martes, 24 de julio de 2018

Loche (De la cocina de autor y algo más)

Tráfico de marras. Es lo primero que se me viene a la cabeza cuando mencionan Patio Panorama. Atravesar el óvalo Monitor a las 6 de la tarde es una tarea que de imaginármela ya me produce cefalea, aunque pensándolo bien ¿en qué parte de Lima no hay tráfico a esa hora? 

Abreboca
No me pregunten por qué se me ocurrió visitar Loche. La culpa es de una amiga que trabaja por La Molina y sugirió este restaurante como punto de encuentro para no bajar hasta San Isidro. "Girl power" que le llaman.

Como nunca el tráfico es fluido y llego mucho antes de lo pensado. Ventaja de Patio Panorama: siempre encuentro sitio libre para estacionar y no tengo que preocuparme por la seguridad. Estoy listo ya  para evaluar un restaurante que en su página web se presenta alegrmente como cocina de autor.

La carta de Loche encierra una variada combinación de platos que van desde entradas novedosas, platos con mariscos hasta la cocina criolla reinventada. Hay audacia en esta carta, pero como verán más adelante aún hay que afinar ciertos detalles. Mientras decido qué elegir aparece el mozo con el abreboca: chips de pan pita con hummus de garbanzo y salsa pomarola, nada que entrañe mayor ciencia aunque sí lo justo para abrir el apetito.

Oxaburger. Alitas de mi infancia.
Empieza la jornada con las Oxaburger (S/24.00), una hamburguesas con lechuga y tomate tal cual me las podrían preparar en casa y que no justifican el precio de carta. Esas papas crujientes de acompañamiento me devuelven el optimismo. Sigo con las alitas de mi infancia (S/34.00) que felizmente son las clásicas ahogadas en salsa que sirven en todos los restaurantes. Aquí la cocción es precisa y el aderezo muy sútil. La ensalada aporta frescura y las papas cumplen su función. Siguen las  conchitas a la brasa (S/39.00), un plato que debiera ser más simple. Si las conchas son buenas, lo mejor es no excederse en los ingredientes. Ajos crocantes, alcaparras, cebolla china le quitan protagonismo al insumo principal.

Conchitas a la brasa.
Los tacos (S/34.00) pecan de exceso. En cuestiones de gastronomía a veces menos es más y servir una porción inmensa no necesariamente es garantía de éxito. Estos tacos son tan grandes que ni siquiera pueden enrollarse para comerlos y eso que han logrado una muy buena combinación en la carnita de cerdo con frutas (mango, piña) y sour cream. Prescindan de los camotes que no aportan nada. El corazón Loche (S/39.00) es un plato que abruma a simple vista. Acepto que intenten reinventar un clásico, pero los diferentes elementos del plato no terminan de integrarse. El puré de choclo, tierno y sabroso, es el catalizador ideal para el ají panca, pero la cantidad de papas provoca que uno se llene rápidamente y no termino de entender la presencia de la sarsa de cebolla. 

Tacos. Corazón Loche.
Rigatoni de cordero. Langostinos en su salsa.
La jornada se cierra con un dos platos de fondo. Los rigatoni de cordero (S/40.00) son un acierto. Ese cordero se ha estado cocinando largo tiempo para lograr esa suave textura y provoca repetir luego del primer bocado. Mejoren la consistencia de la salsa y puede convertirse en uno de mis favoritos del año. En cuanto a los langostinos en su salsa (S/40.00) estos merecen una revisión. Si los langostinos están al punto el resto sería mero trámite sin embargo, la crema de ají amarillo está un tanto picante, detalle no mencionado en la carta y la pasta llega pasada de cocción. Paso de la carta de postres aunque la realidad es que prefiero asegurarme yendo a tomar un café americano en Mozzafiato. 

Me retiro vagamente satisfecho de Loche. La atención a la mesa fue correcta y sin sobresaltos aunque debo mencionar que el local no estaba ni a la tercera de su capacidad. Diseñar una propuesta de comida de autor entraña ciertos riesgos que vale la pena correr, aunque sin descuidar la técnica ni olvidar los detalles. Pensándolo detenidamente si en casi un año de existencia no han realizado estos ajustes significa que les debe ir muy bien. Albricias entonces y que sigan para adelante.

Loche queda en Patio Panorama, local 108.
Horario: Lunes a sábado de 12:00 a 15:30 y de 18:30 a 22:30. Domingos de 12:00 a 16:00 
Precios: Entradas (S/22.00 - S/38.00) Fondos (S/32.00- S/48.00) Postres (S/8.00-S/19.00)
Teléfono: 359 - 8985
Estacionamiento: En el sótano del mall
Volvería: Por los platos más tradicionales.

lunes, 16 de julio de 2018

La Parriteca (De fiambres, cortes y otras delicias)

Vista de la fachada y del salón principal.
¿Cuál habrá sido mi primera experiencia en un restaurante de carnes? Haciendo memoria creo que fue en La Tranquera, aquellas épocas felices cuando era niño y solo me preocupaba en cuantas papas fritas con kétchup podía comer y no en puntos de cocción, maduración ni procedencia de la carne. Tiempos felices. ¿O no?

Martes, 8 de la noche. El tráfico en la avenida República de Panamá me hace evocar uno de los infiernos de Dante, mas yo no he venido a claudicar sino a sacarme de una vez el clavo con La Parriteca, restaurante de parrilla argentina que hace buen tiempo ya me habían recomendado. Ajá, un sitio libre para estacionar. Es todo lo que necesito para iniciar la aventura. Corrección, también espero que lleguen unos cómplices gastronómicos. Será una noche carnívora acompañado de un buen vino. Y no es Zuccardi por si acaso, sino un Rutini blend de malbec y cabernet sauvignon.

Arma tu parrilla.
Como no queríamos complicarnos respecto a qué cortes elegir recurrimos a la opción "arma tu parrilla" (S/230.00). Por un precio fijo se puede elegir menudencia, dos tipos de embutidos, dos cortes de 500 gramos de carne y dos acompañamientos.

Empezamos con unas mollejas a la parrilla crujientes por fuera y cremosas por dentro, lo suficientemente sabrosas como para prescindir del limón que ponen en la mesa, aunque eso es cuestión de gustos. El chorizo parrillero  y la chistorra siguen la misma tendencia en cuanto a la ejecución prolija. Sin embargo, son los cortes de la carne los que me dejan excelente sabor de boca.
La entraña americana llega muy jugosa y sabrosa, tanto que por un minuto me hace olvidarme de mi favorita de Osso. (Y sin Mac & Cheese) El bife angosto es un corte tierno cuya parte de grasa le dará mejor sabor en la parrilla y aquí no tengo ninguna observación. No hay mucho que agregar sobre los acompañamientos: arroz con choclo y ensalada de la casa.

Ajíes de la casa. Chorizo tipo argentino.
Brochetas de pollo. Milanesa napolitana.
He regresado en otro momento para evaluar otras opciones de la carta. No hay novedad con el chorizo argentino (S/19.00) aunque sí consistencia en la ejecución: exterior caramelizado e interior jugoso. Si hubiera tenido un trozo de baguette de Delifrance habría preparado el mejor choripán de Lima. La foto no le hace justicia a las brochetas de pollo (S/28.00), porque llegaron al punto preciso, la sazón ligera de modo que predomine la brasa. La milanesa napolitana (S/44.00) queda para el olvido. De por sí la presentación no es un aliciente, pero la ejecución es descuidada. El empanizado se desprende al primer intento de corte y la textura de la carne es seca y correosa. Son pocos los restaurantes de carnes que puedan presumir de tener buenos platos de fondo en carta.  Para terminar unos panqueques con dulce de leche (S/16.00) donde no hay mucha ciencia, lo justo y preciso para cambiar el sabor de boca.

En conclusión, exceptuando la debacle con la napolitana, la experiencia en La Parriteca fue satisfactoria y me deja con ganas de regresar pronto para seguir evaluando otros cortes de carne.  El local es acogedor y le han sacado el máximo provecho al espacio. La decoración hace referencia a la nacionalidad del lugar, donde no falta un cuadros con motivos argentinos ni una Mafalda escondida por allí.

La atención a la mesa es correcta sin puntos a destacar aunque no hay muchos restaurantes de carne que destaquen en este punto. Prometo regresar en el corto plazo. ¿Ya ven? Todo no es carne madurada en esta vida.

La Parriteca queda en República de Panamá 6558, Barranco.
Horario: Lunes a sábado de 12:30 a 22:30. Domingos de 11:30 a 17:00
Teléfono: 446 2278
Estacionamiento: Pocos sitios disponibles. Mejor es llegar temprano.
Volvería: En grupo y con una buena botella de malbec.

domingo, 8 de julio de 2018

Fresson (De croissants, crepes y otras delicias)

¿A La Molina no voy más? Espérense a que prueben los croissants de Fresson y les aseguro que irán todos los días.

Vista del ambiente principal.
En estas fechas, en las que todo el mundo está encerrado en sus casas viendo partidos del Mundial yo prefiero aprovechar la ausencia de tráfico para ampliar el radio de acción del blog. Entenderán por qué decidí tomarme el trabajo de ir hasta La Molina para visitar Fresson, local ubicado frente a la laguna y cuyo nombre proviene del apellido de uno de los dueños, una familia que tiene una larga tradición en pastelería.

Si bien la zona es terreno ignoto para mí, fue muy sencillo llegar y ubicar el local. Basta doblar antes de Rinconada del Lago y tomar la avenida principal pasando la caseta del viiglante. Tal como lo esperaba, el local no se encontraba muy concurrido y pude acomodarme sin problemas y tomar todas las fotos que quise. La carta es fácil de entender, sándwiches, crepes, paninis y varias opciones de pastelería y bollería francesa tradicional.

Chancho asado. Croque monsieur.
Mini bollería. Croissant de almendras.
Empieza la jornada con un panini de cerdo (S/23.90) que según la carta fue cocido durante siete horas. El tamaño del sándwich no termina de convencerme, pero cuando le doy un bocado entiendo de qué se trata. El cerdo es jugoso y suave, el jugo de cocción no remoja el pan y las papitas son el topping preciso. Sigue un croque monsieur (S/17.40) que me hace levantar las cejas aunque no de emoción. A ver chicos, esta presentación flaco favor le hace al sándwich. De nada sirve recomendarlo por los insumos tan buenos que usan, porque solo de ver la foto cualquiera empezaría a dudar. Consejo, prescindan de la lechuga que tampoco aporta nada. 

La alegría me vuelve al cuerpo con la bollería francesa en miniversiones. El croissant (S/3.00) es uno de los más espectaculares que he probado en mucho tiempo, muy crujiente y con ese gusto a mantequilla de alta calidad que no embota el paladar. El pan de chocolate (S/.3.90) llega tibio a la mesa y se puede disfrutar el relleno de chocolate derretido mezclándose con la masa hojaldre. Nunca he sido fan de los rollos de canela. (S/4.50), pero con esta versión noté que de algo me he estado perdiendo estos años. El croissant de almendras (S/8.50) se los dejo de tarea a ustedes, es inmenso y puede compartirse sin problemas.

Terraza del local. Crepe con frutos del bosque.
Tarta de manzana. Eclair de chocolate.
No podían faltar opciones dulces para empezar la mañana y nada mejor que un crepe de frutos rojos (S/13.80). Lo hacen al momento porque la crepera está ubicada detrás del mostrador, ideal para hacer una story de Instagram (atención millenials). Además la compota de frutos rojos es receta de la casa y también está disponible para llevar. A efectos de tener una reseña completa también llevé algunos postres de vitrina. El eclair de chocolate (S/11.90) ya entra a mi lista de postres favoritos por la ejecución precisa de la masa choux, una crema pastelera perfumada con vainilla natural y ese espectacular baño de chocolate bitter. Si me pidieran hacer una ruta del eclair, con este ya no tendría que seguir buscando. La tarta de manzana (S/12.00) es un postre donde hay más de lo que se ve. Me atrevo a decir que después de probarla no verán al pye de manzana de la misma manera. No podía faltar los macarrones, aunque en este caso tengo que probarlos de nuevo para asegurarme que son consistentes en la textura del mismo. Eso sí, pasan la prueba del sabor con altos méritos. Una última recomendación, no dejen de probar el chocolate caliente con marshmallows de vainilla natural. Les cambiará la vida.

El rico croissant
La experiencia en Fresson me deja tan satisfecho como aliviado. Entenderán que venir hasta La Molina no es una travesía que pueda hacerse todos los días debido al intenso tráfico que suele haber por la zona. Sin embargo, vale la pena caer por estos lares para conocer una propuesta fiel a las recetas clásicas de la pastelería francesa y donde no  escatiman esfuerzos para usar insumos de alta calidad. El local es bastante amplio, con una decoración sofisticada donde destacan los vivaces colores del logo y si bien ahora el clima no lo permite, disfrutar un tea-time en la terraza con vista a la laguna  puede ser una experiencia memorable. La atención a la mesa es correcta y sin sobresaltos. Podría mejorar en la medida que el personal se anime a hacer recomendaciones o guiar a los clientes nuevos como yo a través de la carta. Una propuesta de tan buena calidad no se encuentra todos los días y después de visitarlos solo puedo agregar: "La vie est belle!"

Fresson queda en Laguna Grande 1037, 2do. piso, La Molina
Horario: Lunes a domingo de 08:00 a 20:00
Precios: Sándwiches y paninis S/17.40 - S/27.00. Bollería: S/5.00 - S/8.50. 
Crepes: S/13.20 - S/15.30
Teléfono: 497 - 9978
Estacionamiento: Al frente del local, cruzando la pista, hay bastante sitio libre.
Volvería: Sí. Todavía falta evaluar otros postres de vitrina.

domingo, 1 de julio de 2018

Kong (De por qué ir al Centro de Lima)

Dicen que los feriados son para descansar en casa o viajar. Para mí son una oportunidad de oro para salir en busca de nuevos lugares y nada mejor que continuar con mi implacable búsqueda del mejor restaurante para comer dim-sum.

Vista del salón.
Ir al Centro de Lima no es una experiencia muy halagüeña que digamos, mas en mi caso está justificada por la necesidad ir a probar nuevos sabores. Confieso que debo hacer mucha memoria para evocar la última vez que almorcé en un restaurante del centro. ¿Habrá sido el Salón de la Felicidad o en el Fung Yen? Si no fuera porque una amiga japonesa, y compañera de colegio para mayor referencia, me recomendó visitar Kong no estaría de vuelta por estos lares.

Por si aún no logran ubicarlo este local hizo famoso hace algún tiempo por ofrecer en su carta unos min pao con forma de chanchito. Sean buenos o malos, el recurso le funcionó de perillas porque no pasaba un día que no viera en redes sociales fotos de gente comiendo los chanchitos de marras. Si aún se mantienen vigentes, significa que su propuesta merece una oportunidad.

Siu kao. Enrollando de langostino.
Chichonfan de carne. Wo tip cao.
Pido la carta y me alegra ver que no es el clásico anillado conteniendo una relación de platos extendiéndose hasta el infinito ni los banquetes especiales para cuatro o cinco personas. Vamos a lo principal, 26 variedades de dim sum, entre dulces y salados, están esperando a que yo me decida.

Empieza la jornada con el Siu kao "new style"  (S/.15.50). Me decepciona no sentir el picante que menciona la carta, pero eso tiene que ver más con un gusto personal. La clave está en el generoso relleno de langostinos cocidos al punto correcto. El enrollado de langostino (S/.15.00) me deja buen sabor de boca, pero tengan cuidado al comerlo porque el relleno llega hirviendo.  Es relevante mencionar que aquí los bocaditos toman su tiempo en salir de la cocina, buena señal porque significa que no son recalentados como suele pasar en otros lares.

Sa jo fan salteado
Me reconcilio con el chichonfan de carne (S/12.50), pasta cuya textura ligosa nunca ha terminado de convencerme, pero aquí ese detalle queda en segundo plano, tanto que me animaría a repetirlo. El wo tip cao (S/.15.00) es un bocadito relleno de carne y verduras que primero se fríe para sellarlo y luego se termina de cocinar al vapor. Si han probado las gyoza de Naruto Japanese Food ya tienen una buena referencia. 

La idea inicial era comer solo dim sum, pero había que probar otros platos para evaluar adecuadamente la propuesta. En la sopa siu kao con langostinos (S/.24.00)funciona la pasta rellena, pero el caldo pasa sin pena ni gloria. Me hizo recordar aquellas épocas cuando apenas me traían la sopa wantán a la mesa lo primero que hacía era sazonarla con harto sillao. Ordenar chaufa o tallarín hubiera sido muy vago de mi parte así que preferí arriesgarme con el sa jo fan salteado con carne (S/.28.50). El gusto ahumado y la pasta la dente hacen que le dé nota aprobatoria sin dudarlo. 

Zu chai pao.
La jornada debía terminar obligatoriamente con el zu chai pao (S/.13.00), el famoso min pao en forma de chanchito. Ahora entiendo a los cibernautas porque, apenas llegó a la mesa, despertó la emoción de mis cómplices gastronómicas y me pidieron tiempo para tomar hartas fotos. En fin, el relleno de manjar y pecanas sirve para cambiar el sabor de boca, pero no trae mayor ciencia. El he tao bao (S/.13.00) sigue la misma lógica aunque varían las pecanas por nueces. Como anécdota les contaré que tomó más tiempo de lo esperado en llegar a la mesa para desesperación de los comensales que veían como no abandonaba mi mesa vacía de platos.

Me voy más que satisfecho de Kong. Para lo que solía encontrar en el Centro de Lima la experiencia supera mis expectativas con creces. Algo que es importante destacar es la calidad del servicio a la mesa. En todo momento fueron muy corteses y estuvieron atentos a los pedidos adicionales, incluso mencionando cuando iban a tomar más tiempo del esperado. Tengan en cuenta que el local es pequeño y aún teniendo mesas redondas no soporta grupos más allá de cuatro personas. Por las misma razón es harto recomendable ir temprano. Prometo volver pronto para seguir investigando las especialidades de la carta.

Kong queda en Jr. Paruro 836, Lima.
Horario: Lunes a domingo de 09:00 a 21:00
Teléfono: 500 6632
Precio: Dim Sum (S/.14.00-S/.18.00) Fondos (S/.18.00-S/.32.00) 
Estacionamiento: ¿En el Centro de Lima? Ni a de balas. Mejor utilicen taxi.
Volvería: Sí.