jueves, 26 de junio de 2014

Bravo Restobar (Para bravo yo)

¿Quién es más bravo? ¿El chef o el blogger? Ustedes tienen la palabra.

Bravo Restobar es un restaurante que impresiona desde que uno cruza la puerta de entrada. Con una decoración moderna y sofisticada ofrece el ambiente ideal para un almuerzo negocios. También dispone de áreas independientes amobladas con amplios sillones para un after-office entre semana con los amigos. Para el blogger el happy hour invariablemente es la hora de almuerzo cuando puedo olvidarme de las obligaciones laborales si la comida es lo suficientemente buena.

Pan armenio y hummus de garbanzo
El almuerzo empieza con el pan armenio, un pan muy delgado y crocante hecho con agua, harina y sal que viene acompañado de hummus de garbanzo. Confieso que tranquilamente pudo significar el fin de la visita porque me no hubiera cansado de comerlo hasta el hartazgo. Uno de los mozos, muy solícito, trajo además una bolsita de papel con el pan de la casa: mini-ciabattas levados naturalmente con tres tipos de mantequillas (ajo, pesto y rocoto) Me alegra ver como prescinden de esos mini franceses que han invadido los restaurantes. Pensé que eso era todo pero luego trajeron un abreboca, una tacita de menestrón muy cremoso con crotones. Ok, estos detalles son lo que siempre levantan mi ánimo. Y lo mejor de todo, al final no encontrará en la cuenta un cargo por servicio ni por cubierto. Increíble, ¿no?

Parrillada de calamar gigante anticuchero
De las entradas elegí la parrillada de calamar gigante anticuchero con papitas nativas ultra crocantes. El aderezo anticuchero funciona, es muy sutil al paladar y han manejado adecuadamente el gusto penetrante del ají panca. Fallaron en la textura del calamar porque se pasó el punto de cocción. Las papas nativas son un acierto porque respetan la temperatura y el crocante ofrecido. La chalaquita aporta frescura y corta el sabor pero sería mejor que la sirvan aparte para que no se vea afectada por el calor del plato. Puede mejorar el emplatado porque al no llevar una salsa o algo que "ligue" basta un movimiento para que se desintegre la presentación tan fastuosa. Vamos, no le hagan la vida difícil a los mozos. Es relevante mencionar que el calamar gigante es lo que popularmente se vende en todos lados como pota.

Saltado mar y tierra
Luego pedí un saltado mar y tierra hecho con lomo y langostinos flambeados al wok con spaghettinis. Cualquier saltado siempre representará un reto por la cantidad de aspectos que debe cumplir pero este se defendió muy bien. Estaba presente el gusto ahumado obligatorio, los fideos cocidos al dente y el punto correcto de los mariscos y la carne. Con el tiempo he prescindido del uso de superlativos pero son contadas las ocasiones que encuentro un plato tan correcto. Tengan en cuenta que la porción es contundente, alcanza de sobra para dos personas. Pequeño defecto, prescindan de los fan-si fritos. Es un recurso muy manido que no aporta nada, peor es cuando se enfrían y pierden todo lo crocante.

Ossobuco con penne a la gorgonzola
Como segunda opción probé el Ossobuco con penne a la gorgonzola, según la carta un "ossobuco super tierno cocido en vino tinto con pasta cremosa". El ossobuco es un corte muy ingrato porque si la carne no tiene esa textura para la cual no es necesario un cuchillo pierde puntos de inmediato. Por eso este ossobuco me recordó más a un estofado casero. En cuanto a la presentación tan deslucida me imagino que la intención es que uno mismo mezcle la pasta. Sin embargo esta idea no funciona porque la crema carecía de textura, estaba tan aguada que no había manera de integrarla e incluso encontré algunos trozos de queso crudo. Si la conceptualización del plato no es clara la ejecución saldrá peor. No va.

(Mini) Creme brulee al cointreau
Para el blogger un almuerzo nunca estará completo sin postre y este no sería la excepción. Sin embargo cuando me dijeron que utilizaban helado industrial se me quitaron las ganas de pedir el fondant de chocolate. ¿Qué le vamos a hacer? Es un mal endémico para el que los restaurantes peruanos se niegan tercamente a buscar una solución, intuyo que por una cuestión de costos. Me consolé pidiendo la creme brulee de cointreau, preparada correctamente y con el toque preciso de licor. Punto en contra, por el tamaño de la porción se me antojó un abre-boca. No exageren que no estamos en un menú degustación.

A pesar de las buenas intenciones del personal el servicio no pasa de ser melindroso. Con el local ocupado a la tercera parte de su capacidad tranquilamente pudieron explayarse en la descripción de los platos o recomendar alguna especialidad de la casa. Cuando le mencioné al mozo el problema con la pasta me dijo que avisaría en la cocina pero no ofreció ninguna solución. A la salida también pude conversar con el administrador quien se mostró preocupado por los errores encontrados pero no fue más allá de la respuesta-tipo "tomaremos en cuenta sus sugerencias" Una visita no es suficiente para dar una opinión final y aunque mis expectativas eran altas le otorgaré a Bravo Restobar el beneficio de la duda. Sólo espero que nadie me diga que "el original de San Isidro es mejor" porque entonces les sugeriría un cambio de nombre.

Bravo Restobar queda en Los Caobos 360, La Molina.
Horario: Lunes a viernes de 12:30 a 2:00. Sábados de 19:00 a 2:00. 
Domingos 13:00 a 17:00
Ticket promedio: S/.100.00
Teléfono: 495-3659
Estacionamiento. Amplio y vigilado.
Volvería: Sí.

4 comentarios:

Dafna dijo...

No conosco el local de La Molina, pero el de Conquistadores, por el que paso siempre a pie, nunca me alentó a entrar. Desde fuera siempre lo veo desprolijo y sucio. Eso quita las ganas.

Gabriela dijo...

Nunca me ha provocado probarlo, creo que el nombre del restaurante me desanima. Me da la idea de que todo es picante, y a eso yo le corro.

Viviana Valderrama dijo...

De lejos el local de la Molina es mucho mejor! Buen ambiente

Anónimo dijo...

Es. Bravo por el nombre del cheff christian Bravo