
La res, la gallina, la cebolla y el ajo fueron ingredientes importados por los españoles e introducidos a la fuerza en nuestra gastronomía. Si fue para bien o para mal no me compete dar una opinión,, pero si diré que nuestra alimentación original y perfectamente equilibrada se echó a perder. Pregúntense no más cómo pudo forjarse un imperio tan grande en condiciones geográficas y climáticas tan adversas si no hubieran tenido una nutrición adecuada.

Felizmente existe un restaurante donde un cocinero (consejo, no se les vaya a ocurrir mencionar la palabra chef) intenta con éxito replicar esos sabores perdidos de la cocina ancestral preparados con ingredientes naturales y cocinados sin aceite ni aderezos. Seré honesto, más que probar un estilo de cocina encontré una filosofía de vida. Esta es la historia de mi encuentro con Walter Bustamante, Waikukña Kamayoc de Sonccollay, cocina pre-ínca al más puro estilo.
La comida empezó con empezó con una suave crema de choclo. Olvídense de esas sopas procesadas que han comido en estos años. Esta era una verdadera crema con trocitos de choclo y un sazón muy tenue. Luego vino un rocoto relleno que yo calificaría como revolucionario. Servido con una salsa de chochoca, trozos de lomo de alpaca, maní y huevitos de codorniz representaba un equilibrio de sabores perfecto. Pero lo que me sacó de cuadro fue encontrar una compota de papayita arequipeña. Según me explicaron es necesaria para bajar el picor del rocoto.}

Para terminar la velada probé el chocolate derretido con frutas. Acostumbrado al chantilly, al manjarblanco y a los postres empalogosos probar este chocolate fue una epifanía. Walter me comentó que proviene del Cuzco y es preparado de acuerdo a sus especificaciones. Le creo porque ese sabor fácilmente le haría competencia a cualquier chocolate europeo. Las frutas estaban muy frescas y combinadas con el chocolate amargo eran una delicia al paladar. No he mencionado los helados para dejar algo al suspenso. Pruébenlos porque no tienen punto de comparación.

Sonccollay queda en Portal San Agustín 149, Plaza de Armas de Arequipa.
4 comentarios:
Renzo
Que bueno descubrir este lugar!!! cuando regrese a Arequipa, no dudare en ir!! Todo se ve muy bueno :). Probar comida sin aderezo y sin aceite? Y solo con ingrediente naturales?. No puedo imaginarme probar costillar asado de alpaca servido sobre una piedra caliente hmmm, y el postre chocolate derretido con frutas hmmm . El lugar esta apuntado y sobre todo recomendableee. Este lugar dificil de encontrar en Lima, solo esto se encuentra en provincias!. Que buen descubrimiento Renzo, que bueno!! ahi estare y sobre todo pronto je je je je.
Besos
Ll
Estimada Ll.
Sabías que existía una sucursal en Lima pero el dueño la cerró para regresar a Arequipa y escribir su libro.
Como te explico que no es un estilo de cocina sino una filosofía de vida. Ojalá que lo puedas conocer
¡Saludos!
Me impresiona demasiado la foto del rocoto, habría que probarlo pero la foto no ayuda mucho jeje, en cambio le daría sin pensarlo dos veces a las cremas y a ese costillar de alpaca para comerlo con las manos! y el postreeeee!!!
Que lindo se siente cuando uno conoce gente con tanta información sobre algo que a uno le apasiona.
Saludos!
Estimada Katia
Y eso que no postee la foto de los helados acompañados de la compota de papayita arequipeña.
Sonccollay es, como lo dice el título del post, una revelación y revolución. Que alguien te quite la venda de los ojos y te explique porque has comido mal durante toda tu vida es algo que no sucede todos los días.
Hartamente recomendable.
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