lunes, 5 de agosto de 2013

Caffe di Gianfranco (En busca del tiempo perdido)

De como el blogger demuestra que puede ser paciente. Muy paciente.

Pizza de jamón y champiñones
¿Cuántas veces habré pasado por este local cuando trabajaba en el distrito de Miraflores? Siempre me desanimaba de entrar por la cantidad de autos estacionados y pensaba que sería mejor visitarlos "otro día". Pero una tarde, luego de ver una película en el cine Alcázar, decidí hacerles una visita. Buscando algunas referencias leí en una página web que el dueño acostumbra incomodar a los clientes obligándoles a pedir lo que él quiere o mirando en las mesas y criticando lo qué han ordenado si no le hicieron caso. Yo no lo ví para nada así que aparentemente tuve suerte. Aunque no mucha.

Sándwich de mortadella italiana
La carta tiene varias secciones entres sándwiches, pizzas, bruscottas (¡?) y pastas. Yo comencé mi recorrido con un sandwich de mortadella en pan campesino. Lo mejor fue que utilizaron mortadella italiana de verdad, de buena calidad, sabor y con su respectivo toque de grasa. Nada que ver con la jamonada de lonchera que me sirvieron en Antica Pizzeria (Y encima es más caro. ¡Que vergüenza!). Quizá el pan estuvo un poco reseco pero con un toque de aceite de oliva mejoró. También probé un panino de mozarella, tomate, jamón y huevo. Sándwich que destaca por su simpleza pero que acompañado de un buen café podría reemplazar tranquilamente a cualquiera del San Antonio.

Bruscotta de jamón y champiñones
Luego de puro curioso ordené la bruscotta de jamón y champiñones. No busquen el nombre en Google, no lo van a encontrar. Debe ser una creación de la casa pero les quedó de perillas. Es una tajada enorme de pan campesino tostado sobre la que colocan una generosa porción de varios ingredientes al mejor estilo de una pizza. Puede ser demasiado para una sola persona pero la experiencia bien vale la pena. Si no quieren apartarse de lo tradicional entonces pidan una pizza de masa delgada. Adecuado punto de horneado, buena cantidad y calidad del jamón y el queso.

Fettucini a la carbonara
Estando en un restaurante italiano era un deber probar sus pastas. Por ahí leí que sus fettucini a la carbonara son los mejores de Lima, pues yo los colocaría en un honroso segundo puesto después de La Traviata. Lo mejor, no tienen nada que ver con esas falsas carbonaras que son una bomba de grasa.  Quizá la presentación deja mucho que desear pero al final del post entenderán por qué no se les puede pedir más. Los penne a la bolognesa cumplieron porque la salsa tenía un gusto casero que hace mucho extrañaba en un restaurante italiano. Eso sí, pidan que no les echen perejil. Para mi gusto es prescindible. 

Helado de chocolate y chirimoya
En cuanto a los postres sólo dirijan su atención a los helados de vitrina. Sobre todo el que me han recomendado innumerables veces: el chocolate dark que hace honor a su bien ganada fama, por el toque amargo ideal que se deja combinar con cualquier sabor. El único que podría competir con ellos es el Amante de 4D con su invencible 70% de cacao belga. También he probado su tiramisú que viene preparado como un semifredo, con la crema de queso congelada. Ya depende del gusto de cada uno, yo siempre me quedaré con el tradicional. En cuanto a los postres peruanos como la leche asada, la bola de oro y el alfajor, luego de haberlos probado considero que sólo hacen acto de presencia.

Tiramisú clásico
A pesar de tener un local bastante grande es difícil encontrar un ambiente en el cual uno pueda sentirse cómodo. Las mesas están muy pegadas y uno termina escuchando la conversación del costado. A eso agreguénle un gran talón de Aquiles: el nivel de servicio. En cada mesa hay un dispositivo por medio del cual uno avisa cuando está listo para ordenar pero las mozas nunca acuden a tiempo. No es un tema de actitud, creo que la afluencia constante de clientes es demasiado para ellas. Para que se hagan un idea un par de veces he visto al mismo cocinero llevando los platos a la mesa. También he notado que algunas personas, probablemente clientes eventuales, por iniciativa propia cogen las cartas cuando entran al local. En fin, vale la pena darles una visita sí (y sólo sí) se consideran personas muy pacientes. Yo no lo soy pero igual hago un esfuerzo por ustedes.

GianCaffé queda en Av. Angamos Oeste 598, Miraflores.
Horario: Lunes a domingo de 7.30 a.m. a 11:00 p.m.
Teléfono: 446-5150
Ticket promedio: S/.30.00 por persona.
Volvería: Sí, a pesar del servicio es una buena opción para tomar un café o comer algo ligero.

8 comentarios:

Gabriela dijo...

¡Gracias por sacrificar tu paciencia por nosotros! Yo NO tengo paciencia.

Renzo dijo...

Estimada Gabriela

Los hago por ustedes y sí que vale la pena como ejercicio de tolerancia. Ja ja ja

De repente si vas temprano no hay tanta gente. La bruscotta es única.

Saludos

Gabriel Sosa dijo...

yo no soy capaz de poder hacer eso, soy una persona que cuando va a comer quiere que salga lo mas rápido posible mi plato.

saludos!

Renzo dijo...

Estimado Gabriel

Entonces ni pises este café. La comida es buena pero no saben organizarse para atender correctamente las mesas. =(

Saludos

Anónimo dijo...

el gianfranco es el gianfranco
hace unos años atrás cuando aun no eran "famosos" la atención era muy buena,rápida y eficiente.
ahora ya no voy por que siempre anda full...
los helados, las bruschottas, el pie de manzana y el de limón, super caseros, la limonada frozen, en general todo es muy bueno-

Lo cual no sucede en el café que esta en el parque de la amistad.

Deberían meterle mas punche, por que podrían sacarle el jugo al local y no dejar con mal sabor de boca a los comensales.

LST

Cecilia Anna Campos Aguirre dijo...

Fui de curiosa y me gustó su calidad; lo único que puedo objetar, es la falta de ventilación y el desorden que hay a la hora de atender, pues ayer, por ejemplo, había +público que personal para atendernos. Saludos.

Renzo dijo...

Estimada Cecilia

Así es, el servicio en el Gianfranco siempre será su talón de Aquiles. es ya un tema de organización que parte de la cabeza.

Saludos

Anónimo dijo...

El dueño siempre se pelea con los clientes.