lunes, 31 de agosto de 2015

Días de blogger XXV (¡Vacaciones!)

Debo ser la única persona en el mundo que aprovecha sus vacaciones para ir a visitar restaurantes. ¿Qué le vamos a hacer? De lunes a viernes ustedes saben que tengo un horario de oficina que me impide conocer nuevas propuestas. Si bien existen fines de semana no tienen idea lo rápido que pasan. En fin...

Sibaris ( El que se fue a Barranco...)
Vista de la parte posterior
Hace tiempo que vengo escuchando infinidad de comentarios sobre Barranco. Que hay restaurantes nuevos, que son emprendimientos de jóvenes valores, que son propuestas especializadas, etc. El bluff es un recurso manido pero válido para ganar clientes en el corto plazo más no un motivo para que yo decida visitar un restaurante. Entenderán porque algunos de esos locales no aparecen (ni aparecerán) en esta página. Sin embargo también es cierto que desde sus inicios el blog ha funcionado bajo la mecánica de ensayo-error. Así pues ¿Qué podría salir mal? En el peor de los casos sólo perdería el valor de la cuenta, comprobaría que mis dudas son ciertas y no regresaría más por la zona de marras. Con las cartas en la mesa decido probar suerte en Sibaris.

Bombitas de yuca
De acuerdo a su web el restaurante abre sus puertas a las 12 del día pero siendo las 12 y 15 lo encuentro cerrado. No importa, caminaré por los alrededores para hacer tiempo. Paso por uno de mis pubs favoritos, veo un local abandonado de Domino's (no importa, nadie los extraña) llego hasta Las Mesitas, y ¡por fin! descubro donde queda Arlotia. Queda marcado para mi próxima ruta barranquina. Vuelvo relajado a Sibaris y encuentro un mozo limpiando la puerta de vidrio con papel periódico y me avisa que ya comenzaron a atender. Me traen la carta y decido empezar por los bum (sic) fritos pero el mozo me dicen que aún no están listos. Ok, va y pase, mala suerte. Sin embargo cuando quiero pedir algo de fondo obtengo la misma respuesta: "Todavía no sale hasta dentro de 45 minutos". O el restaurante tiene problemas de timing o será que no están acostumbrados a ver clientes tan temprano. Entiendo que en su carta presuman de ser una propuesta libre pero eso nada tiene que ver con la impuntualidad. Tal vez sería adecuado que modifiquen el horario en su página web a "indefinido, abrimos cuando la comida esté lista"

Quinua gratinada
Anécdota a un lado, comienzo con las bombitas de yuca y yogur palta. No hay ciencia, son unas croquetas de yuca y hongos de Porcón muy sabrosas, crujientes por fuera, cremosas por dentro. Punto aparte para el yogur de palta, que  funciona adecuadamente como acompañamiento. Encontrar algunas raíces de yuca en la masa les quita puntos, espero que lo tomen en cuenta. Sigo con la quinua gratinada, una entrada que todas las madres peruanas deberían aprender a cocinar. Tres tipos de quinua, vegetales, queso y una yema cruda que se debe remover para cocinarse con el calor de la pequeña sartén en la que viene servida. Muy lejos de aquellos guisos de quinua, terror de los almuerzos infantiles, y diferente a las aburridas ensaladas de quinua que se encuentran por doquier en los restaurantes peruanos.

Panceta glaseada
De los fondos elijo la panceta glaseada. Pellejo crocante, carne jugosa y una salsa dulcete que no desentona. El estofado de lenteja resulta aguado para mi gusto y me pregunto como hubiera quedado este plato con un arroz moro. Quizá es el "chip" de las lentejas caseras que no permite evaluar la creatividad del chef. Saludo la inclusión del encurtido de pepino porque aporta frescura al plato pero la relación calidad-precio no termina de convencerme.

En cuanto al servicio creo que va con la onda despreocupada que predica el local. Es divertido cuando le preguntas al mozo sobre el plato-especialidad de la casa y pone cara de estar calculando la raíz cuadrada de un número primo. Otra cuestión es que nunca me informó que existía un menú diario. Me da la impresión que solo es para los habituales aunque hubiera sido genial tener otro punto de evaluación.

Para los que trabajar cerca Sibaris debe ser una alternativa-salvación que ayuda a escapar de la rutina. Para mí, que vivo en San Borja, manejar hasta Barranco los fines de semana es una odisea. A ustedes les recomiendo que no desaprovechen la oportunidad de conocer este local. Seguro que habrá algo bueno en la carta. Y si no, esperan hasta que esté listo.

Sibaris  queda en 28 de Julio 206, Barranco.
Volvería: En mis próximas vacaciones.

Barramar (Lo justo y necesario)
Vista de la fachada
Alguna vez definida como un polo gastronómico la avenida La Mar en Miraflores debe ser testigo de la mayor cantidad de inauguraciones y cierres de restaurantes. No seré tan cruel de elaborar una lista pero si observan la foto con detenimiento sabrán que ya apareció antes en el blog. Era Así de simple, local de José del Castillo (la Red) que ofrecía sanguchitos, piqueos y platos para compartir a precios por encima de la realidad. Felizmente otro restaurador se animo a ocupar el local con una nueva propuesta: Barra Mar. Es injusto que hable de ellos en un post recopilatorio pero tampoco puedo dejar pasar más tiempo sin que aparezca en el blog.

Leche de tigre
Desde hace algún tiempo se han puesto de moda las barritas de cebiche. Ojo, no estoy hablando de esa franquicia que presume de su éxito por vender leche de tigre en vasos de ún litro. Me refiero a restauradores que ofrecen una carta pequeña, que trabajan con la pesca del día y se esfuerzan por servir un producto bien trabajado al mejor precio.

Llego a Barra Mar y me encuentro con un local sencillo y acogedor. La cocina a la vista, un recurso audaz para asegurar la correcta preparación de los platos, y una pizarra indicando las especialidades de la casa son los detalles que saltan a la vista. Me siento con ánimos de probar algo nuevo y ordeno una leche de tigre. Sabrosa, sabor a pescado, ají y limón. El chicharrón de mariscos no pierde la crocancia y me deja con la gran duda ¿Por qué nunca antes en mi vida consumí leche de tigre?

Arroz Chino Chau
El sándwich de pejerrey arrebozado es la estrella de la casa. Basta ver el tamaño de la porción para convencerme de pedirlo pero lo importante es el insumo fresco y bien preparado. Lo mejor se pueden ordenar en tres tamaños y personalizarlos con distintos aderezos e incluso palta adicional. Más yo he venido por lo clásico: el arroz Chino Chau, el simple y muy conocido chaufa de mariscos. Servido a la peruana en una porción generosa con un trozo de pejerrey arrebozado y ají de la casa. (¿Que sería de un plato de cebichería sin las cremas de ají?) Aún quedaba algo de leche de tigre y le eché una cucharada convirtiéndolo en uno de los chaufas de mariscos más saboros y mejor preparados que he probado en mucho tiempo. ¿Ya ven que no era tan difícil? 

Es obvio que una visita no es suficiente para dar una opinión defintiva pero sí para dejarme lleno de esperanzas. Sé que hay propuestas parecidas en el mercado (Hijo de Olaya, La Leche, Wita 84) señal que, aún con la nefasta proliferación con franquicias, existe esperanza para nuestro mercado gastronómico.

Barra Mar queda en La Mar 309, Miraflores. 
Volvería: Sí. Hace tiempo que esperaba encontrar una propuesta de este tipo


Blu (El helado que no es helado)
Confieso que he dilatado todo lo que pude mi visita a Blu. Pero la curiosidad mató (¿o salvó?) al blogger.

Helado de vainilla natural y chocolate 70%
A unos pasos de Sibaris se encuentra Blu, il gelato del barrio. Vaya, una heladería con muchos sorbetes y pocos helados. Entonces ¿Cuál es la novedad? No es necesario preguntar, la respuesta está en la pared de su local. Usan fruta de la estación para garantizar el sabor natural, prescinden de preservantes o colorantes y, sobre todo, es "gelato" no helado. A diferencia del helado común y corriente no contiene crema, es más denso y tiene menos grasa. De ahí el aura de saludable que tanta emoción despierta entre sus fans más acérrimos. 

Hecha la presentación yo voy a lo seguro: vainilla y chocolate (Que coincidencia, lo mismo que pedí en Eataly de Chicago). Apenas veo los puntos de vainilla pierdo la calma. Salvo honrosas excepciones (Papachos, Sweet & Salad y el desaparecido Hervé) es difícil encontrar un helado en el que resalte el uso de vainilla natural. Con eso lo digo todo. Pero el de chocolate, hecho con cacao nacional al 70%, rompe esquemas. Tengo entendido que han estado realizando pruebas con diversos tipos de cacao y el que me tocó ese día deja una valla muy alta para evaluar los demás helados de chocolate que sirven en Lima. No voy a poner rótulos sólo me pongo a pensar cómo diantres llevar un litro de este helado hasta mi casa sin que se derrita.

En un mercado que vive bajo la sombra del helado industrial me alegra ver que alguien se haya tomado el trabajo de crear una propuesta novedosa con helados de alta calidad. Sí, estimados veganos, ya sé que el "gelato" es saludable, hipster y toda la matraca de la que siempre hablan. Pero yo no creo en rótulos, para mí es helado a secas, suficiente para ser feliz y olvidarse de las preocupaciones mundanas, razones de más para regresar cuanto antes. Eso sí, previo réquiem por la crema. 

Blu queda en 28 de Julio 202, Barranco.
Volvería: Muy probable. Así tengan más sorbetes que helados.

3 comentarios:

Mucize dijo...

Hola!
Sigo tu blog desde hace tiempo y varias veces he ido a sitios que has visitado me encanta el post salvo una cosita: "una entrada que todas las madres peruanas deberían aprender a cocinar". Sé que es la costumbre pero creo que tanto padres y madres pueden cocinar y aprender. Los cambios comienzan desde nuestro lenguaje.

Éxitos!

Saludos!

Gabriela dijo...

Debe ser un poco frustrante, por decir lo menos, recorrer esa distancia para encontrar un lugar que no colma tus expectativas. A ver qué pasa si decides darles otra oportunidad.

arantza martinez dijo...

hola , interesante blog , pasate por el mio , muchas gracias y espero no haberte molestado www.cocina100vegetal.com