sábado, 19 de octubre de 2013

Días ajetreados V

Ultimamente he estado visitando restaurantes con más frecuencia de la que suelo actualizar el blog. Si a eso le agrego que también he estado participando en eventos exclusivos para medios entenderán el por qué del título.

Sushicage (Itadakimasu!)
Los mejores restaurantes son aquellos que nunca dejan de sorprenderme.

La primera vez que visité Sushicage, el restaurante nikkei del Swissôtel, me ofrecieron que el itamae vaya sacando los platos de acuerdo a su criterio. Nunca había hecho algo parecido y para no perder tiempo leyendo y releyendo la carta buscando algo "a mi gusto" acepté encantado. La variedad de platos que pasaron por la mesa fue soberbia y me di cuenta que yo ni con asesoría del personal hubiera logrado algo así.  Luego aprendí que esta manera de pedir se llama Omakase (En japonés: "encargo" o protección") y que es común en los restaurantes de sushi. Es mi tercera visita a este restaurante y no dudé en ponerme nuevamente en las manos del itame. Sorprendentemente no repitieron ningún plato de las visitas anteriores ¡ni siquiera el postre!

Cebiche nikkei
Me extendería demasiado contando toda mi experiencia así que sólo reseñaré el inicio y el final del menú. Sublime comienzo con un cebiche nikkei. Aquí se trató de dar una vuelta de tuerca a este reconocido plato. Primero, la cebolla no esté cortada a la pluma sino picada como si fuera una chalaquita. Segundo, está servido sobre una camita de wakame (alga japonesa) que le da un toque crocante. Tercero, la calidad de los insumos: lenguado, pulpo, conchas de abanico y langostinos tan frescos que es como probar una cucharada de mar. ¿Necesito decir algo más? El toque divertido sucedió al final cuando una de las mozas se acercó con una cuchara para que se no desperdicie ni una gota de la "leche de tigre nikkei". Impecable e inesperado.

Rolls fritos y granizado de té verde
Cuatro platos de fondo después el almuerzo debía terminar con un postre. Esta vez en forma de un roll frito relleno de plátano, arroz glutinoso y dulce de frijol japonés acompañado de granizado de té verde. Es un postre que comí de a poquitos porque quería disfrutar lentamente el sabor de sus ingredientes y las diferentes texturas que lo componían.  Vale la pena mencionar que por las obras de construcción realizadas en la zona (la segunda torre del Swissôtel así como el nuevo proyecto del Centro Empresarial), Sushicage está ocupando un ambiente provisional en la terraza de Le Cafe. Si van al Sushicage pónganse en las manos del chef Norio Takeda, el les dará la oportunidad de conocer una nueva dimensión de la comida nikkei.

Sushicage queda en Vía Central 150, San Isidro.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a 3:30 p.m y de 7 :00 a 11:00 p.m.
Teléfono: 421-4400

Ticket promedio S/.120.00 por persona
Volvería: Siempre. Del Swissôtel sólo se puede esperar lo mejor.

El Bodegón (El blogger se rinde)
Imposible que pase una semana más sin hablar de El Bodegón. Imposible.

Sólo hay dos restaurantes que pueden presumir de haber logrado que yo coma aceitunas negras, un ingrediente que no soporto desde niño. Una vez fue en La Locanda cuando me sirvieron unos rigatoni mar y tierra que venían rellenos de crema de aceituna (¡Me las pagarán!). ¡Pero si el blogger odia la aceituna! Es que si la preparan tan bien no tengo más opción que aceptarla. Sin embargo, es mezquino reseñar un restaurante sólo por eso. En su pequeño local, acogedor y romántico, El Bodegón trae una pequeña carta con platos tradicionales de la comida mediterránea. Es un enfoque minimalista pero efectivo porque recuerden que una carta amplia implica tener una congeladora bien grande.

Pulpo al olivo
La cena comenzó con un simple pulpo al olivo. ¿Simple? Pero ya quisieran muchos restaurantes preparar algo así. ¿Por qué creen que no he probado antes este plato? Aquí el sabor de la aceituna era tan tenue que me olvidé de todos mis traumas infantiles. En cuanto al pulpo su textura suave y su sabor no daban lugar a dudas, era un insumo fresco. Sorpresa, la presencia de las pecanas, ingrediente que según he investigado no está en la receta original, pero que le dio un toque crocante. Punto en contra,  mejoren esa presentación porque la hoja de lechuga mustia y el pimiento picado no le hacen ningún favor. La segunda entrada fue la  tortilla española, una revelación para el blogger pues siempre he escuchado infinidad de leyendas sobre lo difícil de su preparación. Se las dejo de tarea para que ustedes la evalúen. Sólo puedo adelantarles que me dejó más que satisfecho.

Fetuccini a los cuatro hongos con prosciutto
Para los platos de fondo comencé con los fetuccini a los cuatro hongos con prosciutto. Blogger, ¿cuándo te cansarás de comer hongos? ¡Nunca! Es mi ingrediente favorito y cuando vienen en tal cantidad y variedad sólo puedo rendirme. El uso del prosciutto es un riesgo que no muchos restaurantes se atreven a correr por el costo y porque su calidad se nota al primer bocado. Ojo con la pasta al dente, ya depende de cada uno decirlo al mozo. El segundo plato fue un filete de corvina con portobellos y espárragos al balsámico. Plato que destaca por su simplicidad y al que no se le puede exigir mucho. Los ingredientes se defienden solos aunque la reducción de balsámico ya es un recurso muy básico pero efectivo.

Es conveniente mencionar que al ser un local tan pequeño lo más recomendable es hacer una reserva previa para evitar malos ratos. Punto flaco, ojalá que el servicio mejore pues los mozos podrían tener una participación más activa. ¡Y revisen las cartas porque me tocó una con restos de comida! "El diablo está en los detalles" me dijo una vez un gerente y el blogger siempre lo cuenta todo. Para bien o para mal.

El Bodegón queda en calle Tarapacá 197, Miraflores.
Teléfono: 445-6222
Ticket promedio: S/.70.00 por persona
Volvería: Sí. Me tomó bastante trabajo decidirme por un solo plato de su carta.

Señor Limón (Limón amargo)
¿Por qué viné por aquí? ¿Por qué?

Cuando veo que una marca presume de expandirse siempre me pregunto cómo se aseguran de mantener la calidad original. Algo así como Segundo Muelle y Embarcadero 41 Fusión, restaurantes que alguna vez tuvieron presencia en este blog pero que no visitaría más porque ya no creo en las franquicias. Sin embargo por circunstancias que no es relevante mencionar caí por Señor Limón, restaurante que presume en su web de haber desarrollado manuales de atención y de recetas pero cuya propuesta me dejó con un gran signo de interrogación. Miento, me dejaron con una clara sensación, no volveré.

Ceviche Señor Limón
Para comenzar ordené el Ceviche Señor Limón. Para que se llame igual que el restaurante debe ser algo así como la especialidad de la casa. Según la carta está hecho con trozos de pescado y mariscos "bañados en una salsa especial de la casa a base de erizo" A ver ¿Esto no sería más bien un tiradito? ¿Por qué ahogar al pobre pescado en esta crema de sabor indefinido e indefinible? Un ceviche es frescura del pescado y nada más, el resto sale sobrando. La presentación también deja mucho que desear, parece comida de rancho como si hubieran  preparado una cantidad inmensa para una tropa y el cocinero lo hubiera tirado con un cucharón en el plato gruñendo "¡el siguiente!". Prescindible.

Pescado Tusan
Ya había ordenado el plato de fondo así que no podía huir a otro sitio después de haberme ensartado con el cebiche de marras. Gran idea la mía, ordenar el Pescado Tusan, filete de corvina relleno con langostinos y bañado en salsa oriental con vegetales. Lastimosamente Señor Limón es de esos restaurantes que con espesar un poco de sillao y agregarle kión y frijolitos chinos piensan que ya tienen una  salsa "oriental" Dénle una revisión a sus manuales y cambiénle de nombre a "pescado con sillao y ajinomoto". Respecto a los langostinos tenían un olor y sabor muy fuerte por lo que deduje que utilizan este insumo congelado, tal cual se esperaba de una franquicia. Paso nuevamente.

En resumen, el almuerzo no pasó de ser una experiencia perfectamente olvidable. Tampoco esperaba una epifanía pero se supone que un domingo, el día más concurrido, pudieron hacer méritos y mostrar su mejor cara. Aproveché para darle un vistazo a su buffet y fue suficiente para concluir que tampoco hubiera valido la pena escoger esa opción. Sólo me quedó una duda. Teniendo en cuenta que recien habían abierto ¿Qué hacía toda una fila de botellas de gaseosa usadas en el segundo piso? ¿Parte de la decoración? ¿O también eso está en sus manuales?

Señor Limón queda en Av. Conquistadores 299, San Isidro.
Ticket promedio S/.50.00 por persona
Volvería: ¿Para qué?

3 comentarios:

Gabriela dijo...

Qué difícil es a veces lograr que lo más simple quede bien, ¿no? De otro lado, qué fácil es a veces malograr todo un esfuerzo y dejar mala impresión general.

Renzo dijo...

Estimada Gabriela

Así es. La mayoría de olvida de los detalles y un descuido puede echar a perder un almuerzo.

Saludos cordiales

Cyrano dijo...

Así pasa a veces, te encuentras con restaurantes muy buenos y con otros te llevas tremendos chascos. Gracias por ahorrarnos los chascos, je, je.