jueves, 24 de mayo de 2018

Shizen Barra Nikkei (De los makis y otras sorpresas)

Makis, makis, makis... ¿Cuántos pecados se han cometido en tu nombre? Desde un maki de lomo saltado, pasando por las infames barras libres hasta llegar a aquel local donde al mejor estilo de un fast-food se coloca salsa acevichada y de anguila en la mesa, tal pareciera que nadie quisiera abandonar esa zona de comodidad. Pero no se desilusionen, tal parece que en un pequeño local de Miraflores todavía hay esperanza.

Pejerrey chalaco. Percebes.
Trucha andina. Tiradito de concha y rocoto.
Donde antes funcionaba el restaurante La Gorda, al cual nunca fui y me arrepiento de ello, nace una propuesta fresca y renovada de comida nikkei. Renato Kanashiro, Mayra Flores y Jorge Tomita es el trío responsable de esta marca, de la cual ya había escuchado antes en algún festival gastronómico, aunque tenía entendido que sólo funcionaba como catering. Felizmente se animaron a dar el salto para tener local propio.

La carta es sencilla de entender: platos fríos, nigiris, los invariables makis y una correcta selección de platos calientes. Mientras la reviso el mozo aparece con el otoshi (abreboca) de la casa: leche de tigre con toques norteños. Inesperada y muy correcta, el sabor intenso me remite a una cebichería de marca. A tomar nota porque deja con ganas de pedir otra.

Empieza la aventura con los nigiris (S/.16.00 por dos unidades), mi plato favorito de la comida nikkei, pues al no llevar tanto agregado encima como los makis se disfruta la frescura del insumo en su máxima extensión. En el de pejerrey chalaco el pescado sobrevive a una tenue leche de tigre coronado con una chalaquita. Yo prescindiría del cushuro, pero no hay restaurante limeño que no adore incluirlo en sus platos. Sigo con el de trucha andina, donde el pescado ha sido flameado con mantequilla batayaki y miso potenciando su sabor. La presencia de la quinua pop es un toque lúdico que  aportar textura. El nigiri de percebes se los dejo de tarea a ustedes. Primera vez que encuentro este insumo y si bien me deja buen sabor de boca me falta un punto de referencia para evaluarlo adecuadamente.

Makis: hiyake, thaiyaki, rocoto, orenji.
Spicy maki. Chupe ramen.
No suelo comer cebiche de noche, pero aún así me arriesgo con el tiradito de concha y rocoto (S/.29.00). La clave es la que yo vengo repitiendo desde los inicios del blog. respeten el sabor del insumos sin ahogarlo. Las conchas fresquísimas crema de rocoto y palta  . Consejo: este plato se come con cuchara, traten de juntar todos los ingredientes en un solo bocado para disfrutarlo en su máxima expresióm. Otra opción es servirlo sobre la galleta de camote, aunque exige cierta habilidad que yo no tengo. Muy recomendable.

Hay catorce variedades de makis en la carta y lo ideal es venir en grupo para ordenar varias tablas. La base es la típica combinación de langostinos empanizados y palta. El de rocoto se convierte automáticamente en mi favorito, aunque guarda puntos de contacto con el tiradito, el picante es sútil y alegra el paladar. El thaiyaki está coronado con un tartare de pescado con un crema de ají amarillo y le sigue en mis preferencia.  No soy fan de los makis con queso crema, pero tengo que claudicar con el spicy, donde la palta se reemplaza por tempura de cebolla y queso crema. El topping es pescado blanco flameado con crema de ají amarillo ahumado, togarashi y negi. El orenji resulta más ligero y el topping de trucha con láminas de limón sobrevive a la intensidad del queso crema.

Sólo para sacarme la duda ordeno el chupe ramen (S/.28.00). Debo confesar que este es un tiro de largo alcance pues en todos los años de existencia del blog nunca le he tomado el gusto a esta sopa tan popular. Cualquiera podría esta feliz, pasta ramen en la textura perfecta, mariscos salteados, un sabor concentrado y la presencia del togarashi en el punto exacto haría las delicias de cualquiera, pero está claro que el chupe y yo seguiremos manteniendo una relación a distancia. Si ustedes son fans de esta sopa tienen que darle una oportunidad.

Torta de chocolate
No hay carta de postres y tampoco pienso que sea necesaria tener una, pero ya que estoy acá ¿por qué no arriesgarme a pedir algo dulce para cerrar la jornada? Craso error, el bizcocho está muy seco y ni siquiera el doble relleno compensa este error. La presencia de helado industrial, entendible por temas de costos, no contribuye a mejorar la situación. Tal vez sería conveniente ofrecer helado artesanal de matcha. Es una opción popular, funciona para limpiar el paladar y es sencillo de conservar. En todo caso, esto no juega en desmedro de todo lo que probé y queda en el mero terreno de lo anecdótico.

Me voy feliz y lleno de optimismo luego de haber cenado en Shizen Barra Nikkei. La experiencia es redonda y no encontré puntos débiles, al contrario me deja con ganas de volver pronto para evaluar sus platos calientes. El servicio es correcto, el persona está preparado para absolver consultas y hacer sugerencias. El local es pequeño aunque tiene varios detalles que lo hacen muy acogedor. En un mercado que ya se ve desgastado (o devastado) por las propuestas de barra libre encontrar un grupo de chefs que desea marcar la diferencia merece un aplauso. Mejor dicho, más de uno.

Shizen Barra Nikkei queda en General Borgoño 286, Miraflores.
Horario: Martes a sábado de 12.30 a 16.00 y de 19.00 a 22.00. Domingos de 12.30 a 16.00
Teléfono: 993 731 239
Precios: Fondos S/.27.00 -S/.29.00. Nigiris: S/.16.00 (2 piezas) Makis: S/.26.00 (10 piezas)
Estacionamiento: En plena calle. 
Volvería: Sí, esa carta merece una segunda incursión.

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