domingo, 1 de mayo de 2016

Días de blogger XXXI: One chance in hell

De como una visita basta y sobra para formarse una opinión del restaurante. 

Shimaya (Hell on earth)
Que yo afirme haber descubierto el mejor ramen en Lima sólo podría atribuirse a un exceso de optimismo (o ingenuidad) Es muy difícil encontrar uno que sea fiel a la receta original y no caiga en la tentación de adaptarlo al gusto limeño aumentando la cantidad de proteína o, peor aún, fusionándolo con ingredientes típicos. Aún así, nunca dejo de prestar atención a nuevas propuestas que aparecen en el mercado para seguir acumulando experiencia en el tema.

Gyoza. Yakimeshi. Shio Ramen.
Llego a Shimaya Ramen, más por curiosidad que por recomendación de terceros. Es su segundo local y algo de eso debió servirme como advertencia para no ir con las expectativas altas. No quiero malograr el suspenso pero ya me di cuenta que el fantasma de "el original es mejor" se niega a abandonar el blog.

Por recomendación del mozo ordeno el shio ramen. La clave de este plato debería estar en el caldo pero cuando veo los goterones de grasa flotando se me quitan las ganas de seguir comiendo. Los fideos, recocidos y muy lejos de la esperable textura jabonosa no contribuyen a mejorar la experiencia. Además ¿A qué vienen las tajadas de cerdo en un ramen de pollo? Insisto con un tantanmen pero el picante excesivo no me permite evaluar los sabores del caldo. Error de mi parte pero tampoco mejoraron el punto de cocción de los fideos.

Inexplicablemente se me ocurre ordenar platos calientes. El yakimeshi es prescindible porque ya me resigné a no sentir la textura melosa pero lo grave es que se sienta un sabor a fritura antes que a wok. Las gyoza llegan demasiado tostadas a la mesa y prefiero no hacer mayor comentario respecto al relleno. Y los langostinos al panko son los mismos que utilizan para armar los makis. Luego de ver tal seguidilla de errores me pregunto por qué mejor no concentrarse en una propuesta reducida antes de abrir una carta donde han tomado rumbos innecesarios. ¿Tiradito de cocona en un ramen-ya? Ya pues.

Me retiro fastidiado de Shimaya Ramen. Probablemente alguien saldrá en su defensa diciendo que el local original es mejor. Puede que sí y puede que no. Pero entonces que le cambien de nombre a este porque flaco favor le hace a la marca.

Shimaya Ramen queda en Caminos del Inca 2362, Surco.
Volvería: A este no. Al original ya veremos.
Estacionamiento: Sólo hay dos plazas disponibles.

Woking Noodles Bar (Two steps from hell)
Desde que cerraron los cines (hagan cuentas) el C.C. El Polo es terreno ignoto para mí. El tráfico en los alrededores es una prueba de tolerancia y, a excepción de Delifrance, no encuentro otra motivo válido que justifique manejar hasta allá. Sí, ya sé que está Kilo pero hasta que no pase su momento de novelería no puedo decir nada más. Entonces ¿Por qué estoy en Woking? ¿Por qué?

Gyoza. Chicharrón de pollo.
Langostinos al panko. Cebiche a la piedra
Un letrero me guía a la entrada del restaurante ubicado en un sótano. ¿Me parece o era antes una discoteca? El salón es oscuro, un detalle que es el terror de los bloggers gastronómicos porque no hay manera de tomar una foto decente. Han sacado el máximo provecho al espacio incluyendo una mesa central para grupos. Me siento esperando a que llegue el mozo con la carta pero descubro que está impresa en el individual de papel. Mejor, así es más sencillo comenzar con la aventura.

Empieza mi jornada con unos langostinos al panko (Pero que terco eres blogger...) Al menos acá me sirven los langostinos enteros pero mal procesados al punto que la costra de panko se desprende sola. Otra vez aparecen los fansi fritos que vi en Bravo Restobar, un recurso manido que no aporta nada pues a los minutos pierden lo crocante. La ejecución de las gyoza es descuidada, algunas están rotas y el relleno está reseco y desabrido. El chicharrón de pollo sólo hace acto de presencia. Pero con algo tengo que llenarme, ¿no?

Para terminar ordeno el cebiche a la piedra. La presentación es como la del plato original, al menos hasta que el mozo vuelca el contenido de una jarra que contiene "leche de tigre" caliente. El pescado, literalmente, nada en el exceso de líquido y es inevitable pensar en un sudado ¿Será por eso que lo sirven con arroz? A los minutos regresa el mozo exclamando: ¡Perdón, me olvidé de sacar las piedras! En fin. ¿Fusión o confusión?

Me voy de Woking encogiendo los hombros. Probablemente alguien me recomiende probar los buns pero si de cuatro entradas no hallé algo rescatable. ¿Qué podría esperar de los platos de fondo? Prefiero quedarme con la duda.

Woking queda en CC El Polo Tienda D-105
Volvería: Adivinen...
Estacionamiento: El del CC. Guarden el ticket para obtener descuento.

Café A Bistro (Hell yeah!)
¿Existe algo más popular en las redes virtuales que los rankings de comida? Los he leído hasta el cansancio en mil versiones: la mejor pizza, la mejor torta de chocolate, el mejor lomo saltado. Estas publicaciones suelen generar discusiones bizantinas que muchas veces se enfocan en el tamaño de la porción (mientras más grande mejor) o el precio (si es caro es para "gourmets", si es barato es rico) Cuando el gusto popular se inclina por detalles banales antes que en la técnica o la calidad de los insumos entonces como que no hay mucho que esperar. Omitiré los ejemplos para no herir susceptibilidades.

Hamburgesa Café A 
Excepción a la regla: Café A Bistro, denominada por las redes como la mejor hamburguesa "del mundo mundial". Tremendas muestras de euforia bastarían para obligarme a salir en búsqueda de la hamburguesa de marras pero mi habitual escepticismo me aconsejo dilatar mi visita. Al menos hasta que leí las opiniones de dos reconocidos personajes del medio gastronómico. (Gastón no, por si acaso) No me concentraré en los detalles técnicos porque han sido discutidos hasta el cansancio.

La hamburguesa Café A está hecha con carne molida de asado de tira, cebolla caramelizada, pickles, queso y salsa secreta de la casa. No me arriesgo a pedirla en término medio, sobre todo cuando el mozo me advierte que apenas le dan una pasada, tres cuartos será entonces. Llega a la mesa y de por sí ya veo algo diferenciado. Pruebo un trozo de carne sola y disfruto con esa textura consistente y jugosa. La pruebo con la salsa y los otros ingredientes y tengo que reconocer que en el mercado no hay una combinación que pueda hacerles frente. ¿Tal vez la de Osso con salsa animal? ¿Algo más? el pan está hecho en casa y resiste con éxito la carne tan jugosa. Y si hablaras de las papas fritas, crujiente al extremo y listas para comer con las salsas que ponen a disposición. Quizá les recomendaría darle una sacudida para que caiga el exceso de sal pero eso cae más en el campo de lo anecdótico. 

Hace mucho que había descartado el uso de rótulos en esta página y ha pasado mucho tiempo para retomar esa mala costumbre. Suficiente con decirles que en un ránking de hamburguesas esta, por su misma simpleza pero perfecta ejecución, difícilmente tendría competencia. Palmas para Café A Bistro. Me verán volver. Una y otra vez.

Café A Bistro queda en Av. Del Ejército 2193, San Isidro.
Volvería: Definitivamente.
Estacionamiento: Repartido con la pollería y el chifa del costado.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Esa hamburguesa se ve tan apetitosa, debe haber estado bien rica.

Eduardo Vargas Soto dijo...

Yo Shimaya y puedo decir que si es rico, pero recomiendo si pides ramen , pide un ramen pequeño porque los grandes son demasiado para una sola persona (ojo que si son bien grasoso.)