martes, 3 de abril de 2018

Nanka (De la indignación y otros demonios)

El plato de la polémica
Tal parece que últimamente las redes y los restaurantes no se llevan nada bien. No hay que navegar mucho en la red para encontrar ejemplos recientes: Carnal y la obra de Patricia Gygax, Madam Tusan y el aeropuerto mal preparado, Nanka y el lomo saltado sobrevaluado, Rosita Ríos y el aún más sobrevaluado huevo frito, Costanera y el impresionante ikezukuri. Con estas publicaciones apareció una ola de indignados gastronómicos que, no sólo llenaron la red de largas diatribas, también atacaron las páginas de los restaurantes a manera de linchamiento mediático. 

¿Habrá nacido sin querer una dictadura de las redes? Aunque pensándolo bien, la pregunta clave sería cuántos comentaristas sabían de la existencia del restaurante hasta que vieron en sus muros la foto viral. Digo yo, para criticar objetivamente al menos hay que tomarse el trabajo de visitar un restaurante y comprobar in situ la veracidad de la publicación. ¿O no?

Detalle del salón
Luego del alboroto generado por el lomo saltado sabía que más temprano que tarde debería probarlo para sacarme el clavo. Si bien conozco la propuesta de Nanka en La Molina, también quería aprovechar para conocer su nuevo local en San Isidro. Ventaja única, ya no tengo que subir el cerro Centinela. Desventajas varias, ahora sólo tengo que pelearme con el incomprensible sentido de las calles, la presencia de agentes de serenazgo y la infinidad de ciclovías que aparecen cuando uno menos lo espera. ¿Mejor imposible, no?

Entro al nuevo y flamante local de Nanka y me alegra ver que han mantenido el espíritu del restaurante. La decoración moderna, el huerto vertical, la iluminación natural y tampoco podían faltar los troncos de eucalipto. Reviso la carta y me encuentro con viejos conocidos: el arroz con pato acevichado, los bangers n' mash, la panceta... Algo empieza a molestarme, como si fuera una piedrecita en el zapato. Es casi un deja vú y me pregunto ¿en tantos años no han desarrollado nuevos platos?

Lomo saltado. Jugo de saltado.
Papas en triple cocción. Ajíes de la casa.
Empieza mi jornada con el plato que desató tremenda polémica en redes: el lomo saltado (S/.65.00). Que irónico, su mayor defecto es el tamaño de la porción. Los cubos de lomo son tan grandes que la cocción es imprecisa. Si a eso le agrego que la sazón y el ahumado del wok brillan por su ausencia, entonces ya podría empezar a indignarme. Ahora entiendo para que incluyen el "juguito de saltado", es un mero ardid para camuflar estos defectos. Me hace recordar a aquellos restaurantes que al momento de preparar el lomo agregan fondo de res o la "salsa especial del chef". Las papas triple cocción llegan resecas y tengo que recurrir a los ajíes de la casa para terminarlas. Vaya, todo lo que se puede averiguar cuando uno no se limita a rajar de una foto sino a vivir la experiencia tal cual. Cueste lo que cueste.

Chicharrón de panceta glaseada
¿Hay espacio para más? Sí, y esta vez prefiero no correr riesgos y ordenar el chicharrón de panceta glaseada. Es un plato que funciona por donde se lo mire. La carne del cerdo es suave y lleva el toque preciso de miel de chancaca para no empalagar. El puré de camote es el complemento ideal más son los encurtidos los que aportan un preciso toque de frescura al plato. Muy recomendable.

¿Hay espacio para postre? La torta de chocolate Nanka (S/.28.00) lleva capas de mousse, fudge y ganache de chocolate Amador bitter al 70% y es un candidato de fuerza para cualquier persona que desea armar una lista de favoritas. Antes pensaba que por el precio debía incluir una bola de helado de vainilla, pero ahora me conformo pidiendo un buen café americano. Como has cambiado blogger pelón.

Si nunca se animaron a visitar Nanka por la distancia, pues no dejen de aprovechar la oportunidad de visitar su nuevo local. Mi recomendación es que vayan por la especialidad de la casa: el arroz con pato acevichado en porción familiar. Algunas personas pueden considerar que la propuesta es sobrevalorada pero les recuerdo que por algo existen las leyes del mercado y, en todo caso, piensen en la inversión que han hecho para abrir tremendo local en una de las zonas más costosas de Lima. De mi parte ya tengo claro cuales son mis platos favoritos y no pienso investigar el resto de la carta. Zona de comodidad que le llaman.

Nanka queda en Manuel Bañón 260, San Isidro.
Horario: Lunes a sábado de 12.30 a 23.30. Domingos de 12.30 a 17.00
Teléfono: 467 -8417
Estacionamiento: En plena calle. Cuentan con valet parking.
Volvería: Cuando me antoje del arroz con pato acevichado.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Después de leer tu crónica, no creo que pagaría 65 soles por el lomo saltado ni 28 soles por la torta de chocolate.

Lext Gutierr dijo...

Menos mal no soy fanatica del lomo saltado y si lo fuere igual optaria por otros restaurantes.