lunes, 19 de febrero de 2018

Ají 555 Real Thai Cuisine (La felicidad ja ja ja)

¿Será que me he tomado demasiado tiempo para visitar Ají 555? No lo creo. Si estos años han servido para que la propuesta madure, adquiera consistencia y, sobre todo, se mude a una zona más accesible para su público objetivo, entonces valió la pena esperar.

Marinado de langostino.  Ensalada de cerdo crujiente.
Alitas fritas. Pato a la parrilla.
Acá estoy frente a la puerta de Ají 555. El mural en la fachada es alegre e invita a conocer un nuevo mundo de sabores, aromas y texturas. La comida de Tailandia tiene ahora un competidor de cuidado en Lima y ya no se trata de definir quien cocina mejor, sino de quien es más apegado a las recetas tradicionales sin esquilmar al cliente reemplazando los insumos.

Abro la carta y me siento como niño en juguetería. ¡Todo es nuevo! Ningún plato, exceptuando a los archiconocidos pad thai y la ensalada de papaya verde, me da la más mínima idea de lo que podría ordenar. El mozo se toma el trabajo de explicarme los ingredientes, los niveles de picante y además de qué manera puedo personalizar el plato. Empiezo con un Gung Chae Nampla (S/.4.50 cada uno), variedad de tiradito donde la frescura del insumo se complementa con una salsa de sabores muy equilibrados. Sigo con unas Pik Gai Tod (S/.25.00), las clásicas alitas de pollo, que llegan tal cual debe ser, crujientes por fuera y jugosas por dentro. Ojo que se pueden ordenar en versión tradicional y también picante con sriracha. El Gai Pan Oy (S/.25.00) es un bocadillo de pollo molido que viene servido alrededor de una caña de azúcar. Ligero, sin sabores intensos, como para empezar a familiarizarse con la propuesta del restaurante. En el Ped Yang (S/36.00), pato a la parrilla, hay ejecución precisa en la cocción y además funciona muy bien como abreboca.

Ensalada de papaya verde. Ong choy crujiente.
Salteado de anacardo.Arrroz salteado con pato.
Visto que los platos calientes me alegran la noche hay que darle una oportunidad a las ensaladas. La archiconocida Som Tam Thai Gung Sod (S/.25.00), ensalada de papaya verde, resulta muy ácida para mi gusto. La he probado antes y me pregunto si me dieron una versión adaptada al gusto peruano o acá se les pasó la mano con el limón. Sigue el Yam Mu Grob (S/.30.00), cerdo crujiente con apio, inesperada combinación donde el sabor del cerdo se integra adecuadamente con la frescura de las verduras. Me sorprende el Yam Pak Bun Grob Tale (S/.32.00), una hoja empanizada de ong choy (variedad de espinaca), sobre la cual se sirve una ensalada de mariscos. No es fácil de servir porque se quiebra la menor movimiento pero eso quedará en segundo plano cuando la prueben. Tenía que haber un plato con nueces y el Pad Med Mamuang Gai (S/.35.00), salteado de anacardo con pollo, se convierte ya en uno de mis favoritos de la carta. Es un plato dulce con pollo, parecido al que sirven en los chifas, pero el crujiente del anacardo le otorga otra dimensión.

Arroz con piña. Arroz de 4 hierbas.
Fideo de arroz picante. Fideo de arroz dulce.
En cuanto a los arroces les recomiendo el Kao Pad Tom Yam Gai (S/.34.00), una revolución para quienes viven prendados de los arroces fritos orientales. Aquí el wok no es protagonista sino los insumos tradicionales pues el plato es aromático, sabroso y especiado y yo disfruto cada cucharada como si fuera la última de mi vida. Tranquilamente prescindiría de la proteína pero eso ya es cuestión de gustos. Sigue el Kao Pad Sapparod Gung (S/.37.00), arroz con piña, menos intenso que el anterior pero igual de sabroso. En el Kao Pad Ped (S/.23.00), arroz salteado, están todas las bondades de las anteriores preparaciones, más el pato no ha sido procesado correctamente y esa textura correosa le hace flaco favor al plato. Clarinazo de alerta para el equipo de cocina. 

No me iría sin probar los famosos Pad Thai Gung (S/.48.00), el plato más reseñado en la mayoría de restaurantes orientales que presumen de ofrecer gastronomía Thai. Aquí hay un sabor dulce que le otorga la salsa de tamarindo pero la idea es mezclarlos con el limón y la pimienta cayena que colocan al borde. Es que de eso se trata esta cocina, encontrar el balance entre todos esos sabores sin que ninguno le quite protagonismo al otro. Si desean algo más intenso, ordenen el Pad Ki Mao Gai (S/.28.00), la misma pasta pero en una deliciosa versión picante. Paso del Pla Pad Kuen Chai (S/.45.00), trozos de pescado frito con apio, porque se me antoja deslucido ante el exceso de cocción.
.
Sopa Tom Yam Namsai Gung (Tamaño personal). Pad Kra Pao.

La sopa Tom Yam Namsai Gung (S/.44.00), sopa de hierbas, hongos y mariscos, se merece un párrafo aparte. Si bien tiene una base de fondo concentrado esto queda en segundo plano ante la complejidad de sabores que se pueden encontrar: acidez, picante y amargo. Hay alegría en este plato, y si bien el verano no invita a tomar sopa, ustedes no se pueden ir del restaurante sin haberle dado una oportunidad. La última palabra se la lleva el Pad Kra Pao Gai (S/.35.00), el plato más popular de la comida callejera en Tailandia. Cualquiera me diría, "blogger, pero es arroz con huevo frito". Ilusos, este plato es más de lo que se ve a simple vista. El pollo molido con albahaca thai lleva un nivel de picante infernal que no los abandonará hasta que se hayan llevado apresuradamente una cucharada de arroz blanco a la boca. El mozo me mira divertido y me dice: "Por si acaso este es nivel uno, en Tailandia se come el cinco"

Arroz con mango. Marshmellow con helado.
Crepe con helado. Helado frito.
Luego de tremendo festín es difícil pensar en postre pero tal parece que en Ají 555 no se han guardado nada, ni siquiera en la parte más dulce de la carta. Sin desmedro de todo lo que pueden encontrar, las palmas se las lleva el Kao Niew Mamuang, arroz glutinoso con mango, postre típico de Tailandia. La textura es intrigante, más melosa que el shari de los makis y se integra muy bien con la frescura del mango. Vale la pena agregar que se elabora con arroz importado de Tailandia. El Crepe Ice Cream Mamuang (S/.35.00) es el postre ideal para el verano. Un crepe relleno de arroz glutinoso que se sirve con un helado artesanal de mango. Los Ice Cream Marshmellow (S/.29.00) son una agradable sorpresa, es un postre lúdico ideal para compartir entre amigos y cambiar el sabor de boca.  El Ice Cream Tod (S/.30.00), helado frito, se los dejo a ustedes de tarea. 

Fachada del local.
Ají 555 me deja excelente sabor de boca por la honestidad de su propuesta. No es fácil replicar los sabores de Tailandia, sabiendo que muchos de sus ingredientes principales escasean, pero han sabido solucionar el tema cultivando sus propias hierbas como el kaffir, la albahaca Thai y el galanga. Si tienen tiempo pidan que les enseñen el jardín de muestra que tienen.

El servicio es correcto aunque falta más soltura para guiar a los clientes inexpertos a través de la carta sin que llegue a parecer que se está leyendo un manual de instrucciones. Me gusta que haya flexibilidad en cuanto a personalizar el plato en caso uno sea vegano o tenga poca tolerancia al picante. El ambiente es amplio y cómodo, y lo más recomendable es ir en familia o con amigos, pues el tamaño de las porciones invitan a pedir varios platos y picar de cada uno. Con cuatro visitas a cuestas me siento satisfecho de haber conocido esta propuesta pero sé que aún falta ahondar en esa carta, así que me verán volver muy pronto. 

Ají555 Real Thai Cuisine queda en San Luis 2879, San Borja.
Horario: Martes a sábado de 13.00 a 15.30 y de 19.00 a 21.30. Domingos de 13.00 a 16.00
Precios: Entradas (S/.23.00 - S/.36.00). Fondos (S/.23.00 - S/.69.00) Postres (S/.30.00 - S/.35.00)
Teléfono: 677-1571
Estacionamiento: En la calle, con vigilancia.
Volvería: Sí.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Seguro que casi todo es súper picante... tanto condimento puede volver incomible el manjar más recomendado.

Ruth Marlene Mego Mendoza dijo...

No todo es picante, tienen nivel de picante 0 ( para quienes no comen nada que pica) hasta nivel 2 o 3, no usan condimentos es más son enemigos del ajinomoto (lo consideran algo innecesario y dañino); sería genial que vayas a ese restaurante y evalúes, en lo personal me siento ligera cuando como allí ya que es comida sana.