar un par de rollos. Segundo, me sorprendió la pobre capacidad de reacción del mozo. Si un cliente deja un plato a medio comer, es una señal de alerta para llamar al chef y salvar la situación. Ante mi queja por el tacu-tacu se quedó callado como si le hubiera hablado en tailandés. No se necesita mucho criterio para tratar de salvar a un cliente, a menos que no les importe en absoluto que uno vuelva. Y eso es lo que haré pues no creo que valga la pena hacerles una tercera visita. Eso me pasa por no hacerle caso a Gabriela de Seis de enero quien me había pasado el dato de un buen restaurante de mariscos en Chorrillos. 

Tiradito Fish queda en Caminos del Inca 835, Surco.
Ticket promedio: S/.45.00 por persona.
Teléfono: 372-6122
Volvería: Ni pensarlo.

jueves, 21 de junio de 2012

La Preferida II (¡Feliz día viejo!)

El papá del blogger
Cuanto le agradezco a mi papá que durante mi niñez se haya preocupado de que siempre tuviera un libro en mis manos. Recuerdo que junto a mi hermano nos llevaba semanalmente al quiosco de periódicos para que cada uno escoja un tomo de la colección "Grandes Aventuras" de Oveja Negra. ¿Por qué no reeditarán esa colección? El tiempo fue despiadado con esos libros y ahora su estado es poco menos que calamitoso. Señal inconfundible de las veces que releí las aventuras de los Tres Mosqueteros, los misterios de Sherlock Holmes o el interminable viaje de Allan Quatermain. Mi papá no es muy exigente cuando se trata de restaurantes. El se conforma con salir en busca del cebiche perfecto. (Ese cebiche existe pero lo probé una sola vez en el restaurante de un club privado) Por eso pensé que sería buena idea celebrar el Día del Padre en La Preferida, un local que ya me ha dejado antes con muy buen sabor de boca.¿Podría alegrarle el día a mi padre con sus platos?

Cebiche La Preferida
El almuerzo empezó con un cebiche La Preferida. Cada vez que voy por el mercado a hacer las compras de la semana miro con recelo un puesto-huarique donde la gente devora un  cebiche acompañado de chicharrón. La verdad siempre he desconfiado de esos cebiche que se preparan al granel en una vasija inmensa. Pues el de La Preferida se me antojó un verdadero homenaje a los cebiches de mercado. Es un cebiche de pescado al ají amarillo con crocante chicharrón de calamar acompañado de cancha, choclo y camote glaseado. Tremenda combinación en la que destacaron el chicharrón crocantísimo y el camote glaseado. Combinación muy acertada de sabores y texturas.

Parrilla marina en salsa anticuchera
Luego pedí una parrilla de hongos, pulpo y langostinos con salsa anticuchera. Es una porción generosa de mariscos a la brasa que llegaron en buen término de cocción. Sin embargo hay un pequeño detalle (Demasiado optimismo del blogger porque lo dice en la carta) El sabor de la salsa anticuchera es muy fuerte y deja una sensación de llenura incómoda por el exceso de ají panca. Su sabor incluso logró opacar el gusto ahumado de la parrilla. Considero que las papitas cocktail y el choclo desgranado deberían servirse aparte como acompañamiento y no mezclado con los mariscos. Es cuestión de hacer algunos ajustes y para mi gusto sería una opción muy recomendable.

Arroz con mariscos
Finalmente vino un arroz con mariscos, el plato más clásico de cualquier restaurantes de pescados y tan común que es díficil que lo preparen mal. Estuvo cumplidor, con una sazón ligera, mariscos en adecuado punto de cocción y en una porción suficiente para que no sea puro arroz. el toquecito de parmesano me encantó pero ese es un gusto personal. Considerando que era un día de fiesta recibí muy buena atención, los mozos fueron corteses y los platos llegaron en un tiempo razonable. Me agradó también ver que el administrador estaba pendiente de cada detalle. Algo tan sencillo pero que no se encuentra en todos los restaurantes. ¡Buen trabajo La Preferida!

La Preferida queda en Av. La Encalada 908, Surco.
Horario:Lunes a sábado de 8:00 a.m a 11:00 p.m
Ticket promedio: S/.40.00
Teléfono: 358-9049
Volvería: Sí, para darme un gusto de vez en cuando.

lunes, 18 de junio de 2012

Sao Paulo VIII: El blogger de compras.

Llega el último capítulo de la ruta de Sao Paulo. Como dije al inicio, el factor tiempo fue la mayor dificultad de esta aventura. Estirando un poco las horas y luchando contra el cansancio de la jornada laboral pude conocer restaurantes muy interesantes y disfrutar de estupendas comidas. (Jamás podré olvidar la picanha del Fogo de Chao). Pero aún faltaba algo muy importante para el blogger: ir de compras a un supermercado. Difícil que encuentre algún chocolate nuevo por eso me enfoqué en un nuevo gusto que he desarrollado: galletas importadas e infusiones.

En mi primer viaje fui a un supermercado ubicado en el mismo mall donde almorcé comida árabe. Encontré chocolates Lindt en todas sus variedades pero los precios no estaba de acuerdo a mi magro presupuesto. Husmeando por las demás góndolas me fijé en unas galletas de caja negra. ¡Bingo! ¡Galletas suizas! Definitivamente tenían que ser algo bueno. Pues les confieso que no son buenas, ¡son extraordinarias! Al menos las “Crepes Dentelle” resultaron unas galletas delgadísimas cubiertas de chocolate dark. También encontré las infusiones Twinings, té inglés con deliciosos sabores a frutas. Desde que los probé en casa de mi amiga Claudia cada vez que salgo de viaje trato de buscarlos como sea. Costarán un ojo de la cara pero vale la pena cada sorbo.

En mi segundo viaje sólo pude ir a un supermercado cerca del hotel. Esta vez tuve que conformarme con las galletas alemanas Bahlsen. Esta marca se vende en el Perú pero la gran diferencia es aquí pude encontrar todas sus variedades. La "Truffette" (Merengue, crema de chocolate, cubierta de chocolate de leche) y la "First Class" (Waffle, crema de avellanas cubierto de chocolates) me dejaron con la certeza de que en la competencia de galletas suizas y alemanas yo siempre sería el ganador. En cuanto a las infusiones me decidí por la marca brasileña "Cha Leao". Su té de cítricos, la infusión de menta y la de manzanilla me acompañaran en mis almuerzos por un largo tiempo.

No quiero acabar esta reseña sin agradecer a mis amigos del SSC de Sao Paulo por su hospitalidad, por sus obsequios y por su permanente apoyo en mis labores diarias. Es un gusto ir a trabajar todos los días sabiendo que hay excelentes compañeros siempre dispuestos a ayudar para alcanzar los objetivos comunes. ¡Gracias a todos por estar siempre allí y por hacer de nuestra empresa un gran lugar para trabajar! ¡Espero que nos volvamos a ver muy pronto!

sábado, 16 de junio de 2012

Sao Paulo VII: Más blogger bites

Siguiendo con más blogger bites ahora me toca hablar acerca de tres bocadillos típicos de Sao Paulo. Antes de viajar ya había hecho mi tarea y revisado algunos blogs para saber que no podía dejar de comer en esta ciudad. Felizmente no fue muy dificíl encontrarlos. Lo difícil será soportar el tiempo que pasará hasta que vuelva a probarlos.

Brigadeiro
Brigadeiro
El brigadeiro es un dulcecito tradicional brasileño preparado con chocolate y leche condensada. De acuerdo a la historia (aunque hay varias versiones) su nombre hace referencia a Eduardo Gomes, un militar que durante su campaña para la presidencia los repartía entre sus simpatizantes. Diría que son muy parecidos a nuestras trufas sólo que acá los preparan de todas las formas posibles. Sólo en el Brigadeiro Bistro preparan 40 variedades de este postrecito. ¿Se imaginan una trufa sabor a cheesecake? ¿O de maracuyá? ¿O de pistacho? Epico. Si quieren saber más del brigadeiro y de su historia visiten está página.

Pao de queijo
Pao de queijo
Antes de viajar uno de mis compañeros de trabajo me había hecho una advertencia. ("Una vez que lo pruebes no podrás dejar de comerlo") Yo tomé este comentario con escepticismo. ¿Qué tan delicioso puede ser un pan con sabor a queso? Claro hasta que lo probé y tuve que aceptar que era uno de los panes más sabrosos que había probado en mi vida. Es un pancito preparado con fécula de mandioca lo que le da una textura crocante por fuera y esponjosa por dentro. Su aspecto inocente no revela el peligro que supone tratar de comer sólo uno. Como es pequeño se deja comer uno trás otro y cuando menos se den cuenta habrán acabado con toda la bandeja. El pan de queso debería venderse con un letrero de advertencia.

Petit Gateau
Petit Gateau
Un postre que me habían recomendado todos mis amigos brasileños. Aprovechando la cena en el Fogo de Chao lo busqué en la carta de postres y no perdí tiempo en ordenarlo. A ver, si alguna vez han comido un fondant no tendrán problemas es imaginar a qué sabe el petit gateau. Un quequito de chocolate relleno de chocolate acompañado de helado de vainilla (que no es D'onofrio felizmente). Lo mejor es que lo traen tibio a la mesa y va derritiendo lentamente el helado. El petit gateau es un reto para mí. Ahora me toca encontrar un postre que pueda invitar a mis amigos de Brasil cuando vengan por acá.

lunes, 11 de junio de 2012

Sao Paulo VI: Blogger bites

En la página web de la ATP existe una sección que se llama "Shark bites". Dicha sección contiene datos y estadísticas muy puntuales sobre los tenistas del momento. En mis dos viajes a São Paulo acumulé tal cantidad de información que, si bien no amerita escribir un post por cada tema, aún puedo darme el lujo de escribir algunos posts recopilatorios. Así que, sin perder más tiempo, les presento los "Blogger bites".

Neuhaus (El paraíso en la otra esquina)
Vista del local
Iguatemí es uno de los centros comerciales más lujosos de São Paulo. Marcas tan reconocidas como Prada, Cartier y Bulgari exhiben lo mejor de sus colecciones en locales bastante amplios y que destilan lujo hasta en el detalle más ínfimo. Yo sólo fui a este mall de puro curioso y  novelero porque en mis planes  no estaba comprar un producto cuyo precio llegaba tranquilamente  a los cuatro dígitos. Hasta que caminando por uno de los niveles superiores me percaté de un logo que me dejó sin palabras ¡Neuhaus! Los chocolates belgas más famosos y que tienen más de 100 años de historia. ¿Y ahora? Bueno, por algo existe la tarjeta de crédito. ¿O no?

Chocolate dark con cáscara de naranja confitada
¿Se imaginan la sensación querer comprarlo todo? (Eso también me pasa en la tienda de LEGO cuando veo la colección de CITY) Había bombones sueltos, cajas en presentaciones de lujo, cuadrados hechos con chocolate de origen. Era imposible decidirse y todo se complicó cuando la dependiente mencionó los precios. En un comercial de la televisión dicen que para todo lo demás existe Mastercard pero no me hace gracia regalar mi plata en incómodos pagos mensuales. Así que me decidí por lo más simple, una cajita con bombones varios y un cuadrado de chocolate dark 57% con naranja confitada. Mentiría si dijera que no me dolió en el alma pagar un precio tan elevado por esos chocolates. Sin embargo, cuando estuve de regreso en Lima y los probé me dí cuenta que hay experiencias que no tienen precio. Consejo, si alguna vez tienen la oportunidad de estar en una tienda de Neuhuas olvídense de los números.

Amor aos pedaços (La vida es dulce)
Vista del local
Imposible que el blogger se retire de Brasil sin comer un postre ¿No? Felizmente después de cenar en Almanara, mientras paseaba por el mall encontré una tienda que ofrecía tortas en porciones, galletas y cajitas de bombones. Mejor aún, estaban celebrando el "Festival do morango" (Festival de la fresa) y todas las tortas estaba preparadas con ese ingrediente.  Luego de un largo momento de meditación me decidí por un "bolo surpresa": queque de chocolate relleno con mousse de chocolate bitter y fresas, bañado en con chocolate bitter y cognac. Sí, más chocolate para el blogger. Y esta extraordinaria torta se merecería una foto de no se porque la dependiente la cortó tan mal que se desarmó en el plato.

Lo que me pareció más interesante de esta franquicia fue ver como se preocupan por la salud ya que ofrecen tortas sin gluten (para celíacos) así como tortas "light" sin azucar y con un 25% menos de porcentaje de grasas. Como para darse un gusto sin que afecte una alimentación balanceada. Si quieren saber más de esta franquicia visiten su web. Eso sí les advierto que las fotos son tan buenas que desearán comprar de inmediato un boleto a Sao Paulo.

Bienal Boulangerie (Los clásicos son los clásicos)
Sándwich de jamón ahumado
Caminando una noche por los alrededores del hotel noté bastante movimiento alrededor de un pequeño local. Me acerque y ví que era el local antiguo de una panadería muy surtida. Había pan del día, postres para llevar, artículos de bodega pero también atención a la mesa. "Un sanguchito estaría bien para cenar algo ligero" pensé. Al menos esa fue mi intención inicial, palabra de blogger. Pedí un sándwich de jamón ahumado y queso con un jugo de abacaxi (piña). Algo común de los jugos es que son preparados sin azúcar, una saludable costumbre que también deberíamos adoptar los peruanos. El sándwich resultó un verdadero reto. No sólo venía en un delicioso pan crocante relleno de una generosa porción de jamón con un delicioso gusto ahumado sino que estaba gratinado con doble capa de queso. Felizmente no se me ocurrió pedir papas fritas. Todo un clásico con 50 de años de existencia pero sorprendentemente la Bienal también ya cuenta con una web. Belgravia ¿qué estás esperando?

viernes, 8 de junio de 2012

Sao Paulo V: Ali Babá

Almanara, una franquicia brasileña con más de 50 años de existencia, fue mi siguiente escala en la aventura gastronómica de Sao Paulo. Cortesía de una compañera de trabajo pude visitar este restaurante de comida árabe para conocer nuevos sabores y estilos de cocina. El local, ubicado dentro de un mall, resultó bastante amplio y acogedor. Punto aparte, me sorprende encontrar nuevamente otra marca que se mantiene vigente durante más de medio siglo. Me pregunto, ¿Cuántos restaurantes en Lima tiene más de 50 años en el mercado?¿Me ayudan a encontrar uno?

Estaba claro que hecho un neófito sólo podía dejarme guiar por las recomendaciones de mi compañera. Para comenzar pedimos el mezzle, un piqueo que consta de hummus (puré de garbanzos), babaganuche (puré de berenjena), y crema agria. Si me hubiera visto mi madre como se habría reído. Cuantas veces lloré de niño por no comer garbanzos y berenjena y ahora no tenía la oportunidad de huir chillando "no me gusta". Sin embargo estas cremas resultaron bastante agradables. Una sazón muy tenue pero suficiente para acompañar muy bien estos panecillos crocantes (lo siento no pregunté el nombre) No es algo que volveria a pedir pero fue suficiente para abrir el apetito.

Después ordenamos una porción de sfiha. No sé si alguna vez han comprado en Wong el pan criollo, una mezcla de pan serrano con pan pita. La sfiha tiene la misma textura sólo que está rellena de carne molida y verduras. Tradicionalmente se debe preparar con carne de oveja (Gracias Wikipedia). Imagínense una pizza pero sin el queso ni la salsa de tomate. Con su toquecito de limón fue otro piqueo muy agradable. También ofrecen una variedad "cerrada" al estilo de una empanada.

Para los platos principales pedimos un beirut, un sándwich hecho con tajaditas de roast beef, pickles, queso derretido, tomate, lechuga, orégano y mayonesa, todo servido dentro de un pan pita. Mi comentario puede sonar muy simple pero ¿se dan cuenta que son casi los mismos ingredientes de una hamburguesa clásica? La diferencia la hizo el roast beef, muy suave y jugoso, con las verduras frescas hizo una combinación muy agradable. Ojo que también tienen otras variedades con jamón ahumado, pavo y vegetariano.

Luego vino un kafta, carne frita a la parrilla (como un anticucho) y sazonada al estilo árabe, servida con un picadillo de tomate, chives y perejil. Me hubiera gustado que especies utilizan en la sazón porque moría por un sobrecito de Tarí. Que difícil es para un peruano desconectar el chip que nos obliga a comer todo con ají de la casa. Pedí también un acompañamiento pedí de arroz sirio, lo que acá conocemos como arroz árabe pero que no llevaba pasas ni todos los condimentos que estamos acostumbrados a echarle.

En fin, mi primer encuentro con la comida árabe fue satisfactorio. Ahora tengo un reto, encontrar un restaurante parecido en Lima para seguir investigando este tipo de comida. O esperar a que me vuelvan a enviar por trabajo a Sao Paulo para comer de nuevo en Almanara.

Para conocer un poco más de  Almanara puede visitar su web.
www.almanara.com.br